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viernes, 27 de abril de 2012

Cubaliteraria. En política lo real es lo que no se ve





Yohamna Depestre Corcho  , 21 de marzo de 2012

«En política, lo real es lo que no se ve». Con esta frase martiana, el doctor Rafael Hernández inició la presentación del libro De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de Estados Unidos hacia Cuba, en el tradicional espacio Sábado del Libro, del pasado 17 de marzo. El volumen, escrito por los investigadores Elier Ramírez y Esteban Morales, forma parte del catálogo de publicaciones de la editorial Ciencias Sociales.

A través de sus páginas, el lector puede seguir cronológicamente la historia de las hostilidades que Estados Unidos ha mantenido hacia Cuba. Con anterioridad a la aparición de este título, la bibliografía existente se había basado en documentos desclasificados, en análisis y estudios especializados, en el desarrollo histórico de las relaciones, pero lo que hace a este libro “único”, según Rafael Hernández, es que examina el conflicto desde los intentos de conversaciones entre ambas partes, y la permanente postura de la Isla de llegar a un entendimiento siempre y cuando se respete su posición política. Otra cosa que lo distingue es la inclusión de un cuerpo de entrevistas a participantes cubanos en estos encuentros; hecho que sobresale si se tiene en cuenta que otras investigaciones recogieron un gran número de testimonios norteamericanos. También se pueden consultar documentos cubanos inéditos o pocos conocidos.

«Nos muestra que siempre ha habido un grado de conversación, de acuerdos e intentos por dialogar […] aunque no es lo mismo dialogar que negociar», recalcó Hernández.

Editado por Gladys Estrada y diseñado por Carlos Javier Solís Méndez, el libro muestra una atractiva cubierta que nos recuerda los caracteres de las letras de las máquinas de escribir, hecho que permite que su texto sea identificado, o relacionado, con documentos del siglo pasado, pero también nos transporta a una atmósfera de oficina. Su atrayente portada nos sugiere antigüedad, texto manoseado y conservado por su valor bibliográfico. 

De la confrontación a los intentos de “normalización"…cuenta con 110 páginas de documentos norteamericanos, un ensayo del desaparecido Carlos Lechuga —destacado diplomático y periodista cubano que participó, entre 1961-1962, en el primer intento de diálogo con EE.UU., y en el que se hallaba el presidente John Fitzgerald Kennedy. 

La lectura de los trabajos nos permite evidenciar por qué la palabra normalización está entrecomillada en el título. El doctor Hernández recordó que, dichos “encuentros”, siempre se desarrollaron en un ambiente turbio. La obra además, desmonta la estereotipada pregunta: ¿Cuáles son las condiciones más propicias para iniciar una negociación: republicanos o demócratas? Recordemos que el primer intento fue con un republicano. El epílogo recoge los procesos contradictorios de estos encuentros y los múltiples conflictos generados a partir de la posición respetuosa y considerada de Cuba.
«No es un ejercicio del futuro que nos da respuesta. Es un libro de Historia que profundiza en un tema que en las escuelas se da con escasez», concluyó Rafael Hernández.

Elier Ramírez, al tomar la palabra, agradeció a todos los involucrados en la confección de lo que llamó “su hijo”, el cual se gestara a partir de la lectura de Cien horas con Fidel y la consecuente pregunta de que, si ese libro marca un punto de reflexión, no existe un estudio serio y profundo sobre las negociaciones. 

En el escrito que leyó al público, el licenciado en Historia destacó la necesidad de aprender de la comunicación entre Cuba y Estados Unidos y prepararse para ello. Lo más interesante, nos reveló el también investigador, es que algunas de las figuras más representativas de la política norteamericana se dieron cuenta de la errónea actitud desplegada hacia la isla antillana.

El doctor en Ciencias Económica Esteban Morales Domínguez, añadió que todos los temas, y en particular los relacionados con los Estados Unidos de Norteamérica, son parte esencial de nuestra interna y externa política ideológica. Sus palabras así lo reafirmaron: «[…] cuando los descuidamos se convierten en temas de ataques contra nosotros mismos. Los temas de nuestra realidad no se regalan ni se prestan. Tienen que ser tratados por nosotros mismos, a profundidad, con valentía y precisión».


No podemos descuidar nuestros temas ni regalárselos a nadie


Por: Susana Méndez
Fecha: 2012-03-19 
Fuente: CUBARTE 

El volumen  De la confrontación a los intentos de “normalización”, La política de los Estados Unidos hacia Cuba, de los investigadores Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez fue presentado en el pasado Sábado del Libro.

El libro en cuestión aporta una mirada diferente, al tan tratado asunto de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, vistas éstas en la mayoría de los abordajes anteriores, desde la perspectiva de la crudeza de la confrontación, y ahora se analizan los intentos de aproximación que comenzaron en  la década del 60.

Rafael Hernández, politólogo y director de la revista Temas, tuvo  a su cargo la presentación en cuyos inicios calificó al título de «contribución única» y seguidamente expuso los aspectos que explican esta categorización.

«Nuestra historia de las relaciones exteriores, y en general la historia de la Revolución, rarísimamente se intenta escribir utilizando documentos no conocidos, clasificados o que no han tenido difusión pública (…) La historia basada en las fuentes públicas es una historia basada en un aspecto parcial del problema, decía José Martí “en política lo real es lo que no se ve”».

Explicó a continuación que los autores de este libro, tuvieron el privilegio de acceder a algunos documentos que no han sido publicados nunca, de contar con informes internos de los negociadores cubanos, con versiones taquigráficas de entrevistas a las más altas figuras del gobierno de la Isla con representantes de la administración de los Estados Unidos, no solo las versiones norteamericanas, sino las recogidas en Cuba en forma de grabaciones y versiones taquigráficas; «solamente por eso esto es un libro excepcional de historia de Cuba, aseguró el politólogo».

Dividido en cinco capítulos, el volumen de 275 páginas de texto y 110 de documentos norteamericanos, contiene además, epílogo, cronología de algunas importantes conversaciones secretas entre autoridades de los Estados Unidos y Cuba, y la relación de las fuentes consultadas tanto bibliográficas, periódicas, documentales, así como las entrevistas y un anexo.

«La selección de los documentos norteamericanos me parece útil para ver cómo los protagonistas de esta historia pensaban, sentían, opinaban y proponían, que no es lo que necesariamente después al ser entrevistados dicen», aseveró el investigador.

Al examinar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en las épocas tanto de Ford y de Kissinger, como de Carter, el libro pone el tema en contexto internacional, lo cual es fundamental en opinión del estudioso, en tanto  estas relaciones « no son un asunto bilateral, transcurren en África, en América Latina, en América Central, para no hablar de las relaciones durante la Guerra Fría entre Estados Unidos- Cuba,  la Unión Soviética- Cuba».

Al final de su intervención Hernández declaró: «Este es un libro de historia, no es un libro sobre el futuro, no es un ejercicio de futurología, trata de entender la historia real de las relaciones entre los dos países; (…) es una contribución para entender el presente y creo que va a ser de provecho no solo para los que se interesan por el disfrute de la historia, para aprender acerca del pasado, sino para poder explicarnos la actualidad y para poder pensar también el porvenir».

El doctor en Ciencias Históricas Elier Ramírez Cañedo al intervenir manifestó «pensamos que si bien el pueblo cubano está indudablemente curtido en la confrontación con el gobierno de los Estados Unidos debía también prepararse para la negociación y para participar en un posible escenario de proceso de normalización de las relaciones, pues en este terreno también hay que saber salir airoso, sin ceder en un ápice en lo que respecta a nuestra soberanía y nuestros principios».

Comentó que el libro puede ofrecer mucha luz a los cubanos, en especial a los más jóvenes sobre los móviles, los intereses y los objetivos que ha perseguido el gobierno de los Estados Unidos en los reducidos momentos en que se ha planteado la posibilidad de explorar la normalización de las relaciones con Cuba, proceso que solamente se ha puesto de manifiesto hasta hoy en las administraciones del republicano Gerard Ford, de 1974 al 77 y del demócrata James Carter, de 1977 a 1981.

Memorandums de conversaciones entre autoridades de ambos países y de análisis presidenciales, documentos de consulta y debate sobre la política  hacia Cuba entre las principales figuras del ejecutivo estadounidense, directivas presidenciales, informes de congresistas, cables enviados por la SINA en La Habana al Departamento de Estado y viceversa, entre otros materiales, fueron consultados en el proceso de esta investigación que tuvo como base la tesis de maestría y luego de doctorado de Elier Ramírez Cañedo.

Ambas tesis contaron con la tutoría del doctor en Ciencias Históricas y en Ciencias, Esteban Morales, quien por su parte planteó que el tema de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos «constituyen una parte esencial de nuestra confrontación política, ideológica y económica con los imperios que quieren ahora, parece, volver a repartirse el mundo; no puede haber tema importante de nuestra realidad interna o internacional que nosotros descuidemos porque se convierte en arma de ataque contra nosotros».

Seguidamente enfatizó: « lo que no se puede jamás soslayar es la responsabilidad de tratar estos temas nosotros mismos, porque quien nos dice cómo fueron las cosas, nos puede decir perfectamente cómo tienen que ser ahora  y cómo tienen que ser en el futuro, por tanto la primera interpretación de cualquier hecho histórico interno o externo tenemos nosotros, nuestra intelectualidad, nuestros científicos, que ser los primeros en dar la versión.

Nosotros no podemos descuidar nuestros temas y tienen que ser tratados a profundidad, teniendo en cuenta que en el mundo en que vivimos los temas políticos, pueden convertirse, de hecho lo son, y Estados Unidos los utiliza así, como instrumentos de una diplomacia agresiva, por tanto nosotros no podemos descuidar nuestros temas ni regalárselos a nadie, tenemos que tratarlos nosotros mismos con valentía y con precisión, para de verdad poder defendernos».

Temática: Libro y Literatura

lunes, 23 de abril de 2012

OBAMA EN LA CUMBRE DE CARTAGENA O “EL PICO DEL AURA”


ESTEBAN MORALES.
UNEAC.
Creo que nunca a un presidente norteamericano le ha resultado tan sufrida y desagradable una reunión internacional, como le ha sido a Obama, la que seguramente puede ser la última Cumbre de la Américas.
Mucho menos si  recordamos que apenas diez años atrás, todos los mandatarios que ocupaban asientos en esas cumbres,  apenas se atrevían a levantarle la voz  al jefe del imperio, dueño y Sr. del hemisferio, látigo y castigo para el que se atreviera apenas a reclamar un  pedacito de  independencia y soberanía. 
Con el fracaso del Golpe de estado en Venezuela, hace hoy diez años, comenzaron sus desgracias. Quien  iba a imaginar semejante fracaso, si poco después aplastaron a Zelaya en Honduras. Aun el Golpe de estado se encontraba entre sus variantes estratégicas, no creo que hayan abandonado todavía  la idea, pero cada día se les hace menos posible llevarla adelante. El tono  de los gobiernos del hemisferio  ha cambiado mucho y los pueblos están  más despiertos y organizados que nunca. Centroamérica se les ha ido de las manos. Chile,  el experimento neoliberal y golpista más exitoso,  ya no les sirve. La variante de Haití, de enviar armas y soldados para hacer solidaridad, se les fue de las manos. La posibilidad de hacer el papel de “tío rico” se les agoto. 
Por suerte para Obama, el anfitrión de la Cumbre , presidente de Colombia,  le acepto la variante de  tirar una espesa cortina de humo que  cubriera a la prensa y a los pueblos latinoamericanos y caribeños, la posibilidad de poder ver en directo la paliza que recibiría Obama. Sin dudas al Presidente estadounidense  no le quedo más remedio que tragarse  el espíritu contestatario que primo dentro del conclave. Como si fuera poco, Cuba,  el nunca convidado,  ni siquiera de piedra¸ se dio el lujo de fijar el ambiente que primo dentro del conclave sin siquiera tener que  gastarse el pasaje para viajar a  Cartagena de Indias. Nadie acepto la no presencia de la Isla  y llovieron las amenazas de que sin Cuba no podría volver a celebrarse otra Cumbre .Las Malvinas y el reclamo de Argentina estuvieron presentes , así como la traición del propio  Estados Unidos a su  Doctrina Monroe, cuando apoyo a Inglaterra en la  aventura hemisférica. 
En realidad yo era partidario de que todos asumiesen la digna  actitud el Presidente Correa, pero,   pasado el aguacero, que solo a Obama y a Canadá los agarro sin paraguas,  me percate de que ocurrió lo que mejor hubiera podido ocurrir. Los ausentes les enviaron las bofetadas a Obama por correo y los presentes se las dieron allí mismo.
Para más lucimiento, el conclave tuvo lugar en los días en que celebrábamos todos  los pueblos latinoamericanos y caribeños, la Victoria de Playa Girón, como para recordarle al mandatario norteamericano, que la historia puede repetirse como tragedia no solo como comedia. Con posterioridad a las derrotas en Corea y a la vergonzosa estampida de las tropas norteamericanas en  Vietnam, a ningún presidente norteamericano le había tocado soportar una vergüenza mayor. Lo cual nos dice, que los días del hegemonismo norteamericano están contados.
No ha logrado aun Estados Unidos solventar la crisis económica que le aqueja, su moneda ya es mirada  al menos con desconfianza y aparecen variantes para sustituirla. Ya no tiene el  apoyo de  Japón y  Europa para salir de la crisis,  como si fuera poco, no es  a las 11,000 vírgenes a las que  más les debe sino a China. No  consigue repetir la victoria de Libia, no logra arreglar Egipto, Irak o Afganistán; no logra concretar sus planes contra Irán,  en Naciones Unidas han emergido fuerzas que lo contrarrestan (China y Rusia), por lo que  la trampa a Siria se les está desmoronando;  su fiel aliado hemisférico, Colombia,  ha decidido portarse mejor, porque las cosas a su alrededor no están para  hacerle abiertamente el juego a su antiguo patrón. Cuba lo derrota moralmente, coincidiendo con su derrota militar en Girón. Como si fuera poco, en el Hemisferio ya casi nadie les hace caso. Primando un ambiente de paliza colectiva contra el antiguo mayoral. América Latina en particular y el Caribe, paso a paso,  escapan del control de estados Unidos  y cada día las posibilidades recuperar posiciones en el hemisferio se alejan mas. 
Son tantas las desgracias que acumula Estados Unidos en esta etapa de su vida imperial, sumado el desprestigio de sus  instituciones internas y sus  fuerzas armadas, que ya debieran estar pensando en tratar de arreglarse el mundo de una manera más pacífica, menos prepotente y mas negociadora. Si es que no desean  que el piso se les siga aflojando. Y un buen día  los buitres, ahora  aliados, se lo repartan a pedacitos. Porque el capital no cree en lagrimas y mucho menos de cocodrilo. Y ya murió la realidad que permitía decir,  hace algunos años,   que los aliados imperiales no guerrean  entre sí. Es tal la estampida provocada por la crisis,  no solo económica, que se está  desatando paulatinamente un verdadero “sálvese quien pueda “.Por lo que paralelamente a un espíritu de solidaridad y cooperación que corre entre los pueblos, se le añade un ambiente  de rapiña que emerge entre los poderosos .Por lo que un espíritu de arreglar el mundo debiera abrirse paso. Porque el único mundo que hoy compartimos esta en peligro.
Obama sabe cómo hacerlo. En sus múltiples discursos ha diseñado políticas inteligentes, coherentes  y bien pensadas. Pero no sabemos si por cinismo, si porque realmente no es el Obama que quiere aparentar ser, o porque la cobardía no le permite ejecutar lo que piensa,  es que ha seleccionado siempre el camino más sórdido,  criminal y  peligroso. En verdad,  nunca ha sido posible encontrar la coherencia entre lo que Obama dice y lo que realmente hace. Tal vez su verdadera coherencia está entre lo que oculta y  lo que  después hace. Pero como decían mis abuelos, “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, y ni el mundo, pero tampoco la sociedad norteamericana parecen estar dispuestos a seguir soportando las incoherencias de” la política de Obama”, que tal vez no es la suya, sino la de los que le permitieron llegar a la presidencia.
Yo pienso¸ no obstante, que va a tener una segunda oportunidad, vamos a ver que hace entonces. Ojala, pues en medio de la situación en que vivimos todos, “vale más malo conocido, que bueno por conocer”.
Abril 19 del 2012.

OBAMA EN LA CUERDA FLOJA


Por: Dr. C. Esteban Morales
UNEAC

Para una comprensión más profunda de lo que hoy acontece dentro de la sociedad norteamericana hoy,  deben tomarse en consideración algunos asuntos que, en nuestra opinión, son de relevante importancia.

Ante todo, es indispensable reconocer, que durante la década de los años ochenta y principios de los noventa, se produjo el tránsito de la economía norteamericana hacia un nuevo paradigma tecnológico. Es decir, hacia el predominio de un nuevo Modelo de Acumulación. Con el cambio que se produjo del paradigma productivo, caracterizado por la Industria metalmecánica- automovilística- Petroquímica, también llamado ciclo fordista - Keynesiano, vigente aun durante los años 60 y 70, al paradigma productivo caracterizado por la industria electrónico-informática.

La economía de Estados Unidos, en el tránsito de los años setenta a los ochenta, comenzó paulatinamente a caracterizarse por un paradigma tecnológico de predominio de la Industria Electrónico-Informática. Ello cambio la dinámica de comportamiento del ciclo económico, convirtiendo a la oferta en el centro integrador de la dinámica cíclica. A diferencia de lo que acontecía con el ciclo anterior, que tenía como centro integrador de su dinámica a la demanda. Hasta entonces, había regido la llamada tabla de Leontiev; cuando supuestamente, la oferta creaba su propia demanda (Ley de J.B. Say). Los desequilibrios económicos se comportaban entonces de manera menos aguda y más espaciados en su sentido temporal. Hasta que la economía norteamericana entro en el periodo en que comenzó el ciclo largo recesivo que la caracterizó durante los años de la crisis económica de 1969-1971, hasta la de 1980-1983.

Mientras que el Ciclo Fordista- Keynesiano integraba hacia atrás, haciendo de toda mercancía el resultado de una demanda productiva precedente; el Ciclo Electrónico- Informático integra hacia delante, haciendo de la oferta la dinamizadora del ciclo. 

No quiere decir, bajo ningún concepto, que la producción metalmecánica, automovilística y petroquímica dejaran de tener importancia, pero ellas mismas, pasaban a ser dominadas por la industria Informático-Electrónica, por cuanto, la producción moderna, queda bajo el predominio de la computación, pasando  a ser dominada por la automatización de todos los procesos.

El impacto que estos cambios tecnológicos tuvieron sobre la economía en particular y sobre  la sociedad norteamericana en general, no fueron solo sobre el modo de producir, sino también sobre el modo de consumir, la velocidad del transporte y de las comunicaciones, del intercambio y circulación de la información en general, así como la complejizacion y aceleración de las relaciones sociales, generando sin duda un cambio sustancial en el modo capitalista de producción de la sociedad norteamericana.


La aplicación, en 1984, de una nueva política económica, enfocada desde la oferta ( Supply Sider Economic ) ayudada por el mas creciente y abrupto traslado de todos los subsidios, gastos sociales en educación, salud y otros, que fueron dirigidos a engrosar la inversión de capital privado y la acumulación financiera, que ya no se detendría.


Junto a eso, una fuerte disminución de los impuestos al capital, contribuyo a que la economía norteamericana, entrara, a mediados de los ochenta, dentro de un largo periodo expansivo del ciclo. Este crecimiento, a su vez, era impulsado también por el descomunal impacto que represento la ola especulativa, beneficiada por la eliminación de todas las regulaciones financieras adoptadas durante la Gran Depresión de 1929-36. Todo lo cual, devino, finalmente, (con posterioridad a la ocurrencia de la llamada Burbuja.com) en la conocida como Burbuja Inmobiliaria, también denominada como de las Hipotecas Subprime o basura, de principios del 2007. Esta ultima término convirtiéndose en una crisis financiera, que se transformo finalmente, en la crisis económica que comenzó durante el último trimestre del propio año 2008. Por demás, año electoral presidencial en los Estados Unidos. La banca europea en su mayoría, embullada por la ganancia que provendría de los paquetes de deudas formados por las hipotecas, acumuladas en la banca norteamericana , sería entusiasta compradora de estos paquetes  y así se trasladaría el asunto de la crisis financiera  norteamericana hacia Europa.  Siendo este el escenario económico dentro del cual Obama   gano  la presidencia  de Estados Unidos en noviembre del 2008.

Todo ello estaba ocurriendo ya  bajo  un dominio de la  Informática  que  había pasado a liderar la Revolución Científico-Técnica y la automatización de todos los procesos Comenzó a ser lo característico, aunque de manera no simétrica ni equilibrada, pero si como predominante, para todos los procesos de la vida humana. Produciéndose una aceleración del ritmo de toda la actividad social, como no había tenido lugar nunca en la historia de la humanidad.

Sin embargo, una primera contradicción de estos procesos,  más arriba enunciados, que no demoro en manifestarse, es su carácter asimétrico. Por cuanto el capitalismo ha sido capaz de producir un nuevo mundo, en el que los procesos de cambios han sido inéditamente acelerados, pero sin que podamos decir que todos disfrutan por igual de las ventajas de esos cambios.

El capitalismo globaliza pero no homogeniza, todo lo contrario. Es que el capitalismo no ha cambiado la naturaleza esencial de su desarrollo. El desarrollo del capitalismo (como ya Carlos Marx descubrió hace más de un siglo) no ha dejado de ser bipolar: en un polo continua acumulándose la riqueza y en el otro la pobreza. El enriquecimiento de unos ha crecido fuertemente y se ha acelerado  mientras,  el empobrecimiento del resto, de la inmensa mayoría, también.

Hay más riqueza que nunca antes en el mundo, generada por el capitalismo, pero también mucho más pobreza. Todo lo cual se expresa en un nivel de concentración de la riqueza sin precedentes en la historia del capitalismo. Ni aun la propia sociedad norteamericana, la más rica del universo conocido, ha logrado escapar de esa dialéctica. Es más, ella misma es condición de su existencia. Por lo que Estados Unidos es la sociedad más rica, pero también aquella en la que la riqueza social está peor distribuida. Asunto este último que no puede dejar de tomarse en consideración, si se desea entender a fondo la dinámica interna actual de la sociedad norteamericana. Así  como la protesta  del  99%.Lo cual ha traído una toma de conciencia una cierta toma de conciencia dentro de la sociedad norteamericana, acerca de la responsabilidad del capital, la banca en particular y los ricos, en las  serias dificultades económicas que hoy atraviesa la sociedad norteamericana.



En mi artículo titulado "La Pobreza en los Estados Unidos ", demostramos, como, a más de 200 años después de fundada la nación, esta no ha podido superar la estructura socio demográfica, heredada de un capitalismo, que no paso por el régimen feudal, que sitúa a los WASP (Blancos, anglosajones y protestantes) en el primer círculo de la cúspide social, dejándoles a otros blancos, algunos asiáticos, hispanos, negros, indios y esquimales, los círculos inferiores en ese orden. Generándose así un diseño de sociedad, que abarca, sobre la base mencionada, desde la posición de los diferentes grupos ante la riqueza, las clases sociales y la capacidad para integrarse a la sociedad norteamericana. Hasta de qué modo se comportan las estadísticas, cuando deseamos explorar el lugar de cada grupo social. Un ejemplo de ello, lo tenemos  en el comportamiento del desempleo: cuando este a nivel federal es un 7%, podemos estar seguros que para los hispanos es de un 10, para los negros es de un 12 o un 15%; mientras que para los negros, entre 25 y 35 años, puede ser hasta de un 20 o 25%. Esa diferencia de comportamiento es observable prácticamente en todas las variables socioeconómicas.

Estados Unidos ha sido el escenario principal de todos esos fenómenos, por lo que como resultado de ello, la sociedad norteamericana requiere de cambios que permitan reconocerlos. Entonces, el cambio no fue un simple slogan de la campaña política de Obama para la presidencia, sino que reflejaba una necesidad real acumulada por la sociedad estadounidense. En particular, ahora, ese cambio es reclamado con agresividad, fuerza y pleno conocimiento de quienes son los responsables de la situación. Por otro lado, la necesidad del cambio que Obama proclamara durante la campaña, lo ha sobrepasado, sin que en realidad haya hecho nada para llevarlo adelante. Obama acometió el cambio,  pero lo ha realizado en la dirección opuesta a lo que había proclamado: ha continuado las guerras en Irak y Afganistán, desato otra en Libia y amenaza a Siria, enrolo a Pakistán en el proyecto, no desata  el nudo en Corea del Norte, amenaza a Irán, sigue todo lo permisivo con Israel y sus proyectos coloniales en la franja de Gaza, fortalece la alianza bélica con la OTAN, desatando lo que claramente se puede considerar como un “nuevo reparto” económico y territorial del mundo, que ha comenzado por África del Norte y Medio Oriente, pero  que parece no  tener límites. Es decir, Obama, ya sobrepaso el proyecto imperial de su predecesor y parece estarlo tomando como plataforma para su reelección a un segundo mandato en la presidencia. Campaña presidencial en la que Obama, sin lugar a dudas, no está trabajando  por obtener los votos de los que logro engañar en el 2008, sino de aquellos, que han  devenido en los  beneficiados con las políticas, que muchos no imaginaron al principio de su mandato.


Sin embargo, ideológicamente hablando, la sociedad norteamericana aparece mas dividida que nunca. No todos los ciudadanos, de modo especial dentro de las elites de poder, asumen o no la necesidad del cambio del mismo modo. Generalizando, podemos decir que, unos consideran que Estados Unidos debe adaptarse inteligentemente a las nuevas condiciones de su supervivencia como imperio, que ya ha entrado en su madurez, aunque tenga que sacrificar algunos de sus privilegios; mientras otros, consideran que Estados Unidos lo que debe hacer es un rediseño en el que casi todo sea modificado, para no cambiar nada, manteniendo las viejas hegemonías, solo que modernizándolas un poco. Es decir, mantener intocables las viejas estructuras del poder imperial interno y externo, rediseñando, al mismo tiempo, un nuevo sistema neocolonial que, sin cambiar su vieja esencia, permita a Estados Unidos mantener, si posible fuera, un mayor nivel de control sobre sus intereses.  En general, paradójicamente, se lleve delante de un modo u otro, lo cierto es que casi nadie, dentro de Estados Unidos, en las elites de poder, se cuestiona el proyecto de nación imperial.


Lamentablemente, hasta ahora, aun en medio de las promesas de Obama sobre un posible cambio de política, la correlación de fuerzas internas de la sociedad norteamericana, se está inclinando más  hacia un nacionalismo extremo, egocéntrico, que sobrepasa y sobredimensiona las viejas contradicciones entre liberalismo y conservadurismo, generándose fuertes tendencias hacia la derechización, principalmente dentro de las elites. Fenómeno que a la vez se va tragando paulatinamente a todos los factores de progreso subyacentes en la sociedad norteamericana, que pudieran definir un curso de acción más aceptable para todo Estados Unidos, visto de conjunto y para el mundo. Una de cuyas expresiones más peligrosas es el extraordinario ambiente de guerra que la política de Obama ha desatado, que amenaza, como nunca antes, con llevar al mundo a una conflagración nuclear. Así  como las fuertes tendencias  que  han comenzado a cuestionar el poder del capital.

Es decir, no solo no se están dando respuestas a las viejas contradicciones económicas, políticas, sociales e ideológicas ya acumuladas dentro de la sociedad norteamericana y en su proyección externa, sino que tales contradicciones se agudizan, produciendo un paulatino, pero creciente, fenómeno de politización negativa de todos los rasgos de  violencia, individualismo, mesianismo, intolerancia, racismo, egocentrismo, guerrerismo y xenofobia, entre otros, que han caracterizado históricamente a Estados Unidos como nación .Este fenómeno es aprovechado, por las elites de poder, convirtiendo en categorías políticas, los que antes solo fueron rasgos culturales de la sociedad norteamericana.

Junto a lo anterior, la actitud de las elites de poder, que predominan hoy en el ambiente político de estados Unidos, es más mesiánica, intolerante y agresiva que nunca antes. Solo que ahora, amparados bajo un ropaje, supuestamente flexible, aportado por la personalidad de B. Obama. Es decir, se está produciendo algo así como la marcha hacia lo que pudiera devenir como un "suicidio colectivo", que muchos observan, pero sin que se cuente aun con fuerzas suficientes para contrarrestarlo. Por lo que la salida de la encrucijada dentro de la cual se encuentra la sociedad norteamericana, se está moviendo hacia un callejón muy peligroso para la tranquilidad y seguridad tanto interna norteamericana como para el mundo.

La sociedad norteamericana muestra estar seriamente dividida, preocupada y asustada. Muchos, demasiados ya, están frustrados y se sienten engañados, pero en lugar de ello representar un estímulo para la búsqueda de un mejoramiento de la situación, se produce, que algunos ideólogos conservadores y extremistas, están logrando canalizar esas potenciales fuerzas de cambio positivo, hacia un espacio político que puede ser de autodestrucción, o al menos, hacia una aceptación de las salidas más negativas. Tal y como está ocurriendo con el llamado Tea Party (que le está sirviendo de sombrilla a los más disímiles movimientos conservadores y actitudes extremistas); al crecimiento de los llamados grupos de odio y un aumento, sin precedentes, de las organizaciones y grupos extremistas. Todo lo cual se expresa también en un incremento inusitado de las amenazas de muerte al presidente, gobernadores y congresistas. Fenómenos de los cuales, en su magnitud actual, la sociedad norteamericana no había conocido.

Se está produciendo un cierto movimiento pendular, yo diría demasiado acelerado, que parece estar llevando a la sociedad norteamericana, desde la euforia triunfalista y esperanzadora, que se apodero de ella con la elecciónde Obama, a finales del 2008, hacia el lado contrario, el del miedo, la desesperanza y las salidas negativas extremas. Por lo cual, podemos decir, que el movimiento hacia el cambio es real, pero aun no podemos definir, saber, en qué dirección este podría desembocar. Aunque parece estar apuntando hacia las soluciones más oscuras. Dentro de ese ambiente, hay sectores, principalmente, obreros, jóvenes, mujeres, intelectuales progresistas, que captan la gravedad y peligrosidad de los acontecimientos, pero que aun no lograr forjar una variante política coherente para lograr variar el rumbo de los acontecimientos.

En la Alemania de finales del 20 y principios de los años treinta, una situación parecida fue la que produjo el triunfo de un Adolfo Hitler, que llevo el mundo al desastre de la Segunda Guerra Mundial. Si antes nos podíamos preguntar si el fenómeno de la llamada socialdemocracia podía tener cabida o no dentro de la sociedad norteamericana , es legítimo preguntarse ahora, si en medio de la situación actual, Estados Unidos no se está acercando al fenómeno del fascismo; que como sabemos, broto de las posiciones más extremas generadas por los intereses del capital financiero, ahora por demás globalizado, fuertemente financiarizado, oligopólico y trasnacionalizado, como no se recuerda nunca antes. Todo lo cual transcurre en medio de una crisis económica del capitalismo internacional, que solo es posible compararla con la Gran Depresión de los años 30, superándola ya en algunas medidas y generando momentos muy similares a los que sirvieron de contexto histórico a la emergencia del fascismo en Alemania, Japón e Italia. Entonces, como diría un católico ferviente: "Que Dios nos coja confesados”.

Desde el plano de análisis de la política exterior, esta se caracteriza hoy por un diseño en que la demagogia, se  combina estrechamente, lo que sirve para ocultar su carácter agresivo, intolerante y destructivo, como no se recuerda dentro de la sociedad norteamericana ni siquiera en la época de Vietnam. Periodo este último, en el que Estados Unidos puso de manifiesto una capacidad de regulación y de autocorrección de sus tendencias destructivas, con las que hoy no parece contar .Lo cual se expresa en que a pesar del curso guerrerista de la actual política exterior norteamericana, no se observa un movimiento político interno dirigido a contrarrestar los focos de confrontación bélica que Obama está creando: Irak, Afganistán ,Irán, Siria,  Pakistán, Somalia, las dos Coreas, Irán, Israel y la franja de Gasa, para destacar a los más conocidos.  Al parecer, con China y Rusia las cosas no apuntan en una buena dirección conveniente para Estados Unidos. Pues estas potencias, visto el ejemplo de Libia, no quieren que se repita el escenario y hacen todo lo posible por detener la mano agresora de Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Por su parte, en el orden económico, los llamados BRICS (Brasil,  Rusia, China e  India  y  Sudáfrica) tienden a presentar un frente  común, que en el orden económico cuestionan el liderazgo de las potencias imperiales con  Estados Unidos al frente.

Los movimientos contestatarios y revolucionarios, recientemente emergidos en Túnez, Egipto, Jordania,  Yemen, hasta ahora, solo sirven para poner aun más tensa la situación a estados Unidos, en un área vital de sus llamados intereses estratégicos.


A todo ello se agrega, que el discurso político agresivo es más abierto, diríase "descarado" y desafiante de la verdad como nunca antes. Ello se expresa, como ya explicábamos en nuestro reciente artículo sobre Hilary Clinton, en que poco importa si afuera llueve o no, lo importante es hacer creer a los demás que afuera llueve. Diciéndonos que la política, para estas gentes, ha devenido más que nunca en un juego, en el arte de moldear la realidad, por medio del discurso, para adaptarla a sus intereses. Si el discurso no coincide con la realidad "allá que se la arregle la realidad ", por no ser ella lo más importante para hacer política. Tratándose de un desafió, que nos pone a todos al borde del abismo, incluido a los propios estados Unidos.

Los discursos tanto de Obama como los de la Clinton asombran por su desprecio de la realidad, la manipulación y la carencia de una ética aceptable. Ahora resulta que es posible para ellos pedir que Honduras ingrese en la OEA. Tanto Obama como el vicepresidente Biden defienden el llamado carácter defensivo de la agresión terrorista de Israel al navío que trasladaba ayuda solidaria a Gasa y manejan descaradamente la creación de un cordón militar agresivo alrededor de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Como si fuera poco, insisten en el indemostrable acontecimiento de culpar a Corea del Norte por el hundimiento de la Cheonan y en culpar a Irán de pretender un proyecto de fabricación de armas nucleares. Más recientemente, pretenden manipular la situación de Egipto, para mantener un Mubarismo sin Mubarak. Sin dudas, las cosas se le han complicado mucho para defender a su aliado Israel. Sin dudas, dentro de esa política, caracterizada por el engaño, a la Sra. Hilary le corresponde  la parte mas cínica y torcida, al estilo del “Golum” del Sr. de los anillos.

Un ejemplo de esas actitudes engañosas la tenemos en lo ocurrido con la promesa de eliminar la cárcel de la Base naval de Guantánamo. En la que el Pentágono, según el Washington Post, ha gastado más de 500 millones de dólares, modernizándola y convirtiéndola en la cárcel más sofisticada segura del hemisferio.

El gobierno de Obama según el mismo medio periodístico mencionado, ha incrementado un 25% la presencia de fuerzas especiales de combate en más de 15 países para tenerlas en 75 al mismo tiempo, mientras Bush las tenía en 60.

No se han resuelto ninguna de las contradicciones y conflictos heredados de la administración anterior, ni los internos ni tampoco los externos. Produciéndose el peligroso fenómeno de que, entre finales del 2008 y principios del 2009, Estados Unidos exhibió un ambiente político esperanzador, que  finalizando el primer mandato, de la elección de Obama, se ha  transformando en una verdadera pesadilla; ante una crisis económica que no termina de resolverse, como resultado de una política económica que sobredimensiona la defensa de los intereses del capital financiero; guerras que no se solucionan, al contrario, se exacerban y aumentan; situaciones sociales que se agudizan, afectando más seriamente a aquellos que votaran por Obama; prestigio de la nación que no se recupera; intolerancias políticas que incrementan los conflictos a nivel internacional, junto a un extraordinario aumento del papel del dinero en la distribución del poder interno, producto de la más reciente decisión de la Corte Suprema al respecto. Desesperanza, agotamiento e incapacidad política, congresional y presidencial para solucionar los problemas. Tanto el congreso como el ejecutivo muestran niveles muy bajos de aceptación de su gestión, mientras que la popularidad presidencial esta no más arriba de un 40%. 

Después de las recientes elecciones congresionales del 2010, la situación se complica para Obama, al haber perdido aparatosamente la supremacía en la Cámara de Representantes y haber quedado en una situación precaria en el Senado. Por lo que los dos años que restan al primer mandato presidencial, auguran ser aún más difíciles. 

Como si fuera poco, las acciones de Wiki leads, complican aún más la situación a Obama en el manejo de la información, hasta ahora mucha de ella secreta.

En medio de todo lo antes expresado, la administración de Obama, ofrece ejemplos preocupantes y moralmente desastrosos, cuando no ha solucionado la problemática de las torturas ni de las cárceles secretas, se hacen los de la "vista gorda", ante el ataque criminal israelí a la flotilla de solidaridad con Gasa y provocan el incidente del hundimiento de la nave surcoreana para justificar la permanencia de las tropas norteamericanas en la base de Okinagua .Por otro lado, continúan en su loca carrera por preparar las condiciones para invadir a Irán. Junto a ello, justifican sin ambages  la agresividad de Israel y el peligro que representa su poderío militar nuclear en el área.

El doble estándar caracteriza, más que nunca antes, a las posiciones de Estados Unidos en su política exterior. Pudiendo decirse, que ya la política exterior de Obama es más agresiva y errática que la de Bush, dado que mantiene la agresividad anterior y diseña otras acciones agresivas  de mayor connotación. Por lo que puede observarse, con claridad, que el diseño de política exterior de Bush, no era para una administración en particular, ni para ningún partido, en especial, sino más bien, la estrategia de las elites de poder más reaccionarias, que no se conforman con que Estados Unidos pierda su hegemonía a nivel mundial. Desarrollando entonces una estrategia para recuperarla a todo costo.

En el hemisferio, estas elites mencionadas, piden descaradamente la entrada de Honduras en la OEA, protegiendo abiertamente a la dictadura existente, soslayando los abusos y crímenes que aún se cometen por una presidencia hondureña, santificada por unas elecciones amañadas, fraudulentas y carentes de toda justificación democrática. Situación que se complica aún más, a partir de una actitud del pueblo hondureño de permanecer en las calles y buscando alternativas para quitarse la dictadura de encima.

Como si fuera poco, Estados Unidos, aprovechan una presidencia aliada en Panamá (Martinelli) para reabrir las bases militares en el Istmo, las que junto a las bases en Colombia y la presencia de la IV flota paseándose por el hemisferio, les están sirviendo para tratar de reconstruir el mismo esquema agresivo que Estados Unidos ha mantenido por más de 100 años en su llamado histórico traspatio.

Es decir, Bush descuido América Latina, pero cuando Obama comienza a prestarle atención lo hace promoviendo un golpe de estado y manejando la variante de la agresividad militar contra todos aquellos procesos, como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador, que considera contario a sus intereses en el área latinoamericana. Acciones que no guardan ninguna relación con la política que Obama anuncio hacia el área latinoamericana y caribeña durante su compaña.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional para el 2010, no cambio  nada de eso, al contrario, lo encubre bajo un supuesto cambio que no modifica la ya clásica agresividad de la política exterior norteamericana. 

El reciente discurso del estado de la Unión, de enero del 2011, no puede ser más cínico, manipulador e encubridor, pretendiendo dar una imagen de que las cosas le van bien a estados Unidos, o que no le van tan mal como algunos pudieran imaginar.

Pero Obama, además, tiene, como ningún otro, que enfrentar, el crecimiento del impacto ideológico interno de las acciones negativas de Estados Unidos por el mundo, dentro de una sociedad, en la cual, repercuten como nunca antes los fenómenos que se producen en el exterior. Si antes eran los Estados Unidos quien impactaba al mundo, ahora el mundo también impacta dentro de los Estados Unidos. Ya las elites políticas norteamericanas, en sus andanzas imperiales  por el mundo, no están protegidas, como antes, por el aislamiento informativo del pueblo norteamericano. Por esa cobertura que les ha ofrecido siempre la  capacidad para vender internamente una "verdad fabricada", por unos medios, que de supuesto cuarto poder, han terminado transformándose en lacayos manipuladores de lo que se quiere que la sociedad norteamericana asimile como explicación de los fenómenos mundiales en los que Estados Unidos se ve envuelto.

Pero  por suerte y reto para Estados Unidos, Internet es para todos, y si acaso, muchos pueden ser manipulados por el hegemonismo norteamericano sobre los medios informativos, también otros, crecientemente, logran escapar de sus manipulaciones y enterarse de la verdad.

Estados Unidos pudo ocultar la masacre de diciembre de 1989 en Panamá, pero ya no pudo ocultar por mucho tiempo la verdad de lo que ocurre en Irak, Afganistán y Pakistán, lo que ocurrió en Honduras,  sobre todo, los muertos resultados de sus aventuras bélicas y de su terrorismo de estado por el mundo.

A pesar del peso descomunal que el capital israelí tiene sobre los medios informativos norteamericanos, muchos estadounidenses, más de los aceptables por las elites dominantes, tienen conocimiento de lo que acontece en el Medio Oriente y con la política, siempre complaciente, de Estados Unidos para  con su aliado Israel. Hermanos gemelos, que se perdonan mutuamente sus aventuras y que comparten un liderazgo excesivamente peligroso para la tranquilidad del mundo y de sus propias sociedades.

No ha sido posible ocultar el criminal atentado al medio ambiente provocado por la British Petroleum, ni tampoco la actitud corrupta de varios funcionarios norteamericanos con la transnacional. Obama no ha podido ocultar que sus supuestas intenciones de cambiar el modo de hacer política en Washington no son más que pura demagogia. Lo cual quedo probado con el generoso rescate entregado a las grandes compañías financieras, que se iban a casa con el dinero de los contribuyentes en los bolsillos y sin dar créditos, lo que ahora se reafirma en el caso de la petrolera. Que ha provocado un daño, casi irreparable, en un área geográfica Luisiana (a la que se agregan tres Estados más) que es la misma sobre la que ya las imprevisiones, la corrupción y el tráfico de influencias de la administración de G. Bush dejaron la huella irreparable de Katrina. ¿Volverán la inmensa mayoría de los negros a creer de nuevo en Obama, dándoles su voto en las próximas elecciones presidenciales? ¿Podrá Obama recuperar el prestigio ante una mayoría de negros que voto por él, casi masivamente, en las elecciones del 2008?

Sin duda, el modelo de país que fue Estados Unidos, hasta finales de los años ochenta se ha desdibujado, como resultado de que la nación que contiene ha sufrido fuertes embates y desequilibrios internos, así como en su proyección internacional. Lo cual no tiene aún, no solo reparación, sino, que ni siquiera existe todavía un consenso compartido, al menos por una significativa mayoría, de cómo repararlo. Esa es la encrucijada en que se encuentra actualmente la sociedad norteamericana. Mientras dure ese proceso, el peligro principal radica en que las salidas a una situación como esa pueden no ser positivas; pues se trata de experiencias ya vividas, de las cuales su "solución" fue la guerra. Esta última defendida ahora denodadamente por Obama.


Por su parte. América latina y el Caribe, desbarataron el llamado Consenso de Washington  y cada día están más lejos  de Estados Unidos. Viviendo, como ha dicho el Presidente Correa, no una época de cambios,  sino un cambio de época. La reciente Cumbre en Cartagena de Indias, ha puesto de manifiesto como nunca antes,
que ya Estados Unidos no tiene el control sobre el hemisferio y que cada día que pasa se aleja la posibilidad de recuperarlo. El modelo de dominación que Estados Unidos forjo después de la Segunda Guerra Mundial, ha quedado hecho añicos .Instituciones como la OEA, el TIAR, están cada día más desprestigiadas .El Área de Libre Comercio ya es un fantasma. Han emergido nuevas instituciones, como el Alba, UNASUR, Petrosur, Banco del Sur, Gobiernos de izquierda, progresistas, o arrastrados por la ola integracionista y de independencia que recorre el continente, parecen estarse sumando a lo que se reconoce como la segunda y definitiva independencia del continente, sin que Estados Unidos pueda hacer nada por evitarlo. El vuelco que representa para la política norteamericana el reclamo de que no puede haber una nueva Cumbre de las Américas, sin la presencia de Cuba y el consenso en contra de la política de bloqueo, por parte  de todos los países latinoamericanos y caribeños, es más que un Girón. 

En un artículo escrito en el 2009, decía que Obama tenía todas las características personales y políticas, para engañar a los demás y que fuera difícil descubrirlo. Ya no parece estar contando con esa capacidad. La dimensión de las diferencias entre lo que prometió y lo que realmente está haciendo parece ser excesiva. Las diferencias entre los que supuestamente serian sus futuras victorias y los fracasos que ha tenido, sobre todo en política exterior, son demasiados.


Sin embargo, todo ello, no quiere decir que Obama  no tenga oportunidad de ser reelegido como presidente. Pero esos son otros asuntos , que requieren de un análisis diferente.

La Habana, Abril 17 del 2012.