Páginas

miércoles, 7 de enero de 2009

COMPRENDER LA PROBLEMATICA RACIAL CUBANA.

Autor: Dr.C. Esteban Morales


¿Existe una problemática racial cubana? ¿Es posible diseñar la política social de la sociedad cubana de hoy, sin tomar en consideración la variable color de la piel?
En un discurso pronunciado en el Palacio Presidencial el 22 de marzo de 1959 el Comandante en Jefe Fidel Castro planteo el problema del racismo. Fidel planteo con mucha fuerza que se trataba de una lacra social que debía ser eliminada (Morales Domínguez 2007- 86). El compañero Raúl Castro lo trato a fondo en una reunión del Buró Provincial del PCC en Santiago de Cuba en 1986 y después lo continúo enfocando en las reuniones de chequeo de la Política de Cuadros a nivel nacionales .El 20 de diciembre del 209, volvió Raúl Castro sobre el tema, en la Sesión final de la Asamblea nacional del Poder Popular.
En 1962, la Segunda Declaración de La Habana estableció que el asunto había sido resuelto. El tema devenía un tabú. El silencio que vino después de los años sesenta no significa que la preocupación haya desaparecido .Pero a la cuestión racial se le ha visto y tratado como algo con un fuerte componente divisionista que amenaza la existencia de la nación. A causa de ello el tema racial ha resultado ser el más soslayado e ignorado de la realidad social cubana (Morales Domínguez 2007- 96).No hay tema que lo haya superado en cuanto a una actitud prejuiciosa para su tratamiento.
Haber proclamado en 1962 que el problema de la discriminación racial y del racismo estaba resueltos fue un error de idealismo y de voluntarismo político. Fue un error considerar que el terminar con las bases del capitalismo y desplegar una política social igualitaria, la cuestión racial se solucionaría. Además no haber considerado en la Política Social el color de la piel, como lo que es, una variable histórica de diferenciación social entre los cubanos, olvidaba que los puntos de partida de los negros, blancos y mestizos para hacer uso de las oportunidades que la Revolución ponía frente a ellos, no habían sido los mismos.[1] (Morales Domínguez 56: 96).
Este ensayo establece que la nación cubana aun no ha logrado superar los problemas de la discriminación racial y del racismo. Por tanto, no ha logrado superar los puntos de partida heredados de la Esclavitud, los que durante la republica se reforzaron de manera sofisticada. Por lo que la problemática racial cubana aflora como uno de los problemas fundamentales a debatir y a resolver. Los estereotipos raciales, los prejuicios raciales, la discriminación racial y el racismo, sobreviven en la sociedad cubana; la situación social y económica heredada y aun no superada los alimenta. Amenazando con reinstalarse en la macro conciencia de la sociedad cubana actual. Se trata ahora también de rectificar el tratamiento dado a la variable color de la piel dentro de la política social cubana. Pero no se trata de simples lastres o herencias, sino de fenómenos que la sociedad cubana, en su imperfección, es aun capaz de reproducir.
En Cuba no existe el odio al negro, al blanco o al mestizo (Morales Domínguez 2007- 90). Cuba hoy no es una sociedad racista como lo fue antes de 1959. Ni los prejuicios raciales, la discriminación racial y el racismo dominan el ambiente social cubano (Morales Domínguez 2007- 92). El racismo institucionalizado no existe en Cuba. (Morales Domínguez 2007- 82) No está instalado en el sistema político-social ni en las estructuras de poder, como si lo estuvo antes del 59. El proceso revolucionario con una política social extraordinariamente humanista, de lucha contra la desigualdad y las injusticias sociales, genero una cierta ética antidiscriminatoria que la desplazo hacia lo que ahora son sus nichos principales: la familia, la conciencia individual de muchas personas y de ciertos grupos, la llamada economía emergente y cierta institucionalidad marginal que se resiste a su eliminación.
Los contactos con la economía de mercado, la reemergencia de las desigualdades y todo el deterioro económico y social, consecuencia de la crisis de los años 90, propiciaron su reemergencia. Podemos decir que hasta mediados de los años ochenta se había logrado tener acceso a niveles de igualdad social que enorgullecían a todos los cubanos, pero la crisis económica produjo retrasos y trajo serias consecuencias sociales que todavía no han podido ser resueltas; ello se junto con el débil e inespecífico tratamiento dado a la cuestión racial, diluida dentro de la lucha contra la pobreza, por lo que se presento la situación propicia que la hizo resurgir con la virulencia propia de un problema que dado como resuelto, en realidad no lo estaba. (Morales Domínguez 2007- 91).
Investigaciones sobre el tema racial en Cuba y fuera de la Isla
Apenas existen investigaciones sobre el tema racial, trabajos de diploma, tesis de Maestría o de Doctorado en Cuba. Dentro de la Universidad de La Habana, como en el resto de los Centros de la Educación Superior, el tema racial está prácticamente ausente de los currículos y de los planes de estudio, y apenas ocupa un pequeño espacio dentro de la actividad investigativa (Morales Domínguez 2008- 11). Muchas de las investigaciones, que hasta hace poco, se hacían sobre el tema, por lo general quedaban engavetadas, esperando para su publicación. (Morales Domínguez 2007- 20). Es importante reconocer que la ignorancia es uno de los mecanismos sociales más peligrosos para la auto reproducción del racismo, los prejuicios raciales y la discriminación racial. Si el tema es desconocido, apenas se debate y no es atendido por el sistema de educación y la investigación científica, ¿de que modo será posible abordarlo para superarlo? [2]
La inmensa mayoría de las investigaciones más extensas sobre el tema racial en Cuba, durante los últimos cincuenta años, no han sido producidas por científicos o escritores que vivan en la Isla (Morales Domínguez 2007- 25).Como consecuencia de ello, un tema tan importante de la realidad cubana contemporánea no es abordado de manera suficiente por su intelectualidad científica. Consecuencia de lo cual, prácticamente hemos regalado el tema, con las negativas consecuencias que ello nos puede traer. No somos reacios a compartir nuestros temas con personas de otras latitudes, pero lo que si resulta totalmente erróneo es que soslayemos la responsabilidad de tratarlos nosotros mismos. Cuando, sobre todo, sabemos del esfuerzo que se hace desde fuera, por parte de enemigos de la Devolución Cubana, por escribirnos la historia, al margen de nuestras realidades y con propósitos al margen de los nuestros.[3]
Las publicaciones periódicas principales que se destacan por dedicar espacio al tema racial, o relacionados con el mismo, son: Catauro, Temas, Caminos, Biblioteca Nacional, Santiago, Estudios del Caribe y el Semanario La Jiribilla. Esta última es muy activa en la divulgación del tema (Morales Domínguez 2008- 11). El Ministerio de Cultura, la UNEAC, dentro de ellos el denominado Proyecto “Color Cubano”,[4] la Fundación Fernando Ortiz, y el Centro de Antropología de CITMA, trabajan desde hace muchos años para que el tema no devenga un obstáculo a la consolidación del Proyecto Social de la Revolución Cubana (Morales Domínguez 2007- 27). En el “Proyecto Color Cubano” de la UNEAC se debatía el tema sistemáticamente, pero dentro de un contexto aun muy limitado y casi no divulgado por los medios.Recientemente también se ha organizado una Comisión Nacional en la Biblioteca nacional, bajo la dirección del Dr. Eduardo Torres, que tiene como objetivo reflexionar sobre el tema racial y a partir de investigaciones diseñar proposiciones de política, para ser enviadas a los niveles gubernamentales y partidistas.[5]
Se destaca la Fundación Fernando Ortiz, que está siendo la que desenvuelve todo su trabajo de manera muy cercana al tratamiento de la temática racial en la sociedad cubana actual. (Morales Domínguez 2008- 12). Fue la Fundación Ortíz la promotora del primer libro que aborda la problemática racial cubana en la contemporaneidad, desde 1960, titulado: Desafíos de la problemática racial en Cuba, del autor de este ensayo. (Morales Domínguez 2008- 12). La propia Fundación Ortiz, ha sido la auspiciadora de la llamada Catauro, Revista nacional de Antropología de excelente factura, ya con casi 20 números ya publicados.[6]
Lamentamos mucho que el tema no está aun en los medios, en especial la prensa escrita y la televisión, como debiera estarlo. Por primera vez, el 20 de enero del 2009 la mesa redonda nacional trato el tema.Lo cual tuvo una extraordinaria repercusión. (Morales Domínguez 2008- 3). El periódico Trabajadores, el 14 de diciembre del 2009 publico una entrevista realizada al autor de este ensayo, que tuvo también amplias repercusiones, tanto nacionales como internacionales. Pero aun la prensa cubana, escrita y televisiva, es bastante timorata con el tratamiento del tema, que solo aparece con alguna frecuencia en la radio. [7]
Lacras sociales: racismo y discriminación racial
El racismo es una forma ideológica de la conciencia social, que considera a unos hombres inferiores a otros, ya sea por nacionalidad, origen social, sexo, genero, raza o color de la piel. (Domínguez Morales 2007- 50). Es una serie de actitudes inherentes a la cultura dominante. La discriminación racial puede ser definida como la práctica y ejercicio del racismo, subyacente en los prejuicios raciales, que se expresan en los estereotipos negativos sobre el otro (Domínguez Morales 2007 -51). En el caso de Cuba, el racismo es fruto y herencia de la vieja hegemonía cultural, heredada de la colonización española, originada en la Esclavitud y reforzada por el quehacer de la república neocolonial (Morales Domínguez 2007- 16). En algunas cosas, la republica neocolonial cubana trato de emular la discriminación racial existente en los Estados Unidos.[8]
La idea de raza es una invención social: modo encontrado por las elites dominantes, para otorgar legitimidad a las relaciones de dominación y explotación impuestas por la conquista. La posibilidad de hacer desaparecer el racismo es un asunto bien complejo, multidimensional y multicausal, que no se produce solo a partir de alcanzar niveles de justicia social más altos, ni de cultura tampoco.Ni tampoco por eliminar las bases del capitalismo. Cuba es una muestra palpable de ello (Morales Domínguez 56: 95-99). En Cuba actualmente el racismo se está reconstruyendo porque existe la permanencia de los estereotipos raciales negativos y otras condiciones económicas, sociales e ideológicas que lo propician. (Domínguez Morales 2007- 51).[9] De ahí la urgencia de afrontarlo fuertemente.
Puntos de partida de los negros, mestizos y blancos en Cuba
Los blancos llegaron a la Isla como colonizadores y los negros como esclavos. Eso marco, hasta nuestros días, el destino de los protagonistas de aquel fenómeno.
Los antepasados del negro en Cuba tuvieron que sufrir el genocidio de la trata esclavista. Cuba fue el penúltimo país del hemisferio en abolir la esclavitud. Desde 1886, en que fue oficialmente abolida la esclavitud, han pasado solo ciento veinticuatro años (apenas algunas generaciones). Se trata de muy poco tiempo aun para olvidar semejante tragedia. Los negros ocuparon siempre la posición más baja en la sociedad colonial y neocolonial. El color de la piel (como una herencia social de la esclavitud) siempre dividió socioeconómicamente a la sociedad cubana. El llamado blanco se identificó siempre con la riqueza, el bienestar material, el control de la economía, el privilegio, la cultura dominante y el poder. Como dice el refranero popular: “Ser blanco ya es una carrera.”[10] El negro y el mestizo, sobre todo el primero, por su parte, se identificó con la pobreza, el desamparo, junto a la ausencia de todo privilegio, las culturas sojuzgadas, discriminadas y la ausencia de poder (Morales Domínguez 6: 61). Los puntos de partida de las poblaciones blanca, negra y mestiza en Cuba habían sido diferentes. Cuando triunfa la Revolución cubana en 1959 todos aparecieron como iguales, bajo la política social de la Revolución, pero sin dudas, todos no contaban con las mismas posibilidades y capacidades que les eran tan necesarias para aprovechar al máximo las oportunidades que se les presentaban. (Morales Domínguez 2007- 254). [11] Siendo este uno de los problemas que se encuentran en la base misma de porque blancos, negros y mestizos, no lograr alcanzar a la par, las oportunidades que tiene ante si.Existe de parte de la política social de la revolución, la mejor intención de que la justicia social llegue a todos por igual; pero, iguales oportunidades no significan iguales posibilidades de alcanzarlas. Creo que no es necesario hacer un gran esfuerzo para percatarnos de que no tomar en consideracion el “color de la piel”, aun en la Cuba de hoy, es como echar a la basura 500 años de historia.
Racismo y discriminación racial en las estadísticas
Según una investigación realizada por el Centro de Antropología de la Academia de Ciencias, en 1995, 58% de los blancos consideran que los negros son menos inteligentes; 65% creen que los negros no tienen iguales valores y decencia; y 68% se oponen al matrimonio interracial (Morales Domínguez 2007- 73) (Sawyer 2006- 152). En medio de las nuevas condiciones, generadas por la crisis económica de los años 90, se hizo evidente que son los negros y mestizos los que más han padecido, en su mayoría, como parte de la población más vulnerable económicamente.[12]
La nueva economía, emergida durante el periodo especial, a partir de una política económica, que trajo como resultado el conjunto de medidas dirigidas a superar la crisis económica, apoyándose en el surgimiento de la propiedad mixta de las corporaciones, el turismo y cierto acercamiento a la llamada economía de mercado, es aún muy excluyente, en cuanto a la presencia de negros y mestizos en posiciones protagónicas dentro de esa economía. Especialmente en las actividades cercanas al turista y en las posiciones protagónicas y de dirección (Morales Domínguez 2007- 316). Con los negros, en particular, y con los mestizos, la llamada economía emergente, tiende a comportarse privilegiándolos muy poco en cuanto al empleo y el acceso a la divisa.
Según las investigaciones realizadas por Eduardo San Marful y Sonia Catasus del CEDEM (Centro de Estudios Demográficos) en la Universidad de La Habana, en el año 2000: “Sector no emergente: como dirigentes, blancos 57.4%; negros 18.9%; mulatos 23.6%. Sector emergente: como dirigentes, blancos 75.4%; negros 5.1%, mulatos 19.5%. En la categoría de profesionales-técnicos y administrativos, en el sector no emergente: blancos 39.1%; negros 27.1%; mulatos 33.8%. En el sector emergente, para las mismas categorías anteriores: blancos 79.3%; negros 6.1%; mulatos 14.6%.” Como puede observarse, son dramáticas las asimetrías que se presentaban en todas las categorías, sobre todo dentro del llamado sector emergente. Pero estas diferencias resultan aun más dramáticas si las tiramos contra los niveles educacionales de los grupos raciales, y nos damos cuenta, que negros, blancos y mestizos no presentaban entonces serias diferencias en cuanto a sus niveles de instrucción: blancos, en primaria 26.6%; media 34.1%; media superior 30.2%; superior 8.7%. Negros, en primaria 22.9%; media 35.1%; media superior 34.1%; superior 7.8%. Mulatos, en primaria 26.2%; media 37.4%; media superior 29.9%; superior 6.5% (Morales Domínguez 2007- 71).
Entonces, queda claro, que los principios trazados por la Dirección del País, para lograr la existencia de un equilibrio racial en la política de cuadros, establecidos desde 1985, todavía no se cumplen. La limitada presencia de cuadros de dirección, negros sobre todo, y mestizos, en las estructuras de dirección del Estado y de las empresas, es preocupante (Morales Domínguez 2007- 316). Es evidente la subrepresentacion de negros y mestizos en la estructura laboral también. Según una investigación realizada por el Centro de Antropología de la Academia de Ciencias en dos provincias tan representativas del país como La Habana y Santiago de Cuba, se observaron serios desequilibrios en el acceso a los puestos laborales (Morales Domínguez 2007- 61).
Raza y Remesas Familiares.
Son los grupos de familias, con una alta representación de negros y mestizos, los que menos disfrutan de remesas familiares estables, al encontrarse menos representados dentro de la emigración (83.5% de los inmigrantes son blancos)

[13]y tener mucho menos contacto directo con la divisa, dada también su baja participación en los empleos de la llamada economía emergente (Morales Domínguez 2007- 176). También constituyen una exigua minoría del sector agrícola privado (solo 2%; en las cooperativas representan solo 5%).
Presencia en los medios.
Es muy débil aun la presencia del negro y del mestizo en los medios masivos, principalmente en la televisión y el cine. Sobre esto no se dispone de datos precisos, pero basta con observar en las novelas y demás programas de la televisión y en las películas cubanas. No hay prácticamente actores negros o mestizos que asuman papeles protagónicos en la televisión ni en el cine. Además, los modelos físicos que frecuentemente se asumen para la promoción televisiva de algún tipo de actividad, un aniversario, por ejemplo, por lo general son blancos. En fin la televisión cubana que con tanta calidad muestra al pueblo en toda su presencia multicolor durante los actos políticos, no ha podido aun reflejar a ese pueblo en sus individualidades y grupos raciales. (Morales Domínguez 2008- 97).[14]
Los problemas del Censo.
La ausencia de un censo nacional de población y viviendas (el ultimo databa de 1981) que además considerase la categoría de color de la piel, impidió, hasta hace poco, hacer análisis más fundamentados (Morales Domínguez 2007- 80). El censo de 1981 fue totalmente insuficiente para valorar en serio la situación de la población negra y mestiza en Cuba (Morales Domínguez 2007- 80). Los resultados logrados no son del todo confiables. Se dice que aproximadamente 67% de la población cubana es blanca y que un 33% es negro o mestizo. Para el censo del 2002, se asume que la población blanca es de un 66% , la negra de un 12 y la mestiza de un 22 %. La cifras pareces falsas. Es común aun en Cuba conocer personas que no se asumen como negros o mestizos, sino como blancos, cuando en realidad no lo son. (Morales Domínguez 2007- 61). Eso puede ser resultado del fenómeno de la llamada auto discriminación. Ha sido tan absurda la actitud asumida ante el problema, que se ha privado al país de registrar cuanto se ha avanzado en este campo.Fenomeno que queda connotado en general por el llamado “blanqueamiento”. (Morales Domínguez 2007- 22). Pero otro dato interesante proviene que se sabe que son Cuba y Republica Dominicana los dos países de este hemisferio, en los que la presunción de blanco se aparta más de la realidad.
El reciente Censo Nacional de Población y Viviendas del 2002 ofrece mayores posibilidades para tomar en consideración el color de la piel, no solo demográficamente, sino también en las estadísticas economicas.Pero aun se debe trabajar mucho para perfeccionar los instrumentos estadísticos que nos permitan hacer mediciones mas objetivas y fundadas en las peculiaridades de nuestra población. (Para ampliar ver: Esteban Morales, “Cuba: Color de la Piel, Nación, Identidad y Cultura. ¿Un desafió contemporáneo? )[15]
La vivienda, el delito y el racismo en Cuba
La problemática racial esta vinculada a la problemática de la vivienda en La Habana. Hay más negros y mestizos que blancos en las zonas ruinosas (por ejemplo, utilizamos aquí los municipios de Habana Vieja y Centro Habana) de La Habana (Fuente 2001- 313). En 1981 44% y 47% de los residentes viviendo en Habana Vieja y Centro Habana fueron negros y mestizos. 39% a 52% de ellos vivieron en casas de vecindad (cifra más alta que otras zonas de La Habana). Habana Vieja y Centro Habana son zonas donde se encuentran 47% de las viviendas con graves problemas estructurales. Es importante notar que 36% y 24% de las viviendas en Habana Vieja y Centro Habana tienen servicios sanitarios colectivos. Esa cifra es alta cuando se ve que solamente 9% de las viviendas en la Ciudad de La Habana tienen baño comunal. Se nota el hecho de que hay menos aparatos domésticos en las viviendas en Habana Vieja y Centro Habana que la media provincial (Fuente 2001- 313). Esas zonas son caracterizadas por densidades elevadas de no blancos, un ambiente físicamente deteriorado y son percibidas como zonas delictivas.
En 1987, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) oficialmente identifico “focos delictivos” en La Habana. Fíjense que el 31% de estos focos son en zonas con la más alta representación de negros y mestizos, tales como: la Habana Vieja, Centro Habana y Marianao. Estos focos incluyen a barrios humildes como: El Palo, Isla de Simba, Las Yaguas e Isla del Polvo en Marianao, o casas de vecindad como Mercaderes 111 en Habana Vieja y Romeo y Julieta en Centro Habana.
En los primeros años del triunfo de la Revolución, esas zonas fueron rehabilitadas por el estado (Fuente 2001- 314). En 1987, las investigaciones de una comisión establecida por el Ministro de Justicia descubrieron que 70% de las zonas identificadas como focos delictivos no tenían tasas de delito más altas que la media establecida para Ciudad de La Habana. Se puede intuir que las percepciones ancladas en los estereotipos raciales negativos de la PNR transformaron esos barrios humildes en focos delictivos. La tasa de delito fue más alta en zonas consideradas por la PNR como barrios decentes (Fuente 2001- 314). El Ministro de Justicia también estableció que negros y mestizos representaron 78% de los casos de “peligrosidad social” analizados en los tribunales de La Habana entre mayo y diciembre del 1986.
Negros y mestizos engrosan la población penal. Según una organización de prisioneros políticos en la prisión Combinado del Este, al final de los años ochenta, el 80% de los prisioneros eran negros.Siendo esa una prueba definitiva de que la Revolución Cubana, a pesar de su extraordinaria obra humanista, no ha podido lograr igualdad social entre los grupos raciales. En los años ochenta, la tasa de delincuencia en la población negra resulto más alta que la tasa de delincuencia en la población blanca. (Fuente 2001- 314-15).
Para el caso de la vivienda, en particular, se da el fenómeno, de que a pesar del grandísimo esfuerzo constructivo durante todos estos años, aun existen barrios marginales, ciudadelas y estos crecen.Todo lo cual, según una hipótesis personal mía, es en alguna medida el resultado de que la población de La Habana aumenta a partir de la inmigración proveniente, principalmente, de las provincias orientales, pues se trata de personas que emigran hacia la capital buscando mejores condiciones de vida y no pocas veces dispuestas a vivir bajo cualesquiera condiciones. Por lo cual, la situación de viviendas mejores, aumentan para muchos, pero las personas viviendo en condiciones precarias, marginales e indigentes, también aumentan. [16]
Algunas consideraciones finales.
Existe una problemática racial en Cuba actualmente y el racismo amenaza con reconstruirse. El racismo deviene entonces un conflicto político, incompatible con la justicia social y la obra extraordinariamente humanista de la Revolución. Cuba se encuentra en las más complejas condiciones para eliminar el racismo y la discriminación racial. El color de la piel ha sido históricamente y continúa siendo un factor de diferenciación social de la población cubana. Las poblaciones negra y mestiza están hoy incomparablemente más preparadas que cincuenta años atrás. A pesar del racismo que aun existe en la sociedad cubana, podemos afirmar que la población negra y mestiza en Cuba es una masa de afro descendientes, la más educada y sana al menos de este hemisferio, y que ningún país ha hecho tanto por eliminar la injusticia y la discriminación racial como Cuba. Hay que desterrar y eliminar la discriminación racial definitivamente. La sociedad cubana, en ello deben participar de manera activa y conjunta toda la sociedad y sus instituciones, para un tratamiento priorizado, especifico y sistemático de la problemática racial.
Recomendaciones.
Hay que desarrollar la conciencia racial en la sociedad cubana contemporánea. Sin conciencia racial no es posible luchar contra el racismo y sus lacras.

[17]Y estas últimas aun existen, muchas personas que las sufren, aunque otras muchas no tengan conciencia de ello.
La lucha por una verdadera cultura naciona, general e integral requiere más discusión pública sobre el tema racial. La nación cubana necesita comprender a fondo el lugar que la historia reservo a cada grupo racial. La sociedad debe librar una batalla definitiva contra el racismo y la discriminación racial. Hay que prodigar una educación antirracista y antidiscriminatoria. El estado debe garantizar igualdad social, acceso equitativo a oportunidades, reconocer y continuar apoyando a grupos que presentan desventajas. El tema racial debe ocupar un espacio en los medios y en la agenda de las organizaciones políticas y de masas. El apoyo de las instituciones académicas dentro de la educación superior y de sus estructuras de investigación es necesario también. Los investigadores necesitan elaborar una base estadística que considere el color de la piel y que permita cruzar variables sociales, económicas y políticas. Hay que apoyar el trabajo de las comisiones nacionales existentes, para luchar contra el racismo y la discriminación. Es recomendable que se establezca una comisión en la Asamblea Nacional, cuyo objetivo fundamental sea apoyar el trabajo de las comisiones nacionales ya creadas, dándole un carácter institucional, desde el más alto nivel, a la lucha contra el racismo y la discriminación racial.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA.
Arredondo, Leonardo. Presentación sobre la crisis económica 90 por el curso de Economía Política de Cuba (19 al 30 de enero 2009). Programa Semestral “Sociedad Cubana.” FLACSO Programa Cuba. Universidad de La Habana.

Brenner, Philip, Marguerite Rose Jimenez, John M. Kirk and William M. Leo Grande, eds. A Contemporary Cuba Reader: Reinventing the Revolution. Lanham, MD, USA: Rowman & Littlefield Publishers, Inc., 2008.

Caram, Tania. Introducción al desarrollo social en Cuba. Presentación por el curso de Desarrollo Social en Cuba (2 al 13 de febrero 2009). Programa Semestral “Sociedad Cubana.” FLACSO Programa Cuba. Universidad de La Habana.

Fuentes, Alejandro de la. A nation for all: race, inequality, and politics in Twentieth-Century Cuba. Chapel Hill & London: The University of North Carolina Press, 2001.

Morales Domínguez, Esteban. Cuba: Ciencia y Racialidad 50 años después. Ciudad de La Habana: Universidad de La Habana, 2008.

Morales Domínguez, Esteban. Cuba: Color de la piel, nación, identidad y cultura: ¿un desafío contemporáneo? Ciudad de La Habana: Universidad de La Habana, 2007.

Morales Domínguez, Esteban. Desafíos de la problemática racial en Cuba. Ciudad de La Habana: Fundación Fernando Ortiz, 2007.

Morales Domínguez, Esteban. “Desafíos de la problemática racial en Cuba.” Temas 56 (2008): 95-99.

Perez Sarduy, Pedro, and Jean Stubbs, eds. Afro-Cuban Voices: On Race and Identity in Contemporary Cuba. Gainesville: University Press of Florida, 2000.

Sawyer, Mark Q. Racial Politics in Post-Revolutionary Cuba. New York: Cambridge University Press, 2006.








[1] Puntos de partida diferentes que obedecen a las diferencias sustanciales introducidas por la esclavitud. Esta ultima hizo del negro traído de África un esclavo; a su descendencia, alguien a veces con una posición intermedia y al esclavista, blanco casi siempre, la clase dominante. Algunos negros incluso tuvieron esclavos, pero no por ello podían ocupar la posición de clase dominante. Esta ultima posición, aunque incluso no tuvieran a veces esclavos, estaba reservada solo a los blancos. Luego entonces, se trato de puntos de partidas muy claros: los blancos ocupaban la cúspide del poder, los mestizos lograban a veces ocupar posiciones intermedias y los negros, fueran esclavos o no y sus descendientes ocupaban la posición más baja. Esa estructura en la que raza, poder, clase y jerarquía social se coaligaban llego hasta 1959.
[2] Esto resulta valido para cualquier tema social que resulte científicamente desatendido. Incluso su tendencia es a enquistarse y puede llegar a hacerse crónico dentro del organismo social.

[3] Para ampliar sobre este aspecto, puede verse mi ensayo “Cuba: ciencia, universidad y racialidad 50 años después”.En Cubaweb.Cu
[4] Recientemente, El Proyecto Color Cubano, ha sido redimensionado, a partir de una Comisión de Trabajo Permanente de la UNEAC( Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba ) cuyo objetivo es luchar contra el racismo y la discriminación racial, desde la realización de un solidó trabajo cultural sobre el tema.
[5] Esta Comisión surgió, su origen estuvo en el Departamento de Cultura del Comité Central del Partido, donde sus impulsos iniciales tuvieron lugar bajo la dirección del Co. Esteban Lazo, Miembro del Buró Eolítico del PCC., con el auxilio de Eliades Acosta, entonces jefe del mencionado Departamento y de la Cra. Gisela Arandia, entonces coordinadora del Proyecto Color Cubano.
[6] El autor del libro ha publicado unos 12 ensayos, que pueden ser encontrados en varias publicaciones nacionales y en Internet. Un segundo libro se encuentra en proceso de publicación por la Editorial José Marti.
[7] La actitud timorata de nuestra prensa con el tema racial, recibió un buen pescozón cuando a principios de diciembre del pasado año, salio un documento Mensaje de un grupo de Intelectuales y Artistas norteamericanos acusando a Cuba y al Gobierno Cubano de racistas. Documento liderado por Carlos Moore, un excolaborador del mercenario angolano Holden Roberto, que a partir de una persona que esta presa en Cuba, manipulando la situación, hizo firmar a un grupo de 60 intelectuales y artistas norteamericanos un documento racista, contrarrevolucionario y provocador. El periódico Granma, que nunca se había preocupado por reflejar el tema en sus páginas, inmediatamente reflejo el documento respuesta de un grupo de intelectuales cubanos y un artículo escrito por el periodista Pedro de la Hoz.

[8] En América la esclavitud tomo color; el esclavo era el indio o el negro .En la esclavitud clásica, el esclavo podio ser blanco y ello le permitía, si lograba evadirse, realizar el mimetismo que su color le procuraba .Pero en América esa posibilidad nunca existió.
[9] Ver5 del Autor de este ensayo: Cuba. Raza y Republica, revista Cuba Socialista, No. 46, La habana, Cuba, pp. 34-46.
[10] Detrás de toda esa denominación, sobre todo de blanco, hay una buena dosis de hipocresía social, porque en realidad, después de 800 años de colonización árabe en la península Ibérica, de que blanco podemos hablar; en realidad, llegaron a Cuba con credenciales de blancos y así se quedaron.
[11] Para ampliar acerca de la dinámica igualdad-desigualdad ver Libro IV de Jueves de Temas “Mesa Redonda sobre el racismo…” Donde esclarecemos que la igualdad ante la ley es un hecho en Cuba, pero que la igualdad social entre todos los cubanos dista aun de ser una realidad. Por lo cual, el que “ todos somos iguales” es el proyecto, la desiderata; la desigualdad es lo que nos encontramos aun a cada paso.Entonces, aunque como proyecto tengamos que ser iguales, es de la desigualdad de donde hay que partir para lograr alcanzarlo.
[12] Ver del Autor: Desafíos de la Problemática Racial en Cuba, Editorial ENPES, Colección Fuente Viva, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, Cuba, 2007, pp. 161-196.Donde, a partir del análisis de la investigación realizada por el INIES, “Reforma Económica y Población en Condiciones de Riesgo, en Ciudad de La habana” de Ángela ferriol, Maribel Ramos y Lía Añe, se puede observar claramente, como son los negros y mestizos los que con mas fuerza fueron impactados por el denominado Periodo especial.
[13] Esta emigración, para el caso de la población negra y mestiza, comenzó a ser importante solo a partir de los años ochenta, en que se produjo el fenómeno de Mariel. Emigraban entonces muchos no-blanco, pero sin apoyo, en el país de recepción, por demás, tarde, es decir, cuando ya Estados Unidos no resultaba ser un país de oportunidades, como si lo fue durante la década de los años sesenta. Por tanto, estos emigrantes de última hora no se encontraban con los mejores empleos, ni con los mejores salarios, tampoco con el apoyo que hubieran tenido de emigrar en años anteriores. Razones por las cuales no son los que, como grupo, están en mejores condiciones para ayudar a sus familiares en Cuba. Razones por las cuales, son blancos los que bastante mas remesa reciben en Cuba.
[14] Lamentablemente, la televisión a veces asume lasa actitudes mas prejuicidas respecto a ciertos productos culturales, digamos por ejemplo, aun no haber exhibido el Documental Raza de Eric Corvalan o haber dejado pasar un largo periodo para exhibir el documental “Las Raíces de i Corazón” de Gloria Rolando, dedicado a la llamada Guerrita del Doce. Recientemente, ha comenzado a exhibir algunos spot dedicados a la temática racial, en mi opinión no especializada, de gran calidad, por cierto.
[15] Nuestras Estadísticas, al no considerar el color, caen en el absurdo de perder la oportunidad de exhibir la verdadera obra de la Revolución. Ver Nota 317, Pág. 319 de mi libro, donde muestro la cantidad de informe s estadísticos, que Cuba envía a naciones Unidas, en los que al no considerar color de la piel, la verdadera obra social de la revolución se pierde la oportunidad de mostrarla.
[16] Desconocemos si en estos momentos se adoptan medidas para solucionar la situación, pero los problemas ya existen, se han acumulado.
[17] Para ampliar sobre este asunto ver del Autor: Cuba: los desafíos del color. Libro Pensar a Contracorriente No. IV.
Una de las dificultades que tenemos en Cuba, para luchar contra el racismo y la discriminación, es la poca conciencia racial que existe, incluso entre negros y mestizos. Muchas personas no tiene la idea de los problemas que existen, o no les interesa hablar sobre ellos. La tendencia a la integración racial, proveniente de una corriente nacionalista-abolicionista , que desde el siglo XIX se instalo en la cultura cubana; haber librado negros, blancos y mestizos, juntos, tres guerras de independencia, el no haber sido la colonización española, en particular, agresivamente excluyente del negro, permitiéndole entonces forjar una cultura, dentro del hegemonismo cultural blanco, pero una cultura fusión de ambas, que ha resultado ser mestiza al fin, y haber enfrentado juntos los peligros de la lucha contra el imperialismo, dentro de la Revolución, generaron una actitud de no odio de razas, no excluyente, lo que fundido a la lucha contra la desigualdad, la pobreza, la discriminación y la injusticia, termino por generar en Cuba un racismo blando, paternalista, de peros, defensivo, de convivencias, etc. Todo lo cual hace, que ahora, cuando necesitamos apelar a la conciencia sobre el problema, prácticamente, no existe en mucha gente esa conciencia, por lo que hay prácticamente que construirla, para lograr terminar la social y cultural de una nación libre de todo vestigio de racismo y discriminación racial.