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viernes, 26 de enero de 2018

El tema racial. Un balance necesario.

Publicado el diciembre 28, 2017    por Dialogar, dialogar

Esteban Morales Domìnguez

UNEAC

Cuba ya no es una nación racista como lo fue antes de 1959.
Pero 500 años de colonialismo no se borran en 58 años de revolución,  por muy radical que esta haya podido ser, y que lo ha sido. Máxime  también, si los errores, voluntarios e involuntarios cometidos en el  tratamiento del tema, son innegables porque han sido reales.

¿Cuáles han sido esos errores? A mi modesto entender entre los más  importantes, los siguientes:

    Solo Fidel Castro, desde el propio año de 1959, comenzó a tratar  el tema, especialmente cuando en marzo de 1959, en varias  oportunidades, hablo fuertemente sobre el mismo. Volviéndolo a tratar  en la Iglesia de Harlem, Nueva York, Estados Unidos, años más tarde,  cuando mencionó nuestro idealismo de considerar que el asunto se  solucionaría rápidamente y lanzando el concepto de “discriminación  objetiva”.
    El comandante Ernesto Guevara muy tempranamente lo mencionó en la  Universidad de Las Villas.
    El comandante Raúl Castro lo trató en una reunión del Buró  Provincial del Partido en Santiago de Cuba, celebrada en 1986.  Posteriormente lo volvió a tratar en el reciente Congreso de la UJC.  Hablando del mismo como una vergüenza a más de 50 años de revolución.
    Pero el tema, en realidad, nunca ha sido objeto de un tratamiento  sistemático en el discurso político de la revolución, como debió haber  sido durante todos estos años.
    Tampoco debió haber sido víctima del idealismo y el voluntarismo  político que lo proclamaron como un problema resuelto en 1962.

Por eso el tema racial, por más de 40 años debió sobrevivir dentro de  la encrucijada formada por las circunstancias siguientes:

    Al declarar el tema como resuelto en 1962, eso lo anuló para su  estudio científico, debate o reclamación alguna.
    Los tempranos ataques de la contrarrevolución crearon un ambiente  político interno en Cuba en el que no había espacio para debatir sobre  un tema que nos podía dividir .Porque no es de negar, que se trata de un tema de mucho cuidado, dado el potencial componente de división social  que encierra.


    La política social de la revolución, aunque enfocada en la pobreza, fue suficiente para que todos los pobres, blancos, negros y mestizos, sintieran que sus vidas mejoraban de manera sensible.  Dándole a los negros en particular la seguridad y la confianza de que  la revolución no los abandonaría.

Hoy, al cerrar 58 años del triunfo de la revolución, hemos avanzado  considerablemente en el tratamiento del tema racial, pero aun de  manera insuficiente.

Solo 58 años después de triunfo de la revolución, una mujer negra, por  primera vez, asoma su rostro en el Noticiero nacional de Televisión. Y me pregunto, ¿es eso un logro? Sin dudas que lo es; pero es también una vergüenza. Que hayamos tenido que esperar 58 años de una  revolución radical, para que apareciera un rostro negro, dentro de un  papel estelar, en nuestra televisión nacional.

Pero algunos errores aún no se superan. Estamos trabajando en ellos, pero no pueden ser dados aun como solucionados. Entre ellos:

    Aunque nos reconocemos como una sociedad mestiza; aun ese  mestizaje se bate con los lastres de una “hegemonía blanca” que no  acaba de abandonar su espacio. Observándose a cada paso los mecanismos a través de los cuales pretende perpetuarse. En los medios, la prensa escrita en particular, el ballet, las universidades, la actividad privada, el turismo, los altos cargos en el estado, ciertas áreas de la cultura, la calidad del empleo, etc.

Cuando hablamos de hegemonía, hay que tomar en consideración de que esta existe porque se ejerce con el consentimiento de los hegemonizados. Y es real, la necesidad de elevar la autoestima de los negros, a veces la tendencia a destacarse por lo negativo, la necesidad de equilibrar su participación en algunos sectores de la vida social y económica, su cierta invisibilizacion en los medios, etc. Obligan a considerar este asunto como un problema aun no resuelto.

    En nuestras Instituciones de Escuela Primaria aún no se menciona el color. Dejando que sean la calle y la familia, los que lo mencionen, prejuiciadamente, tomándonos la delantera en la formación educacional de nuestros niños y jóvenes. La que debe ser una educación antirracista.
    Las costumbres, la fraseología popular, el blanqueamiento, aun  presentan una fuerte dosis de tendencia hacia lo “blanco”, que también  se manifiesta en la educación, faltando una formación hacia la riqueza  policromatica de nuestra cultura. Que se manifiesta en lo poco que estudiamos África, Asia y Medio Oriente. Raíces de nuestra cultura. Y ni pensar que algún día podamos tener también un interés por el estudio de las lenguas africanas.


    Aun en casi ninguna de nuestras universidades el tema de las Relaciones Raciales es objeto de tratamiento académico y científico.  Trayendo como resultado una sociedad multicolor que no se estudia así misma. Por tanto, que no asume su identidad integralmente.
    Nuestra prensa escrita apenas refleja nada que tenga que ver con  el tema racial. De  los miles de artículos que se publican sobre nuestra vida social, económica y política, apenas es posible recordar uno o dos sobre el tema racial, en varios años transcurridos.
    Nuestra televisión, en lo que más hemos avanzado, aun no existen  suficientes productos que eduquen a nuestra gente en el tema racial. Solo recientemente han comenzado a aparecer algunos de esos temas, particularmente en Cuba Visión Internacional y el canal Clave. Los cuales solo podrían ser vistos con la llamada cajita que solo una parte de la población tiene.


    Por lo que vivimos todavía  dentro de un ambiente social en el que hablar del  tema, continúa siendo objeto de disgusto,  no pocas veces de  desaprobación y descontento.
    Aun se observa una preocupante ignorancia sobre el tema, en  nuestros medios en general. Por lo que su tratamiento es preferentemente superficial y prejuiciado. De lo cual, las Mesas Redondas celebradas, son un ejemplo.  

 Dentro de la sociedad civil cubana, ha venido lográndose paulatinamente un proceso de agrupamiento para el estudio y tratamiento del tema racial. Tales como los proyectos comunitarios,  asociaciones culturales que tratan el tema, pero sin que ello tenga un  reconocimiento gubernamental explícito, sino que más bien subsistiendo  dentro de  un cierto rango de tolerancia y permisibilidad oficial.
    En realidad pienso no se  justifica que a nivel estatal o gubernamental no exista todavía   un departamento, instituto, o sección parlamentaria, que atienda el  tema racial en nuestro país. Observándose una seria preocupación gubernamental por su atención, pero que no adopta expresión oficial en las estructuras que dirigen a la sociedad cubana. Produciéndose cierta discriminación, cuando en lo que al tema racial se refiere, comparado con la atención que se brinda a la mujer, la cuestión religiosa, la homosexualidad y la homofobia, etc.


    Nuestro sistema estadístico nacional prácticamente ignora la necesidad de colorear nuestras variables demográficas y sus expresiones económicas, sociales, culturales y políticas. De modo que los censos no reflejan fielmente las características que distinguen a los miembros de la sociedad cubana. Con el consiguiente resultado negativo para las investigaciones sociales y la dirección científica de la sociedad. Lo que trae como resultado, que asumirnos como pueblo, que sería uno de los objetivos más importantes de nuestra educación, no tiene lugar aun dentro de ella. La sociedad es en primer lugar, el pueblo que la forma.


    Relativamente reciente se ha comenzado una revisión a fondo de nuestros programas y libros de historia, para dar espacio merecido en los mismos al tema de la presencia negra y mestiza en la formación de nuestra nación, su cultura e historia.


    El tema racial no ha formado nunca parte de la agenda de ninguna de las organizaciones políticas, de masas y sindicales. Por lo que desconocemos todavía cual sería la reacción que provocaría su discusión masiva. Aunque si es posible percibir  el  descontento  que provoca su no discusión.

No obstante todo lo expresado,  se va ganando conciencia de la necesidad de no prolongar  más la discusión del tema; sacándolo del enclaustramiento intelectual  y político en que se encuentra; pero existe también mucho temor por  las divisiones que ello pudiera provocar. Cuando creemos que el componente de división ya avanza, como resultado de que muchas personas, negras en particular, no dejan de expresar su disgusto ante una situación que se arrastra por siglos y aun no se asume una actitud práctica radical para que la gente comience a sentir que de verdad el problema se está resolviendo. Siendo el tema racial, lamentablemente, al que con menos radicalidad se ha enfrentado la revolución cubana.  Habiéndolo asumido, pero con cortapisas, temor, desconfianza e   ignorancia, etc.

¿Dónde podría estar la explicación, de que hayamos logrado ser   eficientes y hasta no poco exitosos en el tratamiento del tema de la  mujer en particular, las religiones, el anciano y el niño; algo de lo  logrado en el tema del homosexualismo y la homofobia, dentro de una  sociedad todavía profundamente machista, pero que no hayamos logrado  avanzar lo suficiente en el tema racial?

Creo que lo anterior es resultado, de que ninguno de nuestros  problemas sociales está tan traspasado por los asuntos de clase, los  prejuicios que dejó la esclavitud, los intereses contrapuestos, las imperfecciones de la  construcción de nuestro modelo social y el neocolonialismo, aun  subyacente, como lo está el tema racial.

Razón por la cual, aunque no los hayamos solucionado aun, en todos los  temas sociales mencionados,  hemos avanzado, pero solo en el racial  hemos tendido en ocasiones a retroceder. Observándose en el mismo marcadores históricos que nos han llevado desde su comportamiento antes de 1959, a la radicalidad de su planteamiento por Fidel en los años 60, el idealismo y voluntarismo de los años 70 y 80, hasta su necesaria reconsideración, a partir de los años 90. Momento este último, dentro  del cual, parece haberse asentado ya una conciencia relativamente  fuerte de que el tema no puede volver a ser abandonado.

Lo anterior  me es posible observarlo con mucha claridad, cuando me  percato de las diferencias de opiniones que crean mis artículos. Dado que algunos los consideran como excesivamente radicales; mientras otros creen que están en la línea correcta. Por lo cual, consigo conocer que me muevo en una frontera en la que es necesario andar con mucha cautela para no hacer daño. Observando siempre, a fondo, con detenimiento y  honestamente la realidad, para lograr ser lo más objetivo posible.

Cuando me siento en ese punto mencionado más arriba, nada me detiene  respecto a lo que debo decir o escribir.

No es posible tampoco dejar de observar la realidad de que el tema  racial no se encuentra para nada al margen de la guerra cultural que  ya Estados Unidos libra contra nosotros. Habiéndonos referido a este  asunto en múltiples ocasiones.

Es que precisamente por lo explicado en este artículo, que el tema  racial sea  tal vez, entre nuestros temas sociales, el de mayor  sensibilidad política. Dado que el mismo abarca, desde la identidad y  la condición social del individuo, pasando por su reconocimiento,  hasta llegar a la oportunidad económica, especialmente el empleo, del  cual depende su nivel de vida.

Por eso es tan sensible el asunto de la fuerza laboral en el turismo,  dentro del cual, sin dudas, los negros no ocupan una posición  ventajosa. O es tan sensible el tema de su presencia en los medios, en  particular dentro de la televisión, o dentro del ballet, este último  tan cuestionado, hasta hace muy poco tiempo, por la casi no presencia  de negros.

Sin dudas, el tema racial ha avanzado considerablemente dentro de la  sociedad cubana. Desde donde antes apenas se podía hablar del mismo, era ignorado y reprimido, social y administrativamente. Aunque todavía, en cualquier lugar de nuestra geografía sería posible toparnos con la existencia de los tres problemas.  Pero tratándose entonces de situaciones que ya se baten en retirada.

No obstante, si en algo es posible retroceder, es en este tema,  respecto al cual se muestra todavía un nada despreciable nivel de  rechazo a su tratamiento. En todo los sectores y niveles de la sociedad cubana. Tanto del gobierno, como del estado y la sociedad civil,  las organizaciones políticas y de masas y sectores  de la sociedad cubana, de todos los colores.

No debemos hacernos ilusiones con que todas las puertas se abren para  mirar hacia el tema. Hoy se abren muchísimas más, pero aun otras permanecen cerradas. Idealismos con este tema, más nunca.


27-⁠12-⁠2017.




¿HUIR DEL CAPITALISMO?

Esteban Morales Domìnguez
UNEAC 

Sin dudas, nuestro objetivo político más importante, es que Cuba construya el socialismo y hacerlo evitando el peligro de volver al capitalismo.
En ese afán andamos como se dice, pausadamente. Pero a veces en esa huida del capitalismo nos frenamos demasiado. Este fenómeno es producto de considerar que el socialismo nada tiene que ver con el capitalismo. Erróneo, el socialismo no puede emerger, al menos económicamente, sino de una transformación del propio capitalismo. Siendo su superación, pero no completa aún. Faltaría una fase, que todos quisiéramos alcanzar, porque sabe a futuro. Y hasta hemos tratado de hacerlo idealistamente de manera paralela.
Un ejemplo de ese ir atrás y adelante lo tenemos en el llamado “trabajo por cuenta propia”. Lo cual, en principio, es un eufemismo. Porque de lo que realmente se está hablando, es de cómo vamos a manejar la propiedad privada dentro de nuestra economía, nuestro futuro modelo, sin retornar al capitalismo. Porque trabajo por cuenta propia no es más que pequeña y mediana empresa privada. Y sobre ello aún no se ha adoptado la decisión definitiva. 
En julio se suspendió la continuación de las licencias para la actividad cuentapropista y a pesar de que una viceministra de Trabajo, para tranquilizar, explicó que se restaurarían en poco tiempo, más de seis meses después, aún estamos esperando.
Se han suspendido, se dice que temporalmente, 27 categorías y definitivamente cinco. Yo diría, ¿Por qué? Haciéndolo sin explicación convincente. ¿Que tienen las categorías que hay que suspenderlas y las otras que hay que eliminar definitivamente?
Por supuesto detrás de ese movimiento de las categorías del trabajo por cuenta propia, hay una concepción de que ellas no benefician las características que el modelo económico debe tener. Pero no se explica, simplemente se eliminan las categorías.
¿Con medidas de ese tipo, ¿cómo pensamos solucionar la astronómica emigración económica, dentro de una economía que todavía no crece lo suficiente? Que se propone crecer en el 2018 a un 2%del PIB, meta que parece difícil de alcanzar.
¿Le vamos a continuar regalando la fuerza de trabajo calificada, que tanto sacrificio nos ha costado formar, en particular, a Estados Unidos?
Yo diría que más cerca estaremos del capitalismo con una economía quebrada, que con una que incluso se acerque peligrosamente a él. ¿Acaso alguien cree, que el pueblo va aceptar mejor vivir dentro de una economía quebrada, que en una que se acerque al capitalismo?
Por eso digo que el asunto es político, aunque sea muy legítimo tratar de construir nuestro modelo, alejándonos del capitalismo.
 En la reciente Asamblea Nacional, Mariano Murillo habló del asunto, pero solo para decir que ya no se podrían tener dos licencias para actividad privada. Lo cual no es buena señal. Pues, de hecho, representa una vuelta atrás, de lo que hasta ahora estaba permitido.
No se anuncia una decisión definitiva respecto al trabajo por cuenta propia, pero ya se adelanta una, con la que podemos augurar, que no va a ser la flexibilidad lo que va a caracterizar la decisión definitiva y completa.
Por supuesto, esto último no sorprende, porque ya hemos dado varias vueltas a esa noria y porque muchos pensamos que la medida anunciada, no es solo para organizar mejor el trabajo por cuenta propia, como se dijo, sino para poner restricciones, que no sabemos aún cuales serán. Aunque tenemos una señal de lo que puede ser.

Pero la cuestión central no es otra, que con la entrada del dinero, lo que es muy difícil de solucionar. ¿Qué podrá hacer el gobierno, para que la entrada de dinero no se convierta en una emergencia de propiedad privada por trasmano, Como ya está ocurriendo?
Está claro; prácticamente todo el dinero, para los negocios que se levantan viene de Estados Unidos, en particular de La Florida. Cuya fuente son las familias cubanas emigradas.
Todo lo cual quiere decir, que los llamados cubanoamericanos, a través de sus familiares en Cuba, están haciendo negocios dentro de la economía cubana. Paulatinamente apropiándose de una parte de ella. Además, comprando casas, carros, viviendas de recreo, etc.
He aquí el nudo de un asunto, cuya solución yo al menos la veo prácticamente imposible. Porque el dinero tiene muchas vías para llegar, tanto oficiales como extraoficiales, lo que es algo casi imposible de detener.
Por eso considero, que seguiremos esperando por la restauración del trabajo por cuenta propia. No siete años, como la primera vez, sino un tiempo menos largo, pero que es impredecible.
Parece tratarse de una paradoja. Porque, ¿Acaso ya no habíamos aceptado, hace tiempo, la posibilidad de que los cubanoamericanos invirtieran en Cuba? Lo que ocurre es que pensamos solamente en la vía de proyectos de inversión oficiales. Pero lo están haciendo ahora de un modo que parece no gustar. O que se piensa no conviene, porque no se le  puede  controlar.
El trabajo por cuenta propia, dentro de la economía cubana, ya ha probado su afectividad para absorber empleos, que han debido ser eliminados del sector estatal. El estado no solo puede eliminar empleos improductivos, burocracia, sino que, además, ahorrar gastos de administración, reparación, estímulos y otros, que asume el privado.
Un ejemplo claro del beneficio que representa el trabajo privado lo tenemos en las licencias de habitaciones familiares para el turismo.
Ello ahorra recursos y permite tener una holgura habitacional, que el turismo no podría generar de manera inmediata. Por supuesto, además, el que construir una habitación para el turismo es más costoso que tomarla de un privado, que, por demás, debe pagar impuestos al estado, los que han tendido a subir.
La cifra de empleos en el sector privado se elevó de 250,000 a 567,000, hasta el primer semestre del 2017. ¿De dónde se hubieran podido sacar esos empleos en el sector estatal?
Es decir, que como quiera que lo miremos, en el turismo o para otras actividades, el cuentapropismo genera empleos, que el estado no tiene posibilidades de generar. Algo que hasta ahora no se había aprovechado y que es muy inteligente hacer.  
Pues se trata de poner los recursos privados, que ya existen, a trabajar para el desarrollo de la economía socialista. Sería tonto pensar que en la construcción de la economía socialista no es posible utilizar la propiedad privada o personal.
Otro problema importante que se debe enfrentar, es acabar de liberar la posibilidad de que fuerza de trabajo profesional altamente calificada, permitiéndole también que ejerza la actividad privada, con las correspondientes licencias, requisitos empresariales y pagando los impuestos que se les fijen.
Me pregunto, ¿Por qué no se pueden permitir firmas de contadores, economistas, abogados, ingenieros, arquitectos y otros, que realicen su trabajo por contratas con las empresas privadas? Incluso, con empresas estatales. ¿Por qué tenemos que traer trabajadores extranjeros para que construyan nuestros hoteles y no le damos esa posibilidad, previamente organizada, a trabajadores cubanos, que pudieran tener sus empresas propias en Cuba para hacerlo?
Esa fuerza calificada es la que más está tomando el camino de la emigración y no se tiene como detenerlos. Porque el empleo estatal no les ofrece el estímulo necesario para quedarse en Cuba.
Muchos jóvenes se gradúan de las más disimiles especialidades, ya con la idea de emigrar. La salida de estos resulta una fuerte carga negativa, que al pasar del tiempo se pudiera revertir su efecto en magnitud apreciable.
Hay que abrirse a un tipo de empleo transnacional, dentro del cual, muchos profesionales trabajarían fuera de Cuba, ayudarían a sus familias, e incluso por temporadas podrían venir a trabajar a Cuba. Esos se calificarían más aun de los que el país los prepara y esa calificación no está excluido que en algún momento la puedan emplear en Cuba.
Por lo general, casi ninguno se marcha de Cuba por motivos políticos, aunque si disgustados, por no poder satisfacer sus necesidades dentro del país. Y hay que aprovechar la idiosincrasia del cubano, que no emigra para no regresar más, sino que mantiene el vínculo con el país y la familia, lo cual en futuro cercano puede ser muy útil.
Lo contrario es seguir dejando que se vayan, sin adoptar ninguna estrategia que permita, en alguna medida, revertir la situación.
Existe un fenómeno de quietismo burocrático con la fuerza laboral, que puede terminar en que, en futuro no lejano, mucho de lo que se quiera construir o producir en Cuba, lo vamos a tener que hacer con fuerza de trabajo extranjera. Cuando Cuba cuenta con una clase trabajadora, que es de las más calificadas en este hemisferio.
Ese fenómeno nos está complicando las cosas de tal manera, que, por no actuar dentro de la modernidad exigida, por el miedo a perder una parte, lo vayamos a perder todo.
Yo sé, que se aspira a que la economía crezca sostenidamente, para poder absorber esa fuerza calificada, pero eso no está al “doblar de la esquina” y se sacrifica   lo que tanto ha venido costando al país crear.
En cuanto el asunto tan importante del mercado agropecuario, que fue donde primero apareció con fuerza el cuentapropismo, si no se logra resolver el problema de los precios, no vamos a tener éxito. Lo que además es una cuestión de gran sensibilidad para la masa de la población, pues se trata del asunto de la alimentación.
En la agricultura, no se ha logrado sacarle todo el provecho a la pequeña y mediana propiedad privada, aunque tampoco a la estatal. Porque en este mercado se opera aun con muchas deficiencias;  dejando perder cosechas, pagando al campesino privado precios muy bajos y a veces demorando mucho los pagos, apretando en las facilidades de transportación, manejando muy esquemáticamente el acopio y tratando con muchos prejuicios y burocracia al campesino privado. A lo cual el Cro. Presidente tuvo que referirse no hace mucho tiempo.
También se deja acumular mucho dinero, en manos del campesino, que no tiene posibilidades de su utilización para mejorar el equipamiento de las labores productivas.
 Aunque limitado, un mercado estatal para la venta de tractores y maquinarias al campesinado, que cuenta con dinero para comprarlos, nos sería muy útil. Porque al mismo tiempo que disminuimos la acumulación de efectivo, que en algún momento presionara inflacionariamente, dotamos al campesino de una mayor capacidad de producción que estimularía su aumento.
En cuanto al mercado estatal, alimentario e industrial en general, este es un asunto, particularmente respecto a los precios, en que se ha retrocedido. Hace algunos años, cuando se programaba incrementar el precio de alguna mercancía, se le informaba al pueblo.
Hoy, los precios se incrementan sin que se les informe a nadie  lo que constituye un tema económico que provoca inconformidades y del cual la población se queja continuamente.
El famoso 240% de gravamen a los precios de los shoppings, parece haberse “ido a bolina” y actualmente los  precios en ese mercado superan esa proporción. Productos de primera necesidad, como el aceite, las salsas de tomate, el arroz, el jabón, el chocolate, la leche, varían sus precios al alza.
Se critica el que los precios del agro mercado no bajan, pero no se critica el alto precio de productos de primera necesidad en los mercados estatales en divisas. Se trata de un verdadero festival de altos precios, al que el ciudadano común se enfrenta sin posibilidad alguna de reclamación. Habiéndose hablado mucho de la “protección al consumidor”, pero sin que se le pueda observar en la realidad diaria.
Varios economistas, al observar los precios del mercado en divisas, han manifestado algo, que a mí como economista también, me parece totalmente lógico.
 ¿No sería mejor bajar los precios de aquellos productos de alta demanda y que son necesidades ineludibles en el diario consumo?  Ello provocaría el incremento de su rotación. Los ciudadanos podrían comprar mayores cantidades y en realidad el mercado en divisas no perdería mucho. Creo que hay que estar en disposición de sacrificar algo del 240%, con tal de mejorar la situación de la gente. Se trataría de una ganancia política, que es la más importante.
Como resultado de todo ello, los salarios medios, casi siempre están por debajo de las posibilidades de consumo de alimentos y otros productos.
Con esa dinámica de los precios, ¿cuánto tendría que ser el salario, para que un cubano común pueda llegar a final del mes, solo alimentándose? Los productos que se distribuyen por la llamada libreta de abastecimiento, no garantizan por su cantidad y diversidad, las necesidades alimenticias de la población.
Es por ello que, aunque se ha hablado de eliminarla, la opinión más generalizada es contraria, en razón de que una parte importante de nuestra población, la de más bajo poder adquisitivo, aún tiene un apoyo en esta, ya que le permite adquirir, aunque un limitado grupo de productos, pero a precios extraordinariamente bajos.
Los productos de primera necesidad mencionados, pueden ser adquiridos en venta libre también, pero a precios que no están muchas veces al alcance del ciudadano de salarios bajos o medios. Pues la tasa de cambio entre el cup y el cuc (25pesos 1 cuc) no ha variado.
Por cuanto la misma, lo cual no es un secreto para nadie, no depende ya de una cuestión propiamente monetaria, sino esencialmente, del nivel de productividad que alcance la economía.
Ese mecanismo que resultó exitoso para salir de la crisis del 1989-1994, ahora ha devenido en una traba para el desarrollo y la medición de la eficiencia económica. No solo por la existencia de la doble moneda, más que ello la existencia de diferentes tasas de cambio.
Dentro de esta situación, para satisfacer las necesidades diarias, los que mejor la atraviesan son las personas que reciben remesas de sus familiares en el exterior, o trabajan vinculados a la economía del dólar. El resto, que son la mayoría, deben sobrevivir en condiciones más difíciles.
Además, en este asunto de las remesas hay que trazar una pauta diferencial, según estemos hablando de personas blancas, negras o mestizas.
Por razones de las características con que se produjo el flujo migratorio de Cuba, en los últimos casi sesenta años, la inmensa mayoría de las personas negras o mestizas que emigraron lo hicieron por lo general a partir, o con posterioridad a los años 80. Por lo que llegaron tarde a los Estados Unidos, principal destino de la emigración cubana; cuando ya el país no estaba en sus mejores momentos y, además, sin apoyo familiar. Por lo cual no tienen los mejores empleos y sus ingresos no son suficientes para enviar remesas y paquetes a sus familiares en Cuba.
 Esto último lo hemos podido comprobar, cuando en decenas de veces, tomando el vuelo de Miami para retornar a Cuba, en una fila de no menos de 200 personas, apenas era posible encontrar de 3 a 4 familias no blancas que viajaban a la Isla.
 Aproximadamente un 85% de la población emigrada de Cuba en los estados Unidos es blanca. Concentrándose en estas el envío de remesas y paquetes a la Isla.
Por lo que el dinero que entra en Cuba, de Estados Unidos, que es la mayor remesa, es de personas blancas.
No obstante, entre los impuestos que el estado cobra a las remesas y el movimiento que se hace con las mismas, como resultado de encargos laborales, pagos de servicios, etc. Se produce una involuntaria redistribución, en la que muchas personas tienen contacto indirecto con las remesas.
Ejemplo, una de esas personas que reciben las remesas necesita hacer cosas en su casa, pintar, arreglar el carro y de otros servicios, por lo que ello produce un movimiento indirecto de la remesa hacia otros grupos de la población, que regularmente no la recibirían. Al resto puede llegarles por medio de algunos servicios sociales gratuitos, en términos de salud, educación, seguridad social, etc.
 Sin embargo, una buena parte de los ciudadanos, sobreviven esperando porque la situación mejore. Aunque la educación y la salud, son gratuitas. El transporte   colectivo o en ómnibus, son increíblemente baratos, las medicinas tienen precios irrisorios, aunque de ello hace ya mucho tiempo que es así y se espera por un cambio que haga avanzar más el nivel de vida de la mayoría de la gente en otros aspectos.
¿Dónde están entonces, actualmente, los “cuellos de botella” de la vida de nuestra gente? Principalmente en la alimentación y en algunos productos de primera necesidad, por lo general:  ropas y principalmente calzado.
Estos últimos no bajan de precio, todo lo contrario. Y no aparece una realidad económica fuerte, para hacer que bajen.
No obstante, esas cuentas que se hacen de que el cubano medio tiene que vivir con 20 dólares al mes, es un cálculo erróneo. Pues se parte de la base de que el salario lo es todo para el cubano, en términos de su ingreso, lo cual no es real. El cubano recibe muchas cosas que no dependen de su salario y que no pocas veces están por encima del mismo.
En cualquier país de nuestro hemisferio el, ciudadano común, por lo general, tiene que cargar con costos de vida muy pesados. La educación, la salud y la seguridad personal, les resultan particularmente muy costosos; mientras que el cubano de la Isla manda sus hijos a la escuela sin costo alguno y los puede atender en un hospital, para cualquier emergencia, sin tener que pagar un centavo, incluido a veces las medicinas que recibe. Adquiriéndolas a muy bajos precios si las compra en la farmacia de la calle. La seguridad personal y familiar no representan un alto costo en Cuba.
Particularmente la educación de los hijos y la seguridad, son cosas que presionan fuertemente sobre las familias en Estados Unidos. Es muy común ahorrar durante muchos años, para que los niños puedan ir a la universidad.
Preguntaba a un amigo, ¿Por qué tú pagas 2,000dolares mensuales de alquiler, pudiendo vivir en una casa más barata?
Y me decía; es cierto, pero al vivir en este barrio, mis hijos tienen acceso a escuelas de entre 9 y 10 puntos de calificación, lo cual es una gran ventaja para su formación. Podría pagar menos alquiler, pero tendría que vivir en una zona donde las escuelas califican solo entre 4 y 6 puntos. Además, serian barrios de alta promiscuidad, asediados por la droga y la delincuencia; lo cual no representaría ninguna ventaja para mi vida, ni para la de ellos. Púes de pagar menos alquiler, nos obligaría a vivir en una zona que es mucho menos favorable para su formación y protección.
En lo cual también puede estar la lejanía y facilidad de transporte, calidad de los supermercados, los servicios médicos, etc.
Eso puede ocurrir en cualquier país, pero en Cuba, en asuntos básico como educación y salud, ocurre mucho menos.
Además, en las familias, la preocupación por la salud es muy fuerte, pues los niños se enferman mucho y ello requiere pagar seguros y a veces gastos elevados en medicina. No siendo estas para el cubano común preocupaciones centrales de la vida.
Un complemento de la vida, del que por lo regular se habla poco, es el acceso a la cultura.
En Cuba, por lo general, la actividad cultural es abundante, continua, de gran calidad y extraordinariamente barata. Recibe una atención institucional, fuertemente enraizada en el quehacer y pensamiento de las instituciones culturales y los intelectuales.
Se puede ver una buena película, en un cine decente, disfrutar de un buen concierto y de una función de ballet, a costos muy módicos. Los museos y galerías brindan exposiciones de gran calidad, por lo general, sin costo alguno. La actividad cultural y artística está en los barrios, en las comunidades, las Casas de Cultura, etc.
Hablando de cultura, en su sentido más amplio, Cuba es un país con un grado medio de escolaridad de 9 grados, no tiene analfabetos, posee un 10% de graduados   universitarios. Lo cual forma un entorno que nos permite hablar de una sociedad con un alto nivel de instrucción y de un desarrollo cultural impresionante.
Pero un factor, del cual también se habla muy poco a veces y que resulta ser una preocupación central del ciudadano, lo es la seguridad personal. Problemas con los robos, asaltos, drogas, secuestros, asedio sexual a mujeres, niños, etc. Lo cual en Cuba es bastante limitado y perseguido. No siendo determinante del ambiente social. Que se caracteriza más bien por las buenas relaciones, la solidaridad entre los ciudadanos y el buen trato.
Un fenómeno social en el cual Cuba es un verdadero ejemplo, lo constituye la defensa civil. Al tratarse la isla de un País frecuentemente asediado por fenómenos meteorológicos, el estado presta una gran atención a los ciudadanos y sus bienes. De modo que no pocas delegaciones extranjeras, han venido a estudiar el sistema cubano de la Defensa Civil.
Además, es proverbial la ayuda que recibe el ciudadano cubano que ve caerse su casa o sufre otras afectaciones materiales, como resultado de esos fenómenos meteorológicos. Para lo cual existe todo un sistema elaborado y fuertemente atendido.
Recientemente azoto a la Isla, el huracán Irma, produciendo serias afectaciones. Entré ellas:
-10 muertos.
-Afecto 12 provincias.
-179,000 viviendas.
-Pérdidas materiales por 13 millones 185,000 pesos.
Ay que decir, que prácticamente durante los eventos meteorológicos casi nunca   hay pérdidas de vidas humanas.
El pueblo se vuelca masivamente a la recuperación, con la ayuda de las Fuerzas Armadas.
En esta ocasión, durante el proceso recuperativo se realizaron verdaderas hazañas y se puso de manifiesto la solidaridad entre las provincias del País y entre todo el pueblo.
En solo 20 días se restableció la electricidad, en 62 días las afectaciones del turismo; se preservaron la educación y la salud.
Se contó para los afectados con los, bienes de consumo y de primera necesidad, materiales de construcción, etc.
Hacia Cuba, por parte de muchos países amigos, se contó con gran solidaridad, en correspondencia con la histórica actitud de la Isla. Que siempre ha brindado su ayuda a otras naciones en medio de tales eventos.
Observándose que, en tales situaciones antes descritas, múltiples, es posible entender, las razones, de cómo siendo Cuba aun una nación pobre y subdesarrollada, no obstante, sus ciudadanos experimentan una gran seguridad en la vida personal y familiar. Que la prodiga el estado para varios planos de la vida social: educación, salud, cultura, protección civil, atención de la mujer el anciano y el niño.
No obstante, en lo referido a los ancianos, se debe hacer un esfuerzo mayor, para crear condiciones de vida más adecuadas a una población que envejece. Quedando mucho por hacer aún, para facilitar la movilidad de los ancianos en la ciudad; creando más facilidades en la transportación, asilos con mejor atención, evitar con fuerza el vagabundeo; y tal vez, ofrecer algunas facilidades para la adquisición por los ancianos de productos de primera necesidad a más bajos precios, etc. Pero, sobre todo, promover con más fuerza dentro de la educación, el respeto hacia las personas mayores.
Entrando en un asunto más bien teórico –ideológico yo me preguntaría, ¿de dónde sale la idea de que construir el socialismo significa la eliminación total de la propiedad privada?
Pienso que esa viene de una desviación teorico-politica, que tiene que ver con nuestra vieja idea de la “construcción paralela” donde al construir el socialismo vemos a este como si se tratara de, al mismo tiempo, de avanzar hacia el comunismo. Cuando el socialismo es aún una primera etapa en la que todavía es imposible eliminar la propiedad privada. Teniendo que trabajar no pocas veces con los instrumentos mellados del capitalismo.
Claro que la tendencia teórica antes apuntada, de apresurar el proceso de construcción, está muy relacionada con el peligro que para Cuba ha significado, estar tan cerca de Estados Unidos. Por lo que hay que llegar rápidamente a un nivel de construcción social que evite la reversión.
No permitir que el capitalismo retorne como dominante está bien. Pero creer que construir el socialismo es hacer tabla rasa del capitalismo, es puro idealismo o desviación izquierdista.
La propiedad privada y cooperativa son necesarias en el socialismo.  Por lo que cuando lleguemos a la conclusión teórico-práctica de que podemos utilizar una serie de mecanismos de la economía de mercado y aun estaremos muy lejos del capitalismo, resolveremos entonces nuestro problema principal con la economía, que no es principalmente económico, sino político.
Aun nos quedaría la encrucijada de que el capitalismo ha resuelto el crecimiento, pero no ha podido hacer que la distribución social sea equitativa. Por lo que crecerá, como dijo Carlos Marx, siempre concentrando la riqueza en un polo y la pobreza en el otro; que es lo que principalmente estamos obligados a evitar.
Tratándose de un miedo al capitalismo que nos paraliza para enfrentar que del trabajo privado no podemos prescindir, ni de la inversión privada extranjera o nacional tampoco tampoco. Y ojalá comprendamos que, de la inversión del cubano, con posibilidades de hacerlo, tampoco. Lo cual no significa renunciar al socialismo, sino ir hacia el por un camino real y no ideal. Tratándose de lograr un equilibrio entre ambas formas de propiedad que permita al estado concentrarse en la gran propiedad social socialista. Que es la que debe ser dominante, para que de verdad estemos construyendo el socialismo.
Las encrucijadas   anteriores creo que son resultado de que el modelo económico, que hasta hace poco se estaba tratando solo de rectificar, no había sido exitoso y nos hemos demorado un poco en comprenderlo. Creo que debimos haber comenzado a cambiarlo desde el periodo de la crisis 1989/1994.
El propio presidente Raúl Castro, ha tenido que criticar algunas actitudes frente a la lentitud con que tratamos la necesidad urgente que tenemos de las inversiones extranjeras.
Luego estamos ante un dilema: o son esos últimos los que continúan guiando nuestro destino, sin preocuparse mucho de lo que Raúl dice: o el pueblo les tendrá que pasar por encima.
En este sentido señalado, la situación ha llegado a un punto en que ya se hace insostenible, no solo económicamente sino también políticamente.
Varios nudos gordianos son los que hay que cortar para salir hacia las soluciones económicas definitivas y el crecimiento.
Entre ellas:
-Hay que acelerar lo más posible el proceso inversionista.
-Hay que romper el nudo de no considerar que los cubanos que tengan recursos también debieran convertirse en inversionistas.
¿Por qué tendríamos que compartir nuestra economía con el capital extranjero y no otorgarle ese beneficio a un cierto capital nacional?
-Asoma el temor ante el crecimiento del trabajo por cuenta propia, al considerar que la mayoría de las inversiones que se hacen en restoranes, cafeterías, reparaciones para rentar casas y apartamentos, comprar de casa, carros, etc., el dinero proviene del exterior. Por lo que no es posible soslayar que se está formando una clase media en Cuba cuyo bienestar proviene de sus familiares en el exterior, en especial de Estados Unidos.
- hay que tomar en consideración, que a muchas personas cuya jubilación no les alcanza para vivir, poseen capacidad y aún tienen edad para emplearse de manera útil, mejorar su situación y la de su familia, sin representar una carga para el estado.
-hay que ampliar las categorías en que es posible realizar el trabajo por cuenta propia. Llevándolo a la utilización de otras profesiones, como las consultorías económicas, jurídicas, asesoría científica al trabajo privado, etc.
-hay que solucionar y con un grado de urgencia importante, el asunto de la dualidad monetaria y el particular, como lo más importante, lo relativo a la tasa de cambio.
-Hay que evitar por todos los medios el conjunto de problemas que afectan la confianza de la gente en que la economía cubana puede ir adelante. Entre ellos se encuentran algunos asuntos, tales como:
- El secretismo que afecta la información económica y otras decisiones políticas que se adoptan.
-Las incoherencias que se presentan con el trabajo por cuenta propia. Ahora reduciendo las licencias a una por tenedor
-Las múltiples prohibiciones económicas que no se justifican.
Solo así saldremos del cierto atolladero en que nos encontramos, que no es solo económico, sino también político. Pues no se trata solo de huir del capitalismo.

Enero 17 del 2017.

jueves, 18 de enero de 2018

LA JUSTIFICACION DE TRUMP


Esteban Morales Domínguez
UNEAC

No se ha logrado comprobar que La Isla tenga nada que ver con los llamados “ataques acústicos”.
Según declaraciones del Senador Jeff Flake, hechas recientemente en La Habana. Por tanto, como
ya hemos expresado, no tiene fuerza de justificación para adoptar la actitud que Trump ha tomado
con Cuba. Por tanto, partiendo de una lógica aceptable, la actitud actual del Sr. Presidente hacia
La Isla hay que encontrarla en otros terrenos de la política de la administración actual.

Trump, sin dudas, no comparte como opción de política hacia Cuba, la seguida por Obama.
Siempre le pareció y declaro que Estados Unidos debería de lograr un intercambio más ventajoso
con Cuba. Aunque no hemos logrado conocer a fondo todavía en qué consistiría esa ventaja.
Por otro lado, lo que mejor asoma como justificación en la actitud asumida por Trump con Cuba,
es el cierto compromiso que selló en su discurso de Miami, con la extrema derecha cubanoamericana,
en particular con el senador Marco Rubio.

Casualmente este lidera ese sector mencionado, pero al mismo tiempo, es miembro de la Comisión
Senatorial que debe juzgar a Trump por el fenómeno de la llamada colusión con Rusia, contra la
Clinton, en las elecciones presidenciales del 2016. ¿Qué otra justificación tiene el presidente?
Pensar que con Cuba no podría hacer buenos negocios, es algo difícil de creer. Trump es, ante todo,
un hombre de negocios y ya lo puso muy de manifiesto cuando mando a explorar en Cuba la
posibilidad de montar uno de sus casinos. Trump, como hombre de negocios al fin, no siendo
un político, ni sabiendo nada de política, es de suponer que sus posibles compromisos ideológicos,
que todo el mundo los tiene, sean muy débiles e inestables. Los compromisos ideológicos de
Trump son solo con ganar dinero.

A diferencia de otros presidentes, respecto a los cuales es posible imaginar que a su alrededor
hubiese un asesor o algunos asesores importantes que no fueran partidarios de una fluida relación
con Cuba. Para el caso de Trump desconocemos que esa sea la situación. Además, no creo que
con Trump pueda haber alguien que le haga cambiar una idea. Trump, al menos dentro de su
equipo, no recibió ningún consejo de cómo comportarse con Cuba.

Creo que la decisión adoptada ha sido absolutamente individual. Cómo lo han sido todas sus
decisiones hasta ahora, personales e inconsultas. Hasta las más ilógicas y descabelladas.

Entonces creo que la política seguida con Cuba, hasta ahora,  presenta las características siguientes:
  • Se trata de una decisión totalmente personal de Trump, que puede variarla en cualquier
momento, tan inconsultamente como la tomo.
  • La decisión no responde a que no vea a Cuba como una potencial buena oportunidad para
hacer negocios.
  • La decisión es coyuntural, no responde a ideas de largo plazo a seguir con Cuba. Sino a una
circunstancia que le presiona dentro de un relativo corto plazo.
  • Ha sido una política, hasta ahora, poco coherente y sistemática respecto a las intenciones
que expreso en su discurso de Miami.
  • Es una política en que se observa la incoherencia, que le implica el sacrificio de saber que
no está ganando nada con Cuba, sino perdiendo. Por eso no se ha empleado a fondo.


Entonces, ¿cuál es la razón fundamental que impulsa la política actual de Trump hacia Cuba?
Sin dudas, al menos para mí, que trata de cumplir con el compromiso de pagar por adelantado a
Marco Rubio, el favor que este le puede hacer defendiéndolo dentro de la Comisión Senatorial
mencionada. Algo que no cubre un largo plazo de tiempo. Que solo representa un beneficio
para escapar del juicio político. Y que no tiene relación alguna con la política hacia Cuba.
Que de manera inmediata lo que representa es el costo de moverse en contrasentido de los
posibles negocios que Cuba le podría generar, no solo a él, sino también a su sequito de amigos,
hombres millonarios y de negocios al igual que él.
Como ya hemos expresado, en artículo anterior, se trata de una política ahistórica, ilegitima, que
no se fundamenta en lo que Cuba ha logrado, avanzar internacionalmente, ni en la influencia que
la Isla ha ganado dentro de la sociedad norteamericana; aunque si justificada en el corto plazo.
Por una razón política, que es la más importante para Trump en medio de la situación por la que
atraviesa actualmente: evitarse el juicio político.

Enero 7 del 2018.