Páginas

domingo, 24 de septiembre de 2017

¿CRISIS DE LOS MISILES O CRISIS DE OCTUBRE? II

Dr. Esteban Morales Domínguez
UNEAC

Introducción. -

Hasta el incidente de la Crisis de Octubre, la invasión de las tropas mercenarias por Playa Girón, conocida también como la Invasión de Bahía de Cochinos, había ocupado el lugar cimero de peligro, dentro de la ya prolongada historia de agresiones de Estados Unidos contra Cuba.

¿Qué es entonces lo que hace de la Crisis de Octubre, llamada en el lenguaje norteamericano como Crisis de los Mísiles, un incidente de tan dramático significado dentro de la confrontación Cuba- Estados Unidos?1

Sólo caracterizando a la Crisis de Octubre dentro del contexto más general de los incluso tempranos planes de agresión de Estados Unidos contra Cuba, es que se puede entender la misma. Sin quedar atrapados dentro del mar de propaganda tergiversadora, dirigida a invertir los términos entre agresor y agredido, que caracterizan aun a la divulgación de este enfrentamiento entre ambos países.2

Por lo general, se ha considerado que las cuestiones más importantes de responder al analizar la llamada Crisis de los Mísiles son tres:3

¿Por que Jrushov decidió enviar misiles ofensivos a Cuba?
¿Por que Kennedy respondió a esta acción en la forma en que lo hizo?
¿Por que Jrushov decidió capitular ante las presiones norteamericanas y retorno los misiles a territorio soviético?

Sin dudas, para preguntar hay que tener un conocimiento a fondo sobre el asunto acerca del cual se pregunta. Pero el modo de preguntar estará también influido por la concepción general que se tenga del acontecimiento sobre el cual se desea investigar. Preguntar no es en modo alguno una acción inocente, ni se busca simplemente con ello tampoco solo información desconocida. Más bien, las preguntas, en este caso, buscan también orientar al lector en la perspectiva de las concepciones del interrogador.

Por otro lado, no diríamos que las preguntas más arriba formuladas carecen de importancia, pero si que no son las únicas importantes, ni ese es el único modo de formularlas.

Existen otras preguntas y modos de formulación, que responden a una concepción más amplia, multilateral y compleja, por lo tanto, más profunda, sobre lo que fue la llamada Crisis de los Mísiles.

Por nuestra parte, sin eliminar las preguntas ya hechas, formularíamos otras, que además de ampliar el espectro de análisis, podrían también dar respuesta a otro conjunto de aspectos importantes.

Tales interrogantes adicionales serian a nuestro parecer las siguientes:

¿A que nos estamos refiriendo cuando hablamos de la Crisis de los Misiles?
¿Decidió Jrushov por si solo enviar misiles nucleares a Cuba?
¿Eran los mísiles nucleares en Cuba armas ofensivas?
¿Fue la decisión de Jrushov de retirar los cohetes nucleares de Cuba solo una capitulación ante las presiones norteamericanas?
¿Que fue lo que esencialmente motivo la llamada Crisis de los Misiles?
¿Fue la llamada Crisis de los Misiles solo una confrontación entre Estados Unidos y la URSS?
¿Podemos afirmar que la llamada Crisis de los Misiles fue solucionada?
¿A manera de hipótesis, habría que comenzar por preguntarnos, si fueron los misiles nucleares instalados en Cuba los que realmente provocaron la crisis, o si estos no fueron más que el resultado de la escalada de una crisis más de fondo que, durante el mes de octubre de 1962, adopto abruptamente su forma más virulenta y peligrosa?
Crisis que, por demás, no fue solo ni esencialmente entre la URSS y Estados Unidos, sino también entre Cuba y Estados Unidos. Poniéndose de manifiesto, que en el contexto de la llamada Guerra Fría, las alianzas, sirven de canales de trasmisión, que provocan crisis que tienden a adoptar un carácter global.

Por eso, la Crisis adoptó un carácter estratégico para las naciones involucradas. Solucionándose para Estados Unidos y la URSS, pero no para Cuba, pues su problema fundamental no estaba esencialmente involucrado en tal contexto. Por lo que, al dejársele marginada de las negociaciones de la retirada de los misiles, sus intereses no fueron considerados. A pesar de que los misiles habían sido instalados en Cuba y de que la causa esencial que provoco su instalación (no así su aceptación por parte de Cuba) provino de la amenaza de invasión por parte de Estados Unidos a la Isla.

Entonces, tales ultimas interrogantes, tienen que necesariamente ser respondidas, para lograr una visión integral acerca de ¿qué ocurrió realmente durante la llamada Crisis de los Misiles o más bien de la Crisis de Octubre?

Por tanto, no pretendemos historiar la Crisis, eso ya ha sido hecho ampliamente, ni seguiremos una secuencia puramente histórica de su acontecer, sino solo nos concentraremos en algunos aspectos claves que consideramos más importantes y definitorios del fenómeno estudiado.

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA CRISIS DE OCTUBRE.

Dwight Eisenhower, había apoyado sin límites al dictador Fulgencio Batista, desde que asumió la presidencia de los Estados Unidos, por lo cual no estaba en condiciones de entenderse con la Cuba que emergía en 1959.

De lo anterior, que la administración de Eisenhower, después de 1959, diseña una política que era entonces: “si no pudimos evitar que los revolucionarios tomaran el poder, al menos podemos evitar que lo consoliden y finalmente derrocarlos”.

Lo primero que hizo la mencionada administración estadounidense, fue dar refugio a los esbirros y criminales de guerra que huyeron desde Cuba, el primero de enero de 1959, para escapar a la justicia revolucionaria.4 En realidad, las acciones seguidas por la administración de Eisenhower dejaron un diseño de política hacia Cuba, que no ha podido definitivamente ser superado aún. Aún existen quienes desean esa política.

La Crisis de Octubre debe de ser valorada más por los antecedentes que llevaron a ella, que por la crisis misma.

Sin un análisis a fondo de los acontecimientos de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que provocaron la presencia de los mísiles en Cuba, no es posible comprender la crisis. Dado que fueron las agresiones continuadas de Estados Unidos contra Cuba, hasta llegar a la invasión por Playa Girón, y los peligros que todas estas acciones encerraban, junto a la convicción después de que Kennedy se cobraría el fracaso de Girón invadiendo a Cuba en gran escala, lo que provoco que las tensiones entre ambos países llegaran al extremo.

La dirección de la revolución, aceptó la instalación de los cohetes, a partir de que cumplía con un principio ineludible de apoyo internacionalista con el campo socialista y con la URSS en particular, sobre cuya amistad no existía la menor duda.

Se trataba entonces, de que si la URSS, en particular, había estado siempre dispuesta a ayudar a Cuba en los momentos más críticos y no se podían esgrimir intereses nacionales estrechos, cuando los que estaban en juego eran los intereses de seguridad del Campo Socialista como un todo y por supuesto, vistos en su sentido más estratégico también, los de la capacidad para defender a Cuba.

Ha quedado muy esclarecido que la dirección cubana, en realidad, al aceptar los mísiles nucleares en Cuba, puso en primer lugar lo que ello significaba de ayuda para mejorar el desequilibrio entre el poderío nuclear de los países socialistas con el de Estados Unidos, y nunca la defensa de la Isla como asunto prioritario.5

Entonces, la decisión de instalar los cohetes nucleares en Cuba no fue solo de Jrushov, sino el resultado de un acuerdo entre este último y la dirección cubana. Por medio de un “Convenio de Ayuda Mutua y de Asistencia Militar”, que aun y cuando no continuó su proceso con todas las formalidades, quedó como acuerdo explicito entre ambos países.6

Al mismo tiempo, por la forma en que Kruschov condujo las cosas al principio, antes de estallar la crisis, todo parece indicar que el interés primario de los soviéticos era el de defender a Cuba de una agresión norteamericana, en primer lugar.

Sin embargo, lo cierto es que los cohetes en Cuba significaban un factor disuasivo-defensivo, contra las intenciones de Estados Unidos de invadir a la Isla. Al mismo tiempo que su cercanía al territorio estadounidense, representaban un factor equilibrador, disuasivo, o que al menos, disminuía sensiblemente la asimetría nuclear existente entre ambas potencias principales contendientes.7

El gobierno revolucionario llegó a la conclusión de aceptar la instalación de los cohetes, con posterioridad a una larga trayectoria de agresiones por parte de Estados Unidos, que mantenían seriamente en peligro la seguridad nacional cubana. Aunque hay que decir, que de acuerdo a las concepciones de defensa ya elaboradas para entonces, por parte de la dirección de la revolución, los mísiles nucleares no se veían como una necesidad para detener las aspiraciones norteamericanas de volver a invadir a Cuba.

Pero, con Kennedy, todo comenzó muy diferente a como terminó. Ya en su primera conferencia de prensa, el presidente informaba que Estados Unidos no tenía un plan para reestablecer las relaciones con Cuba.8

En su mensaje a la nación, Kennedy lanza su proyecto de la llamada Alianza para el Progreso, declarando que los agentes comunistas tenían una base en Cuba. Al mismo tiempo que decía: “... nuestra objeción con Cuba, no es que el pueblo desee una mejor vida. Nuestra objeción es su dominación para el exterior y la tiranía interna... con la dominación comunista en este hemisferio nunca podremos negociar...”9. Después de la Crisis de Octubre, al parecer Kennedy comenzó a variar su posición al respecto.

De todos modos, la llamada Alianza para el Progreso fue un aporte de Kennedy en la política hacia América Latina, que lo diferenciaba de Eisenhower. En el curso de comprensión del problema de la revolución cubana.

Otras acciones hacia Cuba atraían también la atención del presidente, como cuando el 31 de marzo, continuando la política ya iniciada por Eisenhower, determina poner en cero la cuota de azúcar cubano en el mercado norteamericano para el resto del año 1961.

Pero Kennedy no sólo siguió las acciones de política diseñadas por su antecesor, como ya expresamos, sino que incluso puso también su intelecto personal a trabajar, como cuando Arthur Schlesinger, bajo su más cercana supervisión, redactó el llamado “Libro Blanco”, en el que Cuba era situada como satélite de la URSS, como revolución traicionada, y se le proclamaba un peligro presente para el hemisferio.10

Casi a mediados de abril de 1961, aun había mucha polémica con relación a cuánto más lejos se debía llegar en la ayuda a los cubanos contrarrevolucionarios para derrocar a Fidel Castro.

Este último plan (Girón) le generó muchas preocupaciones y ocupó mucho tiempo de la actividad del presidente. Pero no se puede decir que se opusiese a tal acción o que la considerase incompatible con la política que deseaba seguir con Cuba.

Las dudas de Kennedy, a pesar de su declaración de apoyo a los llamados “luchadores por la libertad”, se pusieron claramente de manifiesto después, cuando en medio de la derrota de la brigada mercenaria, no autorizó la utilización directa de las fuerzas armadas norteamericanas. Hasta ese punto, en tal momento, llegó su comprometimiento con la heredada invasión contrarrevolucionaria hacia Cuba.11

El fracaso de Girón y el peligro de invasión a Cuba.

Si el plan de Girón había sido asumido por el presidente como una herencia, ahora la derrota se convertía en una humillación personal, de la cual debía desquitarse.

El desastre de Girón explica, por qué la decisión de Kennedy de invadir a Cuba, pero ahora con el ejército norteamericano, nos lleva directamente al fenómeno del contexto en que se desata la Crisis de Octubre. Dado que, con posterioridad a Girón, la administración de Kennedy diseñaría un sistema de medidas y acciones agresivas contra Cuba y comenzaría aceleradamente los preparativos para una invasión de la Isla en gran escala.

En términos de política, ya Kennedy no arrastraba ningún compromiso de la administración anterior. A partir de ahora seguiría su “propia política”, aunque, en definitiva, esta última, no representaba ningún cambio esencial en relación con la anterior. Pero al menos, sería una política de su “entero gusto y responsabilidad”.

Kennedy, actuando en consonancia con lo ocurrido en Girón, encargaba al general Maxwell Taylor encabezar una comisión que estudiara a fondo las causas de la derrota, y al Secretario Asistente de Defensa para asuntos de Seguridad Internacional, Paúl H. Nitze, presidir una Fuerza de Tarea, integrada por representantes de los departamentos de Estado, Defensa, Justicia, USIA y la CIA, con la misión de recomendar la política a seguir de inmediato con Cuba.

A partir de entonces, además, Kennedy se propuso reconsiderar la participación de las fuerzas armadas norteamericanas en las actividades contra Cuba. De tal modo que, sólo diez días después de finalizada la invasión de Girón, el Presidente, junto a McNamara y el almirante Burke, revisaban un plan de contingencia para el despliegue de las tropas estadounidenses en Cuba.

La dirección cubana, en particular el Comandante en Jefe Fidel Castro, por su parte, siempre estuvo convencido, sobre todo después de Girón, de una acción como la que se programaba por Kennedy era totalmente posible.


Por su parte, el presidente, se reunía con un grupo de exiliados cubanos, encabezado de nuevo por José Miro Cardona, entonces presidente del denominado Consejo Revolucionario Cubano, el mismo que se había quedado esperando para desembarcar en Cuba como gobierno en armas cuando Girón.12

En cuanto a la participación de los cubanos en las operaciones contra Cuba, se produjo un cambio importante a mediados del año 1961, que ampliaba esa participación, dándole a la misma un carácter más institucionalizado.

Cuba, por su parte, continuaba incrementando sus relaciones con los Países Socialistas, en especial con la URSS, lo cual hacia tiempo era una preocupación permanente de Estados Unidos.13
La respuesta no se hizo esperar, McGeorge Bundy, el 5 de octubre de 1962, presentó el Memorando “100 de Acción de Seguridad Nacional”, titulado “Plan de Emergencia para Cuba”, mediante el cual se orientó al Departamento de Estado, “... valorar las vías de acción potencial abiertas a Estados Unidos si Castro debía ser suprimido de la escena cubana”.14

Estados Unidos, con suficientes razones ya para invadir a Cuba, provocadas por la derrota de Girón, sumaba a estas, la capacidad que Cuba adquiría para su defensa.

Junto a los preparativos que ya realizaba, la administración Kennedy desplegó una campaña de hostigamiento contra Cuba, tanto en la OEA como apoyándose en algunos gobiernos latinoamericanos, dirigida a lograr su total aislamiento y evitar a toda costa que hubiera voces disidentes en el hemisferio, cuando la Isla fuese finalmente invadida.

Es necesario señalar, que al menos en noviembre de 1961, la administración acelera los preparativos de la que sería la operación subversiva más grande puesta en marcha contra Cuba. El día 30, se oficializaba por el presidente Kennedy el Grupo Especial Ampliado (SAG), dentro del Consejo de Seguridad Nacional, presidido por el general Maxwell Taylor y el Fiscal General Robert Kennedy, dando lugar al nacimiento oficial, aunque mantenida hasta muy reciente en secreto, a la llamada Operación Mangosta.15

Los planes de invasión de Estados Unidos, una vez diseñada la Operación Mangosta, tuvieron un brazo desestabilizador y de “ablandamiento”, hasta que pudiera llegarse al momento de la invasión en gran escala con el ejército norteamericano, contenida ella misma como ultimo paso dentro del propio Plan Mangosta.16

Coincidentemente con lo que ocurría en Uruguay, el 31 de enero de 1962 en Washington, John F. Kennedy sostuvo un almuerzo privado con el editor del periódico Isvestia y yerno de Nikita S. Jruschov, Alexei Adzhubei. A quien el mandatario norteamericano manifestó que la coexistencia soviética- norteamericana estaba comprometida, por el hecho de que la influencia de la URSS en Cuba había alterado el balance de fuerzas entre el Este y el Oeste. Además, Kennedy le recordó a su invitado, la no interferencia de Estados Unidos en 1956, cuando se produjo la intervención soviética en Hungría. La alusión era una clara prueba de que Estados Unidos trataba de justificar por todos los medios su futura intervención en Cuba, al sugerir a la URSS, que los norteamericanos habían comprendido la actuación del gobierno soviético en los sucesos de Hungría.” 17

Kennedy continuaba así el juego iniciado en las conversaciones de Viena (junio de 1961), por medio del cual, tratando a Jruschov como representante de una gran potencia, quería hacerle ver que esos intereses estaban por encima de los de las naciones pequeñas. Lamentablemente este juego funcionó finalmente en la negociación, entre ambos, en la Crisis de octubre.18

Hay que decir, que al parecer en la práctica, Kennedy introdujo a Jruschov, dentro de una concepción de enfrentamiento Este-Oeste, que hizo finalmente al líder soviético reaccionar, pensando sólo en la solución, dentro de la cual la URSS estaba comprometida estratégicamente y haciéndolo soslayar el compromiso que tenía con Cuba.19

Por lo cual, es posible llegar a la conclusión de que fue un error estratégico de la Dirección Soviética, de Jruschov en particular, dejar a Cuba al margen del núcleo duro de la negociación, que no fue otro que el momento de la decisión por Jrushov de retirar los mísiles nucleares de Cuba. De no haber sido así, la presencia de Cuba habría servido a la URSS para fortalecer su lugar, situándola frente a Estados Unidos en una posición más equilibrada y principista, además de que no se hubieran producido contradicciones que situaban a Cuba y a la URSS en una posición de debilidad ante Estados Unidos.

¿Pero estaba interesado Jruschov en que los mísiles nucleares en Cuba sirviesen para algo más que arrancar a Kennedy una simple promesa de no invadirla? ¿Estaba dispuesto Jruschov a que la capacidad disuasiva de los mísiles nucleares pudiese ser utilizada por Cuba, para obtener resultados más de fondo en una negociación con Estados Unidos?, Evidentemente, parece que no.

Entonces, la comúnmente llamada en los Estados Unidos, Crisis de los Mísiles no fue, como ya históricamente se ha pretendido hacer ver, un momento en que, a partir solamente de la presencia de los cohetes nucleares en Cuba, se puso el mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial, sino más que eso, fue el momento en que Estados Unidos tuvo que enfrentarse con las consecuencias acumuladas de todos sus actos de agresión contra Cuba. 20

En realidad, durante la crisis, sobre todo, una vez descubiertos los cohetes, hubo dos asuntos claves que no pueden ser pasados por alto, por la importancia que ambos tienen en el desenvolvimiento posterior de la crisis y su conclusión, si tal se puede llamar a lo que finalmente ocurrió.

Primero, el hecho de que la instalación de los cohetes nucleares fuese realizada en secreto y que ello haya incluido engañar varias veces a Kennedy, por parte de la dirección soviética, le dio una apreciable ventaja moral, política y estratégica a la parte norteamericana, pues al descubrir los mísiles, pudo disponer de tiempo suficiente para diseñar y planear acciones de respuesta. Mientras que, a la URSS y Cuba, sólo sospechando el descubrimiento, únicamente les quedaba esperar. Además, el engaño le permitió a Kennedy invertir los términos de la confrontación, pudiendo presentarse como el agredido, cuando realmente siempre fue el agresor.21Las consecuencias de este error, fueron desastrosas también para la imagen internacional de la URSS.

Segundo, cuando en la carta de Jruschov a Kennedy del 26 de octubre, el primero comunica su disposición a retirar de Cuba todas las armas que Estados Unidos considerase como “ofensivas”. Esta declaración, además de ser un repliegue moral imperdonable e incosteable, porque los soviéticos por todas las vías se habían cansado de decir que las armas instaladas en Cuba no tenían carácter ofensivo, y así era, también resultó ser una trampa sin fondo a la hora de la negociación. Puesto que Kennedy, aferrándose de tal afirmación de Jruschov, condujo las negociaciones de la retirada de las armas a su antojo...22

Por todo lo anterior, la posición de la URSS, fue siempre muy débil, a partir del 26 de octubre y particularmente durante las negociaciones, hasta que finalmente, todo el proceso, quedó dependiente de la voluntad de Estados Unidos de no invadir a Cuba en gran escala.

Otros errores adicionales de Jrushov, fueron los siguientes:

  • Comunicar a Estados Unidos dentro del proceso negociador de la retirada de los mísiles, que todos los pasos que daba lo hacían de común acuerdo con Cuba.Lo cual no era cierto.

  • Tratar de comprometer a Cuba con dejarse inspeccionar el territorio en el proceso de retirada de los cohetes, lo cual fue un desconocimiento de la soberanía cubana.

  • Desconocer a Cuba durante el proceso negociador, aunque tratando de incorporarla después, sin ninguna efectividad práctica.

  • Comprometer la seguridad nacional de Cuba, aceptando una promesa de Estados Unidos de no invadir la Isla, lo que en el contexto del conflicto Cuba- Estados Unidos tenía un valor muy relativo y casi nulo.

  • Negociar la retirada de los cohetes de Cuba por los de Turquía. Lo cual no tenía relación alguna con la situación e inmiscuía a Cuba dentro de un proceso ajeno y fuera de su alcance. Además de no haber informado a Cuba de este paso. Convirtiéndola en una moneda de cambio.

Jruschov engañó a Kennedy, pero a Cuba también, al negociar a espaldas de esta y ocultarle información, que si manejaba con la parte norteamericana.23

Entonces, en la práctica a pesar de todo lo que la URSS y en particular Jrushov había hecho de positivo para Cuba hasta entonces e hizo después, sin embargo, durante la Crisis de octubre dio pasos estratégicamente erróneos e inconsultos, que comprometieron seriamente la seguridad nacional cubana y el prestigio de la Revolución. Dando al traste además, con la única y real oportunidad que Cuba hubiera tenido de influir seriamente en el curso de sus relaciones futuras con Estados Unidos.24

Por lo cual, la solución de la crisis, lo fue solo para Estados Unidos y la URSS, pues ambos se limitaron a negociar desde su lógica de gran potencia. Para Cuba no hubo solución, tratándose solo de una oportunidad perdida.

En realidad, Kennedy no se comprometió a nada formalmente, o a nada a lo que no pudiese comprometerse con ventajas. Todo quedó en palabras y en letras de correspondencia.

La promesa de no invadir a Cuba, resulto aun más relativa, pues Estados Unidos continúo hostigándola, invadiéndola en pequeña escala y sometiéndola continuamente a todo tipo de agresiones.

Estados Unidos, durante estos más de 40 años, no ha invadido a Cuba en gran escala, no porque le importe el acuerdo de 1962, sino porque el costo político, e incluso militar que ello tendría le sería prácticamente impagable.

Sin embargo, un daño importante que infringió Jruschov a Cuba es que, cuando el Primer Ministro Soviético negocio con Estados Unidos retirar los cohetes, sin consultar a Cuba, no hizo más que reafirmar a Kennedy en su tesis, ya esgrimida en el “Libro Blanco”, de que supuestamente la Isla no era sino un satélite de la URSS. Tal “confirmación de hipótesis”, tuvo consecuencias duraderas y muy negativas para Cuba, aunque también para la política exterior norteamericana.25

Sólo la posición valiente e intransigente de la dirección cubana, de no dejarse inspeccionar, exigir los Cinco Puntos, accionar contra los vuelos rasantes e impedir a toda costa dejarse coaccionar, junto a la actitud valiente y decidida del pueblo, fue lo que salvó el prestigio de la Revolución frente a tales acontecimientos.26

Sin duda, la actuación de Jruschov afectó su prestigio personal y el de la URSS en Cuba, así como ante el resto del mundo. También afectó seriamente las relaciones entre ambos países. Lo cual, tuvo un momento crítico especial, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, en su visita, a la URSS recién concluida la crisis entre abril y mayo de 1963, casualmente descubrió que Jruschov había negociado con Kennedy, a espaldas de la dirección cubana, el cambio de los cohetes de Cuba por los de Turquía.

CONSIDERACIONES FINALES.

Como resultado de todo lo explicado, Estados Unidos mayoreo en la crisis, especialmente durante la negociación, imponiendo sus imágenes, percepciones y valoraciones, y convirtiendo todo el proceso final en una escalada de exigencias y concesiones que la Dirección Soviética siempre acepto. Cuba por su parte, dio los únicos ejemplos de fortaleza y autodeterminación, al afrontar el derribo del U-2, no permitir los sobrevuelos al alcance de sus baterías antiaéreas, no dejarse inspeccionar, plantear sus exigencias por medio de los cinco puntos y denunciar en Naciones Unidas el carácter agresivo y manipulador de la política norteamericana.


Septiembre 8 del 2017.


1 Este acontecimiento es conocido también como Crisis del Caribe, nombre que le dieron los soviéticos. Este último más bien responde a la actitud de hacer la proyección externa de un conflicto que, aunque devino global, involucraba a tres naciones principalmente, Cuba, Estados Unidos y la URSS. (Nota del Autor).
2 La película” Trece Días”, bajo la dirección del famoso actor Kevin Costner, a pesar de ser un film pacifista y de no mostrar intención alguna de agredir a Cuba, sin embargo, queda atrapado dentro de esa visión superficial de mostrar a Estados Unidos como la victima y a Cuba y la URSS como simples agresores, que pusieron en peligro al pacifico pueblo norteamericano y al mundo. (Nota del Autor.
3 Ver: Mark L. Haas. University of Virginia, Prospect Theory and The Cuban Missile Crisis, International Studies Quarterly –2001- International Studies Association, Blackwell Publisher, USA, pag. 243.
4 No es casual que la primera confrontación entre ambos gobiernos, precisamente se haya producido entre las acciones legales cubanas dirigidas a juzgar a los criminales de la dictadura, ante el pueblo que reclamaba justicia y los intentos del gobierno norteamericano por desacreditar los juicios de los Tribunales Revolucionarios, tratando de presentar su ejecutoria legal como simples acciones vengativas. Nunca se habían preocupado de detener la mano criminal de la dictadura batistiana y entonces reclamaban clemencia para los esbirros criminales de guerra. (Nota del Autor).
5 Ver: Acta de la Reunión del Comité Central del PCC, los días 25 y 26 de enero de 1968, La Habana, Cuba, pp. 38-49.
6 Ver: Draft Agreement between Cuba and the Soviet Union on Military Cooperation and Mutual Defense, Agust 1962. The Cuban Missile Crisis 1962, A National Security Archive Documents Reader.The New Press, New York, USA. 1998, pp. 64-66.
7 Ver: Acta de la Reunión del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. 25 de enero de 1968, sesión de la noche, La Habana, 1968, pp. 38- 40.
8 Por lo general, se ha impuesto casi como una regla, que en los momentos de las contiendas por la presidencia, aunque Cuba no sea un tema de la campaña misma, las diferentes fuerzas políticas interesadas se mueven planteando sus alternativas y obligando al aspirante a referirse al tema. (Nota del Autor).
9 La Alianza para el Progreso, fue un elemento diferenciador importante de la política de Kennedy hacia América Latina, con relación a la política seguida por Eisenhower.Así como también una comprensión más inteligente, no solo de cómo atacar a Cuba, sino también de cómo evitar más Cubas hacia el futuro. (Nota del Autor).
10 Especialmente esta consideración de Kennedy de “Cuba como satélite de la URSS”, sobrevivió durante mucho tiempo, haciendo un daño invaluable a la política exterior norteamericana para tener una apreciación clara del verdadero papel de Cuba en la arena internacional. A partir de ello, Estados Unidos en realidad nunca entendió la política exterior cubana y por eso siempre se ha estrellado contra ella. (Nota del Autor).
11 Tenemos la impresión de que para apoyar un plan que le había venido como herencia ya era suficiente. Kennedy quería desarrollar su propia política, no diferente de la anterior, pero bajo sus propias reglas y principios. (Nota del Autor).
12 Ver: Tomas Diez. Cronología... Ob...
13 En septiembre era firmado un segundo convenio con la URSS, por medio del cual Cuba recibía suministro de armamento convencional por un monto de 149 millones 500,000 dólares. De esta cifra, Cuba tendría que abonar 67 millones 550,000 dólares y para saldar el resto de la cuenta, se daban diez años a un interés del 2% anual. La URSS, reafirmaba así su disposición de ayudar a la Isla, cuando esta más lo necesitaba. Tal y como ya había tenido lugar, en los momentos más críticos de principios de los años de 1960 y 1961
14 Ob. Cronología, Tomas Diez...
15 Ver: document 4. Minutes of First Operation Mongoose meeting with Attorney general Robert Kennedy, December 1, 1961, Ob. National Arcive...Washington Dc, Selection of Giron, p.20.
Ver: The White House, “Eyes Only For The President”, Richard N. Goodwin, Giron Selection, Washington DC, ob. National Archives...
16 Acerca de este denominado Plan Mangosta, se puede ver más en detalle. Ob. The Cuban Missile Crisis...pp. 20- 63.
17 Ver Cronología sobre La Crisis de Octubre, Tomas Diez, Instituto de Historia.
18 Ver. Memorandum of Conversation, Vienna Meeting Betwen the President and Cairman Kruscchev, The Cuban Missile Crisis, 1962. Ob. Pp. 9 – 14.
19 A. Mikoyan llego a la Habana el 2 de noviembre de 1962, en visita oficial, para analizar con la dirección cubana los asuntos de la Crisis de octubre. Ver: Cronología de la Crisis de octubre, Conferencia 30 Aniversario, 1992, p. 100.
Fue muy lamentable la situación que atravesó Mikoyan tratando de convencer a la Dirección Cubana de que Jrushov tenía razón. Durante las conversaciones, incluso, se hablo de que los IL-28 se quedarían en Cuba, pero 48 horas después ya Mikoyan informaba que también debían ser devueltos a la URSS. Solo su ética personal, la amistad con los cubanos y el trato respetuoso recibido le ayudaron en tan amargos momentos. Mikoyan había sido opuesto a que el despliegue de los cohetes se hiciese en secreto. Parece que el deseo de Jrushov de sorprender a Estados Unidos, cuando los cohetes fueran operacionales y de no crearle dificultades a Kennedy durante la campaña, aunque también su tozudez, deben haberlo impulsado a mantener el secreto. (Nota del Autor). Para ampliar Ver: Document 60: Ob. The Cuban Missile Crisis...pp. 257-258.
20 No pocas veces, muchos europeos y asiáticos con que hemos hablado, se asombran de que las cosas de este lado del mundo sean bastante diferentes. El hemisferio occidental es el traspatio de Estados Unidos, lo continúa siendo, y la revolución cubana ha aportado las pruebas más fehacientes de que ello es así. Sufriendo un proceso de agresiones que ya dura mas de 40 años. Solamente a partir de la intolerancia norteamericana de no aceptar regímenes políticos de izquierda, en su histórica área de influencia. (Nota del Autor).
21 Cuba insistió en varias ocasiones, sobre todo, en la inconsistencia moral y estratégica de instalar los cohetes en secreto, pero después de varios intentos no logro convencer a Jruschov y finalmente acepto dejar el asunto en manos de la dirección soviética. Las consecuencias de instalar los cohetes en secreto fueron desastrosas, atreviéndonos a asegurar que posiblemente sea el momento más peligroso atravesado por Cuba en su confrontación con Estados. Ver Acta de las Reuniones del Comité Central del PCC, de enero 25 y 26 de 1968, La Habana Cuba, pp. 55 –62. Una expresión muy clara de las ventajas de Kennedy puede verse en el discurso del 22 de octubre. Ver: Document 29: “Radio – TV Address of the President to the Nation from the White House”. Ob. The Cuban Missile Crisis ... pp. 160-164.
22 Ver: Document 53: Ob. The Cuban Missile Crisis 1962... p. 238- 242.
Ver también: The Noviembre Extensión... Ob. p. 244-245. Jrushov se puso así mismo una trampa, al decir que las armas que estaban en Cuba no eran ofensivas. No lo eran realmente, porque su objetivo no era atacar a Estados Unidos, sino la defensa de Cuba.Pero con ello Jrushov de hecho estaba negando que hubiese cohetes nucleares en Cuba, lo cual no debió haber sido nunca ocultado a Kennedy. Si los cohetes nucleares hubiesen sido instalados públicamente, Cuba y la URSS hubieran podido haber defendido su presencia en la Isla. De un modo abierto y con arreglo a las mismas leyes internacionales que permitieron a Estados Unidos instalar cohetes nucleares en Italia y Turquía. Entonces, Jrushov se enredó así mismo, permitiéndole a Kennedy no tener que enfrentar la realidad de que Cuba tenía derecho, para defenderse, a instalar las armas que estimase conveniente y en alianza con quien quisiese, aunque estas armas fuesen mísiles nucleares y estuviesen situadas a 90 millas del territorio de Estados Unidos.
Si los cohetes hubiesen sido instalados públicamente, de todos modos, Kennedy habría protestado, esgrimiendo la Doctrina Monroe u otras razones, porque su prepotencia nunca le hubiera permitido tener que convivir con los cohetes nucleares en Cuba. Entonces, Jrushov habría tenido que portarse muy firme, porque las fuertes amenazas por parte de Estados Unidos vendrían- dado la supremacía estratégica de que disfrutaban- pero, sin embargo, hubiera podido ser una pelea más pareja, e incluso ganable, dentro de la lógica de una acción protegida por el derecho internacional. Como resultado de todo ello, no fue que Kennedy haya ganado la confrontación, sino que Jrushov la perdió, al haberse dejado llevar este por una lógica política que no podía ser la suya. Jrushov jugo con la lógica del adversario, al negociar como gran potencia y desconocer al aliado pequeño, incluso haciendo caso omiso a sus consejos, por eso perdió. Jrushov era el líder de un país socialista poderoso, y nunca debió haber actuado con la lógica de los imperialistas. Ese fue, en nuestra opinión, el error estratégico más importante cometido por Jrushov y la lección más importante que nos queda para una situación similar.
Lo cierto es que, desde el principio, la lógica con que Cuba hubiera actuado fue correcta: no instalar los cohetes en secreto y hacerlo de modo legal, por medio de un convenio que cumplía con las reglas del derecho internacional, actuar con ética y sin engaño, no entrar en el juego de caracterizar las armas, negociar siempre en el contexto del acuerdo y tomando en consideración el sistema de intereses en juego. Todo lo contrario de lo que hizo Jrushov. Lo cual nos permite concluir, que si Cuba hubiera estado en el lugar de la URSS, o lo que es más lógico imaginar, si Jrushov hubiese prestado atención los consejos de Fidel castro, otro hubiera podido ser el resultado de la Crisis de Octubre. (Nota del Autor.Para ampliar ver: Ob. Conferencia Tripartita... 11 de enero de 1992. Cuarta Sesión... pp.7-27.
23 Aun existe intercambio de documentación entre Kennedy y Jruschov, no desclasificada, que nos puede deparar sorpresas respecto a muchos asuntos manejados por Jruschov con Kennedy que no fueron informados a Cuba. (Nota del Autor).
24 Es para nosotros evidente, que ni Jrushov ni los estrategas de la política soviética, dominaban los pormenores políticos y prácticos del enfrentamiento entre Cuba y Estados Unidos. Ellos, al parecer, vieron el marco y la conexión estratégica de un conflicto en el Caribe, con la confrontación nuclear, pero perdieron el contenido esencial de cual debía ser la solución verdadera e integral del problema y el modo de negociarlo. O tal vez, también, para instalar los cohetes esgrimieron la razón verdadera, pero a la hora de negociar tomaron el camino equivocado. A nuestro entender, porque la razón esgrimida para instalar los cohetes en Cuba (su defensa) no era la verdadera para Jrushov, sino la de equilibrar el poderío nuclear norteamericano. Luego cabe aquí la pregunta ¿Entendió realmente Jrushov, la conexión estratégica y además global, que existía entre la instalación de los cohetes en Cuba y la confrontación entre Cuba y Estados Unidos? Evidentemente no. Si la hubiera entendido, habría podido tomar en consideración que la lógica a seguir en la negociación debió haber sido otra. Pensamos que Jrushov definitivamente no entendió la connotación estratégico-global que tomaban Cuba y su confrontación con Estados Unidos, al instalar los cohetes nucleares en la Isla. Pues debió haber sido sin desconocer a Cuba, como Jrushov tendría que haber negociado con Estados Unidos. Al no hacerlo, le permitió a Estados Unidos poder echar a un lado las verdaderas razones (contra Estados Unidos) de por qué los cohetes estaban en Cuba. Permitiéndoles además negociar, por las razones que no eran defendibles para Estados Unidos, aunque sí las deseables (sacar los cohetes de Cuba). Porque tanto Cuba como la URSS tenían todo el derecho a que los cohetes estuviesen en cuba .Ello, junto al marco político-ideológico internacional, contario a Cuba y a la URSS, que se creo con la instalación de los cohetes en secreto, asunto que Kennedy manejo muy inteligentemente, fueron suficientes para que Estados Unidos, siendo el agresor, pudiese presentarse como el agredido y vender al mundo la idea de que la verdadera causa de la crisis y del peligro de exterminio nuclear era la presencia de las llamadas “ armas ofensivas” en Cuba. La permanencia de los cohetes era lo que hubiera permitido defender a Cuba, al mismo tiempo que mejorar la correlación estratégica con estados Unidos, lo cual no se lograba negociando como lo hizo Jrushov, sino exactamente a la inversa. Olvidándose de Turquía y esgrimiendo fuertemente las razones de la presencia de los cohetes en Cuba. Por lo cual podemos decir, que jruschov fue víctima de sus propios errores y no fue tampoco capaz de hacer uso de todas las posibilidades que tuvo a su favor para negociar con Kennedy. (Nota del Autor)
25 Ver. Actas de la Reunión del Comité Central del PCC, 25-26 de enero de 1968, sesión del 26 de enero, La Habana, Cuba, pp. 1-17. Lo esencial de la política no desapareció entonces ni ahora, formando aun parte del debate, si la agresividad debe o no mantenerse, como componente esencial de la política hacia Cuba. (Nota del Autor.

26 Ver cartas de Jruschov del 27 al 28 de octubre de 1962. Cronología dela Crisis de Octubre. Reunión Tripartita de 1992, pp. 82-88.
Al hablar de los cinco puntos, nos referimos a las exigencias que Cuba consideraba se debían hacer a Estados Unidos, durante la negociación para la retirada de los armamentos estratégicos instalados en la Isla. Tales exigencias fueron las siguientes.
Primero. Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra Cuba.
Segundo. Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y sabotajes, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
Tercero. Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en Estados Unidos y en Puerto Rico.
Cuarto. Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
Quinto. Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio ocupado por Estados Unidos.
Ver. Peligros y Principios. La Crisis de Octubre desde Cuba. Editora Verde Olivo MINFAR, La Habana, 1992, p. 170

No hay comentarios:

Publicar un comentario