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lunes, 29 de marzo de 2021

CIENCIAS SOCIALES Y CIENCIAS MATEMATICAS.

Autor Esteban Morales Domínguez

UNEAC 

Las ciencias sociales y humanísticas cubanas, arrastran ciertos desafíos que no son exclusivamente nuestros, y otros, que sí parecen tener sello de ciudadanía.

Algunos de esos retos tienen que ver con asuntos tales como: las relaciones entre política y ciencias sociales; las ciencias sociales y la cultura política, la coyuntura y el largo plazo en el análisis de las ciencias sociales.

A esos asuntos nos referiremos en otros trabajos, en éste abordaremos lo relativo al vínculo entre las ciencias sociales y las ciencias naturales y exactas, especialmente con las matemáticas.

¡Cuántos de los que ejercen su actividad en el campo de las ciencias sociales y humanísticas, lo han seleccionado huyéndole a las llamadas ciencias naturales y exactas, en particular a las Matemáticas!

Si se trata de un profesor, trasmitirá esta herencia a sus alumnos, con la consiguiente reproducción en los mismos de la separación entre las ciencias y de otros prejuicios que nos aquejan. No poco de los que hoy sufrimos, viene de esos orígenes, así como también de considerar a las ciencias naturales y exactas, como las ciencias “duras”, por lo que el resto serían entonces las “blandas”.1

Resulta del todo imposible hacer esa clasificación, nada científica y bastante peyorativa, por cierto. Pero no creo necesario emplear tiempo introduciéndonos a fondo en una polémica sobre la validez o no de esta clasificación, aunque creemos que en general no es válida y mucho menos científica.

Sin embargo, de lo que sí estamos seguros, es de que ciencias como la Historia, la Economía Política, la Sicología o la Sociología, para sólo mencionar algunas de las más representativas y básicas, son más difíciles que algunas de las llamadas Ciencias Naturales y Exactas.

Entre otras importantes razones, porque se trata de ciencias más jóvenes, cuyo cuerpo de conocimientos se estructuró hace apenas 200 años; por no disponer éstas de un laboratorio construible de manera artificial, que les permita comprobar a escalas menores sus experimentos; por tener una gran relación con los problemas relativos a la conciencia y la subjetividad, así como un vínculo muy estrecho con la política y la ideología, asi como por exigir de una acumulación de conocimientos, investigaciones y comprobaciones múltiples, antes de producir un resultado que sea socialmente aceptable.

Pero, sobre todo, por no disponer, durante mucho tiempo, de una madurez y estructuración de la sociedad, que les permitiera el reflejo de manera coherente y el traslado de ese conocimiento al campo de la ciencia.

Las ciencias sociales a diferencia de las naturales, solo emergen, reflejando el conocimiento de la sociedad, cuando esta última ha logrado un nivel de madurez y universalidad, que le permita el reflejo subjetivo de las relaciones sociales y su conocimiento, en la superestructura. Dado que la ciencia no es más que el reflejo subjetivo, coherente, estructurado, de las relaciones sociales en la mente del individuo y en la conciencia social. Lo cual para las ciencias sociales solo se logra a partir del surgimiento del capitalismo, única sociedad, cuyas relaciones se universalizan de manera coherente y generalizada.2

Por el contrario, las Ciencias Naturales y Exactas emergieron antes y trabajan directamente con la realidad objetiva. Aunque ésta pueda no ser apreciable a simple vista. Lo cual solo se va logrando con el desarrollo de la tecnología, que ha producido el instrumental que permite penetrar en las características de la materia. Realidad objetiva que existe de manera independiente de nuestra voluntad y de la conciencia.

Es ya posible con relativa facilidad, dentro de un laboratorio, reproducir a escala, la actividad de la naturaleza y recopilar una información que nos permite adelantar los posibles resultados de un experimento, antes de que éste sea llevado a escalas mayores.

Es por eso que estas ciencias reciben el calificativo de exactas. Su capacidad de pronosticar los resultados a obtener de sus investigaciones es muy alta, algo muy diferente a lo que ocurre con las Ciencias Sociales.

No quiere decir lo anterior, que las Ciencias Sociales y Humanísticas, no puedan también construir sus laboratorios (planes pilotos) pero se trataría de una muestra o segmento de la realidad misma y ello resulta mucho más complejo, sobre lo cual, no es posible continuar profundizando en el limitado espacio con que ahora contamos.

La responsabilidad exigida por la investigación en ambos campos de la ciencia, es igual de grande, pero la connotación de sus potenciales errores, es muy diferente.

No hay dudas de que, si a un ingeniero se le cae un puente o a un físico nuclear le falla un experimento, se podrían producir pérdidas materiales y humanas irreparables. Sin embargo, si un científico social comete errores al asesorar una política, sus consecuencias negativas no serían tal vez inmediatas, ni tan evidentes, aunque es probable que sus efectos puedan sentirse por un periodo de tiempo mucho más prolongado. Porque incidir de manera negativa sobre la conciencia de las personas, sus estados de ánimo y su pensamiento, es mucho más grave y duradero que las posibles incidencias sobre la naturaleza. Aunque influir de manera negativa sobre esta última, traería también consecuencias del mimso orden para el hombre. Ya que naturaleza, pensamiento y sociedad, forman una unidad indisoluble.

La ciencia en su desarrollo impone retos nuevos de manera continua. Tanto al campo de las ciencias como totalidad, como a la sociedad.

Ahora, por ejemplo, el desarrollo de la llamada Nanotecnología, nos permite conocer que no es lo mismo observar en el macro que al micro mundo. Ahora sabemos que un componente cualquiera de la “Tabla de Mendeleev”, puede variar sus propiedades, según se le estudie en la medida macro o en la nano, lo cual es un descubrimiento que tiende ya a revolucionar la ciencia, pero que también resulta un reto importante a enfrentar, no sólo científico, sino también social y ético. Sobre todo, si tomamos en consideración lo que eso representa, entre otros potenciales impactos, para los productores de materias primas de origen natural.

Otra de las manifestaciones de las diferencias en los distintos campos de la ciencia, es que, por ejemplo, un físico con un descubrimiento importante, puede obtener el grado de doctor a los 25 años; sin embargo, a un científico social ello le resulta prácticamente imposible. Y tal situación no puede ser equilibrada solo a partir de la capacidad individual, sino que tendrá que ser resuelta tomando como base el desarrollo de las propias ciencias sociales, sus instrumentos de análisis y la velocidad a la que viaja la información; aspecto en el cual, con el desarrollo de la informática, se ha permitido avanzar considerablemente.

Todas las ciencias han logrado avanzar mucho en el campo de la obtención y procesamiento de la información, pero para las ciencias sociales y humanísticas, dado el carácter de sus objetos de estudio, las Ciencias Informáticas han significado una verdadera revolución de sus posibilidades. Sin que podamos decir aun que hayamos alcanzado en Cuba, en las ciencias sociales, el más alto potencial de aprovechamiento que estas ciencias posibilitan.

Por otra parte, nuestras ciencias sociales enfrentan también el reto de la necesidad de prestar mucho más atención a sus cuerpos científicos básicos, como la Historia y la Economía Política, entre otras, tomando ejemplo de las ciencias naturales y exactas, que si tienen una interconexión mucho mayor con sus ciencias básicas: ejemplo con las Matemáticas.

Las matemáticas, la física, la química y la biología, no existe entre estas últimas y el resto de las ciencias naturales y exactas, la desconexión con que frecuentemente nos tropezamos dentro de las ciencias sociales y humanísticas, con sus ciencias básicas y sus interrelaciones, a pesar de que en éstas el tratamiento holístico, multidisciplinario, interdisciplinario y transdisciplinario resulta muy necesario y se podría decir que es ineludible.

Es más fácil encontrar entre nosotros a un “científico social” que desconozca la Economía Política, e incluso sienta temor de acercarse al contenido de esta ciencia, que a un “científico natural” que soslaye a las matemáticas u otras de su campo básico.

Al parecer, esto tiene que ver con que un científico natural no puede sobrevivir, por ejemplo, sin las Matemáticas, mientras que un científico social cree que puede arreglárselas sin la Economía Política.3

Quiere decir, que hay una mayor conciencia de la conexión que existe entre ciencias básicas y el resto de las ciencias y entre ellas sus mutuas interrelaciones, en el campo de las ciencias naturales y exactas, que la que existe en el campo de las ciencias sociales y humanísticas. Lo cual representa un reto de consideración estratégico, porque descuidar a las ciencias básicas, en cualquier campo de la ciencia, es como descuidar la piedra angular del edificio de las ciencias y más que ello, su necesaria retroalimentación con los procesos dialécticos de integración y desintegración del conocimiento científico, investigación, reproducción y aplicación de la ciencia.

Dice el filósofo ruso A. Meliujin, que la ciencia avanza vertical y horizontalmente en un proceso dialéctico indetenible. En el indetenible proceso de integración y desintegración.4

No es posible entonces, avanzar en el conocimiento científico, si no es retroalimentando continuamente los campos básicos de la ciencia, las que a su vez reaccionarán produciendo nuevos conocimientos fundamentales. Además, porque estos campos básicos o llamadas ciencias básicas, constituyen la piedra angular de la formación científica de aquellos que después, al arribar de las universidades a los centros de investigación, se dedicarán al trabajo científico; siendo aquí entonces donde brotarán las deficiencias en su formación básica, dificultando avanzar en el campo concreto de investigación seleccionado.

Salta a la vista, entonces, la importancia de la correlación entre investigaciones fundamentales y las aplicadas, cosa ésta que comprenden muy bien los científicos de las ciencias naturales y exactas, pero aun insuficientemente los de las ciencias sociales y humanísticas. Esta comprensión se complica aún más, debido a que hasta hace poco tiempo, se cometían con frecuencia, en nuestra política científica, dos errores básicos: realizar en el campo de las Ciencias Sociales y Humanísticas sólo investigaciones aplicadas; o en ocasiones, poner a estas últimas sólo como simples complementos prácticos de las investigaciones a realizar en otros campos de la ciencia. Ignorando que, en las ciencias sociales y humanísticas, también se hace indispensable una adecuada correlación entre las investigaciones fundamentales y aplicadas. Y que las ciencias sociales y humanísticas pueden complementar los resultados obtenidos por otras ciencias, sólo si ellas mismas participan, desde el principio, en la concepción y planeamiento de las investigaciones. Pues, tienen las ciencias sociales y humanísticas tanta personalidad, como las otras ciencias, para concebir y desarrollar sus propias investigaciones, básicas y aplicadas.

Un aspecto específico dentro del cual se ponen de manifiesto, con especial agudeza, los fenómenos arriba mencionados, es en el de las insuficientes relaciones existentes aun entre las ciencias matemáticas y las ciencias sociales y humanísticas, lo que es una de las razones por las cuales, por ejemplo, la modelación política, la lingüística matemática y otras disciplinas, en las que las ciencias sociales y humanísticas utilizan hace ya mucho tiempo a las ciencias matemáticas, presentan tan poco desarrollo en nuestro país.

Ello tiene no poca relación con los prejuicios que se desarrollaron en los ex países socialistas, la URSS en particular, donde las aplicaciones matemáticas a las ciencias sociales, durante mucho tiempo, no gozaron de simpatía; particularmente, la Modelación Económico-Matemática, que se consideraba un mero intento por introducir el análisis marginal neoclásico burgués en el campo de la economía política. Similar prejuicio existía con la Sociología, que fue considerada durante mucho tiempo, solo como una simple respuesta al Materialismo Histórico.

Estas situaciones, por suerte, ya han sido superadas en nuestro país, pues trajeron como resultado, entre otros, un modo de abordar los problemas sociales en Cuba, a partir de modelos de análisis con muy poca o ninguna relación con nuestras realidades concretas y sus expresiones subjetivas.5

No puede olvidarse que el socialismo es concreto, por lo que no admite el traslado de modelos analíticos, que nada tienen que ver con la sociedad específica que se desea construir en nuestro país.

Por otra parte, durante mucho tiempo, en Cuba no fuimos partidarios de investigar fenómenos de nuestra realidad que, según criterios prevalecientes, no tenían cabida en Cuba, tales como, prostitución, drogas, racismo, homosexualismo, homofobia, etc. La crisis económica de finales de los ochenta y principios de los años noventa, contribuyó mucho a variar y esclarecer estas concepciones y criterios.6

De modo que las Ciencias Matemáticas tienen hoy en Cuba una más amplia utilización, aunque sólo en ciencias como la Economía, la Sociología, la Psicología la Demografía y la Geografía, entre otras. Mientras que, en la Historia, las Ciencias Jurídicas, la Filosofía y las Relaciones Políticas Internacionales, apenas se aplican algunos instrumentos estadísticos.

Se hace necesario, por lo tanto, valorar el desarrollo de las ciencias sociales y humanísticas hoy en Cuba, no sólo por sus resultados, sino también por el despliegue de sus capacidades, para apropiarse de los adelantos científico-técnicos que se hayan obtenido en otros campos de la ciencia, poniéndolos al servicio de la investigación de la sociedad cubana.

En particular, también, por la capacidad para utilizar a las Ciencias Matemáticas como instrumento de prolongación de las capacidades analíticas de las ciencias sociales y humanísticas.

En este campo es mucho lo que debemos aprender aún de las llamadas ciencias sociales burguesas, amén del carácter a veces un poco árido y superficial, que adoptan en las mismas sus formulaciones y aplicaciones matemáticas.

Ese criterio que tienen algunos físicos -aunque no son los únicos- de que todo el análisis debe terminar siempre en un número, en una cantidad, puede ser muy válido para esa ciencia, e incluso, para el resto de las ciencias naturales y exactas, pero no necesariamente para las ciencias sociales y humanísticas, en las que las ciencias matemáticas, presentan todavía un muy limitado campo de aplicación, al menos en nuestro país.

Decía ese genio mundial, que respondía al nombre de Albert Einstein, que “... no todo lo que cuenta puede ser cuantificado, ni todo lo cuantificable cuenta...”: aunque es cierto que la cantidad es lo que cuestiona y transforma la calidad, trocándola a veces en su contrario y por eso la cuantificación es tan importante. Sin embargo, ello no quiere decir que esa sola (cuantificar) sea la función de las Ciencias Matemáticas, ya que ellas no tienen que ver sólo con la cantidad y pueden jugar un papel fundamental como instrumento de análisis de las ciencias sociales y humanísticas. Las ciencias matemáticas ofrecen una capacidad analógica y cualitativa, que no puede ser despreciada por las ciencias sociales y humanísticas.

No basta con utilizar a las Matemáticas como simples “pinceles” de pura ilustración cuantitativa, sino que, sobre la base del conocimiento a fondo del objeto de investigación y con una formación matemática adecuada, le es posible al investigador detectar aquellos algoritmos, conexiones, isomorfismos e interrelaciones, biunívocas o no, dentro del objeto de estudio, que le permiten determinar en qué momentos o planos del análisis ésta ciencia puede desempeñar un papel importante como instrumento de prolongación de las capacidades analíticas y metodológicas de las ciencias sociales y humanísticas. Único modo, en que el método dialectico de investigación puede avanzar.

La abstracción es, y será aún, el método por excelencia de las ciencias sociales y humanísticas, pero auxiliándose de las Ciencias Matemáticas, es posible descubrir conexiones dentro de los fenómenos estudiados, que nos pueden aportar mucho para lograr resultados, que sólo un análisis cualitativo puro no aportaría. Se trata de la relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo, que se expresa aquí con particular fuerza. Cualidad y cantidad no están separadas, forman parte del mimso entorno natural y social.

El comportamiento de la relación entre cantidad y calidad, en las ciencias sociales y humanísticas, está determinado por el campo específico de su aplicación. El potencial cuantitativo no absolutizado del análisis deviene en un instrumento que sirve para descubrir nuevas cualidades. Se trata de la ley de la transformación de la cantidad en calidad y viceversa, o llamada ley de los cambios cualitativos y cuantitativos.

Considero que las propias leyes matemáticas toman sus expresiones particulares en el campo de las ciencias sociales y humanísticas. Ningún instrumento lo es por sí mismo, sino por el campo de su aplicación; es el campo concreto de aplicación, lo que hace del instrumento lo que es, y así creo se comportan las ciencias matemática dentro de las ciencias sociales y humanísticas.

No hace mucho discutíamos con los físicos en nuestra Universidad sobre estos problemas y se ponía de manifiesto la limitación de que para ellos el análisis matemático significa que todo debe terminar en una cantidad, en un número.

Algunos matemáticos y físicos con los que hemos hablado, comprenden esto bien, pero otros tienden a pensar que las leyes matemáticas y sus principios, por ser “simplemente” universales, no pueden sufrir ninguna modificación en sus formas de expresión.

Es cierto que se trata de principios universales, pero esa universalidad es sumamente compleja, teniendo variados campos específicos de manifestación. No es lo mismo la sociedad que la naturaleza. Pero, además, porque dialécticamente la cantidad se niega reafirmándose y se reafirma negándose, pues el universo es uno solo, pero extraordinariamente complejo y diverso al mismo tiempo. Y el proceso de su conocimiento es infinito. Siempre será más lo por conocer, que lo conocido.

En cuanto a la morfología, las ciencias matemáticas, cuando son aplicadas a otros campos del conocimiento tan diferente al de las ciencias naturales y exactas, como lo son los del campo de las ciencias sociales y humanísticas, estas producen fenómenos, formas de manifestación de sus leyes y de sus principios generales, que en el campo de las ciencias naturales y exactas, a veces, no tendrían sentido, pues se trata de formas de expresión, cuyo significado solo podría hallárselo un científico del campo concreto de investigación social en que están siendo aplicadas.

No es algo posible de discutir a fondo, en el breve espacio de este artículo, pero defendemos la tesis de que las ciencias sociales y humanísticas en Cuba, tienen mucho que decir aún en el campo de la aplicación de las Ciencias Matemáticas, a sus objetos de investigación; que van desde el hecho de que las relaciones económicas no están situadas exclusivamente en el primer cuadrante del eje de coordenadas, hasta el que una variable -dependiente e independiente al mismo tiempo- puede reaccionar sobre sí misma. Lo que visto de manera puramente matemática podría parecer un absurdo, pero que, por ejemplo, en el campo de la Modelación Política, podría tener total sentido.

Pueden surgir nuevos aportes a las propias Ciencias Matemáticas, cuando éstas son aplicadas a los fenómenos sociales. Lo cual no hace sino poner de manifiesto, que, en definitiva, la ciencia es una sola -y diversa al mismo tiempo-, por cuanto todos los resultados de la ciencia va a dar al mismo lugar: el hombre, su entorno natural y social y el campo de su subjetividad; reafirmando que, si el universo es uno solo, la ciencia también lo es; pues las ciencias particulares y sus múltiples aplicaciones e interpenetraciones, no son más que planos del conocimiento de la realidad y de la subjetividad que siempre le acompaña.

Son muchos los retos que aún enfrentamos, pero con lo dicho hasta aquí, creo que se hace necesario reaccionar sobre los currículos de nuestros procesos de formación académica, en particular dentro de las ciencias sociales y humanísticas, para comenzar a resolverlos. Asunto al cual nos referiremos en el contexto de un próximo artículo.

Marzo 1 del 2021.


1 Se trata incluso de un prejuicio que ha estado durante años muy presente en la propia vida Universitaria en nuestro País., (Nota del Autor).

2 Solo con la aparición del Capitalismo, que da coherencia y sistematicidad a las relaciones sociales, generalizándolas y universalizándolas, se hace posible la aparición de las Ciencias Sociales. (Ver: Carlos Marx, Prologo de la Contribución a la Crítica de la Economía Politica).

3 En Cuba, este resulta ser un asunto aun no resuelto. Lo cual crea una gran dispersión y debilidades en los resultados de las ciencias sociales. Qué no se entrelazan lo suficiente para producir el conocimiento científico. Lo que hace que nuestras investigaciones en este campo, sean menos efectivas, al enfocar los problemas sociales y su solución.

No ocurre lo mismo con las ciencias naturales y exactas, en las que la investigación ha avanzado mucho, nutriendo a sus ciencias básicas y produciendo resultados que son más integrales. De modo, que las ciencias naturales y exactas, han avanzado mucho más, acercándose a las ciencias sociales, que lo que estas últimas han avanzado acercándose a las naturales y exactas. De lo cual es clara expresión, lo lejos que están aún nuestras ciencias sociales y humanísticas, en la utilización de las ciencias matemáticas. (Nota del Autor)

4 Meliujin, autor de Desintegración e Integración de las ciencias. Obra importantísima para abordar los problemas metodológicos de las ciencias Sociales.

5 Esto tuvo lugar cuando se consideraba que el llamado Comunismo Científico era la base la investigación marxista en las ciencias sociales cubanas. Situación heredada de la formación de muchos cuadros profesorales y estudiantes en la antigua URRS Situación que poco a poco hemos venido superando.(Nota del Autor ).

6 Esto, por supuesto, yo lo considero como una herencia de nuestra relación, en particular, con la URSS, donde el PCUS, no permitia estas investigaciones, pues las misma, lejos de servir para conocer a fondo la sociedad cubana, eran consideradas investigaciones para desprestigiarla. Lo cual sirvió también para sembrar prejucios y limitaciones, para intercambiar con otros científicos fuera del Campo Socialista. A lo que se agregaba el desprecio por lo que se desarrollaba en el campo de las ciencias sociales burguesas. Mostrando claramente, que las ciencias sociales burguesas no pueden ser menospreciadas. Dado que, en última instancia, la ciencia es una sola, dependiendo solo de para que se le utilice. (Nota del Autor).

martes, 16 de marzo de 2021

MODELANDO EL CONFLICTO CUBA-ESTADOS-UNIDOS A COMIENZOS DEL SIGLO XXI. (La transición)

Esteban Morales Domínguez

UNEAC

Sin dudas, el contexto del 2021, en que pueden desplegarse las relaciones Cuba-Estados Unidos, podría   variar, con posterioridad a las declaraciones del Presidente Biden durante su campaña presidencial del 2020.

En su momento, haber declarado Obama, que la política seguida contra Cuba, en los últimos 55 años, había sido un fracaso y más que ello, que fue Estados Unidos quien había resultado aislado con esa política, resulto suficiente para el comienzo paulatino de un desmontaje del modelo de la ya clásica agresividad seguida contra Cuba.

Entonces, los escenarios de las relaciones cambiaron, las variables fueron adquiriendo un nuevo contenido y las constantes desaparecían, eran sustituidas por otras o se batian en retirada. Tal vez hoy pueda ocurrir algo similar. Aunque todavía no se sabe cuáles serán esas constantes. Ni que variaciones podrán ocurrir en el Modelo de Análisis.

No obstante, es imposible pensar que Obama hizo tales declaraciones desde una posición de derrotismo o haciendo dejación de sus intereses imperiales más íntimos con Cuba.

Su Directiva Presidencial PPD-43,del 14 de octubre del 2016, ya dejaba muy claro, como aun reconociendo la legitimidad del Gobierno Cubano como un interlocutor válido, no ocultaba su interés en lograr influir sobre el ordenamiento político interno cubano, su no renuncia al uso de viejos instrumentos, continuaba la agresión mediática contra Cuba, con radio y TV Martí, prestaba interés en modificar el Tratado de la Base Naval de Guantánamo, mostrando, además, un gran interés en el avance del sector privado. (Ver: Josefina Vidal Ferreiro Análisis de la Directiva Presidencial de Obama, del 14 de octubre del 2016).

Con Biden, su intención de continuar la política de Obama, tampoco significa que todo vaya a ser igual. Ha discurrido muy poco tiempo aun para afirmarlo. Y ya comienzan su aparición algunos asuntos preocupantes.


LOS ESCENARIOS DE LAS RELACIONES CUBA-ESTADOS UNIDOS

Como hemos expresado en varias ocasiones, el conflicto entre ambos Países se ha desenvuelto históricamente, en tres escenarios básicos principales:

  • El escenario Interno de Cuba.

  • El escenario Interno de Estados Unidos.

  • El escenario internacional.


El conflicto, creo, hasta ahora, debe ser analizado tomando en consideración esos tres escenarios y no como un asunto bilateral; aunque tampoco solo dependiente de las relaciones internacionales. Es, en realidad, la combinación dialéctica de todos esos momentos enunciados más arriba.

Hace mucho tiempo que el Conflicto entre Cuba y Estados Unidos ha dejado de ser un asunto solo de entre los países mencionados, un asunto bilateral, para pasar a constituirse una cuestión de interés de muchos países y casi de todas las regiones que conforman las relaciones internacionales.

Una muestra palpable de ello la tenemos en que, dentro de los debates sobre la Resolución Cubana contra el Bloueo, en Naciones Unidas, muchos gobiernos han votado a favor de Cuba y los Estados Unidos se han ido quedando prácticamente solos.


Escenario Interno de Cuba

La capacidad de cualquier país para enfrentar las relaciones internacionales, se mide, en primer lugar, por la combinación de sus fortalezas internas.

Cuba, durante casi 200 años, y en los últimos más de 60, ha tenido que enfrentar la política agresiva de Estados Unidos. Lo ha debido de hacer apoyándose en sus capacidades internas, aunque contando también, paulatinamente, con una creciente solidaridad, que en los últimos 60 años ha crecido, hasta un nivel con el cual nunca antes la Isla había contado como ahora y con un creciente prestigio de su política exterior, como el que nunca había tenido. Todo lo cual ha repercutido fuertemente y de manera creciente, en la capacidad de Cuba para resistir durante todos estos años las agresiones de la política norteamericana.

Una revolución verdadera y la cubana los es, solo puede ser desestabilizada desde adentro. De aquí la importancia de considerar siempre, que todo asunto que afecte la realidad interna del país, en especial de su economía, ofrece las posibilidades básicas para una desestabilización.

Hoy Cuba se encuentra inmersa en los cambios económicos de una Nueva estrategia, que resulta indispensables para solucionar y realmente estar en condiciones de presentar la imagen de mayor fortaleza que se necesita ahora ante la política de Biden.


Escenario Interno Norteamericano

Desde la segunda mitad de los años setenta, en los que, a Cuba real, por lo general, no se le mencionaba dentro de Estados Unidos, las informaciones sobre la Isla entonces   entraban en la sociedad estadounidense solo por los canales de la derecha y las vías contrarrevolucionarias, hasta hoy, en que se ha producido un cambio sustancial en la situación de Cuba dentro del escenario político interno norteamericano.

A tal punto, que los acontecimientos de los últimos años: intercambio social, religioso, laboral, científico académico, visitas mutuas, etc. Han hecho   que la imagen sobre Cuba en los   Estados Unidos haya variado sustancialmente; al mismo tiempo, que la política norteamericana hacia Cuba ha perdido crecientemente su potencial desestabilizador sobre la Isla, al punto de haber hecho crecer la actitud interna contra el bloqueo y la necesidad del cambio de política hacia Cuba. Hoy, es considerable el nivel alcanzado por la actitud antibloqueo en los Estados Unidos, aun dentro de la propia llamada comunidad cubana, al mismo tiempo que la actitud sobre la necesidad de un cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Todo lo cual fue tomado en cuenta por el Presidente Obama, para llamar al restablecimiento de relaciones el 17 de diciembre del 2014 y al desmontaje del bloqueo en su discurso al “Estado de la Unión” de enero del 2015.

Sin dudas, la situación con que cuenta Biden ahora, podría decirse que es mucho más proclive a la utilización de medidas que le permitan variar de nuevo las relaciones con Cuba.

Se trata de que la resistencia de Cuba jugó un papel fundamental, aunque también los cambios internos, respecto a Cuba en los Estados Unidos, desempeñaron   el suyo de manera creciente.

A la altura de la situación actual, se observa dentro de la realidad política norteamericana respecto a Cuba, la intención de liberar aún más las relaciones migratorias, así como el interés de autorizar los vuelos, las visitas, los intercambios pueblo a pueblo, académicos, volver a las remesas, tal vez disminuir el dinero para la llamada disidencia.

Existiendo algunas iniciativas de congresistas, que se mueven para hacer avanzar las relaciones entre ambos países. Al mismo tiempo, que dos de los cargos principales del gobierno, que tienen que ver con Cuba, están ahora ocupados por personas dispuestas a mejorar las relaciones, ofrece oportunidades como no se conocieron desde la administración de Obama.

Por su parte, la extrema derecha cubanoamericana en el congreso, ya no cuenta con la capacidad suficiente como para frustrar un intento de relaciones menos agresivas con Cuba. Existe un movimiento bastante amplio, desde sectores de la sociedad estadounidense, que claman por mejores relaciones con Cuba y por la eliminación del bloqueo. De modo que si ese movimiento toma fuerza, se podría producir un fuerte ataque al congreso, que pudieran ampliar las mejoras para Cuba, aunque no eliminando el bloqueo, lo que aún resulta bastante difícil.



El Escenario Internacional.

Como fue el escenario internacional que acompaño a Obama y que se puede esperar ahora.

Desde su último discurso de campaña en el 2008, Obama había prometido hacer cambios en su actitud política internacional. Avanzando que “negociaría con amigos y con enemigos”, también con Cuba, aunque manteniendo la actitud de continuar con el bloqueo. Además, manifestó la necesidad de producir la eliminación de las restricciones que G. Bush (hijo) había impuesto a Cuba. Con lo cual cumplió dentro de su primer cuatrimestre de mandato presidencial.

No obstante, durante su primer periodo, hasta llegar a la segunda mitad de su segundo mandato presidencial, pienso que   Obama por razones ideológicas imperiales propias y además presionado por los sectores de derecha, sobre todo republicanos, mantuvo la misma política exterior de su antecesor, agudizando y ampliando los conflictos en los que participaba   a nivel internacional. Situaciones en las que no obtuvo éxitos que justificaran tal política.

No concluyendo   con éxitos la guerra en Irak, ni en Afganistán, no saco provechos reales de la invasión a Libia, salvo asesinar a Kadafi, empantanándose en su política en el hemisferio, dentro de un momento de cambios en que habría necesitado haber estado más cerca de las transformaciones que se habían venido produciendo en esos años.

La política de Obama no priorizo su “histórico traspatio” desde el principio y cuando se viro para él, había perdido un considerable espacio que ya habían ganado procesos de cambios en países claves del hemisferio.

La Clinton, en ausencia de Obama, manejo el golpe de estado en Honduras, pero el mismo al final, también había resultado en un fracaso para la política norteamericana. Ello no quiere decir que pudiéramos entonces hablar de un terreno definitivamente perdido para Estados Unidos en el hemisferio, aunque se enfrentaba a un proceso de recuperación   de cara al cual tendría que hacer aún no pocas concesiones y sufrir algunos fracasos.

Para Cuba, todo ello había repercutido en la aparición de un escenario político hemisférico e internacional, dentro del cual  Obama se vio obligado, ante la protesta de los líderes latinoamericanos y caribeños,   a  aceptar la presencia de Cuba  en la VII Cumbre de Panamá, dar marcha atrás a la declaración contra Venezuela, al haberla señalado erróneamente,  como un peligro inminente para la seguridad nacional de Estados Unidos, viéndose  obligado además  a compartir el escenario de la Cumbre en condiciones que no le fueron  muy favorables. Allí haría avanzar sus intenciones de cambiar la política hacia Cuba, reuniéndose con Raúl Castro.

Ese escenario político hemisférico e internacional, beneficiaba a Cuba, como nunca antes y Estados Unidos se vio obligado a buscar nuevas formas para tratar de controlar la situación. Por su parte, la derecha hemisférica se movio contando con el apoyo de Estados Unidos, aunque no tan fuerte, viéndose obligada a tratar de quebrar las respuestas de los pueblos del hemisferio, que no estaban dispuestos a retornar a   los viejos cánones neocoloniales de la política norteamericana.

Al concluir Obama, la administración Trump, se encontraba con una América Latina convulsionada por los retrocesos en Argentina, Brasil y Venezuela, en los que las fuerzas de derecha se batian tratando de dar macha atrás a los cambios políticos que habían tenido lugar. Sin embargo, en los tres países mencionados las masas luchaban y resistían los embates del neoliberalismo con un nivel de combatividad y organización del que antes no disponían.

Hoy Cuba, vuelve a enfrentar una situación   bastante diferente, que en general le favorece, tanto a nivel internacional como frente a la política de Estados Unidos. Aunque también asediada de cómo se solucione la actual situación en Venezuela. Sobre la que particularmente Biden no ha hecho ninguna buena promesa.

América Latina y el Caribe vuelven a sufrir los golpes del intento neoliberal, pero con fuerzas y capacidades políticas que no están resultando fáciles de derrotar. Porque las masas sociales muestran una capacidad de movilización que antes no habían tenido. Bolivia gano la batalla del golpe de estado contra Evo, Argentina derroto la variante neoliberal, Ecuador se desmorona, Brasil también y los conflictos en Haití, Chile, Colombia, Peru, la posición de México, Nicaragua, Venezuela y la propia Cuba, forman un escenario no favorable a una política agresiva por parte de Estados Unidos. Trump no pudo recuperar para si el hemisferio y ahora Biden se enfrenta también con la competencia económica que le hacen China y Rusia.

El mundo al que Biden debe enfrentarse es más complejo. Presiones al policentrismo, al multipolarismo, contradicciones con sus aliados, que Trump agudizo, sobre todo en Europa. Un Medio Oriente dentro del cual los Estados Unidos no puede irse ni quedarse. Una Africa que no logran dominar por los avances del terrorismo, la competencia de Rusia y China, una América Latina y el Caribe que se niegan a seguir colaborando con una política agresiva contra Cuba. Y que buscan alternativas en las relaciones con Rusia y China. De modo que no es precisamente el conflicto con Cuba su primera prioridad. Aunque pudieran tomarla para dar señales de buena voluntad en el hemisferio.



LAS VARIABLES DEL CONFLICTO CON ESTADOS UNIDOS

Al caracterizarlas, partimos de las mismas con las que siempre hemos venido trabajando y que son las siguientes:


PC= Perspectiva del Conflicto. Que es la única variable dependiente.


Dsi= Dinámica de la situación interna cubana.


Kc = Correlación Congresional en la Política hacia Cuba.


Le= Perspectivas de Formación de un Lobby Económico.


Ac-= Apoyo de la Extrema Derecha Cubanoamericana a la Política contra Cuba.


M= Migración en las relaciones con Cuba.


Am= Agresividad Mediática Contra Cuba.


Ptb= Estado de la Transnacionalización del Bloqueo.


Rtb= Resistencia Internacional de Cuba al Proceso de Transnacionalización del Bloqueo.


Ni = Proceso de Negociación en la Búsqueda de un Consenso Internacional de Política para Subvertir a Cuba.


Ea = Efecto Administración.


Modelo del Conflicto:


PC= f (Dsi, Kc, Le, Ac, M, Am, Ptb, Rtb, Ni, Ea).


Este se comporta ahora, no como el que caracteriza las relaciones entre ambos países. Sino más bien con el carácter transicional de una administración a otra.

¿Cuál son las características que adoptan las variables, saliendo de la administración Trump, hacia la administración de Biden? Pues realmente lo que caracteriza la situación actual es ser de transición.

A diferencia de lo que lleva implícito el Modelo para el análisis de la confrontación, en las nuevas condiciones de ahora, el modelo deberá contener otros aspectos, que tienen directa relación con la situación en que se encontraba el conflicto histórico con posterioridad al 17 de diciembre. En que se restablecieron las relaciones entre ambos países. Pasando por la administración Trump que retorno a la agresividad y ahora la de Biden, que ha prometido retornar a la política de Obama.



Esos aspectos transicionales podrían ser los siguientes:

  1. La importancia que adopta la variable “Efecto Administración”. Como resultado de que nadie había logrado aún poner la situación del histórico enfrentamiento entre ambos países dentro de una etapa de negociación, como lo hicieron los presidentes B. Obama y R. Castro.

Ahora podría repetirse el escenario con Biden.

  1. A diferencia de lo ocurrido durante la administración de James Carter, en que se partió de negociar “Asuntos”, Obama propuso “Cambiar las Relaciones”, para después ir a la mesa de negociación. Hasta ahora, Biden no ha propuesto algo similar, pero pudiera hacerlo.

  1. Cada” variable” entonces puede adoptar la forma de un asunto a negociar.

  1. En medio de la situación actual se pudiera producir un cambio de las constantes.




Las constantes.


Las constantes cambian o se enfrentan a la necesidad de variar, lo cual puede platearnos un nivel del conflicto antes desconocido.


¿Cuáles eran esas constantes?

  1. Para aceptar la negociación, Estados Unidos siempre planteaba la necesidad de que Cuba diera señales positivas desde la perspectiva norteamericana. No parece que Biden vaya a proponer ninguna condicionante de ese tipo.

  1. Las administraciones norteamericanas consideraron siempre que Cuba estaría dispuesta a dejar de lado sus compromisos internacionales con tal de tener buenas relaciones con Estados Unidos. Tampoco ahora parece se producirá algo parecido. Aunque se hayan dado vueltas dos asuntos que no podemos desconocer: Venezuela y los llamados ataques sónicos.

  1. Estados Unidos siempre hizo todo lo posible por violar y negar la soberanía cubana. Nunca reconociéndola como un interlocutor viable. No parece haber nada de esto ahora, suponiendo que Biden siga la politica de Obama.

  1. Siempre que Cuba ha tenido algo que ofrecer de vital interés   a negociar con Estados Unidos, se ha roto el bloqueo ideológico y se ha ido a la mesa de negociaciones. Ya esto fue probado con Obama sin condicionamientos de ningún tipo.

  1. La extrema derecha siempre ha estado a la caza de cualquier movimiento que haya indicado un cambio de política con Cuba para obstaculizarlo. Esto ahora puede producirse con fuerza, aunque con menores posibilidades y quedaría esperar cual sería la actitud de Biden al respecto.

  2. Siempre que se llegó a determinados acuerdos puntuales, pero el ambiente general de las relaciones se mantenía negativo, tales asuntos sufrían o no permanecían. Obama dejo las condiciones preparadas para que esto no ocurriera. Incluso, la negociación se realizó en bloque.


Tales constantes quedaron rotas o en situación crítica de supervivencia, desde el 17 de diciembre del 2014, en que Obama acepto o planteo lo siguiente:

  1. Acepto que las negociaciones debían ser en igualdad de condiciones y respetando la soberanía e independencia de Cuba.

  1. No se pedían señales de ningún tipo por parte de Cuba.

  1. Fue Estados Unidos quien tomo la iniciativa de cambiar la política.

  1. Fue estados Unidos quien tomo la iniciativa para dar los pasos y comenzar las negociaciones.


Todo ello hace que las constantes, que obstaculizaban cualquier proceso de negociación, perdieran vigencia.


La llamada extrema derecha cubano-americana ha perdido capacidad, no solo para continuar influyendo en la política hacia Cuba, sino también para cambiar los derroteros de un proyecto de acercamiento entre ambos países, si este se presentara por Biden. No parece tampoco que tenga esa fuerza para llevar de nuevo a la administración de Biden a moverse hacia una política agresiva nuevamente. Aunque todavía es una incógnita como reaccionaria Biden ante presiones de tal naturaleza.


COMO EVOLUCIONAN LAS VARIABLES EN EL CONTEXTO ACTUAL

Las variables del modelo no han cambiado, desde que fue diseñado hacia los años 1997-98. Fue recibiendo agregados, hasta tener las 10 variables con que ahora lo presentamos.

Por supuesto, el modelo, metodológicamente, admite más variables, pero las que contiene son el resultado de un alto nivel de abstracción, por lo cual al descomponerlas podrían perder fortaleza y efectividad como instrumentos analíticos para captar la esencia de las contradicciones que explican el enfrentamiento Cuba-Estados Unidos y sus perspectivas. Pues no se trata de hacer la historia del conflicto, ni tampoco un análisis sociológico del mismo. Sino solo captar la dinámica de su esencia y su potencial proyección.

No obstante, las variables tienden a evolucionar en el nuevo contexto que se va generando con el cambio potencial de política planteado por Biden. Entrando en proceso de transición.

Veamos algunos aspectos de esta evolución de las variables.


Dinámica de la Situación Interna Cubana (Dsi)

En medio de una situación en la que Cuba está en proceso de aplicación del modelo económico propio y sustentable, el cambio de política de Estados Unidos en general favorece ese proceso, aunque también encierra   sus retos. Dado que el interés de Estados Unidos puede ser tratar de introducirse dentro de la dinámica cubana, para controlar el proceso y arrebatarle al liderazgo político la conducción de los cambios. 

Se trata de una compleja situación a enfrentar, ante cambios de política por parte de Estados Unidos, que no tienen significación estratégica sino solo tácticas. Por lo que no es dable pensar que Estados Unidos no continúe en su intención de volver a controlar a Cuba por otros métodos. Por lo que, aunque la administración de Biden no retorne a la agresividad, de todos modos, Cuba debe prepararse para enfrentar una situación en la que la guerra cultural continuara siendo el escenario dominante. Sobre todo, ante la presencia de enemigos internos, cuyos intereses coinciden con los de Estados Unidos.


Dinámica de la Correlación Congresional en la Política hacia Cuba (Ki)

Esta se ha comenzado a caracterizar por la pérdida de efectividad de la extrema derecha cubanoamericana en el congreso. Así como por la intención del Presidente Biden por avanzar en las relaciones. Se va produciendo un creciente debate entre los que quieren hacer avanzar el cambio de política, levantando el bloqueo   y los que se aferran a la intención de retroceder. Paulatinamente se está produciendo una situación dentro del congreso, que parece estar apuntando a un escenario que podría favorecer la eliminación del bloqueo. Dado la composición actual del Congreso y la existencia de cuadros del gobierno en posiciones clave, interesados en mejorar las relaciones con Cuba. Situación que parece estarse reforzando dentro de la administración de Biden, cuando se dan iniciativas para ampliar los vuelos, mantener las visitas, levantar las restricciones a las remesas, restaurar el intercambio comercial, restaurar la embajada, volver a los intercambios académicos y liberar la posibilidad de que los norteamericanos viajen a Cuba.


Proceso de Formación de un Lobby Económico (Le)

Se trata de un proceso que avanza, en la perspectiva de eliminación de los obstáculos para el intercambio económico, restaurar las tarjetas de créditos, el incremento de las visitas de hombres de negocios a Cuba, incluso norteamericanos. El interés de Europa, China y Rusia por hacer negocios con Cuba. El apoyo que algunos gobiernos, como Francia y Alemania, les dan a las perspectivas de negociar con Cuba. Todo lo cual contribuye al crecimiento del interés en los estados Unidos por negociar con La isla, para no quedarse al margen de sus potenciales cambios económicos. Sobre todo, con la perspectiva del crecimiento del turismo en Cuba, la flexibilidad de las regulaciones para viajar a la Isla y la posibilidad cercana de que se levante la prohibición de que los norteamericanos viajen a Cuba para hacer turismo.

En realidad, durante los meses recientes, se mueven iniciativas concretas de inversión, posibilidad de liberar los créditos para el comercio con Cuba, acercamientos de colaboración a varios sectores de la economía cubana, colaboración científica, administración conjunta de capacidades turísticas, etc.


Apoyo de la Extrema Derecha Cubanoamericana en la Política contra Cuba (Ac)

Este proceso viene cambiando en la misma medida en que la derecha pierde fuerza y adeptos. Congresistas se mueven más bien en la dirección de mejorar las relaciones, y los congresistas cubanoamericanos pierden efectividad para atraer al resto de los miembros del congreso hacia sus posiciones.

El debate dentro de la comunidad cubana favorece el cambio de política y la eliminación del bloqueo y la administración, con Biden al frente, se opone a mantener la vieja política. Además, Cuba ofrece oportunidades crecientes al capital extranjero, despertando el interés de competir contra el capital europeo, asiático y ruso.

Tanto la derecha en los Estados Unidos, como la llamada disidencia en Cuba, han perdido la capacidad de dar marcha atrás a la política. Aunque permanecen intentos por dificultar que la nueva presidencia mejore las relaciones con Cuba.

La extrema derecha cubanoamericana ha perdido la iniciativa en el congreso y la han tomado un grupo de congresistas que continúan tratando de hacer avanzar la política a punto de ser inaugurada por Biden.


Proceso de Transnacionalización del Bloqueo (Tb)

La Transnacionalización del bloqueo ha perdido efectividad, en la misma medida en que Estados Unidos ya no amenaza a sus aliados por venir a negociar con Cuba. Es su interés eliminar el bloqueo y sus propios capitales comienzan a presionar crecientemente por negociar con Cuba. Casi ningún país apoya el bloqueo a nivel internacional y Cuba va ofreciendo oportunidades crecientes a la inversión extranjera. Lo cual presiona sobre el capital norteamericano, que siente se va adueñando del ambiente económico internacional una flexibilidad negociadora con Cuba, por parte de su propio gobierno, de la cual ellos internamente aun no disfrutan.

En la votación de Naciones Unidas, Estados Unidos se abstuvo de negarse a aprobar la resolución presentada por Cuba, asumiendo una actitud más acorde con las posiciones de Obama. En la última, Trump perdió la batalla. Por lo que las presiones transnacionales del bloqueo definitivamente han implosionado. Dado que se trata de una política en la que ya prácticamente ninguno de los aliados principales sigue a Estados Unidos.Abriendose un periodo de negociaciones con Cuba. El intento internacional de Estados Unidos, por aplicar La Helms –Burton ha fracasado. E internamente no parece avanzar.


Resistencia Internacional al Proceso de Transnacionalización del Bloqueo (Rtb).

Cuba ha logrado con su resistencia, quebrar a nivel internacional la política de bloqueo.

Solo falta eliminar la Ley Helms-Burton, que en definitiva fue la que genero la agudización del enfrentamiento contra el bloqueo a nivel internacional. Y provoco la respuesta de Estados Unidos, proponiendo a sus aliados la negociación, de no aplicarles el capítulo III de la ley, si estos lo acompañaban en las presiones de política contra Cuba.

Siendo ese el momento histórico en que el bloqueo adquirió su más criminal y agudo significado de aplicación transnacional.

Hoy, con la administración de Biden, no parece haber interés en retornar a esa política, aunque la Ley Helms-Burton continua vigente. Y todavía no ha sido eliminada la sanción contra Cuba, consistente en haberla devuelto a la demagógica y espuria lista de países que no colaboran en la lucha contra el terrorismo.


Proceso de Negociación en la Búsqueda de un Consenso Internacional de Política para Subvertir a Cuba (N)

Esta variable ha perdido efectividad. Ya no hay nada que negociar. Estados Unidos no presiona sobre sus aliados para que lo acompañen en la política agresiva contra Cuba. Aun y cuando todavía el bloqueo no ha sido levantado, lo cual debe definitivamente ocurrir en el congreso norteamericano. No obstante, Biden posee las suficientes prerrogativas ejecutivas, como para convertir a la Ley Helms-Burton en una verdadero cascaron político. Contribuyendo así al   alivio de las   presiones económicas sobre Cuba, mientras el bloqueo no sea levantado.

Con la administración de Biden, más parce asomar una tendencia a la eliminación tales presiones.

Lo cual depende mucho de cómo le salgan las cosas a Biden, tratando de solucionar las dificultades internas que tiene.

Fue Estados Unidos quien presiono incansablemente sobre sus aliados, para que agredieran a Cuba y se convirtieran en alabarderos de su politica hacia la Isla.

Pero hoy los aliados de Estados Unidos tienen más problemas y dificultades de las que preocuparse. No pocos están convencidos ya de lo importante que les resulta independizarse de la politica norteamericana. Y algunos, hasta piensan en correr con los asuntos de su propia seguridad. Incluso desarrollando su capacidad defensiva.

Los aliados no volverán a ser los mismos de antes en las obediencias. Por lo que Biden no debe pensar que el retorno de los aliados será como hasta ahora. Temiendo por su seguridad y riéndoles siempre la gracia a la politica exterior de Estados Unidos. Ya los conflictos en el Medio Oriente les aportaron amargas experiencias.

Con Cuba la situación en Europa, viene cambiando hace ya algún tiempo. No pocos acercamientos se van produciendo. Mucho del capital europeo está convencido de que Estados Unidos lo que deseaba era preservar a Cuba para sí. Entonces Biden deberá hacer sus ajustes para que los aliados vuelvan a creer en los estados Unidos. Y Cuba se beneficiará de esa nueva relación entre Estados Unidos y sus aliados.


Efecto Administración (Ea)

Obama, como nadie, nunca antes, comenzó   a imprimir su sello en la política hacia Cuba. Objetivo principal de esta variable. Biden, por su parte ha dicho que es partidario de la misma política seguida por Obama.

Biden no es un hombre de principios como Obama. Es un zorro viejo en politica y no se va a dejar llevar por ideas, sino por potenciales resultados.

Ninguna administración en los últimos 60 años había impactado tanto en la política hacia Cuba. Obama marco un momento histórico nuevo en la política norteamericana hacia Cuba. Que todo parece indicar la actual administración de Biden se propone continuar, aun y cuando todavía no haya realizado acciones específicas de cuál será su política hacia Cuba. Más alla de las declaraciones que conocemos.

Por eso, aunque se muestran avances, estos aún son tenues y deberemos mantenernos alertas, hasta tener precisadas cuales serán las características de la política de Biden hacia nuestro país.

Es demasiado complejo el mundo que Biden debe enfrentar, para pensar que tendremos una alta prioridad en su politica.

La agresividad extrema, la mentira y el simplismo caracterizaron la politica de Trump hacia Cuba. Se le podía ver venir con relativa facilidad. Solo debíamos cuidarnos. Porque las tiraba una tras otra y de manera continua.

Con Biden, aunque nos pueda beneficiar, la relación no va a ser tan sencilla. Pues está presente la sombra de la Directiva Presidencial de Obama, ya caracterizada más arriba. Por lo que deberemos estar muy alertas con lo que hará. Y cuidarnos también de las sorpresas. Tampoco esperar solo lo positivo y estar siempre preparados para responder. Asi como tampoco descartar lo peor. Dado que la Directiva Presidencial de Obama, que supuestamente sea la que sirva ahora de guía a Biden en su actual política hacia Cuba, fue muy engañosa y contradictoria.


La Habana, marzo 4 del 2021.