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lunes, 30 de septiembre de 2019

LA GUERRA CONTRA EL BLOQUEO NO PUEDE SER ETERNA

Esteban Morales Domínguez
UNEAC

Ya la guerra contra el bloqueo, en cierto modo, se la hemos ganado a Estados Unidos. En el orden político internacional, Cuba ha logrado un nivel de comprensión y solidaridad en su lucha contra el bloqueo, que cuenta con un apoyo casi total entre los miembros de Naciones Unidas. Ello se expresa claramente en la actitud asumida hasta por la Unión Europea, que se vuelve hacia tratar de ayudarnos económicamente.
Esa derrota política del bloqueo comenzó a ser una realidad, desde que Barack Obama ordeno abstenerse de votar la resolución cubana contra el bloqueo, en la Asamblea General de Naciones Unidas. Pero hace mucho tiempo ya que el foco de la política norteamericana hacia Cuba cambio, entrando en el período en que Estados Unidos dejo de mirar hacia la presencia internacional de Cuba, para prestar especial y mayor atención a la dinámica de la realidad interna cubana. Mirando en particular hacia el comportamiento de su economía.
Dejando de perseguirla preferentemente en el plano internacional, para concentrarse en su desestabilización interna.
Ello significa que el escenario que se le presenta a Cuba ahora, frente a la política norteamericana, es uno en el que debiera concentrarse en su realidad interna, particularmente económica, para evitar verse obligada a vivir continuamente en continuadas coyunturas difíciles. Es hora ya, de realizar los cambios económicos internos, que nos permitan darle estabilidad a las salidas de las coyunturas económicas difíciles que se nos presentan.
Ello significaría tomar las medidas de política económica necesarias, qué nos permitan superar las dificultades de las que Estados Unidos se está aprovechando para desestabilizarnos internamente. Nuestro Presidente ha hablado de 30 medidas a tomar en la economía interna cubana. Es aquí donde hay que concentrarse.
Se ha hecho evidente fundamentalmente con la administración de Donald Trump, que las medidas agresivas de Estados Unidos contra Cuba, se concentran denodadamente en aquellas acciones que tienen como objetivo, impedir a toda costa que Cuba pueda lograr el crecimiento económico y estabilizarlo. Ocupando así el lugar que le correspondería en la economía internacional.

“La estrategia de Estados Unidos, con la administración de Trump, está enfocada a consolidar la confrontación y la hostilidad, tanto en el plano declarativo como en la ejecución de medidas de agresión económica contra nuestro país” (ver Informe de Cuba contra el bloqueo, julio 2019, p.5).
“… el informe de Cuba evidencia en el 2019, como el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, continúa representando un freno para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana, para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país, así como para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible” (Ob, Informe…p. 5).
Hoy existe un cierto consenso dentro de la mayoría de nuestros economistas, acerca de cuáles son las medidas de política económica que debemos adoptar. Entre ellas, algunas como las siguientes:
1-Hay que darles el peso que deben tener dentro del modelo económico a las diferentes formas de propiedad que deben actuar dentro de una economía que pretende ser socialista: la gran propiedad estatal, la pequeña y mediana empresa privada y la propiedad cooperativa, agropecuaria y no agropecuaria.
2- No es posible que creamos que La ley de Cooperativas que hemos lanzado recientemente nos vaya a solucionar el papel que debe jugar dentro de la economía cubana este tipo de propiedad. Su nivel de sujeción a la propiedad estatal es aún demasiado alto y su impase en la definitiva ejecución nos está haciendo daño y retrasando el impulso que debiéramos darle a la cooperativa dentro del modelo económico.
3-El proceso inversionista debe tomar un carácter más amplio. Viéndolo no solo en términos de las inversiones extranjeras. Sino desde la perspectiva del papel que debe desempeñar el ahorro interno, incluido las remesas, convirtiéndose en inversiones nacionales privadas. Mientras más demoremos una medida como esta, mayores serán las pérdidas de capacidad para hacerlo y el dinero acumulado internamente continuara escapando hacia otros mercados. Mercados que bien pudiéramos tratar nosotros de construirlo en Cuba.
4- Se hace necesario flexibilizar el monopolio del comercio exterior, permitiendo mayores posibilidades a la exportación e importación privada y estatal. Dando prerrogativas a la pequeña y mediana empresa para actuar de modo más independiente en la actividad del comercio exterior.
5-Hay que desplegar una estrategia dirigida evitar que la mano de obra calificada escape por la vía de la emigración. Como crecientemente lo está haciendo, permitiéndole a esta última emplearse en la actividad privada. Abriendo empresas medianas, pequeñas y vinculándolas al capital extranjero. Al mismo tiempo, que flexibilizamos las leyes migratorias, para que en cualquier momento esa fuerza calificada pueda regresar, o trabajar dentro y fuera del país cada vez que le resulte necesario.
6- Hay que terminar de seleccionar alguna de las variantes estudiadas para resolver la dualidad monetaria y las tasas de cambio. Siendo cierto que se necesita mucho dinero para hacerlo, pero también que mientras más nos demoremos, los daños sobre la economía serán mayores. 
 
Es que desde el año 2016, nuestro crecimiento económico se ha ralentizado de manera notable. El PIB, entre el 2010 y el 2015 creció al 2,7%; mientras que del 2016 al 2018 lo hizo al 1,5%, esperándose que en el 2019 lo haga solo al 1%. Ha dicho CEPAL que solo será de un 0,5%.
“Algunos factores, parecen cargar con la responsabilidad de ese débil crecimiento. Entre ellos:
- La afectación producida en la economía cubana por el colapso económico venezolano.
-El aumento de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos. Quien ha puesto en funcionamiento el título III de la Ley Helms Burton.
-La ruptura económica con Brasil.
-La caída de los precios de algunos productos básicos de exportación.
-El año 2019 entro con una mayor escasez de bienes.
-Escasez crónica de divisas.
-Escasez de combustibles (diésel en particular) lo que afecta seriamente al comercio de mercancías y el transporte público.
-Dificultades para la financiación a los mercados internacionales del país.” (Ver Ricardo Torres, A dónde vamos “).
- “La proporción de personas en edad laboral con un empleo formal se ha reducido sistemáticamente desde el 2011, pasando de un 76% al 64%( Ver: Ricardo Torres, septiembre 11 ,2019; “A dónde vamos”).
-“Hay múltiples factores explicativos, pero uno muy importante es la inversión. Aunque los volúmenes de inversión han crecido, sé mantienen muy deprimidos” (Ob. Ricardo Torres, “A dónde vamos”).


Aunque se ataca ahora la escasez de combustible, adoptándola como un fenómeno coyuntural, esta última se desenvuelve en el contexto del resto de las dificultades mencionadas, que, al mismo tiempo, atacan nuestra economía, así como de las presiones que Estados Unidos continúa ejerciendo para que el combustible no llegue. Por lo que lo de coyuntural, resulta un tanto relativo y aún no está claro, en que nos apoyaremos para terminar con esta eventualidad.
Obligándonos a complementar de manera urgente, con el otro conjunto de medidas anunciadas, que nos permitan tratar de alcanzar la estabilidad económica hacia el crecimiento del PIB.
Todo ello representa, que, aunque hemos adoptado la escasez de combustible como algo coyuntural y las condiciones actuales de la economía no son las que se presentaban en el llamado Periodo Especial, al tener una economía más sólida, organizada y más diversificada desde el punto de vista comercial, el peligro existe. Se necesitan de modo urgente, las medidas ya más arriba planteadas. No debiendo confiarnos en que la coyuntura actual no podría devenir en una profundización de nuestras dificultades. Es decir, profundizar la crisis económica.
La ayuda que ahora nos está llegando de Rusia, China, Unión Europea, etc; debiera caer en un contexto más favorable para utilizarla y que no se nos diluya en los marcos de una planificación excesivamente centralizada, además, dentro de un contexto en que el escenario económico interno no se dinamiza con medidas que permitan salir de los atolladeros en que una política económica carente de cambios, nos está impidiendo dinamizar nuestras fuerzas productivas.
Creo que si no adoptamos las medidas necesarias, lo que hemos asumido como un problema coyuntural, se nos puede convertir en una profundización de la crisis económica que estamos atravesando y ello le ofrecería el contexto más favorable a la actual política de Estados Unidos, para cumplir sus aspiraciones de desestabilizarnos.
Septiembre 24 del 2019.

jueves, 5 de septiembre de 2019

CUBA: EL LUGAR DEL COLOR

Esteban Morales Domínguez
UNEAC


El tema de la llamada racialidad, posiblemente sea el más “desconocido” y difícil de nuestra realidad social actual.

Existen personas que no desean escuchar nada sobre el mismo. Las reacciones ante el tema racial aún son impredecibles, cubriendo una amplia gama de actitudes, que van desde la negación y el cinismo, hasta su no   aceptación más despreocupada.

Al racismo, históricamente en Cuba, siempre se le había enfocado más con el temor de crear la división social, que con la determinación de resolverlo. Por lo cual, negros, mestizos y muchas personas, poseedoras de una conciencia sobre el tema, han tenido que esperar   demasiado tiempo por un debate. Lo cual devino en la más flagrante contradicción y disfuncionalidad, dentro de una sociedad, extraordinariamente humanista, en la que se ha luchado por la justicia social y la igualdad, hasta los mismos bordes del igualitarismo

Existen todavía opiniones diversas, que incluso llegan hasta   negar que el tema racial este vigente en nuestro país. Sin dudas, hay en ello aun mucha ignorancia, un falso criterio de cómo eso afecta la unidad nacional; aunque no ha faltado   tampoco la intencionalidad de evitar que el tema se discuta. Lo cual se ha expresado, durante largo tiempo,  en la acusación de “racista”, que   ha tenido, casi siempre que soportar, quien haya pretendido  traer    la cuestión racial  a la superficie.[1]

Lamentablemente, después de haber devenido, durante muchos años de silencio, en un “tabú”, tenemos hoy en nuestro país un atraso considerable en el tratamiento del tema racial, tanto en el orden intelectual, cultural y científico, como político. Incluso, una parte de nuestros intelectuales ni siquiera lo menciona en sus enfoques actuales sobre   la realidad social y cultural de la nación cubana. Lo cual refleja, sin lugar a dudas, dentro de nuestra intelectualidad, la existencia de concepciones diferentes, acerca de en qué momento histórico del proceso de desarrollo de la nación cubana nos encontramos.

Creemos, ello es resultado, de que hay que acabar de aceptar, que a todos   los que hoy somos cubanos, no les toco el mismo lugar dentro del proceso y espacios   de formación de la nación, resultando imprescindible tener en cuenta esas diferencias, aportadas por los distintos puntos de partida históricos, para lograr asumir una actitud más realista ante la existencia de los grupos raciales, las desigualdades sociales y   la cuestión “racial” en la Cuba de hoy. A la que unos llegaron como colonizadores(blancos) mientras que a otros los trajeron por la fuerza como esclavos.

El discurso público es aun discreto, incompleto y no pocas veces irreproducido. Las acciones que se realizan para trabajar sobre las realidades que alimentan las desigualdades aun existentes, continúan teniendo un sentido global, aun, cuando estén enfocadas también hacia los sectores más vulnerables. Sin embargo, la variable  “raza o color de la piel”, aun dentro de una práctica existente de  “Acción Afirmativa “,  sigue sin aparecer abiertamente,  como un asunto  de consideración, dentro de la  política social, o al menos, no se le menciona abiertamente como algo que se toma  en consideración.[2]

Nuestra sociedad cubana es, sin lugar a dudas, una sociedad “multirracial”, más bien “multicolor”, pero resta mucho aun para que esa multicoloridad, que no es un simple problema de matices, pues encierra un largo y complejo trasfondo histórico, domine en todos los ámbitos de nuestra vida social. No tratándose tampoco de un asunto de representatividad numérica, de blancos, negros y mestizos en las diferentes posiciones, sino de terminar por asumirnos como lo que somos y lograr compartirlo en igualdad de condiciones. Dentro de lo cual, la cuestión de la distribución del poder aparece con mucha fuerza. Porque no todos los grupos raciales están en condiciones de imponerse por igual, para lograr los tan necesarios equilibrios de una sociedad verdaderamente multirracial (multicolor).

Decía ese gran sabio y tercer descubridor de Cuba, Don Fernando Ortiz, que Cuba es un “Ajiaco”. Idea que compartimos plenamente, solo que modestamente agregaría que “el ajiaco aún se está cocinando”.

Tenemos aún personas que no se sienten metidas dentro de la Olla, y que incluso quisieran salirse, o lograr disminuir la intensidad de la llama. Por otro lado, dentro de la Olla, tenemos algunas carnes y viandas, que son más de las que hubiéramos imaginado, antes de la crisis económica de los años noventa, que aún no se han ablandado. Entonces, parafraseando a Isaac Barreal, “…al ajiaco no debemos solo calibrarlo por el resultado esperado, sino también por el proceso de la cocedura”. Realidad que no todos estamos de acuerdo en asumir, pero que es de  una importancia vital para el proceso de consolidación de la unidad de la nación,   así como   también,   para  sus alianzas políticas, con el resto de los pueblos colonizados( indígenas y afro descendientes ) del mundo y en particular  con los de nuestro continente.[3]

Ante esa encrucijada nos encontramos todavía los cubanos de hoy. Aunque muchos no la entiendan o no la acepten.

O tomamos acciones concretas, en todos los órdenes,  para que el “ajiaco” termine su cocción,  o perderemos la única  oportunidad histórica, de  terminar  de  construir la sociedad  en la  que de verdad deseamos  vivir   la inmensa mayoría de los cubanos .De no hacerlo, ello,   al mismo tiempo, afectaría  nuestra alianza con los 150 millones de  afro descendientes y la población indígena, que  en nuestro continente,  ven a  Cuba, no solo  como un paradigma de emancipación política sino  también social .Pues no es posible compartir con tales grupos  las ideas de que “un mundo mejor es posible” y continuar  soslayando los “desafíos del color” internamente.[4]

Cultura y Educación, son en nuestra opinión las opciones de defensa los ejércitos principales de esa batalla. Porque ya está más que demostrado, que, aunque el racismo se haya   cómodamente instalado dentro del capitalismo, acabar con este régimen social, no es suficiente para terminar con la discriminación racial y, sobre todo, con los prejuicios y estereotipos que la alimentan. Por   lo cual, parafraseando a Gramsci, hay que acabar con la simple “cultura popular” y el inocuo “sentido común” de las cosas; hay que librar   la batalla por la formación de la verdadera cultura revolucionaria. Pues la ideología burguesa es tan fuerte, que ha sido capaz de hacernos   creer a muchos, que todas esas lacras del racismo y la discriminación, son la “cosa” más natural de la vida.

Tengo un amigo que me dijo un día: “¿para qué tú quieres que los negros estén más en la televisión?, si ya tienen un canal para ustedes solos: el deportivo”. Reproduciendo así, aunque no lo quisiera, el cinismo con que aún no pocos cubanos abordan el tema. Por lo que solo un debate abierto, desde la cultura y la ciencia, puede acabar con esa suerte de hipocresía, heredada de la hispanidad, que nada tiene que ver con la cultura de una sociedad verdaderamente integrada y revolucionaria que deseamos construir.

Contamos con una amplísima producción  cinematográfica, literaria, danzaría, musical,  histórica, cultural integrada, que en general,  reivindica la presencia africana  en  la formación y desarrollo de nuestra cultura nacional,  pero no mucho    de  esa encomiable labor, enfrenta  directamente  nuestra  realidad actual, donde están presentes  aun los  estereotipos negativos sobre los no-blancos, los prejuicios, la discriminación racial y el  racismo.[5]

Las tres  investigaciones más amplias, de los últimos 40 años,   sobre el tema racial en Cuba, no han sido producidas en el país, o por intelectuales  que vivan en la Isla.[6]Nacionalmente, aún poco se ha publicado, que  aborde  el tema como algo contemporáneo  a resolver.

Tenemos una   historia escrita, en la que negros y mestizos aún están insuficientemente representados, dentro del proceso de formación de la nación y su cultura. Lo cual afecta todavía seriamente nuestra identidad nacional.

Hay que acabar de introducir los Estudios etno raciales a todos los niveles. Estos tienen que estar presentes constante y sistemáticamente en nuestra educación y en nuestros medios, sobre todo en la televisión.

Hay que educar para ser cubanos, no para ser blancos, como a veces resulta.  Asumiendo los retos, aunque también las ganancias, de introducir el color en la formación de nuestra niñez y de nuestros jóvenes.

Nuestra Educación no podría ser calificada de racista, porque todos los cubanos acceden a ella por igual, aunque sus limitaciones quedan. Sin embargo, no todas las raíces formativas de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura, comparten por igual los planes y programas de estudio.  Por lo que no excluimos a negros y mestizos de nuestra educación, pero estos últimos, en la práctica diaria, no se sientan en las aulas a recibir una enseñanza, que por igual los asuma, como parte de una sociedad que es objetivamente uní étnica y multirracial. Pues, lo que no entra a la educación, no pasa a la cultura, y si nuestra educación es tan débil o a veces ha sido casi nula en el tratamiento de las cuestiones relativas al “color”, el problema del racismo y la discriminación que ello trae aparejado, no se podrán solucionar nunca.

Los asuntos   relativos a la formación de una identidad “multirracial” o “multicolor” tienen que acabar de tomar su lugar dentro de la educación cubana. Pues se trata de un problema que nos afecta a todos, al   afectar   la identidad de la nación vista como totalidad. Mientras ello no sea así, no estaremos realmente educando para ser cubanos de manera integral.

No obstante, en los últimos 20 años hemos avanzado mucho. Trabajamos duramente para introducir en nuestros currículos académicos nuevos contenidos y una nueva forma de enseñar la historia nacional; comenzamos a explicar la problemática del color en la escuela; África, Asia y Medio Oriente comienzan a tomar su lugar, con mucha fuerza, no solo en lo cultural, sino también en lo social y en la educacional.

Han aparecido con fuerza los Proyectos Comunitarios, los grupos de estudio, las publicaciones, un debate que toma fuerza en las instituciones, tanto culturales como educacionales y científicas. Aunque más lentamente, en el trabajo científico de las universidades y la ciencia en general.

La Comisión Aponte, de la Unión de Escritores y Artista de Cuba(UNEAC) se comienza a hacer sentir, en sus fuertes vínculos nacionales con el Gobierno y el estado nacional. De modo que avanza el reconocimiento de la necesidad de constituir una institucionalidad, que permita reconocer el tema racial como un asunto que debe ser atendido a nivel nacional, con una Resolución Gubernamental, que lo reconoce como un tema a tomar en consideración a nivel nacional. Tanto desde el punto de vista educacional, como cultural, político y gubernamental.

Hoy la presencia del negro y el mestizo toman cuerpo, tanto en la estructura política y gubernamental del país, como   a nivel social.

La Asamblea Nacional, ha adoptado una estructura con una gran representación de negros, mestizos y mujeres a nivel nacional.

Raúl Castro, en la Asamblea nacional, debatió fuertemente sobre el tema de la presencia negra, mestiza y femenina en nuestro parlamento. Lográndose en el mismo una composición racial como nunca antes había existido.

A nivel de la estructura política, tanto nacional como provincial y a todos los niveles del gobierno, se observa fuertemente la presencia negra y mestiza como nunca antes en el país. (Ver: Discurso de Raúl Castro. Abril 19 del 2018).

Donde habla ampliamente de la problemática racial.

Entonces se ha avanzado considerablemente y existe la plena voluntad política de continuarlo haciendo.

Hemos iniciado un periodo en el que la determinación es avanzar fuertemente hacia una consolidación del proyecto social de la revolución cubana, erradicando un problema que lo amenaza. Porque prejuicios raciales, discriminación y racismo, son totalmente incompatibles con el proyecto socialista cubano.

La Habana, Junio 30 del 2019



[1] Ya en marzo de 1959, cuando Fidel castro planteo la cuestión de la discriminación racial, como una lacra necesaria de darle solución, Hubo quienes no o apoyaron, por haberlo considerado, por tantos años, como un asunto ya resuelto y no es extraño que hoy esas mismas actitudes continúen existiendo. (Nota del Autor).
[2] Sin dudas, todas las medidas recientemente adoptadas, en el 2005, relativas al incremento de las pensiones, el salario mínimo y la distribución de productos de primera necesidad de forma subsidiada, profundizan en una política social, que siempre ha tenido un contenido profundamente humanista. La que, sin dudas, beneficia a negros y mestizos, como los grupos raciales, proporcionalmente mas presentes entre los pobres. (Nota del Autor).
[3] Isaac Barreal “Retorno a las Raíces”, Fuente Viva, La Habana, Cuba, pp. 154-155.
[4] No es posible oponernos internacionalmente al racismo y la discriminación, sin combatirlo, abierta y profundamente, dentro de nuestra realidad social actual. Sin abrir un debate publico, que termine con el cinismo y la hipocresía con   que muchos cubanos, lamentablemente, de todos los grupos raciales, aun abordan, ignoran o niegan la existencia del problema. (Nota del Autor).
[5] Ver: Pedro e la Hoz, “África en la Revolución Cubana: nuestra búsqueda de la mas plena justicia. Editorial Letras Cubanas, La habana, 2005.
[6] Se trata de los libros de Aline helg, Jorge de La Fuente Y Carlos Moore. (Nota del Autor).

martes, 3 de septiembre de 2019

LAS VARIANTES QUE ESTAMOS APLICANDO: sus logros potenciales y desafíos.

Esteban Morales Domínguez
UNEAC
 
Hay que estar preparados para todo. Por cierto, sí estamos aplicando una variante de política, salarios-precios, que no está asentada, de manera inmediata, en el crecimiento de la productividad. Lo cual encierra un conjunto de peligros y desafíos.
Hallándose estos últimos en el entorno siguiente:
-Es cierto que la relación productividad-salario no tiene que manejarse en términos absolutos, como una relación en que si no crece la productividad no es posible incrementar los salarios. No creo, que, vista en el tiempo, sea una relación determinante.
Siendo esa precisamente la variante que ahora estamos aplicando. El incremento de salarios que estamos aplicando, no le sigue de modo directo e inmediato, a un incremento de la productividad, aunque esta última está creciendo y podría verse estimulada por el incremento de los salarios, cerrando un circulo virtuoso, que debiéramos ayudar a mantener, con otro conjunto de medidas económicas y administrativas, que podrían ser del siguiente tipo:
  1. Tal y como se está haciendo, aplicando controles administrativos que eviten que los precios se disparen, buscando el crecimiento de la demanda que produce el aumento de los salarios. Aunque como sabemos, la relación entre demanda, precios y salarios, responde a leyes objetivas del mercado, donde oferta y demanda reaccionan siempre buscando acercarse a la disminución o el incremento de los salarios. Por mediación de los precios. Según estos últimos incrementen la demanda o muevan al incremento de la oferta por medio del incremento de la productividad. Mecánica dentro de la cual, los precios siempre están en el medio. Si la demanda aumenta, pueden aumentar los precios, si la oferta disminuye también y si esta última se queda quieta o se incrementa, ello también puede reflejarse en una subida o disminución de los precios.
  2. Romper con esa dinámica, que es una ley económica y del mercado, solo puede hacerse con mecanismos, económicos y administrativos, que eviten que los precios aumenten, al menos en el mediano plazo, si aumenta la demanda. O que aumente la oferta buscando el incremento de los precios.
  3. De manera inmediata, un incremento de los salarios, solo puede sostenerse virtuosamente, provocando el crecimiento de la productividad, como resultado de que los trabajadores satisfacen mejor su demanda, resultando estimulados, si se adoptan un conjunto de medidas como las siguientes:
-Tratando de incrementar la oferta en el mercado, aunque su incremento no provenga del incremento de la producción, (incrementando la importación) que proviene de un incremento de la productividad. Aunque con esta última ayudando, lo más posible y en el menor plazo de tiempo.
-Establecer controles de precios, que permitan hacer virtuoso el incremento de los salarios, sin depender de un incremento de la productividad. Lo cual solo es posible si se logra mantener el incremento de la demanda, resultado del incremento de los salarios, sin que los precios reaccionen buscando el incremento de la demanda, es decir aumentando y afectando de tal modo incremento de los salarios, es decir, anulándolo. Como resultado del crecimiento descontrolado de los precios, como hasta ahora ha estado ocurriendo.
- Las medidas a aplicar entonces, tal y como estamos haciendo, son: controlar el espiral de precios que se produciría, si no defendemos el incremento de la demanda, que se produce como resultado del incremento de los salarios.
-Lograr que la oferta vaya creciendo, como resultado del incremento de la producción; que no tiene que hacerse solo como vía inmediata, por incremento de la productividad. Sino también, al menos en el corto plazo, aplicando determinadas medidas organizativas, de ahorro, organización del trabajo, encadenamientos productivos, etc. Qué en última instancia, de mantenerse, traerán, a mediano plazo, un incremento de la productividad.
-Presionar administrativamente sobre los precios para que no aumenten. Tal y como se está tratando de hacer con el control de precios; precios topados, mejorando los pagos al productor agrícola, evitar pérdidas, utilizar al máximo los recursos productivos, etc.
  1. De todos modos, como el incremento salarial permanece como un estímulo inmediato, más al incremento de los precios, que, al incremento de la productividad, dé la producción y por tanto de la oferta, aquí opera la variable tiempo, que nos dice, que hay que ganar el tiempo necesario al incremento de los precios, para que no afecten el estímulo que representa el incremento de la demanda, como resultado del incremento de los salarios.
  2. Es decir, al incrementarse la demanda, los precios tienden a dispararse y ello tiene lugar más rápidamente, que lo que el incremento de los salarios, estimula el incremento de la prodcutividad, incrementando la producción y reaccionando con una oferta creciente, que presionaría sobre la demanda, haciendo que puedan disminuir los precios, o en su defecto mantenerse.
  3. Pero los mecanismos para evitar que los precios se disparen, sin esperar por el incremento de la productividad que generaría el incremento salarial, tendrían que ser mecanismo administrativos fuertes, solidos, bien organizados y controlados. Ya que, dentro de su proceso de aplicación, pudieran operar en sistema un conjunto de fenómenos, como la corrupción, él chantaje a los inspectores de precios, el desvío de mercancías entregadas a precios estatales, para ser revendidas por los privados a sobre precio, etc. Lo cual desvirtuaría el resultado positivo que podría traer el control de los precios.
Entonces la tarea que enfrentamos, para que el estímulo que representa el incremento salarial, le gane la pelea al incremento de los precios, no resulta nada fácil. Es que si vamos a utilizar mecanismos de un alto grado de subjetividad, tienen que ser de una eficiencia, que le permitan cubrir un el plazo de tiempo que necesitamos, para lograr el crecimiento de la prodcutividad.
Sobre todo, al tratarse de que debemos utilizar mecanismos de un alto nivel de subjetividad, cuya acción depende más de la conciencia con que los apliquemos que de mecanismo económicos como tales.
Hay espacios para ganar esa pelea. Creo que los hay. Siempre que controlemos al detalle, evitando el exceso de subjetividad, la desorganización, la corrupción, la burocracia administrativa, el despilfarro. Y que utilicemos el poder organizativo de la sociedad civil cubana, para cuidarse ella misma, de los que quisieran medrar con los recursos del pueblo. Tengo esperanza que lo logremos, pero, sobre todo, de que ganemos el tiempo que necesitamos, para que todo redunde en el incremento de la productividad, que es verdadero mecanismo salvador.
Y ello solo lo lograríamos, al final, si adoptamos una serie de medidas de política económica, que ya he mencionado en trabajos anteriores, y que serían las únicas que nos permitirían, desplegar las fuerzas productivas, que aún no hemos logrado.
Agosto 23 del 2019.






¿POR QUÉ LA CRÍTICA EN DEFENSA DE CUBA?


A raíz de la actual polémica sobre el disenso dentro de la universidad cubana, una investigadora va más allá y analiza los riesgos de eliminar la crítica en el contexto actual.

¿Por qué es indispensable la crítica? Porque solo desde ella es posible corregir los errores propios de los seres humanos, se pregunta y responde la destacada activista e investigadora, Gisela Arandia.

A propósito del debate en las redes acerca de la valía de la crítica en la sociedad cubana de hoy, sería pertinente recordar la función de la crítica como un elemento decisivo para proteger la revolución. Su función es insustituible porque genera contradicciones dialécticas que permiten adentrarse socialmente en temas difíciles que suelen estar al margen del orden establecido.
La crítica está destinada a convertirse en un llamado de alerta y sobre todo en un mecanismo para incentivar la polémica de temas caracterizados por discrepancias, incluso por opiniones antagónicas desde donde salen a flote conflictos que muchas veces transitan en los bordes, más allá de lo visible cotidiano. Por esta razón correré el riesgo de repetir definiciones ya conocidas pero que pueden aportar enfoques provocadores para hacer de la crítica un ejercicio político indispensable:
Crítica, palabra de origen griego, significa, discernir, analizar, separar.  Es la reacción o la opinión personal y está relacionada con la palabra criterio. [ ] Toda crítica social implica una idea de la felicidad o desarrollo humano, junto a una idea de deber ser: de como una sociedad debería organizarse o sus miembros y deberían comportarse a fin de lograr esa felicidad o desarrollo del potencial humano. [1]
Lamentablemente la reciente medida propuesta al profesorado universitario rechaza la presencia de la diversidad de criterios como parte de las teorías revolucionarias más avanzadas, particularmente en la época del imperialismo recurrente. Paradójicamente ese enfoque intenta disolver aquellos análisis críticos que la generación más joven necesita porque no vivió los daños del capitalismo y ahora deberán construir un discurso crítico de mayor complejidad capaz de enfrentar los desafíos futuros.
En este contexto, el discurso crítico representa una vía para la evolución de un pensamiento plenamente revolucionario. La propuesta de ordeno y mando, legado de lo que he llamado en el libro Población afrodescendiente cubana actual, [2] el estalinismo sin Stalin, como mecanismo social demostró ya su incapacidad para encontrar las soluciones adecuadas y construir una democracia participativa para la emancipación social.
¿Por qué es indispensable la crítica? Porque solo desde ella es posible corregir los errores propios de los seres humanos. Quienes asumen el derecho a la crítica parten del legado político de que la revolución puede ser mejor cada día. Si existe en este punto alguna convergencia entre los “enemigos” históricos y actuales de la revolución eso significa una fortaleza ideológica resultado de la propia propuesta libertaria y no debe ser considerado como un estigma. Negar la existencia de errores a través de la crítica indispensable sería un acto de oportunismo y falta del conocimiento elemental del cual se nutren las diferentes variables de la teoría marxista, unas más cercanas a la realidad cubana que otras, pero siempre desde la vigencia de la crítica como esencia del ideal de que un mundo mejor es posible.
En el momento actual de inmensas dificultades para el proyecto revolucionario que intenta sobrevivir a impedimentos con una participación popular no de 100 por ciento, pero sí de un consenso mayoritario, se presenta un escenario donde algunas personas con cargo de servidores públicos les resultan difíciles aceptar opiniones críticas y tratan de justificar determinados procedimientos.
Aunque también sucede que las contra-críticas tampoco cumplen su función social porque la participación suele quedar restringida a un grupo muy reducido de personas, lo cual limita la posibilidad de crear una masa crítica que pueda incidir en la aparición de nuevas mentalidades para profundizar en el paradigma de justicia social, como asunto estratégico del proyecto que comenzó en 1959.
El tradicional argumento de que solo el enemigo promueve desacuerdos forma parte hoy de un escenario ideológico mucho más complejizado que hace sesenta años.  La presencia de coincidencias con otros discursos culturales, en cuanto a enfoques y métodos represivos no significa necesariamente estar en contra de la revolución. Esa realidad forma parte de lo que la teoría marxista denominó unidad y lucha de contrarios y se trata de procesos sociales que muestran la urgencia permanente de la crítica social, precisamente para salvaguardar al proyecto de liberación nacional.
En la lejana fecha de los años 1970´s el escritor cubano Lisandro Otero en su novela, El Árbol de la vida [3] abordó la incapacidad del proyecto revolucionario para lidiar con un pensamiento donde la diversidad de criterios se presenta como un crimen ideológico. Comenta también la dificultad de determinados enfoques políticos para establecer diferencias entre la crítica revolucionaria y el programa de quienes están contra ella, fue una reflexión temprana que anunciaba el costo político de esa incomprensión.
Medio siglo después de la publicación de esa obra literaria, el impacto de algunos momentos de acciones represivas desde la UMAP, [4] hasta la conga reciente, sin olvidar al llamado Quinquenio gris [5], parece seguir deambulando como un fenómeno enquistado, en un punto de vista que favorece medidas autoritarias en lugar del diálogo público.
En la actualidad se advierte la urgencia de alcanzar un consenso político dentro de determinados categorías institucionales en espacios que parecen estimular ocasionalmente enfoques y acciones represivas, que en mi opinión comprometen el afianzamiento mismo del proyecto revolucionario cubano.
Se trata de propuestas incongruentes donde no se percibe la lucidez del ideario de una nación para todos [6]  y otros análisis como las criticas controversiales del marxista George Lukács, [7]  de lo que él llamaba  las posibilidades del socialismo… Desde mi modesto punto de vista, el ejercicio de la crítica debe formar parte del quehacer revolucionario permanente y debe estar acompañada de la población desde sus diferentes sectores sociales. Para que esta práctica se convierta en un enfoque cotidiano, la crítica necesita gozar de buena salud y no solamente como una aparición coyuntural ante determinados problemas, debe estar respaldada además por mecanismos participativos que contribuyan al mejoramiento social. (2019)
Notas
[1]  Diccionario Wikipedia.  Categorías: Ciencia política | Crítica | Filosofía | Psicología
[2]  Población afrodescendiente cubana actual, Gisela Arandia Covarrubias, Instituto cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y UNFPA, Fondo de Naciones Unidas para la Población, 2012
[3]  Lisandro Otero, escritor y periodista cubano autor de la novela El árbol de la vida Novela que obtuvo el Premio de la Crítica de Cuba 1994.
[4]  UMAP Unidades Militares de Ayuda a la Producción, que existieron en Cuba entre 1965  y 1968, a donde fueron castigados grupos de personas en su mayoría jóvenes que de acuerdo a una perspectiva de ese momento no tenían el comportamiento adecuado.
[5]  El Quinquenio Gris, período de los años 1970´s donde fue realizado en proceso llamado de “parametración” que excluía artistas y obras consideradas en ese momento como producción cultural que no reflejaba el punto de vista revolucionario.
[6]  Una nación para todos, José Martí.
[7]  Georg Lukács, La interpretación del marxismo que hace Lukács cuestiona al determinismo económico e incorpora la dialéctica a la dimensión de la subjetividad. Criticó al estalinismo por subordinar la estrategia a la táctica y la teoría a la práctica e imponer el dominio de la burocracia.