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viernes, 8 de diciembre de 2017

¿QUÉ SE TRAE TRUMP ENTRE MANOS CON CUBA?

Esteban Morales Domínguez
UNEAC


Este Presidente, como dice el viejo refrán, no acaba de poner “todos los huevos en la canasta” de Cuba.
¿Qué puede estar ocurriendo con Trump?
Es como si estuviera atravesando una encrucijada. Sus declaraciones de Miami parecían decirnos que desmontaría toda la política de Obama hacia Cuba.
Pero más bien parece estar en un forcejeo consigo mismo, de lo que desmonta y lo que no.
Sin dudas está haciendo cosas que desmejoran mucho la política hacia Cuba. Pero la idea de que volvería a la guerra fría con Cuba, no parece desplegarla completamente. Le ha entrado con suma agresividad a la cuestión de las visitas y la emigración de cubanos, pero no impide los vuelos, no afecta las remesas ni los paquetes y los viajes en cruceros parecen estar viviendo un proceso de reanimación. Creo que no es casual el entusiasmo de la reciente reunión al respecto. Cruceros llegan casi todos los días.
El turismo hacia Cuba continúa creciendo y el coqueteo del capital con la Isla se mantiene activo. Más bien, parecen estarse abriendo espacios para los negocios con Cuba, aunque siempre amenazados por los obstáculos del bloqueo que no cesa, la imposibilidad del uso del dólar y la amenaza continua de sancionar a quienes se atrevan a entrar en negocios con la Isla.
Una señal interesante es que la extrema derecha con lo único que se sintió conforme fue con el discurso del Presidente en Miami, que fue muy agresivo. Respecto a las acciones posteriores contra Cuba, siempre han expresado su inconformidad con lo que el Presidente está haciendo, por considerarlo insuficiente.
Creo que el Presidente les hizo un regalo para que lo dejaran tranquilo. Púes el acoso de Marco Rubio fue brutal. Pero es muy difícil creer que “Trump haya comprado el paquete de Cuba a la extrema derecha de Miami.” Pues esa extrema derecha ya no tiene nada que darle a ningún presidente norteamericano.
No creo que Trump piense que estos les pueden devolver a Cuba. Él puede parecer loco, pero no es estúpido. Esa época ya pasó. Y once presidentes no lo lograron, cuando lo tuvieron casi todo para hacerlo. Mientras hoy, el mundo ha girado a favor de Cuba y en contra de Estados Unidos. Y la extrema derecha de Miami, no exhibe la fortaleza política que tuvo antes, ni el público que la seguía tampoco.
Más bien Trump parece estar viviendo algunas encrucijadas que tienden a molestarle bastante.
No creo que su probada mentalidad de hombre de negocios le esté permitiendo romper todas las potenciales ataduras con Cuba. Es suficientemente inteligente para saber que no ganaría nada y que podría estarse perdiendo muy buenas oportunidades.
Trump recurre a la acusación del llamado ataque sónico contra el personal diplomático de la embajada en La Habana, más bien moviéndolo como una justificación para mantener en suspenso la política hacia Cuba. Pues nadie ha podido demostrar que Cuba este implicada en el hecho y no se presentan pruebas porque no existen. Sí se viesen obligados a presentar las pruebas todo terminaría, porque se trata de una gran farsa. Y eso tiene que ver con que Trump no posee reales razones para volver a aplicar una política agresiva hacia Cuba, más que aquella que proviene de la necesidad de mantener de su lado a Marco Rubio, quien lo debe defender en la Comisión Senatorial que analiza si hubo colusión o no con los rusos dentro de la campaña presidencial del 2016. Más bien Trump le está pagando por adelantado el favor a Marco Rubio y su séquito.
Su interés es también romper con todos los compromisos internacionales de Estados Unidos: la UNESCO, el cambio climático, los compromisos migratorios; no aceptar el acuerdo nuclear con Irán y, por último, lo más reciente, situar la Embajada norteamericana en Jerusalén Este, lo cual ha levantado una ola de protestas entre sus propios aliados y la amenaza de una nueva intifada por parte de los palestinos. Trump parece estar irremediablemente solo con esa última medida. ¿Que pretende con ello, no se sabe todavía?
Internamente, Trump, con su nuevo modelo de presupuesto, ha provocado las críticas de los más destacados economistas premios nobeles, que lo acusan de promover una política impositiva que solo beneficia a los ricos. Lo cual es totalmente lógico en su caso.
Continúa con su idea de hacer pagar el muro a los mejicanos, que les repiten continuamente que eso no es posible.
Pretende manipular el TLC, lo que no ha conseguido aún.
Se ha involucrado peligrosamente en una actitud, racista y anti musulmana, promovida por los grupos de odio, poniendo en manos de lo peor de la sociedad estadounidense la tranquilidad del ciudadano común.
Pero las aguas más turbias en las que cada día parece estar nadando más profundamente, son las que se refieren a la posible colusión con los rusos, durante su campaña presidencial en el 2016. Lo cual lo tiene al borde del juicio político. Se trata de un asunto que cada día avanza más contra el Presidente. Las recientes declaraciones de su exconsejero de seguridad nacional, sitúan a Trump al borde del impeachment.
Todo ello transcurre dentro de un ambiente político marcado por la realidad, de que casi a un año de su administración, no ha logrado estabilizar su equipo de gobierno. Lo cual hace de su administración algo bastante incoherente y peligrosa.
La historia norteamericana no registra una situación similar en el siglo XX y lo que va del XXI, para un presidente estadounidense en casi un año de gobierno, Pero los intentos de Trump al asumir la administración en el 2017, no han sido simples movimientos políticos, se ha propuesto destruir el establishment político anterior y cambiar la forma de gobernar. No se trata para el Presidente de un simple cambio de administración, sino de un cambio de época para Estados Unidos, caracterizado por los parámetros siguientes:
-Trump parece estar diciendo que los poderosos hombres de negocios no quieren que los políticos los representen, se quieren representar ellos mismos. Y nadie mejor que él, para ser líder de esa posición.
-Que América, dígase Estados Unidos, quiere no solo ser el uno sino el único. Para sí y más nadie. Incluyendo la exclusión de sus históricos aliados.
¿Estará renunciando Trump a lo que hizo de Estados Unidos lo que ha sido? Un imperio global y transnacional dentro del cual los aliados obedecían sus políticas como si fueran las propias
Hay fuerzas políticas poderosas que defienden ese sentido imperial que el presidente ahora quiere desmontar, lo cual es muy peligroso para Trump.
-Trump quiere manejar Estados Unidos como una gran corporación, que garantizará sus ganancias por encima de las de todos los demás.
-No le interesa solidarizarse con el mundo para solucionar problemas globales, porque para ello Estados Unidos tiene que aportar recursos, sacrificar espacios para su expansión o apoyar acuerdos que lo amarraran a vivir en un mundo compartido y de paz.
-La paz no es su principal objetivo político. No la menciona. Solo la aceptaría si supiera que Estados Unidos está en peligro de pagar un alto precio. De lo contrario, siempre escogería la guerra como solución. Miremos el caso de Corea.
-Menosprecia el modelo de Estados Unidos como un sistema del cual ese país sea líder lo que tiene un alto costo. Solo le interesa ganar siempre para sí, aunque para ello tenga que sacrificar las relaciones con sus históricos aliados. Se ve a sí mismo como una fortaleza sitiada por la envidia hacia su sistema y modo de vida, sus recursos de todo tipo, su poderío militar, su economía, las potencialidades que piensa tienen para resistir, mientras se apodera del mundo.
Confía en su única y propia fuerza, con la mentalidad típica del avaro y criminal empresario, al que solo le interesa incrementar sus ganancias continuamente, aunque para ello tenga que arrebatárselas a los demás; amigos potenciales o enemigos. En eso consiste realmente su locura. Por eso es tan peligroso. Por ser alguien que se guía solo por una lógica imperial de la que no se aparta, aunque tenga que sacrificar la tranquilidad del mundo, confiando en que todo sería, menos la tranquilidad propia.
í-Así hizo Trump su fortuna y confía plenamente, que gobernar a Estados Unidos, funcionará como un regalo, para la extensión de los propósitos que siempre le han guiado. Confía, además, en que cuenta con la simpatía de los que son como él y que eso es lo que quieren para Estados Unidos. Cuenta con la simpatía de sectores, grupos y personas que piensan igual, por lo que no sería sorprendente que lo sometieran a un juicio político, pero también que lo volvieran a elegir como presidente. Porque su elección no fue el resultado de su genialidad propia, sino de una sociedad profundamente dividida, corrupta, egocéntrica, racista, explotadora, mesiánica, tecnoaristocratica, tecnoburocrática. La elección presidencial no es en realidad un acto democrático, sino una negociación entre el candidato y la masa de votantes potenciales a que se tiene que enfrentar.
Pero, además, la política de Trump hacia Cuba se presenta ahora como ahistórica e ilegítima. Porque no tiene en cuenta los más de cincuenta años de una política fallida que llevaron a su cambio y a reconocer su inefectividad y el aislamiento en que había sumido a Estados Unidos y que al mismo tiempo, Cuba no había podido ser aislada del mundo y tampoco de la propia sociedad norteamericana.
Por su parte, Cuba es importante, para los cubanos, pero no es más que una mínima expresión de lo que Trump quiere hacer con el mundo. Léanse sus discursos, sobre todo el de Naciones Unidas. Tanto Trump como su representante en la ONU, hablaron como si estuvieran dentro de un teatro de títeres, manejando los hilos de los que allí estaban sentados. Como si los que allí estaban, estuvieran obligados a bailar al son de la música que ellos ejecutaban.
Por ello, la batalla que libra hoy Cuba, es más que nunca, no solo una batalla propia. La actual política de Trump la hace girar dentro de una órbita en la cual, la Isla puede brindar solidaridad, recibirla más que nunca e incrementar sus alianzas, para evitar que Estados Unidos logre ahogarla.
Por eso, el núcleo fundamental de la estrategia política de Cuba hoy, no es simplemente defenderse de Trump, sino aliarse con todas aquellas fuerzas que desean liberar al mundo de la a actual política de Estados Unidos.
La Habana, diciembre 9 del 2017.





EL TEMA RACIAL EN LA REALIDAD CUBANA DE HOY

Esteban Morales Domínguez

UNEAC.


En la Cuba actual, el racismo está en la conciencia de las personas. Pero lamentablemente también en la realidad. Conciencia y realidad se retroalimentan. Produciendo una situación en que resulta indispensable trabajar sobre los dos planos del fenómeno, para lograr comprenderlo y eliminarlo. Por supuesto, lograr avances en la conciencia será siempre mucho más difícil que en los marcos de la realidad material.1

A ello se agrega, que, durante muchos años, desde 1959, la realidad que se vivía no contribuía a la persistencia de los estereotipos raciales, discriminación y racismo. El ambiente social predominante presentaba las características propias de una sociedad que avanzaba en sus proyectos de crear un nuevo modo de producción y junto con él, nuevas formas de vida y de convivencia social. El triunfo revolucionario en 1959 había abierto esas posibilidades. El Líder de la Revolución también había alertado sobre la existencia de la discriminación racial y sus consecuencias. En momentos tan tempranos, como marzo s de 1959, había abordado el problema.


Pero, a partir de la segunda mitad de los años ochenta, las cosas empezaron a cambiar, trayendo un conjunto de problemas que comenzaron a afectar seriamente el curso del desarrollo de la nación.
No se trataba de la contrarrevolución, ésa había comenzado a afectarnos desde el propio año 1959, pero lejos de desmembrar el proyecto revolucionario, sirvió para cohesionar al pueblo alrededor del proyecto revolucionario y de su liderazgo político. La contrarrevolución, en esos años, sirvió para radicalizar el proceso, elevar la conciencia antiimperialista, cohesionar al pueblo alrededor de las tareas principales, elevar la capacidad de respuesta ante los intentos por destruir a la revolución, comprender la capacidad del internacionalismo como arma de defensa y de contraataque.

Los proyectos sociales desplegados, con profundo sentido de justicia, sirvieron para formar a un pueblo que se núcleo más profundamente que nunca alrededor de una identidad nacional rescatada y de una identidad cultural fortalecida e inclusiva. Que elevo a planos insospechados su instrucción y nivel cultural. Que hizo de la solidaridad un principio básico de la convivencia social. Que logro creer, sobre una base de realizaciones objetivas, que las lacras del pasado desaparecerían. No todo fue bueno, en términos de experiencias acumuladas. Se cometieron errores, hubo fallas y desaciertos de todo tipo, que ahora nos laceran y obstaculizan las rectificaciones y los avances. Nos percatamos de que muchas cosas deben ser cambiadas, rectificadas, incluso desplazadas de nuestra realidad. Pero se avanzó y la sociedad cubana comenzó a ser diferente, mejor, más sólida. Dentro de ello, aunque las preocupaciones sobre la cuestión racial permanecieron en muchas personas, reclamar el tratamiento de los asuntos negativos que aun sobrevivían no parecía tener la prioridad, que tal vez si ameritaba darles. Porque en medio de los avances que se iban obteniendo, no parecía legitimo ni prudente reclamar sobre un problema que al parecer se iba solucionando. Y que siempre había encerrado el peligro de dividirnos. Por eso, negros blancos y mestizos, todo el pueblo dio su voto de confianza a la altura de 1962, cuando se declaró que el problema racial estaba resuelto.

Algunas cosas, que al parecer estaban muy bien, no lo estaban en realidad. Entre ellas:

-Casi nadie se cuestionaba de que las cosas podían hacerse de otro modo y los pocos que se atrevían a manifestar sus discrepancias, terminaban aplastados por el pensamiento social único, que casi todos apoyaban.

-Creíamos que el proceso que llevábamos adelante era irreversible y todo lo que parecía cuestionárselo terminaba demonizado.

-De los Países Socialistas parecía venir todo lo mejor. Reproducíamos sus errores y modelos con casi religiosa disciplina. Particularmente en el trabajo científico de las Ciencias Sociales cubanas, así como en el campo de la economía.

-Nuestro socialismo vestía un uniforme que no podía diferenciarse ni en el mínimo detalle del uniforme que vestían los llamados Países Hermanos.

-Comenzamos a tener conciencia de nuestras diferencias, solo cuando estas se convirtieron en mecanismos de defensa. “La revolución a Cuba no vino con las tropas del Ejército Rojo”. El llamado campo Socialista comenzaba a desmoronarse y nos negábamos casi intuitivamente a caer como fichas de dominó. Entonces, como mecanismo de defensa, comenzamos a insistir más en lo que teníamos de diferente y con ello, a saber, que debíamos apoyarnos más en nuestros valores nacionales.

-Así emerge el llamado “Periodo de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que hacia mediados de los ochenta, comenzó a diferenciarnos definitivamente, porque se apartaba de un camino por donde comenzaban a moverse los ex países socialistas europeos y que nosotros teníamos la idea de que no debíamos seguir. Ganando así la conciencia de no copiar, de la que antes casi carecíamos. Ya habíamos copiado demasiado y por ese camino, sobre todo, con Estados Unidos al lado, llegaríamos al laberinto que ya conocíamos y que no queríamos repetir. Pues volveríamos a ser, como antes de 1959, una neo colonia de Estados Unidos.

-Ese mismo liderazgo político, bajo el cual se construyeron los avances, aunque también se cometieron los errores, fue el que en definitiva nos salvó. Porque Fidel Castro, “con su visión de al doblar de la esquina”, intuyo el derrumbe y comenzó a prepararnos y a prepararse él mismo para lo que se avecinaba.2

-Pero lo que más nos afecto fue el derrumbe económico. Con el perdimos casi todas las seguridades. Nuestro PIB cayó un 35% en tres años y se esfumo el 85% de nuestro mercado. El golpe fue brutal y aunque “chocamos con la terapia”, no usamos “la terapia de choque”, pues el estado absorbió el costo de la crisis y el pueblo sufrió bastante, pero mucho menos de lo imaginable bajo aquellas condiciones. Aunque se derrocharon recursos y sobre todo petróleo, de todos modos se puso de manifiesto que también se crearon capacidades técnicas, materiales y sobre todo humanas, que desempeñaron un papel clave para detener la crisis económica en 1994 y comenzar a crecer nuevamente.

- Los resultados sociales de aquella crisis económica, con atisbos de crisis social, nunca política, nos sirvieron para percatarnos de que nuestro patio era particular “pero que en el llovía y nos mojábamos como en los demás”. Se agudizaron las diferencias sociales, apareció la prostitución, hizo su emergencia algo de droga, creció la delincuencia, bajo el nivel de vida y en ese contexto, los grupos raciales negros y mestizos, comenzaron evidenciar, de que a pesar de lo que habían avanzado, no habían logrado un proyecto de vida a la par con la mucha de la población blanca, equilibrado y sostenible.3

De ese contexto social y sobre todo económico de la crisis de finales de los años ochenta y principios de los noventa, reemergió el racismo. Nos percatamos de que no había desaparecido, de que no estaba desapareciendo al ritmo que habíamos presupuesto, sino que lo que había ocurrido, era que se había “escondido, esperando situaciones propicias para su re emergencia. Como las que ahora se presentaban.

Cuba, en la cuestión racial, devenía así en un paradigma. Ningún país del hemisferio había cambiado tanto como Cuba, En ningún lugar como en la Isla se había desplegado una política de justicia social, que persiguiera la desigualdad hasta los mismos bordes del igualitarismo, en ninguna nación del hemisferio en que vivimos se había logrado hacer retroceder el racismo y la discriminación de todo tipo como en Cuba. Y sin embargo, se ponía claramente de manifiesto que no había sido suficiente. Mostrando fehacientemente, que 50 años de revolución, aunque muy radical, no eran suficientes para borrar más de 400 años de esclavitud y neocolonialismo.
Hoy, a nivel de los años transcurridos del 2000, las estadísticas recogidas muestran claramente, que no solo fueron negros y mestizos los más golpeados por la crisis, sino que esas diferencias se mantienen y que, en los años más recientes, incluso se han agravado.

No solo los puntos de partida que han caracterizado la situación de blancos, negros y mestizos, continúan siendo difererentes, sino que las desigualdades existentes continúan constituyendo el parámetro fundamental, que como punto de partida debe ser tomado en consideración para la política social y que dentro de esa política, hay que tener en cuenta el color, pues continua siendo una fuerte variable de diferenciación social.4
Hoy los cubanos somos más que nunca antes iguales ante la ley, pero continuamos siendo desiguales, en términos raciales, para alcanzar las oportunidades que la propia política social pone a nuestra disposición.5

Negros y mestizos son los que peor viven, los que menos remesas reciben, los más representados en la población penal, los que menos tienen a su alcance un empleo en la llamada economía emergente ( del dólar y las corporaciones), los que menos representados estuvieron hasta hace muy poco en las estructuras del poder político y administrativo.6

Sin embargo, continúan existiendo problemas y deficiencias que afecta más a los grupos negros y mestizos que al resto de la población y que impacta negativamente en el trabajo a realizar para solucionar la situación, especialmente en nuestros jóvenes: ellos son:

  1. El racismo y la discriminación racial aun existente provienen también de la limitada atención, que, de manera específica, le dimos a este problema durante muchos años, hasta que a la altura de mediados de los años ochenta el Liderazgo Político de la Revolución se percató de que había que hacer serios ajustes en la política social seguida hasta esos años. Tomando en consideración el color de la piel, como lo que es, una variable de diferenciación social.7

  1. Que es necesario fortalecer la identidad cultural y racial, dentro de la identidad nacional. Priorizada esta última dentro del enfrentamiento político, pero descuidadas las otras


  1. Que son necesarios ajustes en la educación a todos los niveles, entre ellos, fortalecer la enseñanza de la historia.

  1. Que es necesario que el color y los estudios raciales entren en la escuela a todos los niveles. Fortaleciendo los estudios engráciales en las universidades. Los estudios sobre África, Asia y Medio Oriente. Desterrando el occidentalismo, ese fenómeno de absolutización de un componente ideológico y cultural que nos induce a una forma maniquea, hegemónicamente blanca y racista de asimilar la cultura occidental, la universal y nuestra propia cultura cubana.

¿Cómo es posible que en una nación multicolor, como Cuba, con una herencia neocolonial tan cercana, no haya un tratamiento científico de esos problemas en nuestra educación superior?8
¿De qué desarrollo de la ciencia podemos hablar en nuestras universidades, si el núcleo de ese desarrollo, que es, en primer lugar, auto reconocernos como pueblo y como nación, se presenta incompleto, apenas se aborda o se les da un tratamiento prejuiciado, a esta parte esencial de la identidad nacional?
¿De qué cultura general e integral podemos hablar hoy en Cuba, con esos lastres neocoloniales en nuestra enseñanza?

Se trata de que un abordaje científico de los problemas de la llamada “raza” y el color, aspectos esenciales de la identidad, que deben entrar en la escuela cubana, a todos los niveles, para que puedan pasar definitivamente a la cultura, lográndose así combatir a fondo las aristas negativas, que aun permiten espacio al racismo, los estereotipos raciales, la tendencia al blanqueamiento y la discriminación racial existente en nuestro país. No se trata simplemente de dar a nuestro estudiante una formación cultural, sino de una formación cultural antirracista.

  1. - Nuestro sistema estadístico debe aún mejorar considerablemente, para que el color, pueda quedar recogido en las mediciones socioeconómicas que generamos. No basta que contemos a nuestra población, esta también tiene que ser registrada en todos sus rasgos, siendo particularmente el color una variable de diferenciación social muy importante en un país como Cuba .No tomar en consideración esta variable mencionada, deja fuera del análisis de la población un conjunto importante de indicadores de diferenciación social, que impiden caracterizar de manera real la situación socioeconómica de la gente, introduciéndose entonces sesgos inadmisibles, que afectan a la política social y a la dirección de la sociedad en su conjunto.9

Categorías económicas y socioeconómicas como, desempleo, calidad del empleo, niveles de ingreso, salario, estado y calidad de la vivienda, marginalidad, violencia familiar, remesas, acceso a los niveles de educación superior, migración interna, migración externa, promedio de vida, mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad general, niveles de la jubilación, acceso a la recreación, equipamiento doméstico y otros, deben ser estadísticamente cuantificados tomando en consideración el color de la piel.10

No toda la población cubana disfrutaba, al mismo nivel, de las ventajas que la política social pone a su disposición. Porque la distribución social, durante muchos años, fue igualitaria, pero la población no es homogénea, por lo que, debido a razones, que también puede ser de orden racial, no todos los ciudadanos han estado en similares condiciones para alcanzar las oportunidades puestas a su disposición. Lo cual en la educación se observa con claridad. Pues, no es lo mismo provenir de una familia de universitarios, que de una familia obrera, sin antecedentes de contacto con la vida intelectual. Lamentablemente, aun, no es lo mismo vivir en Nuevo Vedado que en Parraga o Pogolotti.11
Aquello de que “todos somos iguales” fue un slogan de la demagogia republicana. No, todos los cubanos no somos iguales. Hay que reconocer, que por término medio, según seamos blancos, mestizos o negros, aunque iguales ante la ley y frente a una política social extraordinariamente humanitaria, hemos tenido puntos de partida históricos diferentes, que se trasladan de generación en generación y que aun arrastramos de una historia colonial y neocolonial de 500 años. Por lo que, el único modo de borrar esa compleja realidad, es fundamentar la política social en las desigualdades aun existentes. Por lo tanto, hay que tener cuantificadas y bien localizadas esas desigualdades. Para atacarlas allí donde se estén produciendo.12
Nuestras estadísticas, de todos tipos, tanto demográficas como socioeconómicas, deben recoger el color. Pues tienen que ser el reflejo de la nación, que no es otra cosa que al pueblo que la compone. Cuba no es Suecia ni Holanda .Estamos en el Caribe. Con una historia muy peculiar. No se trata de un simple deseo; no, es que cuando no reflejamos el color, estamos echando al cesto del olvido siglos de historia. Estamos ignorando la reproducible herencia del colonialismo que aun padecemos todos.13

Me pregunto ¿cómo entender y dirigir científicamente a la sociedad cubana sin tomar en consideración el color? ¿De qué pueblo estamos hablando? ¿A qué nación nos estamos refiriendo, cuando no tomamos en consideración el color?14Pongamos un ejemplo que nos ilustra un poco.
En los Estados Unidos, la nación económicamente más desarrollada del planeta, cuando a nivel federal la tasa de desempleo es un 7 %, entre los hispanos es de un 10 o 12 % y entre los negros de un 15 a un 20%.¿ A qué se deben esas diferencias? Incluso en la nación más rica del mundo. Si introducimos al estado, en el análisis, la comparación se hace aun más compleja.

La multicolaridad, rasgo que caracteriza a nuestra nación, tiene que estar presente en todos los escenarios en que el pueblo se desenvuelve. Y cuando no este, debemos exigirla, todos los que tengamos conciencia de su importancia: blancos, mestizos y negros .Pues se trata de que nuestra sociedad no sería definitivamente democrática, culta ni para todos, sin considerar ese ingrediente. Democracia, justicia social, derechos humanos y equilibrio racial, son inseparables.15De lo contario, aunque no lo queramos, contribuimos a perpetuar el desequilibrio, que no es solo de color, sino clasista, que subyace como herencia del colonialismo. Pues clase y color se dieron siempre la mano en la historia de nuestro país. Donde decir blanco, era decir hegemonía cultural, riqueza, cultura; mientras que negro, era decir esclavitud, pobreza, deculturacion, cultura sojuzgada.


Entonces, la llamada Acción Afirmativa debe tener su espacio entre nosotros .De lo contrario va a ser imposible que, dentro de un periodo de tiempo medianamente aceptable, podamos equilibrar los diferentes puntos de partida histórico de los grupos raciales que componen hoy nuestra sociedad.16
Un problema social, que aun no esté resuelto, adopta siempre expresiones concretas, que no pocas veces son directamente políticas. Vivimos hoy momentos muy difíciles y complejos. Estos se caracterizan porque los problemas tienden a institucionalizarse. Razón por la cual, la sociedad civil cubana actual está hoy generando, paulatinamente, respecto a la cuestión racial, una institucionalidad propia, al margen del estado, sus dispositivos y aparatos. También al margen del gobierno y las organizaciones políticas y de masas. Lo cual quiere decir, que existen sectores de la sociedad, especialmente afectados por la cuestión racial, blancos, negros o mestizos, que no encuentran en ella la institucionalidad que termine de dar respuestas a sus nuevas necesidades, inquietudes y preocupaciones.17
Entonces, particularmente los afectados directamente o aquellos para los cuales el tema racial es un objeto de preocupación, con independencia del grupo racial al que pertenezcan, no encuentran todavía una respuesta política en las instituciones existentes. Siendo este uno de los retos a que hoy se tiene que enfrentar la sociedad cubana y que no puede dejar de formar parte del debate para su perfeccionamiento.

El debate racial aun no es promovido desde esos niveles. El tema racial no está en las agendas de ninguna de las organizaciones políticas y de masas, ni en la de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El tema racial no aparece en ninguno de los documentos puestos a debate público recientemente. No se debatió en el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, aunque Raúl Castro lo menciono; ni en los Comités de Defensa de la Revolución. Tampoco aparece en el trabajo del Movimiento Sindical.18Salió al calor de las críticas realizadas por Raúl Castro a la política de cuadros en el VI Congreso del Partido y continuara emergiendo cuando se discutan los problemas sociales y políticos en la próxima Conferencia del partido.19

Salvo para un número muy limitado de instituciones, como el Ministerio de Cultura, la UNEAC y la Fundación Fernando Ortiz, junto a otras fundaciones, Proyectos Comunitarios y grupos informales, el tema racial no tiene una presencia explicita amplia en la vida nacional. Los medios de información lo reflejan muy limitadamente y sin ninguna sistematicidad, así como tampoco son muy divulgadas aun las actividades que se realizan sobre el tema.20

Sin embargo, el marco de las preocupaciones respecto al tema racial se están ampliando y sus expresiones en el trabajo cultural van tomando cada vez mayor espacio.
Se ha venido formando un consenso alrededor del tema, su importancia y necesidad de su tratamiento, sobre todo, en medio de la compleja situación económica actual. Se van acumulando expresiones de los líderes principales del país, en los discursos de Fidel y Raúl; la institucionalidad gubernamental y política, está reaccionando. Existiendo múltiples señales de que se están generando medidas y potenciales políticas que tienen que ver directa o colateralmente con el tema racial, dando continuidad a las ya existentes.21

Entonces, se ha comenzado a trabajar fuertemente para institucionalizar el tema y sus posibles soluciones, desde una perspectiva que contribuya y forme parte del conjunto de políticas que el país está debatiendo para hacer avanzar el socialismo. Sobre todo, porque también hay que brindar batalla a ciertos grupos, que lo están enfocando como un problema de ausencia de democracia, derechos humanos y libertades civiles para los negros, en nuestro ambiente social actual.22Con posiciones que están vinculadas a un manejo contrarrevolucionario del tema. Aprovechando las consecuencias del debate recientemente abierto en la Comisión de Derechos Humanos y Raza, celebrada en Ginebra. Se está produciendo aquello sobre lo que tantas veces han alertado varios intelectuales revolucionarios en Cuba. Tema de nuestra realidad, que nosotros mismos no abordemos, otros lo toman en sus manos y no siempre con las mejores intenciones.
Tratándose, sobre todo, de un asunto en el que existen diferentes posiciones ideológicas y puntos de vista políticamente contrapuestos. Que vinculan ya el asunto racial con la actual política de subversión de Estados Unidos hacia Cuba. Por lo que pensamos que hay que trabajar fuertemente en las direcciones siguientes:

  • Hay que terminar de abrir fuertemente el debate público del tema y prepararse para los impactos que en este periodo nos puede traer.

  • Hay que llevar el tema racial a los debates de la Conferencia del Partido.23

  • Hay que tratar los asuntos del tema a través de los mecanismos de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular a todos los niveles.24

  • El tema tiene que terminar de formar parte de la agenda en las organizaciones políticas y de masas y dentro del Movimiento Sindical en particular.


  • Hay que continuar trabajando para adoptar medidas inmediatas que nos permitan avanzar de manera integral en el marco de la educación a todos los niveles en la divulgación y el trabajo cultural.

- Hay que tratar de crear un dispositivo institucional específico, a nivel estatal del gobierno o de ambos, para atender el tema racial.

Finalmente, los cubanos tampoco podemos limitarnos a ser meros espectadores, del llamado Movimiento Afro descendiente, bajo el pretexto, sobre todo, de que en Cuba no hay pueblos originarios o de que en Cuba todos somos afro descendiente.

En cada uno de los tres encuentros continentales de la campaña “500 años de resistencia indígena, negra y popular “, y en otras conferencias Internacionales sobre los Afro descendientes, se han producido declaraciones de solidaridad con Cuba. Porque un movimiento que tiene como eje la reivindicación del derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas y afrodescendientes, perciben al pueblo cubano como un símbolo de la resistencia continental en la defensa de la soberanía y la dignidad. Entonces, ¿Cómo podría Cuba no identificarse con este movimiento?, ¿Cómo podría no considerarlo un aliado importante en la lucha antiimperialista, es decir, en la lucha liberadora del continente?

Septiembre del 2011.





1 Ver: Esteban Morales “Cuba: raza después de 1959”, Enciclopedia sobre Cuba, en proceso de publicación, septiembre 2011.
2 Alguien dijo en una ocasión, y yo lo comparto, que “Fidel va al futuro, regresa y nos lo cuenta”. Un ejemplo de ello lo tenemos muy reciente. Ver: periódico Granma, jueves s 8 de septiembre del 2011, “Tres preguntas de Fidel en 1999 a los Jefes de Estado de la OTAN que no fueron respondidas “. p.5
3 No sería justo ni cierto decir que la población blanca no sufrió también; sino que negros y mestizos, masivamente sufrieron más.
4 ver Niurka Núñez González, Pablo Rodríguez Ruiz, María M. Pérez Álvarez, Odalys Buscaron Ochoa, Lazara Y. carrazana Fuentes, Ana.J. García dally, “Las Relaciones Raciales en Cuba: Estudios Contemporáneos”, Colección Fuente Viva No. 35, editorial fundación Fernando Ortiz, 2011, pp.13-84.
5 Ver: esteban Morales. Frente a los Retos del Color en Medio del Debate por el Socialismo.
6 En la última asamblea nacional y el Congreso del partido, se ha dado un salto considerable, incrementándose sustancialmente la representación de negros y mestizos en las estructuras políticas y administrativas. Ver: Revista Bohemia, 6 de mayo de 2011, donde aparecen las cifras.
7 La política social inaugurada en 1959 fue igualitaria, trato la pobreza en general y a todos los pobres como iguales, con independencia de su raza o color de la piel. Todos avanzaron, pero con puntos de partida desiguales, según fueran blancos, negros o mestizos, las brechas se mantuvieron. Solo que a más altos niveles.
8 Lamentablemente existen muy pocos especialistas de estas materias en nuestras universidades. Se cuentan con los dedos de una mano los profesores que serían capaces de ofrecer una buena conferencia de historia de África, Asía y Medio Oriente. Lamentablente, quien fuera nuestro mejor especialista de historia de África y Medio Oriente, el Dr. Armando Entralgo, con una obra reconocida, falleció hace pocos años. En la Escuela Secundaria y los preuniversitarios, no se les presta suficiente atención a estas materias.
9 Si el color de la piel, por término medio, diferencia a los cubanos, en su status socioeconómico, dejarlo a un lado, significa no estar en condiciones de reflejar en nuestras estadísticas las diferencias sociales, u ocultarlas, que es peor.

10 Es asombroso, la cantidad de estadísticas, que Cuba envía a Naciones Unidas, en las que la población no es clasificada por el color de la piel. Por lo cual, la verdadera obra social de la revolución, pierde la oportunidad de ser mostrada. ¿Cuáles son las razones que explican esa garrafal ausencia? Cuba es una sociedad multicolor y ello no es simple asunto de pigmentación, sino de historia. Ver del Autor, Cuba: color de la piel, nación, identidad y cultura. ¿Un desafío Contemporáneo?, libro Contracorriente V, editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2008, pp.163-189, nota 58. Se trata, además, de que nuestros censos no consideran para nada las diferencias lingüísticas, la mezcla subyacente en nuestra población entre cubanos y descendientes de antillanos (jamaicanos, haitianos etc.). La población china, al representar menos de un 1% fue eliminada del censo. No se toman en consideración los lugares de procedencia. Por todo lo cual, el censo es aún muy deficiente culturalmente. Un censo no es solo un asunto estadístico-cuantitativo, sino más que ello, cultural.

11 En el contexto de la Crisis de 1989-1994, el aun Presidente del Consejo de Estado, Fidel Castro, se percato de esta situación y oriento realizar varias investigaciones, buscando el trasfondo de estas diferencias, lo que ha permitido hacer ajustes importantes dentro de la política social. Y tener una mayor conciencia de las diferencias que se ocultan tras la ausencia o la homogeneidad de las estadísticas sociales, que aun recogemos y que no las aportan...
12 Han pasado solo 51 años desde que una revolución radical decidió atacar las desigualdades generadas por la sociedad cubana, provenientes de un régimen colonial esclavista, primero y de una república neocolonial después, que no impidieron que avanzara la modernidad, pero solo para un porciento muy bajo de la población. El resto, la formaban un pequeño grupo de potentados, una exigua clase media y una gran masa de trabajadores asalariados y campesinos pobres, blancos, mestizos y negros, junto a una gran masa de negros y mestizos, que salvo poquísimas excepciones, nunca tuvieron acceso a la riqueza. La pobreza fue también masivamente blanca en la Cuba anterior a 1959, pero la riqueza nunca fue negra. Negar esa realidad, aun no superada, por demás, agravada entonces por la discriminación racial, llevaría a una falta de realismo político, que terminaría afectando, no solo el proyecto social de la revolución, sino incluso la estabilidad política de toda la nación. Fidel castro se percato de ello a tiempo y oriento actuar en consecuencia. (Nota del Autor).
13 Hay que decir además que la historia de Cuba como parte del Caribe tuvo sus peculiaridades. Para ampliar ver: Orbita de Moreno Fraginals, capitulo “Peculiaridades de la esclavitud en Cuba”, Edición Alfredo Prieto, Ediciones UNION, UNEAC, La Habana, pp.154-167.
14 Ver del Autor. Estadísticas y Color de la Piel. Jiribilla, 2010.No es tan importante que detrás de un color negro se esconda un componente genético mayoritariamente blanco o a la inversa. Eso es importante desde el punto de vista ético, moral, cultural, antropológico, pero no se ve y es como sino existiera. Lo que se ve es el color de afuera y la discriminación en Cuba no es un problema de componente genético ni sanguíneo, sino de color Lo predominante en Cuba es la llamada “línea del color” .Se discrimina por el color, a simple observación. Ni siquiera por otros rasgos. En Cuaba se pueden tener los ojos azules, pero si el color es negro o mestizo, ello basta para ser discriminado.
15 En el Informe al VI Congreso del PCC Raúl castro Ruz, dice: que “… la dirección del Partido, a todos los niveles, debe hacerse una severa autocritican Y adoptar las medidas necesarias para evitar la reaparición de tales tendencias. Ello a su vez es aplicable a la insuficiente sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del merito y las condiciones personales. No haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza que cargaremos sobre nuestras conciencias durante muchos años, porque sencillamente no hemos sido consecuentes con las incontables orientaciones que desde los primeros días del triunfo revolucionario y a lo largo de los años nos impartió el compañero Fidel… Porque además, la solución de esta desproporción formo parte de los acuerdos adoptados por el Trascendental Primer Congreso del Partido y los cuatro que le sucedieron no aseguramos su cumplimiento. Asuntos como estos, que definen el futuro, jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsión y la más firme intencionalidad política de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba”. El propio Congreso y sus resultados, han sido una expresión clara, a partir de una considerable presencia de negros, mestizos y jóvenes en todos sus órganos de dirección al máximo nivel .Periódico Granma, domingo 17 de abril del 2011, p. 6 del Informe Central al VI Congreso del Partido.

16 Ver del Autor: Cuba Acción Afirmativa: ¿Invitación al Debate? , Jiribilla, enero, 2011.
17 La sociedad civil, tiene sus propios mecanismos de auto movimiento, pudiera decirse de auto empoderamiento, al margen de las instituciones establecidas y siempre está buscando como expresar sus necesidades, que brotan de una dinámica propia que no necesariamente esta siempre bajo el control de quienes la lideran. Esa dinámica es permanente, por tratarse de un organismo vivo en continuo movimiento. No hay cuerpo más vivo y dinámico que la sociedad.( El Autor ).
18 Aun y cuando nuestros principales líderes, Fidel y Raúl, lo han mencionado en múltiples ocasiones. Ver, Discurso de Raúl, Clausura VIII Congreso de la UJC, Periódico Granma, p.02.
19 Ver Informe Central al VI Congreso del PCC, periódico Granma, abril 17, p. 6.Recientemente el Cro, Ricardo Alarcón ofreció una entrevista al Cro. Heriberto Feraudy, en la que expresa claramente que el tema racial será objeto de debate por los mecanismos de trabajo de la Asamblea Nacional. Ver: Periódico Cubarte, 23-8-2011.
20 Recientemente, al calor del Año de los Afro descendientes, el tema ha comenzado a tomar una fuerte presencia en los medios del País. Existiendo todo un Programa Nacional para impulsarlo.
21 Fidel Castro y Raúl Castro, se han referido abiertamente al tema en múltiples ocasiones, habiendo mostrado su preocupación, por impulsar las soluciones. Recientemente el Cro. Ricardo Alarcón, presidente de la asamblea nacional dl Poder Popular, concedió una entrevista al Presidente de la Comisión Aponte de la UNEAC, donde deja establecido que el tema será objeto de trabajo del poder popular a nivel nacional y que formara parte del debate en la próxima Conferencia del Partido en enero del 2012.
22 Ver: Declaración del CIR, posted, 24 de febrero del 2011, en Negra Cubana tenía que ser. Donde aparecen documentos y pronunciamientos en solidaridad con Orlando Zapata, Guillermo fariñas y Oscar Elías Bicet, que al ser negros, se les trata de categorizar como luchadores raciales y por los derechos humanos en Cuba. Pretendiendo desviar la lucha verdadera por la solución del problema racial, hacia una cuestión antigubernamental que está conectada a la actual política subversiva de Estados Unidos contra Cuba.
23 Sin duda, el tema ha estado presente en los debates del congreso y según las orientaciones que se desprenden del Informe Central al VI Congreso del Partido, presentado por el Cro. Raúl castro Ruz, el 17 de abril del 2011, este asunto será tema de seguimiento en cada chequeo que se haga de la marcha del trabajo del partido en cada una de las reuniones de su Comité Central. Como parte del chequeo de la Política de Cuadros.

24 Suponemos que lo orientado por el Cro. Raúl Castro, también es válido para las sesiones de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Recientemente, en entrevista para periódico Cubarte, el Cro. Ricardo Alarcón se refirió ampliamente al tema, agosto 23 del 2011. 

UNIVERSIDAD Y POLÍTICA. DISPUTAS PASADAS Y PRESENTES

Julio César Guanche y Ariel Dacal
No es posible conocer a cabalidad el devenir de la nación cubana desde el siglo XVIII, su ciencia, su cultura y su política, sin mirar a la universidad. Tampoco es posible abordar las disputas de sentido actuales y sus alcances sin mirar hacia y desde ella.
La relación entre universidad y política tiene dimensiones obvias y también otras que son necesarios hacer más visibles. Por entender que el debate sobre la educación universitaria en particular debe partir de comprensiones integradoras, hemos invitado a varias personas vinculadas a ella por una larga trayectoria profesional (Esteban Morales, Narciso Cobo Roura, Luis Carlos Silva Aycaguer, Julio Antonio Fernández Estrada, José Ramón Vidal, Raúl Garcés, Julia María Fernández y René Fidel Gónzalez) para que contribuyan a conformar un mapa ampliado del lugar político, científico y cultural de la universidad cubana, de los matices y particularidades de su historia y los datos que hoy tensan la disputa de sentidos que vive Cuba en general, y la universidad como espacio privilegiado de esta en particular.
La conexión específica entre universidad y democracia hace parte de las indagaciones motivadoras de este dossier. Luego, el sentido que anima estas intervenciones es explícitamente político: busca insertar la problemática universitaria en el horizonte mayor de las apuestas de la Cuba de hoy por el socialismo democrático, frente a las resistencias que este encuentra fuera y dentro de la nación, en el horizonte de lograr una educación que, siendo más libre intelectualmente, haga a la vez más libre política y culturalmente a la sociedad cubana, a la que se debe por entero.
 
Primera parte
Esteban Morales
En la historia nacional, ¿qué relación ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crítico y la política cubanas?
No me resulta difícil escribir sobre la Universidad de La Habana y de los estudios universitarios en general; sobre todo de la mencionada, a la que ingresé en 1962 y de la que me jubilé en 2010. Soy maestro desde 1960, cuando me incorporé al primer contingente de Maestros Voluntarios de Minas del Frío, en la Sierra Maestra, y para mí el magisterio ha sido mi vida toda.
La Universidad de La Habana cuenta con una bellísima historia. Fidel ha dicho que en ella se hizo revolucionario. Fue siempre una institución en la que ciencia, política y lucha revolucionaria se coaligaron para hacer de ella un símbolo paradigmático de nuestra historia cultural y política.
No se puede escribir la historia de Cuba sin mencionar la Universidad de La Habana, fundada en 1728. Fue la primera. Mucho después se crearon otras dos: en Santiago de Cuba y Villa Clara, como universidades públicas, para sumar tres en todo el país antes de 1959. Por ello, para muchos jóvenes resultaba prácticamente imposible realizar estudios universitarios si no disponían de recursos para vivir en esas capitales de provincia. Esta situación fue resuelta a partir del plan de becas universitarias creado con posterioridad al triunfo de la Revolución, una decisión que coronó la importancia que la Revolución cubana siempre le ha dado a la educación.
Hasta el comienzo de la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo, la Universidad de La Habana albergó en su seno todas las carreras, desde las ciencias naturales y exactas, hasta las humanidades, las ciencias sociales, agropecuarias y las médicas, incluidas las veterinarias.
Durante los años 60 y los 70, la Universidad se vistió de obreros, campesinos y sus hijos, quienes, por primera vez de manera masiva, tuvieron oportunidad de acceder a estos estudios. Con ello varió sustancialmente su composición social. Se puede decir que desde entonces fue para los revolucionarios, tanto por su alumnado como por el claustro, engrosado a partir del fuerte Movimiento de Alumnos Ayudantes. Este movimiento desempeñó una función fundamental al suplir la ausencia de muchos profesores que se marcharon del país.
Hacia la segunda mitad de los años 70 se produce un cambio estructural de la organización académica universitaria que generó las modificaciones generales siguientes:
Casi todas las antiguas escuelas se transformaron en facultades universitarias. De la Facultad de Humanidades, que contaba con siete escuelas, emergieron, como facultades independientes, Ciencias de la Información o Periodismo, Lenguas Extranjeras, Derecho, Filosofía e Historia, Artes y Letras, y un nuevo Departamento de Sociología.
Al reformular la estructura de la antigua Facultad de Humanidades, en mi opinión, se cometieron dos errores básicos que afectaron el desarrollo de las ciencias sociales en general, incluidas las humanidades. El primero fue eliminar el antiguo departamento de Sociología, que ya tenía las condiciones para convertirse en facultad. Más de veinte años después, cometíamos con Sociología el mismo error en que incurrieron los soviéticos en la década de los 50. También, en 1976, sería eliminado el entonces Departamento de Antropología.
Posteriormente, se fundaría otro departamento de Sociología, que aún hoy no ha logrado acumular la experiencia académica del primero. Estas decisiones estuvieron vinculadas a concepciones dogmáticas subyacentes en el llamado Departamento de Marxismo-Leninismo, del Ministerio de Educación Superior (MES) y cierta corriente ideológica, compartida entonces dentro de la estructura partidaria y alimentada por un grupo de viejos e ilustres profesores de la propia Universidad habanera, apoyados por instancias externas, las mismas que preconizaron la liquidación del primer departamento de Filosofía y la eliminación de la revista Pensamiento Crítico. Se trataba de una lucha ideológica que se libraba entre los que pretendíamos ir más allá del llamado” marxismo clásico” importado de Europa socialista, y los que pretendían, sin negar ese marxismo, tomarlo para asentar más la teoría en nuestras experiencias nacionales.
El segundo error se cometió al unir a la antigua Escuela de Historia con el nuevo Departamento de Filosofía (llamado entonces de Marxismo Leninismo), a lo que se sumó también la antigua Escuela de Ciencias Políticas. Se sacrificó así el nivel ya alcanzado por la primera, que estando entre las que más se destacaba por su claustro, hubiera podido convertirse en una facultad, uniéndola con Filosofía y Ciencias Políticas, que pudieron haber quedado como simples departamentos de servicio docente.
Para esa época dominaba en la mayoría de las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades, excepto en Economía, lo que podemos llamar una corriente “docentista” que priorizaba a ultranza la docencia y ponía muchos obstáculos teóricos y estructurales a la investigación. Fue el periodo en el que el compañero Fidel fundó los conocidos Equipos de Investigaciones Económicas, en el Instituto de Economía de la Universidad de La Habana.
Por su parte, dentro del vicedecanato de investigaciones de la antigua Facultad de Humanidades, se crearon varios Grupos de investigación, como el de América Latina, Religión, Estudios cubanos, África y Medio Oriente, y Estados Unidos, que en su mayoría devendrían Centros de Investigación.
Para entonces, la confrontación entre docencia e investigación llenó un espacio importante en la lucha ideológica dentro de la antigua facultad de Humanidades y de la Universidad de La Habana en general. No pocos defendían la absolutización de la docencia como la única tarea fundamental; otros defendían la idea de que sin investigación la docencia no tendría la calidad necesaria para cumplir con el cometido científico que debía desempeñar la universidad.
Como mencioné anteriormente, el primer error histórico fue disolver el Departamento de Filosofía y la revista Pensamiento Crítico, dos acciones de las que nunca podremos arrepentirnos lo suficiente, pues tanto el departamento como la revista habían servido para llevar por un camino propio e independiente a las ciencias sociales y humanísticas cubanas. Esta decisión respondió más a ciertas actitudes de dogmatismo, ortodoxia negativa y de enfrentamiento político-ideológico mal interpretado y comprendido, que a necesidades reales de defender la ideología de la Revolución.
La Revolución estaba en peligro entonces, como lo ha estado siempre; pero, para la época, el riesgo ideológico provenía de la confusión entre la defensa de un marxismo importado o trabajar inteligentemente para generar nuestra propia versión.
La corriente dogmática triunfó como resultado de la influencia soviética, con no pocos representantes entre nosotros. La experiencia particular que habría de conducirnos por los ya exigidos caminos propios, se frustró. A esto siguió una época de confusión ideológica y hasta de cierto “oscurantismo”, que comenzaríamos a superar con posterioridad a la implosión de la URSS y el resto del llamado campo socialista. No tuvimos más remedio entonces que tratar de andar por nuestros propios caminos, aunque ello no hubiera significado nunca una renuncia al marxismo verdadero.
Se trató de una historia, que, en el contexto político-ideológico entonces prevaleciente, siempre sería posible repetir, como ocurrió pocos años después, cuando fueron desmembrados otros centros de estudio: CEA, CENTRO DE ESTUDIOS DE ASIA Y OCEANIA, Europa y África más tarde. Solo se mantuvo el Centro de Estudios sobre Estados Unidos. Más tarde desaparecería también el Departamento América, a cargo de los asuntos de los Estados Unidos, dentro de la estructura del Partido.
 
Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafíos de futuro (científicos, culturales y políticos) que plantea para el espacio universitario, ¿cuáles son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, ¿cuáles son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?
Hoy pretendemos restañar los errores y solucionar las ausencias, pero de un modo que no considero acertado. Tratar de gestionar y formular la política exterior solo desde las instituciones del gobierno no resulta un buen método para enfrentar la experiencia de siglos que se nos viene encima. Además, la experiencia acumulada, en mi opinión exitosa, no dice que las instituciones de investigación vinculadas a los temas de política exterior deban estar dentro de los organismos gubernamentales. Esto se convierte en una trampa, porque el enemigo, afanoso por acercarse a las interioridades de nuestro proceso de formulación de política, conoce de antemano dónde buscarlo; sabe dónde está, de dónde sale, quiénes participan. Años atrás, eran tantos los centros participantes, las correlaciones gobierno-instituciones académicas, “bajo cuerda”, que no era posible saber dónde estaba la verdad y dónde la “mascarada”.
Así, desaparecieron áreas del campo de las ciencias sociales y humanísticas y del campo de las Relaciones Internacionales que habían logrado un nivel de desarrollo que indicaba que, dentro de la Isla, el marxismo leninismo y la formación de política lograrían tomar sus propios caminos, y se evitaría la copia del marxismo soviético, que lamentablemente prevaleció por muchos años y produjo un retraso en las ciencias sociales y humanísticas en Cuba que solo recientemente hemos comenzado a superar. Creo que ahora necesitaríamos mucho de casi todo eso que eliminamos.
Esta recuperación, en parte, se va logrando sobre la base de un proceso de producción científica de nuestras Ciencias Sociales y Humanísticas, e internacionales, que en ciertas instituciones académicas miran mucho más hacia nuestras realidades propias y sus particularidades históricas, que a las experiencias ajenas; aunque no es posible despreciar lo que estas experiencias contribuyeron a nuestra actual formación, que nos enseñó a formular política, sin que nos la adivinaran tan fácil. Aunque solo fuera ello necesario para no repetir las cuestiones negativas del periodo analizado.
No estoy en condiciones de explicar cómo fue este proceso en el resto de las universidades, pero sí puedo afirmar que lo ocurrido en la Universidad de La Habana y otros centros de La Habana afectó a todo el país, tanto por las instancias y niveles de donde provinieron los errores cometidos, como por las afectaciones a La Universidad habanera que siempre fue una institución líder en los campos mencionados.
Sin dudas, aquellas decisiones produjeron un daño casi irreparable al desarrollo de las Ciencias Sociales y Humanísticas y de las Relaciones Internacionales, particularmente, en la Universidad de La Habana, pero también en el país, de lo que no ha sido posible aún recuperarnos totalmente.
No hay más que observar detenidamente las dificultades en que se encuentran las Ciencias Sociales y Humanísticas en el resto de nuestros centros de educación superior. No se ve que necesitaríamos campos del conocimiento que aún están en pañales, como son los estudios raciales y los de Estados Unidos. Hace ya tiempo se ha alertado acerca de la necesidad de que en cada universidad exista al menos un Grupo de Trabajo que le haga frente a estos temas para dar atención a la avalancha de visitantes que ahora exploran nuestras Universidades.
Adicionalmente, me pregunto ¿cuánto de lo valioso que se publicaba y se publica en Cuba hoy, será utilizado en las aulas?; y pienso en los libros de muchos de esos profesores de los que se ha prescindido, o de revistas especializadas que incluyen la ensayística histórico-social y el debate actual, como TemasCasa de las Américas, Caminos, Catauro, La Gaceta, Unión y otras. He constatado que muchos estudiantes conocen nuestros trabajos solo después de que se gradúan, o porque los descubren casualmente en Internet. Claro, no es algo que pueda demostrarse estadísticamente, pero estoy seguro que la producción en materia de literatura llega a las aulas de las Facultades de Artes y Letras más fluidamente que la de la problemática política, social y de relaciones internacionales, relaciones raciales y sobre los Estados Unidos, a las áreas académicas de Filosofía, Derecho, Historia, Sociología y Comunicación social y otras.
Mención especial merece, que trabajos enfocados al tratamiento de la problemática de las relaciones raciales en Cuba apenas circulan en nuestras universidades. Por lo que ese lado complejo y “oscuro” de nuestra cultura, apenas es enfocado en nuestros estudios universitarios.
¿Cuánto de lo positivamente crítico para el desarrollo de la Revolución y del país se pierde para la lectura de nuestros estudiantes y nuestro pueblo?., sobre todo si tomamos en consideración que la prensa nacional apenas lo publica de manera sistemática, y que, en años recientes y aun hoy, se adoptan decisiones políticas que limitan sobremanera la relativa independencia que se debe tener en estos campos de las ciencias para hacer avanzar la creación científica. Son varios los ejemplos de profesores que han sido objeto de represalias administrativas y políticas por criterios expresados, o por las publicaciones donde los han expresado. Creo que valdría la pena analizar esto detenidamente.
Tales acontecimientos son relativamente recientes, por lo que, en medio de las situaciones que hoy vivimos, no es posible pensar que las Ciencias Sociales y Humanísticas, e Internacionales, al menos en nuestras universidades, estén en condiciones de enfrentar fuertemente los nuevos desafíos, ante la guerra cultural con los Estados Unidos en la que ya estamos inmersos.
Solo la facultad de Economía pudo, en cierto modo, librarse de los errores, al contar con una fuerte tradición curricular, un profesorado más cercano a la investigación, y un claustro que no pudo ser llevado a seguir la línea que si fue impuesta en otras áreas. Allí, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, docencia e investigación tendieron siempre a marchar juntas.
En particular, la Universidad de La Habana, que cuenta todavía con un fuerte potencial científico en las ciencias sociales y humanísticas, hoy atraviesa una situación en la que la mayoría de sus profesores en esos campos, apenas aparecen en los eventos científicos o en los medios, apenas producen resultados de alta calidad, y casi no escriben ni opinan sobre los fenómenos actuales del país. La inmensa mayoría de los que logran hacerlo, es porque han buscado refugio para la creatividad en otras instituciones fuera de las universidades para evadir la madeja burocrática académica y de cierta intolerancia hacia la crítica que a veces domina nuestras instituciones universitarias. Así, las personas que más se destacan en el campo de las ciencias sociales y humanísticas en nuestro país, por lo general, ya no están dentro de las plantillas universitarias. Historiadores, economistas, sociólogos, politólogos, internacionalistas, etc., van buscando un espacio para la creatividad, la labor crítica y la creación científica, que por lo general no encuentran en las universidades.
No es difícil percatarnos de que, políticamente hablando, no se ha sido capaz de generar un ambiente de verdadera libertad de pensamiento, independencia académica y creatividad, que tan necesarios son para el avance de las ciencias sociales y humanísticas. Solo al margen de un ambiente viciado por el dogmatismo, la persecución del pensamiento propio e independiente y la sanción de toda idea que no comulgue con lo que es considerado por algunos como lo establecido, ha dado como resultado posible en estos años, la emergencia paulatina de un pensamiento saludable, crítico, creativo y salvador.
La enseñanza universitaria se va quedando sin sus mejores cuadros en el campo de las ciencias sociales y humanísticas, imposibilitados de sobrevivir en el ambiente que se ha generado para el pensamiento creador y la crítica revolucionaria de la realidad que nos rodea.
No me refiero a otros campos de la ciencia universitaria, como las Naturales y las Exactas, que no domino; aunque viví la realidad de que en ellas se está logrando mucho más. 
Con respecto a las Ciencias sociales y Humanísticas, de manera inmediata, dentro de la Universidad de La Habana, no tengo esperanza alguna de que la situación pueda solucionarse. Considero que urge investigar a fondo la situación y adoptar las medidas necesarias para que el potencial científico e intelectual, en el campo de las ciencias sociales y humanísticas, no se afecte y para que se pueda disfrutar, cuanto antes, de un ambiente de confianza, respeto y consideración política, que les permita a nuestros científicos sociales, desplegar la crítica revolucionaria, tal y como la ha reclamado el presidente Raúl Castro, y como lo necesita el país en estos momentos de sumo peligro para la supervivencia de la Revolución.
 
Nota: La segunda parte de estas entrevistas está disponible en http://bit.ly/2tcc1X3.  



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