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jueves, 28 de enero de 2016

El Santo Padre Francisco y el espíritu ecuménico en Cuba




Esteban Morales
UNEAC

El Sumo Pontífice Francisco,  durante su visita a Cuba,   no se reunió  con las  diferentes denominaciones religiosas no católicas. En particular con los cultos sincréticos, provenientes de las religiones africanas,  aunque  tampoco con el resto.

Sin dudas, evitaba así  algo sobre  lo cual  al parecer,  aún no ha decidido una política, que es el i  acercamiento a  las religiones africanas en Cuba. Por tanto optó por no reunirse con ninguna, en lo cual resultó ser  más elegante que los  dos anteriores papas que  nos visitaron.

Cuba  no es un país católico. Estos  últimos son minoría en la Isla y son pocos, comparados, sobre todo, con los creyentes de las denominaciones africanas. El pueblo cubano ni siquiera es  religioso, aunque sí es creyente. Tampoco  las denominaciones cristianas en general, constituyen mayoría frente a las religiones  afrocubanas que han sufrido durante largo tiempo la discriminación religiosa, fenómeno del cual, por suerte nos vamos alejando.

No hace tanto tiempo aun, para celebrar una llamada “fiesta de santo”, había que declarar  a la policía la  procedencia de los animales y no se podían llevar niños para que participaran de ellas.

Aunque todos los ciudadanos podían entrar  libremente en una iglesia de cualquier denominación, no podían participar en ceremonias de la santería. Dicen algunos, aunque no lo creo, que al tratarse de “fiesta de negros” se  estaba discriminando racialmente a estos. Cosa que parece  absurda, porque las religiones de procedencia  africana las practican masivamente gente de todos los colores.  Pero en fin, al practicar el prejuicio contra ellas, damos lugar a ese tipo de opinión, que aún existe.  Además, me pregunto ¿Po qué tipo un padre no puede hacer a un hijo partícipe de sus creencias? Sin dudas, estamos ante un problema de no respeto a los  derechos civiles, religiosos y humanos de los ciudadanos, cuando permitimos  acciones  como esas.

En nuestras creencias religiosas está presente con tal fuerza el sincretismo religioso, que se puede ser de todo al mismo tiempo, sin que ello genere  ningún conflicto de conciencia. De aquí que en nuestro país opere una libertad de creencias, con la cual es casi imposible encontrarse en los Estados Unidos. Allá cada cual se refugia en su religión. Y si usted es adventista del séptimo día, lo es por filosofía y por culto y no se liga con otras denominaciones religiosas. Las creencias africanas  apenas son populares;  tal vez, salvo donde hay muchos cubanos,  como en Miami, New Jersey, etc.

En Cuba, sin embargo,  hay gente que se bautiza según el ritual católico, adora a Santa Bárbara, San Lázaro, la Caridad del Cobre, La Virgen de Regla y la vez es masón,  babalao, espiritista, santero, abacuá, palero. Es casi imposible casi  encontrar tal mezcla en otros lugares. Verdadera  libertad de  conciencia religiosa,  en la que en el fondo esta Dios. 

Entonces, una religión minoritaria como la católica, se está perdiendo de tener más fieles, porque, al menos en Cuba, discrimina a todas esas creencias. Es cierto que un cura no pregunta a nadie de que denominación religiosa es cuando va a entrar a la iglesia católica, ni lo excluye de sus actividades. Pero institucionalmente no comparten con ellos.

Se trata de un asunto  que no tiene solución y que lo más que puede hacer la  iglesia católica es adaptarse  a las formas de religiosidad predominantes  en nuestro país.

El Papa Francisco, ofreció una gran señal de ecumenismo, cuando en la llamada Zona Cero  en Nueva York, compartió, una  oración colectiva  por el derrumbe de las torres gemelas, con todas las denominaciones religiosas. ¿Será que el  Santo padre  Francisco es víctima del mismo prejuicio? Y está dispuesto a compartir con otras religiones  dentro de un ecumenismo realista  que acerque   al  Vaticano a todas las demás religiones.

El ecumenismo es  algo que el mundo necesita mucho, dado  que   estamos obligados  a unir  fuerzas, vengan de donde vengan, para lograr conjurar todos  los peligros que se ciernen sobre la humanidad.
Entonces, no debemos perder  las esperanzas de que nuestra iglesia católica cubana, siguiendo el ejemplo, dado por el Sumo Pontífice en Nueva york, se acerque a las denominaciones africanas y demás denominaciones religiosas,  para compartir una oración,  sin que para ello, sea  necesario  un incidente tan doloroso y lamentable  como el de las  Torres Gemelas.


La Habana, 30 de septiembre de 2015


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