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martes, 26 de enero de 2016

Con el bloqueo no hay negociación posible ¿Y qué más?




Esteban Morales Domínguez

UNEAC


El Ministro de Relaciones Exteriores Cubano acaba de dar  un discurso donde  ha explicado  la Resolución contra el bloqueo a presentar en octubre del 2015 en las  Naciones Unidas.

Se trata de un buen  documento, según la síntesis  que nos dio a conocer,  que reúne un conjunto de características que lo hacen al parecer  no solo nuevo,  sino además, único. En realidad parece  novedoso el documento, comparándolo con todas las resoluciones presentadas con anterioridad.

El bloqueo  ya hace mucho  tiempo ha  dejado de ser una confrontación entre Cuba y Estados Unidos, para poner de manifiesto muy claramente que este afecta  no solo a otros países sino también a todas las relaciones económicas internacionales y al comercio internacional en general. En realidad el bloqueo nunca fue una confrontación bilateral, aunque esgrimiendo el término embargo, Estados Unidos,  siempre ha tratado de quitarle el peso agresivo y transnacional que tiene.

Por eso una de las partes más contundentes del documento, quizás la mejor, es que la “Resolución Cubana  reafirma que el bloqueo es una violación de la Carta de las Naciones Unidas” y del derecho internacional”. Además, de que “el bloqueo persiste y que las medidas adoptadas hasta este minuto solo modifican algunos pocos aspectos del bloqueo. Casi todos los países que integran las Naciones Unidas, pueden sentir que el bloqueo  también les afecta y así se ha manifestado crecientemente en las votaciones por más de 20 años. Hasta ser prácticamente unánime la aprobación de la Resolución  presentada por Cuba cada año. El bloqueo, entonces,  es claramente un asunto  que forma parte del Derecho Internacional.

Es decir, al bloqueo se  presenta como una violación del derecho internacional, de los principios de las Naciones Unidas  y del derecho de todos los países a relacionarse económicamente sin injerencias ni impedimentos que lastren su  capacidad de soberanía e independencia.

El segundo elemento de la contundencia del informe presentado por el Ministro Cubano,  es  que el bloqueo no ha cesado,  a pesar de que después del 18 meses  de negociaciones  secretas, 17 de diciembre del 2014, comenzó un periodo entre Cuba  Estados Unidos  dirigido a mejorar las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, todo ello se ve agravado, porque “en el periodo de diálogo y conversaciones confidenciales con el gobierno de  Estados Unidos, el bloqueo continuó fortaleciéndose con marcado y creciente carácter extraterritorial y transnacional,  en particular en el ámbito financiero, a través de la persecución de nuestras transacciones  internacionales y las multas extraordinarias, insólitas, impuestas a bancos fundamentalmente europeos y empresas, por sus relaciones económicas con Cuba”. Ascendiendo ya a la cifra de afectaciones a Cuba, en el orden de los 833,755 millones de dólares. Mientras que, “a precios corrientes en estas décadas, el bloqueo ha provocado prejuicios por 121,192 millones de dólares, lo cual, como se reconoce en el Informe,  es una cifra exorbitante para una economía pequeña como la cubana”.

Pero además, el bloqueo es una violación masiva y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos.  Bastaría con poner algunos ejemplos, mencionados por el Ministro, en los que se manifiesta una sensible afectación a los hospitales cubanos, en términos de medicamentos, accesorios técnicos, componentes químicos, medios de contraste para el diagnóstico médico; evitando que todos estos componentes lleguen a Cuba, para dar una atención adecuada, de manera particular,  a enfermos de cáncer.

El ministro menciona en su discurso,  al menos 7 casos,  en los  que la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) impuso multas a Compañías y Bancos, entre las cuales se destaca la multa impuesta por 8,900 millones de dólares al  banco francés BNP-Paribas, lo cual no tuvo precedentes  en las transacciones financieras y relaciones bancarias en el planeta.

Es decir, que  lejos de mejorar, la situación del bloqueo,   ha empeorado, tomándose  por Estados Unidos,  crecientes medidas de hostigamiento financiero, que no tienen  precedentes  en periodos anteriores.

Por lo que con estricta unilateralidad, Estados Unidos adopta medidas contra Cuba que lejos de acercarnos  a un posible proceso de normalización de las relaciones, nos aleja del mismo, a pesar de que ya han sido establecidas las embajadas en ambos países.

No somos nada  optimistas de pensar que sea posible entrar en el periodo de normalización de las relaciones, si Estados Unidos agudiza las medidas  del bloqueo contra Cuba. Todo  lo cual contradice sobremanera la voluntad expresada por el presidente Obama,  particularmente  en su discurso del 22 de enero del 2015, cuando conmino al congreso a trabajar para levantar el bloqueo contra Cuba.

Me pregunto ¿Quién adopta esas medidas y  quién las aprueba sino es el mismo presidente? ¿Por qué Obama permite que se adopten medidas de tal naturaleza contra Cuba?

¿No parece un poco,  o bastante demagógico, de parte del presidente Obama, decir que se opone a la política de bloqueo y al mismo tiempo permitir   que se adopten tales medidas? ¿Qué juego es ese? ¿Eran necesarias esas medidas contra Cuba? ¿Qué objetivos tienen? Todo ello mueve a muchas dudas y no poca desconfianza.

¿Cuáles son los progresos que es posible apreciar en medio de una situación, en que Cuba espera que el bloqueo pueda ser eliminado por el congreso, mientras la propia presidencia norteamericana  continua  adoptando medidas agresivas contra Cuba? Creo que no se puede esperar ningún progreso de esa situación. Y como ya he dicho en otros  de mis artículos, creo que mientras el bloqueo exista, continuara siendo un instrumento de presión, que puede ser utilizado,  para  tratar de obligar a Cuba a realizar determinadas concesiones en otros aspectos de las negociaciones.

¿Para qué sirve un dialogo respetuoso sobre bases de igualdad y  soberanía entre ambos países,  si Estados Unidos nos da puñaladas por la espalda? Si dice que reconoce la soberanía y la independencia de Cuba, negociando en igualdad de condiciones, pero no da señales reales, fuertes,  de aliviar  las presiones del bloqueo  sobre Cuba;  todo  lo contrario, adopta medidas para agravarnos  la situación.

¿De qué proceso de normalización se puede hablar, si Estados Unidos nos continúa presionando con el bloqueo y ni siquiera el presidente se dispone a utilizar con determinación y en profundidad  las prerrogativas ejecutivas de que dispone  para aliviar la situación a Cuba, mientras  decursa el tiempo hasta  que el congreso levante el bloqueo? “El Presidente continua dándole vueltas a la noria” con el uso de  las medidas ejecutivas.

Pensamos que se trata de un juego del Presidente Obama  que ya  resulta imposible tragarse. Pues creo que  habría que llegar a preguntarnos. ¿Cuántos presidentes hay en los Estados Unidos? ¿Cuantos presidentes son los que están negociando con Cuba? Pues uno mantiene un dialogo relativamente fluido, negociador, expresando continuamente su voluntad de levantar el bloqueo; mientras que el otro,  nos sigue apretando por el cuello con los mismo instrumentos de siempre.

Esperábamos que con  las más recientes medidas anunciadas el 15 de septiembre  por el  Dpto. del Tesoro y la OFAC,  Obama nos devolviera  la confianza de que realmente  avanzara por el ineludible camino de aliviar el bloqueo a Cuba. Sin embargo, el documento emitido, es  bastante  unilateral, no profundiza en las medidas que realmente erosionarían el bloqueo,  no se ofrecen posibilidades a Cuba  de superar los problemas con el uso del dólar,  comerciar libremente, recibir créditos, etc. Por lo cual, Obama continua, como en enero del presente año,  desplegando medidas, que van mucho más  en la dirección de fortalecer sus objetivos subversivos  internos en Cuba, pero no en la dirección de realmente utilizar sus prerrogativas presidenciales  para aliviar la situación de Cuba ante el bloqueo.

Al menos para mí, todo está claro. Obama continúa manejando el bloqueo como  un instrumento de presión. Dejando pasar medidas punitivas, que no se diferencian para nada de las de siempre, hasta pueden ser consideradas peores,  y medidas, que parecen aliviar el bloqueo, pero cuyo principal objetivo es apoyar a las fuerzas que internas que supuestamente acompañarían su plan de subversión.

No es posible subestimar lo que se ha avanzado diplomáticamente. A tal punto de que ya existen embajadas en ambas capitales,  que hablan de la “posibilidad” de sostener unas relaciones diplomáticas normales. Pero la diplomacia es solo una parte de este proceso  que hoy  vivimos con Estados Unidos y no es  siquiera la única  parte  importante. Esta el bloqueo, que como acabo de decir, sigue siendo utilizado con propósitos políticos.

Hace falta, a cada paso,  exigir al Presidente que haga concreta su voluntad de avanzar,  que no es solo trazar una   hoja de ruta con  la Comisión Bilateral, que recientemente se reunió en La Habana;  o  firmar la Ley de Comercio con el Enemigo  del 1917, para conservar   las prerrogativas presidenciales;  o adoptar  las medidas ultimas que ahora aparecen. Mientras nos aprietan, más que nunca,  financieramente  y niños mueren de cáncer porque no nos venden los reactivos y medicamentos. Me pregunto ¿No es ante eso muy  relativo el valor de los avances diplomáticos obtenidos hasta ahora?

Es cierto que el bloqueo es una acción unilateral de Estados Unidos contra Cuba, que unilateralmente debe ser levantada. Por lo que desde ese punto de vista no hay nada que negociar. Es cierto que Estados Unidos debe levantar el bloqueo. Pero y mientras no lo hace ¿qué debemos hacer nosotros los cubanos? Si como ahora, trata de “endulzarnos “con medidas que realmente no significan un alivio de los rigores del bloqueo.

Creo que debemos  levantarles  una campaña internacional, como ya lo  estamos haciendo, que no los deje vivir;  poniéndolos en la picota a cada momento, mostrándoles a todos  su falta de ética y de moral, no solo para con  Cuba, sino con el mundo;  descubriéndoles sus manejos con el bloqueo.

¿Ahora qué harán con la votación de la Resolución de Cuba sobre el bloqueo en la ONU? ¿Votaran a favor o en contra? Pues ya no se justificaría una votación en contra,  para  mantener las prerrogativas presidenciales, como hicieron con la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917.

Creo que  hay que ejercer presión sobre  Estados Unidos, en particular, sobre  Obama, con todo que tengamos a nuestro alcance,  para que no pueda darse el lujo de demorarse  con “curitas de mercuro cromo como las de ahora” y mucho menos,  continuar dejando pasar  medidas  punitivas   contra Cuba,  que solo se justificarían a partir de un juego político con el que  quieran presionarnos para lograr concesiones dentro de las  negociaciones. Ese juego político continua siendo el mismo del principio de su administración. Manejar el bloqueo de dos modos: para empoderar aquellos sectores de la sociedad civil que él piensa lo pueden acompañar en su proyecto subversivo contra Cuba  y presionar al Liderazgo Político cubano  con medidas  que le resten capacidad para llevar adelante el proyecto socialista. En honor a la visita del Sumo Pontífice  diría:

“Que Jesucristo  me perdone, pero no les creo”.

La Habana, Septiembre 18 del 2015

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