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jueves, 1 de noviembre de 2012

UNA ESTRATEGIA INTELIGENTE: LA NUEVA POLÍTICA MIGRATORIA CUBANA.


Esteban Morales
UNEAC.
Por fin han  hecho su aparición las nuevas regulaciones migratorias cubanas. 
Conscientes  de que se trata de un tema de la más alta sensibilidad política,  el gobierno cubano, ha promulgado el Decreto. Ley No. 302, Modificativo de la Ley 1312 “Ley de Migración” del  20  de Septiembre de 1976  y otras regulaciones relacionadas con ese tema, publicadas en la Gaceta Oficial del martes 16 de octubre del presente año 2012.
Emerge una nueva estrategia migratoria.
Se puede decir, sin temor a equivocaciones, que el nuevo decreto ley No. 302, y sus implicaciones,  representa no solo una modificación sustancial  de las regulaciones hasta ahora vigentes, sino un verdadero cambio histórico  de  los métodos e instrumentos,  con que la migración ha sido  manejada por  Cuba. Sin embargo,  la Comisión de Derechos Humanos dice que se trata  de un cambio cosmético con  efecto mediático, con lo que incrementa su desprestigio ante la población cubana, que ha reconocido de manera general  el cambio migratorio como sustancial.
Las  medidas migratorias representan  primero que todo,   un desafío   inteligente  y sustancial al carácter agresivo con que  Estados Unidos ha manejado  la política migratoria hacia Cuba en los últimos más de cincuenta años. Es posible afirmar, por lo tanto, que se ha entrado en un nuevo periodo histórico de las relaciones migratorias, desde la perspectiva cubana.
Las regulaciones migratorias que ahora toman cuerpo en el  Decreto –ley No. 302, asumen consideraciones políticas, arrebatan la iniciativa a la administración estadounidense y desbordan  el contexto  de la política migratoria norteamericana, situando a ese gobierno en la obligación de  reanalizar  las condiciones en que se  ha tratado a Cuba hasta ahora,  debido a  las razones fundamentales siguientes:
  • El problema migratorio es enfrentado por Cuba,  no es  para responder a la agresividad de la política norteamericana como cuestión reactiva,  a la Ley de Ajuste Cubano, ni a la política de“/pies secos y pies mojados”. No tiene tampoco un alcance limitado, sino que traza una política propia, con la independencia  de quien sitúa en primer plano  las necesidades  del país  y no las de la confrontación ya histórica, que no ha tenido solución alguna. Cuba ha virado el tablero. Veamos ahora qué hace Estados Unidos, que por lo pronto, parece que se quedará en el mismo lugar, aunque no parece que les resulte posible.
  • Se parte de que la dinámica migratoria entre Cuba y Estados Unidos, ha pasado a una nueva etapa, en la cual, Cuba no está sujeta  a la simple  resistencia de  la política norteamericana, como un asunto que afecta su seguridad nacional,  sino que puede adoptar sus propias iniciativas  políticas, con independencia de las actitudes que Estados Unidos pueda o no  asumir   como respuesta.
  • El país asume con determinación  e inteligencia, las contradicciones que aun pueden producirse entre flexibilidades y derechos, al verse obligado  a defender su capital humano del “robo”de que ha sido objeto durante todos  estos años. Pero lo cierto es que era Cuba,  con su carta de invitación y el permiso de salida,  la que aparecía como el obstáculo a vencer. Será  Estados Unidos ahora, si no otorga las visas, quien quede  como el “malo de la película” .Tampoco es posible hacerse ilusiones, pensando que todo esta resuelto, pues  si no hay visado no hay viaje, aunque no haga falta carta de invitación,  ni el  permiso de salida.
  • El país asume de una manera abierta la atención, tratamiento y defensa  de sus emigrados, considerándolos  paulatina y definitivamente parte de la nación y proponiéndose regularizar, sistematizar  y defender la emigración, asumiendo las ventajas y desventajas  internas y externas que ello representa,  pero con la conciencia plena de que sus emigrados deben ser objeto de un tratamiento político  justo y  pleno en  derechos.
  • El país comienza a tratar  con  amplitud, el derecho de todos sus ciudadanos a viajar por el mundo, e instalarse donde deseen, aunque para ello, aun tenga que asumir regulaciones proteccionistas,  muy realistas por cierto,   que  todavía  limitan el derecho de algunos ciudadanos  a emigrar libremente en el momento en que lo deseen.
  • Con las regulaciones que ahora se asumen, aunque arrastrando todavía ciertas limitaciones  de temporalidad, el país  contribuye sobremanera a situar a sus ciudadanos  paulatinamente fuera de la condición que han debido sufrir,  de ser considerados siempre como   potenciales emigrados. Situación que de todos modos, se  mantendrá sobre los  viajeros cubanos, para la obtención de los visados, pero que irá desapareciendo,  en la misma medida en que el proceso migratorio o el simple viaje al exterior, se vaya convirtiendo en un fenómeno  normal para cualquier  ciudadano cubano.
  • El cubano que desee viajar por cualquier motivo ya podrá experimentar el beneficio de la disminución del costo de los tramites de viaje. Aunque el pasaporte costará un poco más.
  • El aspecto financiero  beneficia a una parte mayoritaria de la ciudadanía y  a ciertos sectores de la población, por su todavía  limitada presencia entre los emigrados (población negra y mestiza), receptora de menos remesas y de menos familiares en el exterior de los cuales recibir apoyo.
  • La extensión a 24 meses del plazo de estancia en el exterior, prorrogables a 24 más, permite al ciudadano,  considerar la posibilidad de estar un tiempo en el exterior sin  romper el vínculo con el país. e incluso obtener el permiso de residencia en el exterior.  Tal medida representa un salto sin precedentes frente a la “partida sin retorno”, antes vigente.
Tales consideraciones  antes apuntadas, se apoyan  en los beneficios que para  los cubanos residentes en  el país   tienen las nuevas regulaciones. Entre ellas, las más importantes:
-Se elimina el permiso de salida, por lo que consecuentemente no es necesario pagar los 150 cuc que costaba, lo cual a su  vez, simplifica los trámites de  viaje
-Se elimina el requisito de tener carta de invitación de un ciudadano o institución del país a que se pretende viajar. Lo cual elimina también, para el  trámite personal,  el pago de dicho documento que fluctuaba entre 200 y 400 dólares o su equivalente en la moneda del país que invitaba.
-Se autoriza la salida de los menores de edad, según se desprende del texto de algunos artículos.
-Es posible permanecer en el exterior por un plazo de 24 meses, prorrogables a 24 mas, con la obligación de  pagar solo la prórroga que exceda los primeros 24 meses. Es solo a partir de los 25 meses que una persona será considerada emigrada, aunque por razones  justificadas  se podrá extender   la  estancia.
- Se puede solicitar la residencia en el exterior por tiempo indefinido, por mantener una unión matrimonial, formalizada o no, con ciudadanos extranjeros, o por otras situaciones familiares y humanitarias excepcionales. Ese status también    puede  ser otorgado   a los padres, e hijos menores de edad  que lo deseen.
  • Se deroga  la nacionalización a favor el estado cubano  de los bienes,  derechos  y acciones de los que se ausentaran con carácter definitivo del país. Lo cual tiene un alto significado económico,  tanto para el que decide emigrar como para su familia. Respecto a esto parece estar rodando  la errónea interpretación de que los que se han marchado definitivamente del país pueden reclamar sus propiedades. El Decreto- Ley No.32  se está refiriendo  a los que emigren definitivamente a partir del 14 de enero del 2013,  no a  los que ya han emigrado antes.
  • Los graduados de cursos diurnos de la educación superior puede ser autorizados  a viajar por asuntos personales, lo que antes no era permitido, hasta que no cumplieran el servicio social.

Con posterioridad al lanzamiento del Decreto-Ley   No. 302, se anunciaron  algunas medidas adicionales.  Estas  son las siguientes:

-Se normaliza la entrada temporal al país de quienes emigraron ilegalmente después de los Acuerdos Migratorios de 1994, si han transcurrido más de 8 años de su salida.

-Se normaliza la entrada temporal al país de los profesionales de la salud  deportistas de alto rendimiento que abandonaron el país  luego de 1990, si han pasado 8 años de ese hecho. Exceptuándose, por razones de defensa y seguridad, quienes salieron por la Base Naval de Guantánamo.

- Se amplían las causas de repatriación, para los que salieron del país con menos de 16 años y también por razones humanitarias.

-Se regularizan las visitas de los emigrados ilegales con menos de 16 años, en cuyo caso no tienen que esperar los ocho años.

 Estos anuncios a posteriori¸ son una clara señal  de que se continuaran emitiendo nuevas regulaciones  según esta vayan siendo concretadas .Por  lo que es posible esperar hacia el futuro  que  lo que regula el Decreto-Ley 32  se continuará ampliando.    

LA NUEVA DINAMICA QUE SE ABRE
Las nuevas regulaciones migratorias, comparadas con las existentes hasta ahora, potencialmente,  benefician considerablemente a los cubanos residentes en Cuba. Sería absurdo decir que se trata de simples cambios cosméticos   de intención  mediática.  Son cambios,  que aunque no totales, son  sustanciales, contentivos  de oportunidades para continuar avanzando en la normalización del proceso migratorio desde la perspectiva de la  política del país.
Es cierto que aún quedan no pocos  pasos para mejorar las relaciones entre el país y su emigración, pero este proceso también avanza, en la misma  medida en que los cubanos de la Isla reciben facilidades para su traslado al exterior.
 Quedan pendientes   algunas cuestiones,  sobre los cubanos residentes en el exterior¸  que tienen que  ver más   con asuntos  de los derechos que el país podría otorgar a esos  cubanos, que con cuestiones migratorias propiamente dichas.  Considero que tales asuntos  se refieren a:
  • Regulaciones sobre costos de trámites y pasaporte.
  • Otras regulaciones  que faciliten viajar y permanecer en Cuba.
  • Derechos de representatividad en el país.
  • Derechos de ciudadanía a los hijos de cubanos nacidos en el exterior.
  • Derecho a  votar en las elecciones nacionales.
  • Derecho a la  repatriación y a la reunificación en Cuba.
  • Derecho a jubilarse en Cuba.
Hay que continuar avanzando por normalizar lo más posible  las relaciones de Cuba con su emigración. Ahora  ayudados  por un conjunto de  regulaciones que  contribuirán a dinamizar el proceso. Generando respuestas por medio de los consulados sobre los problemas concretos de los cubanos  donde quiera que estos  se encuentren.
Si nos proponemos que  las  relaciones entre el país y su emigración  avancen tenemos también  que  orientar nuestros pasos  en las direcciones siguientes:
-Se deben  adoptar medidas  que  faciliten los trámites migratorios, tanto en su costo como en la agilidad de los  mismos.
-Hay que acelerar  todo lo posible el proceso de repatriación de los que desean volver al país.
-No  es posible menospreciar  los pequeños capitales  que puedan contribuir a levantar la empresa familiar ya existente. Incluso dando  facilidades aduaneras. Pues las medidas que la aduana  cubana adopta ahora   parecen  leoninas  e irreales.
-Hay que acoger a los hijos de emigrados en las escuelas cubanas.
-Hay que facilitar los estudios universitarios a los hijos de emigrados en Cuba.
-Hay que facilitar servicios  médicos compitiendo con los altos costos de Estados Unidos.
-Hay  que tratar de generar alguna forma de turismo cubano-americano.
-Se  deben   generar  estudios  de postgrado, maestrías, doctorados, con estudiantes cubano-americanos.
-Cuba debe avanzar hacia la búsqueda de la  “emigración circular”, es decir, hacia la alternativa de vivir dentro y fuera del país al mismo tiempo.
-Las conferencias entre el gobierno cubano y  la emigración deben regularizarse sobre la base de agendas concretas y chequeos  de su avance. 
La nueva política migratoria, auspiciada por el Decreto-Ley No. 32,  genera un tipo de emigrante mas acorde con las necesidades políticas y económicas del país, pero si no la  atendemos como es debido  en el exterior  podrían producirse retrocesos. Pues no se trata de una emigración apolítica y simplemente obediente  como algunos piensan. Sino un tipo de  emigración que hacia el futuro  dispondrá  de mecanismos e instrumentos  para ser  más exigente con su país de origen.
Sin dudas    las medidas ahora adoptadas por Cuba,  contribuyen a estabilizar y ampliar  las relaciones entre Cuba y su emigración. Por cuanto, las nuevas regulaciones, hacen que desde  Cuba emigren ahora ciudadanos cuyo status se diferencia sustancialmente de las situaciones en que salieron de Cuba las primeras oleadas migratorias. En la misma medida en que  las actuales regulaciones, que serán puestas en práctica a partir de enero del 2013, varían sustancialmente  la forma  también  en que pueden relacionarse con el país, los cubanos  que a partir de  ahora  emigraran  de Cuba. Lo cual tendrá un impacto muy importante en los  anteriores  emigrados, dado que comenzaran a llegar otros, cuyas relaciones con su país de origen ya quedaran  preestablecidas antes de la  partida. Lo cual hacia el futuro  servirá para acelerar el cambio que respecto a Cuba ya se venía produciendo en la emigración actual. Por lo que es posible preguntarse ¿Como será la  emigración cubana, particularmente,  hacia  los Estados Unidos  en los próximos 30 a 40 años? Sin dudas será muy diferente de la actual.  Dejando de ser  ya paulatinamente un problema para Cuba, lo será crecientemente para Estados Unidos. ¿Retornaremos a la época en que La Florida   era parte  de Cuba? 

Octubre  30 del 2012.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Cuba: raza después de 1959


ESTEBAN MORALES.

UNEAC.


Cuba era un país racista antes de 1959, como herencia del régimen colonial esclavista implantado por España hasta finales del siglo XIX. El racismo se fortaleció bajo  la intervención de Estados Unidos en la isla durante los primeros años del siglo XX y los gobiernos republicanos y dictatoriales que gobernaron al país. La revolución que triunfa en 1959,  heredó por lo tanto ese problema como uno de los más complejos de la sociedad cubana  y a pesar de la amplitud de la política social que ha llevado a cabo durante más de cincuenta años, los negros y mestizos aún están en desventaja con  los blancos en muchos aspectos y persisten manifestaciones de racismo en una parte de la población cubana. Aunque la igualdad racial es un derecho constitucional desde 1959,  fortalecido en las constituciones posteriores, en particular la actualmente vigente, según la última  Constitución de la República,  publicada en la Gaceta Oficial de Cuba  No. 3 del 31 de enero del 2003, Capitulo V, artículos 41,42 y 43.( Constitución de la República de Cuba, Editora Política, ; La Habana, 2003 )

Uno de los problemas más complejos
La sociedad cubana, con una proporción importante de sus habitantes negros y mestizos, estaba integrada hasta el año 1959, por un minoritario sector económico  poderoso, una exigua clase media y una gran masa de trabajadores y campesinos pobres. Los negros y mestizos, ocupaban las peores posiciones en la sociedad, eran los de menor  acceso a la riqueza y los de más bajo nivel de vida. Los negros en particular, integraban la masa de los más pobres, desatendidos y eran los más discriminados por el color de la piel, pues una peculiaridad del racismo cubano era que operaba según una escala descendente. Aunque no existe un solo tipo de racismo en Cuba, el que presenta sus  ciertas características regionales, donde como en, la zona oriental, digamos,  Santiago de Cuba, la percepción de identidad  es diferente respecto a la Habana, o en Holguín, donde la población de raza negra es menor. Generándose  circunstancias,  visualizaciones, vías y espacios  para el ascenso social que son  relativamente diferentes.

Hasta mediados de los años ochenta del siglo pasado,  el problema  racial fue  casi  siempre abordado bajo el  temor de provocar una división social, eludiendo el análisis de sus  componentes,  lo que no ha  permitido resolver el racismo existente y fortalecer consecuentemente, la identidad  cultural  y nacional. Por estas y otras razones históricas, se encuentran hoy personas en Cuba, que no desean  escuchar  y hablar sobre el tema.  Históricamente, raza y unidad de todos los cubanos, han formado una dinámica muy negativa, que ha retrasado el tratamiento del racismo, como un asunto que la sociedad debe solucionar.

Ya  en enero  de  1959, Fidel  Castro,  abordaba el problema del racismo, calificándolo como una lacra a extirpar del cuerpo de la sociedad cubana. Sus discursos reclamaban  justicia para los negros y mestizos sobre todo,  en el plano laboral pero también en el  social y cultural. Sus planteamientos  provocaron preocupaciones en algunos y alegrías en otros. Para  los negros y mestizos representaron la esperanza de que el asunto comenzaría a solucionarse, pero en algunos casos, fue  uno de los motivos para abandonar el país, previendo el proceso de radicalización de la revolución. Ello evidenció  la alta sensibilidad social ante el problema.
No obstante,  a partir de esas declaraciones, se comenzó a producir un cambio político  sustancial -para la población pobre de Cuba y dentro de ella, para los negros y mestizos- que conllevó un profundo cambio cultural y de las mentalidades. 
Esa lucha para cambiar las mentalidades, y la cultura heredada, comenzó, porque desde el principio,  la dirección del país, apoyo fuertemente un trabajo cultural dirigido al rescate de los valores africanos dentro de la cultura cubana. Fundación del ballet Folklórico  Nacional, del Instituto de Etnología de la Academia de Ciencias, rescate de la obra de Don Fernando Ortiz, El carnaval, con una fuerte presencia de las comparsas tradicionales, etc. (ver: Pedro de la Hoz. África en la Revolución cubana. Nuestra búsqueda de la más plena justicia, Conferencia Internacional Cultura y Desarrollo, La Habana, 2005)
Se crearon  oportunidades de todo tipo nunca antes conocidas por ese sector de la sociedad: trabajo, educación y salud gratuitas,  iguales salarios, un amplio sistema de seguridad social  y  mejora de las condiciones materiales de vida.  Por primera vez,   de modo masivo, los negros aparecieron en todos los sectores  laborales y pudieron acceder a las universidades y demás centros de estudio. Algunos desempeñaron cargos estatales y en general pudieron participar con amplitud y reconocimiento de la vida social,  económica y cultural  del país. 

A pesar de desarrollar  una política social de altísimo contenido humanista, existían problemas que  limitaban el aprovechamiento de las oportunidades que la revolución abría  a los negros y mestizos: la pobreza también había sido blanca, pero la riqueza nunca había sido negra  y los puntos de partida históricos  de blancos negros y mestizos eran muy diferentes, lo que ponía ese grupo en desventaja para alcanzar las oportunidades que la política social brindaba. El color  de la piel  por tanto, continuaba operando como una  sólida variable de diferenciación social,  que con independencia  de la existencia o no del  racismo, agravaba en última instancia, la situación de negros  y mestizos. Esas diferencias no se tomaron en cuenta. 

De manera voluntarista se declaró en 1962, en la II Declaración de La Habana, que el problema racial estaba resuelto .El  ambiente social que comenzó a prevalecer y la política social igualitaria, de múltiples oportunidades para todos, produjo una mejoría considerable de los niveles de vida, también para  negros y  mestizos. En medio de esta situación las organizaciones en las que se agrupaban los negros y mestizos -que habían sido un importante espacio de convocatoria y representación, con raíces en las luchas sociales del negro desde el siglo XIX- comenzaron a desaparecer. A  partir de considerar que no eran necesarias, ya que el nuevo estado y la dirección gubernamental revolucionaria, habían tomado en sus manos la custodia de los intereses que ellas defendían. Al pasar de los años se discute si fue correcto que  los negros y mestizos  decidieran disolver esas organizaciones y pusieran en manos del  gobierno la lucha por lograr el lugar que le correspondía dentro de la sociedad cubana.
  
Se vivió  un largo periodo dentro del cual, dejó de percibirse por muchos, la cuestión racial como un  problema  que frenara el desarrollo social de los negros y mestizos  como había ocurrido anteriormente.  A tal ambiente contribuyó la creación de organizaciones sociales, políticas y de masas, en cuyos estatutos no se incluían limitaciones por motivo de color de la piel. 



UNA NUEVA CULTURA  QUE NECESITA SER MAS IMPULSADA.

La declaración de Fidel Castro en el discurso de clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975, en que se proclamó a Cuba como un país afro latinoamericano, la  colaboración médica en África,  la participación de Cuba en la Guerra de liberación en Angola y Etiopia. Particularmente la lucha de Cuba contra el apartheid en África  y por la liberación de Nelson Mandela, tuvo un impacto muy fuerte en la autoestima dentro del país y entre los negros en particular. Al mismo tiempo de que no era difícil percatarse de que la gente en general se sentía parte de un capitulo histórico de la lucha por la igualdad y la justicia social  en el mundo. 
La  creación de escuelas para  niños africanos en la Isla de la Juventud, conjuntamente con las campañas en relación con la igualdad social, también contribuyeron a  generar un ambiente, en que la cuestión racial se vio como un asunto en proceso de superación. Juntos los cubanos,  con independencia  de su color y  procedencia social, compartían las tareas revolucionarias, comenzaban asistiendo juntos a los círculos infantiles, a la escuela, a la universidad, a la preparación militar y juntos compartieron todas las luchas  peligros  y las glorias de esos años.
 Se produjo  sin duda, un cambio cultural importante dentro del país, donde a pesar de persistir  los estereotipos, la discriminación y el racismo, se  produjo un cambio en las mentalidades, que se expresa claramente en el incremento de la mezcla y de  los matrimonios interraciales, incrementándose el mestizaje desde todas las perspectivas de la vida social y cultural. Lo cual hace muy difícil, para los medios en el país  presentar  la problemática racial, con profunda objetividad, claridad y, sobretodo, porque la población, según grupo de edades,  no tiene la misma percepción ni siente el problema del mismo modo .Por ejemplo, los jóvenes lo sufren, pero más por los lastres  y retroalimentación de la cuestión racial dentro de la familia, que por la importancia  que ellos mismos le dan al asunto. Mientras en las generaciones de principios de la revolución, no es fácil ver parejas mezcladas, entre las jóvenes generaciones  esto  ha   devenido en algo casi normal. Convirtiendo  al racismo, en la Cuba de hoy,  más en lo que llamamos  “una cuestión de peros”,   que  de sentimiento profundamente racista”, para una gran parte de la población cubana. Lo cual hace muy rara la situación en Cuba, contentiva de una gran dosis de subjetivismo y de  hasta ignorancia de muchas personas, que al debatirse el problema, es decir  al enfrentarlo, llegan a enterarse de que son racistas, sin haberse nunca percatado de ello. De aquí la importancia de debatir ampliamente el asunto a todos los niveles y por  todos los medios disponibles. Y es así, porque, como una cuestión  normal, no se observa   el odio racial en Cuba, ni la animadversión  abierta al color diferente, ni la resistencia a compartir lugares comunes con personas de otra raza. Formándose de hecho, una cierta ética antidiscriminatoria, dentro de la cual, muchas veces, el que posee el prejuicio lo oculta, no pocas veces, por vergüenza, de saber que lleva dentro un sentimiento que lo demerita socialmente ante los demás. Lo cual lleva implícito el peligro, de que al tratar los problemas de racismo en Cuba, tenga que hacerse con gran cuidado, para no exacerbar sentimientos que a veces no es posible encontrar en la magnitud que se podría  presuponer. (Ver: Informe-capitulo XV, Dra. Sonia Catasus Cervera y Dr. Eduardo San Marful Orbis,  La población cubana por color  de la piel. Oficina nacional de estadística (ONE), La Habana,  Cuba,  2006, pp.236.  Cuadros 43 y 47).

Todo ello tendía a generar una nueva cultura de colectividad y solidaridad, lo que  genero una  situación  que contribuyó a dar credibilidad al discurso oficial  de que en Cuba no había problemas raciales, lo cual no quiere decir que ello  fuese totalmente aceptado. Una parte  exigua de la intelectualidad negra, alertaba sobre el hecho de que el  problema racial no había desaparecido, que se continuaba viviendo dentro de una hegemonía blanca, que el concepto de cultura que se estaba defendiendo no correspondía aun  a lo que los negros y mestizos debían lograr,  pero el ambiente, sobre todo,  político  prevaleciente,  no compartía  esas preocupaciones, ni contribuía  a su discusión dentro de la sociedad cubana.

Muchos  ciudadanos, en particular negros y mestizos, estaban conscientes de que todos los problemas no estaban resueltos, sin embargo, el nivel alcanzado en la vida económica, social y política, hasta la primera mitad  de los años ochenta, dibujaban un claro y esperanzador escenario en el que Cuba se aproximaba a un nivel óptimo de soluciones en todos los planos de la vida interna del país y que en especial el racismo, estaba despareciendo. 

Hacia la mitad  de los años setenta, comenzó un proceso de recuperación económica, particularmente,  en el periodo 1975-1985, en que  el crecimiento económico promedio anual fue superior al 4% (Esteban Morales, Revista Economía y Desarrollo, La habana, No. 4-5, 1995),  lo que indicaba que la economía  cubana y en  general,  la sociedad cubana toda, había entrado en un periodo de superación de sus dificultades históricas, para satisfacer masivamente sus necesidades. A ello contribuyeron las excelentes  y ventajosas relaciones económicas con los países socialistas y en particular con la URSS.

La entrada de Cuba en el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica) en 1972, a pesar de que no era vista por muchos como una panacea, sino como la “tabla salvadora”, fue decisiva en los favorables resultados de la economía cubana en esos años. Los países socialistas y específicamente la URSS pasaron a ser los principales socios comerciales de la Isla y tenían una influencia decisiva en los logros económicos alcanzados. 

Por medio de estas relaciones, muchos cubanos, en particular negros y mestizos, acumularon un potencial científico y de experiencia social, a través de los estudios realizados en el extranjero. Un amplio  y muy beneficioso proceso de becas, contribuyó sobremanera al surgimiento en Cuba de una intelectualidad negra y mestiza  que  nunca hubieran tenido oportunidad de formarse al ritmo con que ello tenía lugar, bajo las reglas de preferencia que la república imponía antes de 1959, cuando las familias blancas pudientes, eran las  únicas que podían mandar a estudiar a sus hijos al exterior, particularmente a Estados Unidos. Una paradoja del bloqueo, especialmente positiva para los negros y mestizos cubanos, fue que pretendiendo encerrar a los cubanos en los marcos de la Isla, ello provocó, que  masivamente,  adquirieran  una experiencia internacional y particularmente científica,  a la que nunca habían tenido acceso. Los niveles de vida de la población aumentaron sensiblemente y dentro de ello a los negros y mestizos le correspondió una cuota nada despreciable.

COMIENZAN LAS DIFICULTADES  DEL CONTEXTO ACTUAL

En 1986, Raúl Castro, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, planteó la necesidad  de que dentro del partido hubiese más mujeres, jóvenes y negros. Lo que trajo como resultado la implantación de cierto tipo de “cuota” para el ingreso a esa organización. Muchas organizaciones de base del partido, para cumplir esa orientación, concedían el ingreso a la organización sin el debido análisis a mujeres jóvenes y negras o mestizas, Desvirtuándose  el propósito que encerraban las palabras del entonces  Segundo Secretario del Comité Central  del Partido. Pronto se olvidó esa orientación y quedó demostrado que ese no era el camino para lograr la representación de negros y mestizos en el partido ni en ninguna otra organización ni sector de la vida nacional. No se disponen de cifras oficiales, pero hoy al observar la composición racial, tanto de los cuadros  del partido, como de las organizaciones y sobre  todo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se comprueba una sustancial participación, que diferencia mucho la situación de la existente en el censo  de 1981.

Sin embargo, a partir de la  segunda mitad  de los ochenta la  economía cubana entró en un periodo de dificultades, al ir perdiendo sus mercados en los llamados países del campo socialista,  situación que inmediatamente comenzó a cambiar el panorama económico y  social en Cuba.  Conjuntamente con ello, se agudizó el bloqueo estadounidense mediante la aprobación por ese país de nuevas leyes que penalizaban a las embarcaciones que tocaran puerto cubano y a los empresarios extranjeros que comerciaban con Cuba.la llamadas Ley Torricelli y la Ley  Helms-Burton.  Estos factores, conjuntamente con deficiencias de la economía cubana, inauguraron un periodo dramático para la vida  de la sociedad cubana, que se vio inmersa en una  profunda crisis económica.

La crisis económica trajo una afectación socioeconómica seria y se evidenció que eran negros y mestizos los que más la sufrían. El punto de partida histórico  de estos últimos y la fuerza con que la cultura de la pobreza reproduce sus esquemas de supervivencia actuaban en su contra y se puso de manifiesto  que ellos se encontraban entre los que menos habían logrado forjarse un proyecto de vida estable y aprovechado las numerosas oportunidades de superación que la Revolución inauguró.  Según esta dinámica, seguían  siendo los menos favorecidos laboralmente, sobre todo, en términos de calidad de los puestos de trabajo, salarios e  ingreso. 

Junto a ello, las medidas económicas adoptadas para salir de la crisis, incluyendo la entrada en Cuba de inversiones foráneas  y representaciones de firmas extranjeras, así como el desarrollo del turismo extranjero no los beneficiaron a la par que al resto de los grupos raciales.  Quedaban en desventaja para acceder a los mejores puestos de trabajo;  muchos afectados por la crítica  situación familiar abandonaban los estudios universitarios y en general, la nueva economía, no los asimilaba en  condiciones de igualdad. 

Sin duda, la crisis de 1989 a1994, y las profundas  afectaciones  sociales que conllevó hizo que surgiera en la mente de muchos cubanos la convicción de que  se  había sido idealista  considerar que se había solucionado definitivamente la cuestión relativa a las diferencias en los niveles de vida, entre los tres grupos raciales (blancos, mestizos y negros), así como  los prejuicios raciales, la discriminación y el racismo.

“Los negros y mestizos eran y continúan siendo los que menos remesas reciben del extranjero, ya que son  solo el 15% de los emigrados  cubanos en Estados Unidos, que es el país de donde se envía hacia Cuba la mayor parte de las remesas. Esta cifra marca una diferencia importante en cuanto a las agendas políticas con las que se enjuicia el presente en  proceso de debate y los derroteros futuros de Cuba”.  (Ver: Clinton Adlum Anuario CEAP, 1997-1998, Universidad de La Habana) Los negros y mestizos además, emigraron tarde y sin apoyo de familiares residentes en ese país, cuando Estados Unidos ya dejaba de ser el  país de las amplias oportunidades. El grueso de ellos emigró en los años ochenta, llevando sobre sus espaldas el estigma de El Mariel, formando parte de un grupo de cubanos considerado de menor  nivel cultural y formas de vida,  de comportamientos  sociales y modales, inaceptables para la sociedad norteamericana. Por lo que son entonces hoy, en general,  los que en peores condiciones están  para ayudar a sus familiares en Cuba.


La crisis económica sacó a flote la cuestión racial, con el dramatismo propio de aquello que, considerado como resuelto, realmente no  lo estaba. Se comenzaba a poner claramente de manifiesto, que el racismo no había desaparecido como se pensaba, ni estaba desapareciendo al ritmo que muchos imaginábamos, sino que solo se había ocultado, esperando un momento propicio para resurgir. Cuba,  sin proponérselo, devenía en un paradigma, expresando de manera evidente, que no basta con derrotar las bases del capitalismo, ni desplegar una política social igualitaria para derrotar al racismo. Pues  se trata de un problema multidimensional, que solo puede  realmente desaparecer, cuando desaparezca la cultura, sobre todo económica y política que lo engendró. Mientras no sea así, existe  el peligro de que el racismo reemerja, como ocurre  hoy en Cuba. 

A partir de entonces, muchos cubanos  comenzaron  a tomar conciencia de que se había sido idealista y voluntarista al declararlo como resuelto.Iniciandose una nueva etapa de lucha por erradicarlo.

El propio Fidel Castro, en septiembre del año 2000, en un discurso en la ciudad de Nueva york, se refería al  problema, cuando dijo: “…tiempo tardamos en descubrir…que la marginalidad, y con ella la discriminación racial, de hecho es algo que no se suprime con una ley ni con diez leyes, y aun, en 40 años, nosotros no hemos logrado suprimirla” (Citado del  Prologo del Libro, esteban Morales, La problemática Racial en Cuba. Algunos de sus desafíos. Editorial José Martí, La habana, 2011, p.6)
. Continuaría refiriéndose al problema, trayendo a colación entonces su concepto de discriminación objetiva. Raúl Castro se referiría a al problema, como una vergüenza, en su reciente discurso de clausura del VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (Raul castro, Discurso de Clausura del  VIII  Congreso de la UJC, Periódico Granma,). Lo cual es expresión clara de la preocupación existente dentro del máximo  liderazgo político cubano, de que la lucha contra el racismo en Cuba no había  terminado, más bien recomenzaba.

En una investigación realizada en La Habana y Santiago  de Cuba, por el centro de Antropología del CITMA,  en 1995, el 75% estuvo de acuerdo en que el prejuicio racial seguía siendo común en la Isla. En tres barrios  habaneros, la encuesta dio como resultado que: 58% de los blancos consideró que los negros son menos inteligentes; 69% afirmó que los negros no tienen los mismos valores y  decencia que los blancos; y  68% se opuso al matrimonio interracial. (Ver: Juan A. Alvarado. Revista Temas, No.7, julio-septiembre de 1996, pp.37-43)

A partir de entonces recomienza a librarse una batalla para tratar de superar  los  problemas del racismo en su nueva etapa. Asunto que no es esencialmente  nuevo,  por lo que  no parece una batalla que vaya a durar  poco tiempo. Pues se trata ahora de un sistema de estereotipos, discriminación y racismo que se asienta sobre las desigualdades aun no superadas, la ignorancia voluntaria e involuntaria de una buena parte de la sociedad cubana, el cinismo con que aun es asumido por muchas personas  y las indefiniciones de un modelo económico-social, inconcluso, que forma un complejo  sistema, en los que el problema, existe como lastre, pero también  se retroalimenta de las imperfecciones que  la sociedad  arrastra,   manifestándose  dentro de un marco de contradicciones, que lo convierten en un reto,  que amenaza con reinstalarse en la macro conciencia de la sociedad cubana actual.


LA SITUACION PRESENTE

Dentro  de Cuba, siguiendo la dialéctica de que un problema social no  resuelto adopta sus expresiones políticas propias, se está produciendo con  una dinámica dentro de  la sociedad civil, que ha comenzado a  generar  una institucionalidad  alternativa, al margen del sistema político cubano. Tenemos como el  grupo “Color Cubano”, emerge, produciendo un cierto dinamismo inicial en el tratamiento del tema racial, auspiciado por la UNEAC, que lo apoyo. Dando origen  a una redimension del tratamiento del tema, que produjo  el surgimiento de dos Comisiones Nacionales, una en la propia UNEAC, de Lucha contra el Racismo y la Discriminación racial, para fortalecer el trabajo desde la cultura y otra en la Biblioteca Nacional, orientada a la investigación científica  para la  asesoría sobre el tema.

Desde mediados de los años ochenta, se ha incrementado mucho la producción cultural que refleja los problemas del racismo, tales como documentales, artículos, libros, obra teatrales, música Rap, pinturas y audiovisuales, rescate de tradiciones históricas, escultura, monumentos, conmemoraciones,  etc. Que indican que, como nunca antes, el tema es abordado desde la cultura, no solo en términos de un rescate de los valores de la cultura africana dentro de la cultura cubana,( porque ya eso  existía mucho antes),  sino como un tratamiento directo del tema racial y sus desafíos en la contemporaneidad. Se realizan investigaciones científicas. Existe también una inmensa obra historiográfica de gran valor, así como una producción bibliográfica muy ligada al tema racial, aunque  son muchos menos aun, las que tratan el tema racial desde  la contemporaneidad, sus desafíos actuales y perspectivas de solución, dentro de la sociedad cubana de estos tiempos. 

Han proliferado además, muchos  grupos informales, proyectos comunitarios, institucionalidad al margen del estado, el gobierno y sus  instituciones, tales como la  Cofradía de la Negritud, el CIR (Comité Ciudadano por la Integración Racial), Observatorio Critico, proyectos barriales y otras ligadas a las instituciones no gubernamentales, como la Comisión de lucha contra el racismo y la discriminación racial de la UNEAC, que no sintiéndose satisfechas con la institucionalidad  existente,  sobretodo como los medios reflejan el problema, buscan alternativas nuevas para luchar contra el racismo y la discriminación racial. 
También el Estado, en sus diversas variantes, continua haciendo numerosos esfuerzos para enfrentar el racismo (en Cuba muy  asociado a la pobreza); ese fue, por ejemplo, el sentido del plan de instalar miles de bibliotecas sucursales en barrios marginales (dentro del Proyecto Libertad) , que personalmente dirigía Fidel  Castro y que, por dificultades económicas del “período especial”, apenas pudo ser comenzado) o el de reforzamiento alimentario para niños de bajo peso ,  que se implantó en 19 97, luego del estudio que  se hizo sobre los efectos del Período Especial, y  que aun funciona. 

. El problema cubano es que, por condicionamiento histórico, toda medida contra la pobreza debe ser entendida  también  como algo pensado para impedir que la población negra se hunda en la hecatombe o para su mejoramiento; por ejemplo, hoy día, los comedores subvencionados para ancianos cumplen ese papel.  También encaja  en este tipo de acciones, que sin dudas son “afirmativas”,  la apertura de los llamados Talleres de Transformación del Barrio, abiertos en lugares marginales. 

LAS POSICIONES ANTE EL RACISMO.

Pero no todos los que se preocupan por la existencia del racismo en Cuba, tienen la misma posición  política ante el problema racial, sus causas,  potenciales y soluciones;  existiendo actualmente lo que puede reconocerse como dos corrientes de pensamiento o  posiciones fundamentales.

Una posición, considera que los problemas raciales en Cuba, son  responsabilidad del gobierno cubano, de la falta de una política de derechos humanos, democracia y libertades civiles para los negros. Según los que sustentan esta línea  de pensamiento y acciones, los líderes de la revolución, particularmente Fidel Castro, son racistas,  que no han  atendido el problema racial con vistas a solucionarlo. Comparten el espacio del tema racial,  con posiciones políticas llamadas “disidentes”  y al  leer sus documentos,  se observa en ellos, cierta tendencia  a no reconocer  o disminuir la obra de la revolución con los negros y mestizos,  condicionando  la solución del problema racial a la posibilidad de un cambio de régimen político en Cuba.( Ver: Negra Cubana tenía que Ser, CIR Feeds, “Mujer Negra ante el espejo”, posted: 15 de febrero-2011 y “Por Una Revolución Ética” , CIR Feed. Posted 01- diciembre del 2010)

La otra posición, parte de  reconocer los avances logrados por la revolución, aunque critica sus errores en el tratamiento del tema:   como la falta de un debate más amplio; la ausencia del tema en los programas que se imparten en los centros de  educación; el no  haber considerado desde el principio a  la variable “color de la piel”, como una variable de diferenciación social en Cuba, así como la falta de un sistema estadístico que refleje mejor los problemas sociales y económicos de los negros  que  permita investigaciones más objetivas sobre el tema.   Al  mismo tiempo, se considera  que los negros han avanzado mucho y que si no hubiera habido una revolución en Cuba, estos últimos habrían tenido que hacerla para haber alcanzado lo que han logrado hasta  hoy. Para los que sustentan esta posición, las soluciones están en profundizar el socialismo, desarrollando un debate, en el que los problemas de la raza, formen parte del proceso de perfeccionamiento de la sociedad cubana actual. No ven la solución en un cambio del régimen político cubano, que consideran  no podría beneficiar a los negros, al no  existir un paradigma que  guie y  justifique  una  posición de esa naturaleza.

La nueva  batalla contra el racismo en Cuba,  lleva implícito  la lucha entre las dos posiciones más arriba mencionadas  y el intento de cada una de ellas, por encontrar y producir  cambios en la sociedad cubana. Para  ello, ambas posiciones despliegan sus acciones, dentro de un marco de tolerancia política, por parte del gobierno cubano, por lo que la confrontación, no tiene un carácter violento, sino pacifico, ni siquiera de enfrentamiento directo, sino de  mutua observación  e interpretación  de las posiciones adversas que se enfrentan.

Los principales retos, para ambas,  es eliminar la ignorancia que aun prevalece sobre el tema en Cuba; que es necesario incluir mas líderes negros en los libros de historia, personalidades negras  y fortalecer el estudio de África,  Asia  y Medio Oriente; estudiando también la historia del desarrollo humano, como estudio simultaneo,  de    los diversos grupos que componen la especie,  pues de lo contrario no  acabaríamos de encontrar el camino para hablar de África en términos de desarrollo,  en lugar de verla únicamente como un continente en crisis. Fortalecer la conciencia racial que es aun una carencia dentro de la sociedad cubana,  estimular la autoestima de los negros, lograr que el tema racial ocupe el lugar que debiera tener dentro de la educación cubana a todos los niveles y lograr que aumente el nivel de atención institucional a esta cuestión. Logrando esas cosas,  solo quedaría una batalla política, que no se diferencia sustancialmente de la lucha que aun se libra en Cuba, por el perfeccionamiento de la sociedad  y el mantenimiento de su independencia. 

La polaridad conceptual y la coincidencia temporal entre los libros “El problema negro en Cuba y su solución definitiva “de Pedro Serviat en 1986,  y “Castro, The Black and Africa “de Carlos Moore en 1988, evidencian dos posiciones contrapuestas,  pero que no aportan la solución  definitiva a la que Cuba ahora tiene que enfrentarse. El primero, porque no hay  tal solución definitiva del problema negro en Cuba;  y el segundo, porque tiende a preconizar posiciones  que no superan las trampas del racismo.

Lamentablemente,  es preocupante  que  la primera posición,  se pueda estar  alejando,    de los intereses de una lucha  directa y verdadera contra el  racismo  en Cuba, para aproximarse  a formar  parte de  una confrontación política,  que  la llevaría a tomar  partido por una actitud que  los  separa de la lucha,  de  brindar  sus  esfuerzos  por una sociedad,  dentro de la cual,   los negros y mestizos ,  de verdad ,   logren  una  ubicación  como les corresponde  dentro  de la sociedad  cubana, como  sin duda  no la tiene ningún grupo no blanco en cualquiera de las sociedades  del continente americano.

  

Septiembre del 2012.

viernes, 12 de octubre de 2012

Sobre el cambio de mentalidad


Esteban Morales
UNEAC 

Considero, sin temor a equivocarme, que de todas las tareas que nos ha  conminado a realizar el General Presidente,  la del llamado “Cambio de Mentalidad” resulta ser la más difícil y compleja.
Es  sin dudas  la tarea que más contradicciones puede generar, en todas las esferas de nuestra vida social y a todos los niveles. Nadie ni nada escapa  de la intención  de objetivos que encierra el cambio de mentalidad, si entendemos a fondo lo que ello significa.
Abarca tanto, como pensamos,  la esfera económica,  el sistema político, la vida social, así como también, como nos pensamos  y vemos nosotros mismos. Dentro de todo ello está implícita  también una problemática generacional  que resulta ineludible prestarle atención  si de verdad queremos cambiar.
Cambiar, para mí, quiere decir, ante todo, en nuestro caso, dejar de hacer muchas cosas  como las hemos hecho hasta hoy. Y resulta muy difícil, después de más de 50 años, vernos obligados a dejar de hacer las cosas como las hemos hecho hasta hoy. Más complicado aun si tomamos en consideración que nosotros somos los mismos. Por lo cual, somos los primeros que debemos cambiar. Dentro de nosotros, los más avanzados, son sin dudas, los que durante años  han  sometido nuestra realidad a un proceso crítico, sin encontrar  oídos receptivos a las críticas .Porque  uno de los problemas más serios enfrentados por nuestro país en estos años, ha sido lo poco respetuoso que de manera real hemos sido con la opinión “disidente”. Ejemplos, incluso recientes, no faltan. Pareciendo  ser  un problema que apenas  hemos comenzado  a superar. Tratándose esta ultima de lo que yo llamaría una “enfermedad social”, histórica, muy compleja y difícil de explicar. Que en el contacto con el resto de los ex países socialistas se exhxacerbo. Afectando a todo el sistema político generado dentro de la revolución. Al  producir la copia de ciertos mecanismos y métodos de trabajo,  que no tienen nada que ver con nuestra historia  nacional ni con la cultura cubana.
Particularmente en la economía
Un ejemplo muy claro de ello, reciente por cierto, es  que  hemos estado diecinueve años  para decidirnos a cambiar las UBPC,  cuando desde el principio, hubo muchos que dijeron  que ese no era el método para hacer más  efectiva  nuestra agricultura.
Algo similar nos ha ocurrido con la industria azucarera, para pasar de ser la “azucarera del mundo” a producir menos azúcar que a finales del siglo XIX. Pues si queremos un ejemplo, de por qué tenemos que cambiar la mentalidad en el campo de la economía, esos resultan ser dos ejemplos claros  de por qué son necesarios los cambios económicos.
Sin hablar de la ganadería, en la que después de 50 años  y  casi seis millones más de habitantes, tenemos  menos cabezas de ganado  per cápita que en 1959.Y que en una isla rodeada de mar,  por sus cuatro puntos cardinales,  apenas hay pescado para el consumo, bastante caro por cierto y  que  con un clima envidiable, no podemos producir los alimentos que el país necesita,   y entonces,  importamos arroz, el producto principal en la dieta del cubano  y tenemos que también ahora  importar  azúcar para satisfacer el consumo nacional.
¿Hasta cuándo  vamos a continuar haciendo las cosas  que han generado esos resultados?
La política
Pero más que como una necesidad de  la economía,  el cambio de mentalidad tan  ineludible proviene  de la urgencia  de generar un nuevo dinamismo  del sistema político y de la  política. Que se concentra, a nuestro entender,   en la necesidad de realizar  un conjunto de  cambios como los siguientes:
Son  muchas las necesidades, pero yo me concentraría ellas siguientes.
-Si vamos a continuar teniendo un único partido, este debe cambiar radicalmente  sus métodos. Generando una  dinámica de relación con el resto del pueblo y dentro de sí  mismo, que haga de la discusión abierta y democrática de los problemas  el centro de su actividad política. Además de adaptar sus mecanismos de trabajo para una sociedad que ha cambiado mucho dentro de los últimos cincuenta años.
-generar un sistema de organizaciones políticas y de masas, que no sean, como hasta ahora,  simples poleas trasmisoras de las orientaciones que vienen de arriba, sino  verdaderos foros de debate,  donde la gente simple del pueblo  pueda trasmitir sus inquietudes  y tener la confianza de que estas  son escuchadas  y que  se vean reflejadas en las rectificaciones  de todo cuanto haya que rectificar. Cada organización debe generar un tipo de actividad que sea más representativa de los intereses de  aquella parte de la sociedad civil que agrupa.
-Tener una prensa  que de verdad sea  un mecanismo receptivo de las inquietudes de la gente, las recepcione, las trasmita,  las divulgue, rinda cuentas y pueda pedir cuentas  a todos los niveles de dirección que tienen responsabilidad en los problemas, incluido a  las estructuras del partido.  Tiene que acabarse la “patente de corzo”  que ostentan algunos cuadros  y dirigentes a todos los niveles, de hacer cosas sobre las cuales no tienen que rendir cuentas a nadie.
-Tener  un mecanismo de  selección de cuadros  a partir del merito y la preparación para la tarea a realizar. Que respondan incondicionalmente solo  a  las demandas del pueblo. Para terminar con la incondicionalidad y el oportunismo  presente en muchos cuadros.
-Las elecciones tienen que ser cada vez más democráticas,  a todos los niveles, generándose lo que pudiéramos llamar un “proceso de campañas morales”,  donde cada candidato a su nivel,  diga  lo que tiene para ofrecer  al pueblo, para  ganarse el derecho a   que este lo elija como su representante.
-Cada cuadro de dirección  estatal o partidario, que vaya a recibir un cargo de cierta categoría, debe sometérsele a una “Declaración de Bienes”, sobre la que debe rendir cuentas una vez que haya  cesado  en su responsabilidad.
- Todos los órganos políticos, estatales y gubernamentales, deben funcionar sistemáticamente rindiendo cuenta a los ciudadanos de que han hecho y que se proponen hacer, en correspondencia con los problemas que el país debe solucionar. Rindiendo  cuentas sistemáticamente de sus actividades  por medio de los medios nacionales, provinciales y locales. De modo que la información llegue hasta el último ciudadano.
Tales mecanismos deben contribuir a mejorar  las situaciones  que aun  afectan el cambio  de mentalidad,  como las siguientes:
Asuntos que afectan el cambio de mentalidad
  No existe entre nosotros hábito de debate. Ello apenas comienza a abrirse paso con muchas dificultades  aun  y  poca comprensión por parte de algunos cuadros a todos los niveles. Muchas instancias  rechazan aun el cuestionamiento, la pregunta incisiva y la exigencia que el debate de los problemas lleva implícito.
-  Estamos excesivamente habituados  a que todo venga  “masticado desde arriba”. Lo que genera un acomodamiento  espantoso. También en os cuadros, que se consideran a veces en el derecho de normarlo todo y no respetar la libertad individual.
- Nuestros cuadros políticos y administrativos a todos los niveles, están excesivamente habituados a decir siempre la última palabra. Contradecirlos, por lo general, se toma  no pocas veces  como ignorancia del que lo hace,  falta de información, superficialidad  y  en  no pocas ocasiones, como  ausencia  de espíritu revolucionario.  
-   Nuestras organizaciones políticas de base: dígase el Partido y la UJC, están casi absolutamente habituadas a obedecer sin discutir las orientaciones. No pocas veces si alguien quiere debatir una orientación se toma como un problema de disciplina o de poca disposición al cumplimiento de las tareas.
- Nuestros cuadros están mucho más habituados a  ordenar y ser obedecidos,  que a convencer sobre la justeza de sus orientaciones. El temor a perder el cargo y los pequeños privilegios adjuntos, también forman aun  parte de la mentalidad de  no pocos  cuadros. 
- Por lo general,  no  ha sido posible que los niveles inferiores puedan adelantarse en algo, ni siquiera a discutirlo, si ello no ha sido aun decidido en los niveles superiores. Lo cual hace cero las iniciativas de las organizaciones de base de cualquier organización. 
- Nuestra prensa, por lo general  es bastante  apologética, elitista, casi nada autocritica, No está habituada a exigir la información, de asuntos complejos,  para trasladarla al pueblo en toda su veracidad. Ni es un instrumento eficaz para mover al ciudadano hacia el debate de los problemas. Recientemente, parecen estar  tomando conciencia de ello,   pero de manera  muy lenta y  timoratamente. 
- Nuestros niveles superiores en las organizaciones políticas y administrativas  apenas  responden  de manera directa a  las preguntas  que formulan  las  bases. 
-  Lejos de funcionar el  centralismo democrático, lo que  funciona es más bien  una cierta  centralización burocrática. 
Todo ello tiende a formar en el ciudadano una   mentalidad de que no hace falta preocuparse por nada, si  acaso alguna que otra vez protestar por algo, pues otros son los que deben preocuparse y ocuparse de todo. Ello  contribuye a generar  una  actitud  pasiva, acomodaticia,  muy difícil de romper. Pues no pocas veces, quienes han tratado de romperla  han tenido  que soportar la reprimenda de los organismos  superiores.
El cambio de mentalidad respecto al debate y hacia una mentalidad crítica   tiene entonces que tocar de lleno a tres procesos  íntimamente relacionados. 
- Cómo se formulan las políticas.
- Cómo se ejecutan las políticas.
- Cómo  estas son  rectificadas.
En los tres momentos es indispensable la participación  del individuo, ya sea desde su organización de base, núcleo político, empresa o  institución .Además,  resulta indispensable que la prensa refleje fielmente el debate y la individualidad de opiniones de modo  que puedan  expresarse  por medio de los mecanismos informativos: la radio, la televisión, la prensa escrita, sobre todo. Si esos mecanismos no funcionan, no es posible superar el ordeno y mando de ciertos  cuadros, la impunidad de algunas malas decisiones, ni  la arbitrariedad y el espíritu corrupto  con que a veces  algunos dispositivos de mando se conducen. 
Pero lo que aun es peor. Si tales mecanismos del debate critico  no funcionan, la gente no llega nunca a sentirse parte y responsable de un proceso que les compete directamente. Por lo cual las masas van quedando a la zaga de los procesos que vive el país, lo cual genera el divorcio entre política y pueblo, que es el fenómeno más negativo  que pueda producirse dentro de un proceso de cambios sociales, económicos y políticos como el que Cuba vive hoy. 
Durante todo el periodo revolucionario,  desde 1959, particularmente Fidel  Castro,  se preocupó mucho  por lograr la participación masiva de los trabajadores en las discusiones de los planes de la economía  y el debate de las leyes que se promulgaban. Ello, tendía a formar una mentalidad participativa  y a generar la confianza  de que no debía decidirse nada sin el concurso de las opiniones de la gente. El pueblo cubano se habituó a ello y permitir que se genere una situación distinta, solo puede dar la impresión real de retroceso de la democracia política.
Es que en  las actuales situaciones que viven el país, se  exige más que  nunca de que la gente participe en los complejos debates del cambio de modelo económico y de los problemas sociales y políticos que debemos encarar. No por casualidad el Presidente Raúl castro insiste tanto en ello.
Hace falta que a cada reunión nacional sobre los dispositivos de dirección, Consejo de Ministros, Comité Central del Partido, Buro Político, Asamblea nacional, Plenos de Organizaciones nacionales, la gente pueda percibir que se adoptan medidas concretas para hacer avanzar  los cambios que se consideran necesarios, que tales medidas  aparezcan  a todos los niveles  y que los dispositivos correspondientes comienzan a ejecutarlas. Quedando  estas sistemáticamente explicadas en la prensa y demás medios. Porque el ciudadano debe percibir que se avanza en las direcciones necesarias,   que de manera casi inmediata generan mejorías para la vida del pueblo. 
Es que pasado más de cincuenta años,  puede  producirse  el cansancio lógico ante las dificultades  y ello  hace  más necesario  que nunca, promover la mentalidad de que la gente participe  en   la solución de los problemas. Pues no es difícil encontrarnos  con personas revolucionarias, que dicen  no estar dispuestas a buscarse más problemas  por protestar respecto a algo mal hecho.  Esa mentalidad debe ser contrarrestada,  como lo hace el Presidente, dando señales claras de que la crítica no debe ser paralizada y  ni siquiera bloqueada. 
Eso de “no coger lucha“ es algo que se ha venido abriendo paso,  produciendo una situación  en extremo negativa, que genera problemas tales  como: 
- Un proceso de apartamiento voluntario e involuntario  en cuanto a la participación que el ciudadano debe tener en la conducción de la sociedad con su comportamiento individual. 
-  Una situación  muy negativa es aquella, en la que el ciudadano se refugia   en la individualidad, se circunscribe  a los asuntos de su directo interés y deja que todo lo demás trascurra de  cualquier modo, sin prestarle la mas mínima atención.  Produciendo un nivel de indolencia que se manifiesta de las más disimiles formas. 
-   Entonces, lo anterior genera de que  crezcan sin límites  las indisciplinas sociales. Como lo son  ahora las del no pago del transporte   público, los vertederos de basura sin control, las construcciones ilegales, la marginalidad, el delito,  la corrupción,  el bajo sentido de pertenencia, etc. 
- Las organizaciones sociales y de masas de tal modo   van perdiendo su capacidad de movilización. Y  lo más peligroso aun: ceden ese  espacio a  los que estimulan  financieramente  la participación  de miembros de la sociedad civil,  desde una óptica negativa y  con propósitos  de subversión. 
- Pues se trata por los enemigos de  crear  condiciones para comportamientos negativos dentro de la población, que devienen  un verdadero  peligro  para la seguridad del país y de los ciudadanos. 
-  Las medidas económicas, como el trabajo por cuente propia, la pequeña empresa y otras  formas de  propiedad privada, que pueden parecer y de hecho lo son,   estímulos positivos al incremento de  la producción,  en medio de situaciones como las explicadas más arriba, sirven también para incrementar el  individualismo y  el “sálvese quien pueda”,  afectando la  perspectiva  social  de  los problemas  y sus  potenciales   soluciones. 
Lo que estamos diciendo, es que promover el debate participativo de todos  los ciudadanos en los asuntos que deben ser encarados y resueltos; mover todos los mecanismos de que se dispone, para que el ciudadano se sienta parte de un proceso de reconstrucción económica y política que le  compete, es preservar ese proceso  de las desviaciones negativas  que todo  cambio puede generar. Al mismo tiempo que se prepara a la gente  para dar respuesta a las acciones de subversión sutil por parte del enemigo.
Es decir, la sociedad cubana debe estar preparada para el proceso que hoy tenemos que encarar, lo cual significa hacer cada día más participativos  los mecanismos  a utilizar, de manera que  el ciudadano sienta que participa en las decisiones y que lo que está  ocurriendo  les afecta,  formando  parte de su vida diaria. De lo contario, se desentenderá de lo que ocurre, concentrándose en solucionar las dificultades de su vida cotidiana, individual,  que hoy  son muchas y agobiantes.

Se trata de que el cambio de Mentalidad debe generar un ambiente político  de confianza en la eficacia de la  participación ciudadana, el cese del quietismo, la sensación de que los problemas se van solucionando, que la desatención  no tiene  cabida, que se avanza con un rumbo determinado. De lo contrario, estaríamos ante una consigna más y para recuperarse de una situación como esa ya no habría tiempo.


La Habana, 10 de octubre de 2012