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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
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sábado, 24 de enero de 2015

Cuestionario acerca del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos



1.En su opinión ¿cuál es el significado para Cuba del restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos?
Esteban Morales: El largo camino de enfrentamientos y contradicciones recorrido con la política norteamericana no nos permite hablar aún del significado que para Cuba tiene el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.  Confiamos en que la promesa de restablecer las relaciones siga siendo parte de la voluntad política estadounidense. De ser así, su significado para Cuba sería extraordinario, dado lo difícil que ha resultado para el país tratar de llevar adelante su proyecto, no solo sin relaciones con Estados Unidos, sino con una politica norteamerciana sistemáticamente enfocada en derrocar a la Revolución cubana.
Si ese obstáculo desapareciera no le sería ni más ni menos difícil que a cualquier otro país llevar adelante su proyecto como nación, aun cuando las intenciones de la nueva política norteamericana fuesen continuar aspirando a dominar la Isla.
Es imposible pensar que no permanezca un propósito como ese, pero si se intenta desplegar en los marcos de unas relaciones normales entre ambos países, Cuba tendría mucha más oportunidad de llevar adelante su proyecto, tratándose de un reto formidable que la Isla debe encarar, pues lo contrario sería puro idealismo. En realidad, la nueva política de Obama hacia Cuba variará en los métodos, pero no en sus objetivos esenciales. Simplemente ha cambiado la plataforma sobre la que se va a desplegar. El bloque dividido en dos vertientes, hacia la sociedad civil y hacia el gobierno, continúa siendo la estrategia. Fíjense como el bloqueo es dejado para último en una negociación con el Congreso; es decir, el embargo es manejado a la espera de cómo Cuba responda a los intereses de Estados Unidos en otros temas.  No solo el objetivo estratégico esencial de la política no ha variado, sino que, en esencia, el método para lograrlo continúa siendo el mismo: presionar al Gobierno con el bloqueo como una zanahoria, mientras amplía su influencia sobre la sociedad civil cubana. Todo de un modo suave y pacífico.
La zanahoria para el gobierno cubano funcionará sobre la base de medidas económicas tomadas por prerrogativa presidencial, que supuestamente irán aflojando el nudo del bloqueo hasta que el Congreso apruebe su eliminación.  Las relaciones internacionales son un continuo campo de batalla, sobre todo, si se dan entre naciones pequeñas, y potencias imperiales como Estados Unidos. Sin embargo, y aun en ese marco, si Cuba lograse mantener relaciones normales con Estados Unidos tendría mayores oportunidades.

2.¿Qué consideración le merece el hecho de que en un mismo día y a la misma hora los presidentes de ambos países hayan anunciado públicamente la concreción de un conjunto amplio de cuestiones que deben deshacer nudos espinosos que han separado y hasta enfrentado a ambos Estados?
Esteban Morales: Si nuestro país no estaba preparado para que el proceso ocurriera de esa forma, de todos modos pienso que era algo tan deseado, e incluso, tan esperado por muchos, que desde la perspectiva cubana lo que ha sucedido sorprendió fuertemente de una manera agradable; porque no se filtró información alguna de los contactos y negociaciones que tuvieron lugar entre ambos países. Se decía que Cuba estaba negociando, pero pensábamos que se trataba solo de aspectos puntuales, tal y como ya había acontecido en otros momentos.
En una entrevista que me realizó Fernando Ravsberg, me acerqué bastante a lo que podría ocurrir, y a las condiciones favorables que existían para ello, pero confieso que no pensé que fuera a ser tan rápido; además de que lo anunciado por el presidente Obama superó mis expectativas. Eso tiene una explicación que ofreceré más adelante.
Para Estados Unidos, lo que ha pasado sí es el resultado de una acumulación de acontecimientos, que fueron llevando a la Administración y al presidente Obama en particular, a la conclusión de lo que se debía hacer, con la rapidez pertinente.
Entonces, las negociaciones y acercamientos fueron aproximando las voluntades políticas, que coincidieron el 17 de diciembre, aunque ello ya venía aconteciendo paulatinamente. Ambos se convencieron, sobre todo Estados Unidos, de los pasos que debían darse y llegado el momento, no fue difícil adoptar las decisiones.  Desde que Obama asumió la presidencia, es más, desde que era senador, ya pensaba dar pasos de esa naturaleza con respecto a Cuba. Ello estaba sobre su mesa y la situación fue madurando gradualmente, como parte del propio ejercicio de la política hacia Cuba dentro de su Administración. Solo trató de esperar el momento propicio; todo en medio de un conjunto de cuestiones políticas que presionaban mucho sobre su presidencia. La prioridad que Cuba tenía para Obama es evidente, cuando observamos sus dificultades y tropiezos en la política exterior, sobre todo en el Oriente Medio. Las decisiones adoptadas también indican el nivel de preeminencia que tomaron América Latina y el Caribe en su política.

Al contrastar los dos discursos, se manifiesta en ellos tanto un espíritu de concertación como el interés mutuo en la normalización de las relaciones entre ambos países. Pero además de las diferencias de contenido, se muestran en ambas alocuciones algunas contradicciones: Obama se refiere a cuestiones externas de Estados Unidos e internas de Cuba; Raúl Castro solo se refiere a cuestiones externas de Cuba y de Estados Unidos. Esta diferencia en el alcance de ambos discursos ya plantea uno de los “asuntos espinosos”.  3.¿Cuáles fueron las características del discurso de Barack Obama y de Raúl Castro? ¿Cuál parece ser la perspectiva que despertó cada alocución?
 Esteban Morales: Ambos discursos no pueden ser analizados si no tomamos en consideración que los dos mandatarios cambiaron impresiones por teléfono durante una hora. Entonces, más allá de las intenciones individuales con que asumieron la conversación, en medio de ella hubo acuerdos, asentimientos y sobreentendidos, que hicieron de ambas alocuciones una pieza propia, pero de las cuales no brotarían contradicciones sobre lo que acordaron hacer.  Cada uno en su lugar y con su estilo sabía lo que el otro haría, y por eso ambos discursos quedaron emplantillados hacia los grandes objetivos políticos: negociar a los presos y más allá de eso, restablecer las relaciones diplomáticas.  Adicionalmente, en el discurso de Obama hay otros propósitos que lo convierten en una estrategia y en una agenda política al mismo tiempo, sobre cómo llevar hacia el futuro las relaciones con Cuba. Eso no lo hace Raúl, le correspondía a Obama, que ha sido quien ha tomado la iniciativa y ha dado los primeros pasos. No era Cuba quien bloqueaba a Estados Unidos, ni quien perseguía continuar ejecutando una política agresiva. La Isla, hasta el 17 de diciembre, lo único que hizo fue defenderse y declarar la voluntad de negociar sus diferencias con Estados Unidos, siempre que ello se hiciese en igualdad de condiciones. A todo eso dio respuesta el discurso del presidente Obama.
Creo que en cada alocución presidencial están los asentimientos básicos, los beneficios de la duda otorgados,la confianza mutua brindada y la conciencia de que no sera fácil; también la voluntad política y la valentía de llevarlo todo adelante. Por lo cual, es positiva la perspectiva proyectada para las negociaciones concretas que se lleven a vías de hecho. Si hubiera dudas al respecto, las declaraciones de Josefina Vidal las aclara, pues sus palabras resultan muy precisas en cuanto a los asentimientos de Cuba.  Por supuesto, en las negociaciones surgirán contradicciones, desacuerdos, forcejeos, pero creo que primará la voluntad política de construir una plataforma nueva para las relaciones entre ambos países, antes que Obama abandone la presidencia. Es evidente que se quiere avanzar para garantizar que no haya posibilidades de dar marcha atrás, lo cual se observa claramente en las órdenes ya dadas por Obama, y en las respuestas de Raúl Castro.  Para lo anterior, se cuenta con el apoyo que está teniendo la agenda del presidente estadounidense, tanto a nivel interno, como internacional, y con el proceso de recuperación de la popularidad del mandatario, que ya se puede observar y en mi opinión, continuará creciendo.
La Isla tiene que ir dando pasos que complementen ese proceso, poniendo de manifiesto en todo momento una voluntad política que no dé lugar a dudas

4. El presidente Raúl Castro sintetizó los temas que continuarán dialogando entre ambos gobiernos: la soberanía nacional, los derechos humanos, la democracia y la política internacional. Según su criterio ¿Qué actitudes y proyecciones deben asumir las autoridades cubanas en dicho diálogo?
Esteban Morales: Cuba ha planteado, hasta el cansancio, estar dispuesta a negociar con Estados Unidos todo lo que, de previo acuerdo, se concluya que deba ser negociado.  Hasta ahora no hay tema excluido de una posible negociación. Aquí, las experiencias en los acercamientos durante la administración de J. Carter son vitales.
Los asuntos mencionados fueron causas esenciales del fracaso, al no lograrse nunca que Estados Unidos aceptará negociar con Cuba en igualdad de condiciones, ni con agendas de mutuo acuerdo e intereses, que fuesen siempre respetadas.
Estados Unidos, se sintió en el derecho de exigirle a Cuba en asuntos que no se exigía así mismo, bilateralizando lo multilateral y multilateralizando lo bilateral. Trató siempre de imponer límites a la soberanía política de Cuba, sobre todo en el orden de sus relaciones internacionales.  Si las negociaciones no se realizan sobre las bases anteriormente explicadas, no se avanzará, porque la Isla no aceptará nunca posturas lesivas contra su soberanía.  Si logramos el modelo de negociación adecuado, tengo la esperanza entonces de que Estados Unidos no ponga en práctica las actitudes que le llevaron a formular la “política de la fruta madura”, las ideas de la anexión; ni las de mantener a Cuba como una neocolonia.
Aunque lo considero algo muy difícil, tengo la esperanza también de que Estados Unidos permita, por primera vez, que Cuba asuma el proyecto social que sus fuerzas le permitan llevar adelante, sin injerencias externas; tarea que comprendemos no será fácil, pero lo será aún menos si no contamos con la soberanía y la independencia para hacerlo.

5.Teniendo en cuenta la importancia de las temáticas anteriores y la implicación que lógicamente podría tener en la evolución del modelo sociopolítico de cada país, ¿qué participación debería asumir la sociedad cubana –o sea, sus actores más preparados, activos y responsables– en relación con este diálogo, con los temas que se discutirán en el mismo?
Esteban Morales: Lo anterior no debe ser solo un asunto de Cuba. Ello debiera verse en una perspectiva más amplia, como un programa de ambas sociedades; que se produzcan las alianzas que puedan brotar de los debates. Existen fuerzas políticas que se diferencian en lo que quieren de las relaciones entre ambos países. Los dos mandatarios debieran contribuir a que se despliegue ese debate. Los entes gubernamentales por sí mismos participan, pero otros sujetos o entidades de la sociedad civil, tanto en Cuba, como en los Estados Unidos, debieran incluirse también. Las revistas Espacio Laical y Temas, el Centro Cultural Padre Félix Varela, y espacios como Criterios y Dialogar, dialogar, han sido puntos importantes donde esas fuerzas se han encontrado. Tales escenarios deben continuar facilitándose.  En particular, a la intelectualidad más preparada, tanto en Cuba como en los Estados Unidos, le corresponde impulsar la agenda de ambos presidentes para echar hacia adelante el proyecto de restablecer las relaciones entre los dos países, tratando de que ese proceso se haga firme, sostenible, y esté asentado en fuerzas sociales y políticas mutuas. Ninguna circunstancia de cambio administrativo en ambas naciones debiera darle marcha atrás a lo que se logre

6.Este proceso, resulta obvio, estará marcado por complejidades sensibles. Por ende, ¿qué errores deben tratar de evitar los gobiernos norteamericano y cubano, y los actores sociales de ambos países, para impedir el fracaso de esta nueva e importante oportunidad?
Esteban Morales: La oportunidad, sin dudas, es única, aunque primero es necesario lograr su concreción para que el restablecimiento de las relaciones se haga una realidad en igualdad de condiciones, con respeto por los intereses mutuos en juego, con el firme propósito de llegar a acuerdos en todo lo que sea posible y posponiendo inteligentemente todo lo que sea necesario madurar más. Se trata de un escenario muy difícil de lograr, pues se han acumulado muchos años de temores, desconfianza y agresividad. Es indispensable entrar al proceso negociador despojados de prejuicios.
La presencia de la solidaridad y de los deseos de paz, con una clara visión de lo que ambos países perderíamos si no logramos lo que nos hemos propuesto, sería algo de gran ayuda. Deben ser evitadas la imposición y el mesianismo.
El fenómeno antes descrito tiene una inmensa importancia, no solo para Cuba, sino también para Estados Unidos, quien deberá dar ejemplo de voluntad negociadora con la Isla para su política exterior en el Hemisferio, pues los líderes latinoamericanos y caribeños han tomado a Cuba como el “test case” de la nación norteamericana hacia el área.
No es casual que ya Estados Unidos haya propuesto celebrar reuniones con Bolivia, para reconstruir las relaciones, seriamente afectadas desde el 2008.
Por otra parte, Venezuela no ha acumulado aún una cantidad tal de contradicciones con Estados Unidos que no sean posibles de solucionar en un tiempo relativamente breve.
La política norteamericana debe reaccionar estratégicamente viendo el hemisferio de conjunto y no solo a Cuba.  Cada país debe tratar de sacar provecho de esa actitud negociadora de Estados Unidos.
7.En este momento se han abierto las puertas a un escenario clausurado por más de medio siglo. Por tanto, a partir de ahora, la multiplicidad de actores de ambos países podrá encontrarse e interactuar adecuadamente en el diseño y en la práctica de un universo novedoso de relaciones que debe estar signado por el respeto, el diálogo, la creatividad, la colaboración y la paz. ¿Cómo estamos preparados los cubanos, la institucionalidad del país, los dirigentes de todos los segmentos nacionales y las autoridades de la Isla, para sostener este reto y hacerlo tributar a favor del desarrollo de Cuba en todos los ámbitos
Esteban Morales: Muy pocos en Cuba están preparados para asimilar el modo de relaciones con Estados Unidos, pero yo me pregunto ¿y Estados Unidos está preparado?  Ambos países deberán actuar sobre la base de tratar de olvidar como fueron las que ahora pudiéramos considerar como viejas relaciones y buscar espacios nuevos para utilizar lo que tenemos en común y exaltarlo en el discurso político, el diálogo cultural, académico, científico, religioso, tecnológico y económico.
No obstante, es evidente que durante estos más de 50 años, Cuba ha creado potencialidades que le permiten mantener intercambios con la sociedad estadounidense. Los viajes han ayudado mucho a entender lo que tenemos en común. El norteamericano que viene a Cuba, por lo general, queda asombrado por la hospitalidad; también muchos regresan molestos con el bloqueo, no porque no puedan gastar más, sino por observar las limitaciones que este impone a los cubanos de a pie.
No olvidemos que Estados Unidos desempeñó un papel muy importante en que la Modernidad llegara a Cuba, por eso c ompartimos muchas cosas dentro  de nuestras idiosincrasias.
Sin embargo, antes de que esa Modernidad llegara a la Isla se creó una conciencia antiimperialista, fraguada en medio de tres guerras de Independencia, que permitieron a Cuba forjarse políticamente un carácter y una idiosincrasia propia.
En la Isla no puede ocurrir lo que en la antigua Unión Soviética, cuando vieron al pato Donald y se deslumbraron.
Nuestro país ha vivido permanentemente bajo la influencia de la sociedad norteamericana; ello ha tenido su lado negativo, pero también positivo, al hacer del ciudadano cubano un individuo preparado para asimilar la batalla  ideológica y cultural, apreciar sus valores propios, y defender sus intereses, algo que se ve aun en los cubanos que han decidido emigrar.
No hay nada más difícil para un norteamericano que responder a la pregunta de ¿qué es típicamente norteamericano? Interrogante a la que el cubano responde con mucha facilidad.
Ha sido Estados Unidos el que ha resultado aislado en su política hacia Cuba, y Cuba quien más ha influido en cambiar la visión sobre ella en los Estados Unidos.  Las administraciones norteamericanas no han logrado aislar a Cuba a nivel internacional, ni tampoco en la propia sociedad norteamericana. Desde una perspectiva económica, existen condiciones para que el acercamiento sea un proceso relativamente rápido.
No obstante, Cuba debe trabajar para mejorar ciertos aspectos de su sistema político, principalmente, algunas formas de conducción de su democracia, creando mejores condiciones para tomar en consideración las diferencias de opiniones, lo cual no quiere decir hacer concesiones a la disidencia política.
Como ya lo dijo el compañero Raúl Castro, si en Cuba hay un solo partido ese debe ser el partido más democrático del mundo. Cuba debe enfrentar con valentía e inteligencia el intercambio informativo y el fenómeno de Internet, aprovechando todas sus capacidades técnicas para que el ciudadano de la Isla acceda a las distintas esferas de información. En el mundo de hoy no es posible librar el enfrentamiento ideológico con limitaciones o prohibiciones informativas.

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jueves, 22 de enero de 2015

El DISCURSO DEl ESTADO DE LA UNION DEL MARTES 20 DE ENERO del 2015: EL ULTIMO PERIODO DE OBAMA




AUTOR. ESTEBAN  MORALES.
UNEAC.


El discurso del Presidente Obama este martes resulto sin dudas una brillante pieza de oratoria política. Dicho con un delicado histrionismo por parte del Mandatario, quien es un excelente comunicador.

No obstante, cuando desmenuzamos el texto,  fríamente como material escrito, ya despojándolo de las impresiones causadas por la palabra hablada, la actuación y los tonos melódicos de la educada voz del presidente, se nos comienzan a develar  las manipulaciones políticas contenidas en el discurso.

En su análisis por párrafos, lo primero que salta a la vista son los siguientes aspectos:

_Un gran desproporción entre los problemas concretos tratados  como información de interés y el exceso de conceptualizaciones dirigidas a ocultar   los asuntos de  carácter negativo, envolviéndolos en el deber ser y  el cómo son en realidad.
_  La insistencia en aspectos positivos, desde los cuales el `Presidente  se proyecta  para lograr una preponderancia de los mismos, que orientan  el contenido discurso hacia un desequilibrio de predominio de lo positivo.
-Se observa una excesiva utilización de proyecciones de futuro, para ver los problemas en su perspectiva de solución, aunque sin soslayar que se trata de asuntos que afectan el presente de la gente.
-Muchas de las asuntos  expresados en el discurso admiten otras interpretaciones menos positivas a como quedaron expresados.
- El discurso se caracterizo por un gran espíritu de conciliación, apenas formulo críticas  directamente a nadie, ni a político, persona o país.
- En el hemisferio, como era de esperar menciono de manera prioritaria  a Cuba, planteando con fuerza y cierta ironía la necesidad de comenzar a trabajar para eliminar el bloqueo. A pesar de la oposición republicana. Otro asunto que destaco fue la necesidad  de terminar con la prisión de Guantánamo.
Cuando analizamos de conjunto el discurso, se observa como especie de un disparo parabólico, que tomando como base  de partida los aspectos positivos del comportamiento de la economía, insistiendo en ellos  desde diferentes perspectivas, se cae del otro lado, sobre las soluciones proyectadas de un
conjunto de problemas que afectan a la sociedad norteamericana, como aspectos de la  salud, el empleo femenino, el no pago de licencias por enfermedad y maternidad, la diferencia de  sexo  en los salarios, la necesidad de ayudar más a las familias de clase media y baja, el racismo, la inseguridad ciudadana, el apoyo en círculos infantiles, la necesidad de dos años gratuito de universidad, el manejo de los impuestos para beneficiar a la clase media y baja, etc. Que el presidente reconoce como aspectos negativos, pero que los ve en términos de proyección de las soluciones para los mismos. Manejando hábilmente el discurso, para hacer caer contra los congresistas, en particular republicanos, la necesidad de asumir un comportamiento positivo para apoyar a la solución de tales problemas. Llegando incluso a decirles a estos últimos que  prueben  a vivir con un ingreso de 15,000 dólares al año. Muy sutilmente el Presidente blandió varias veces  ante   las caras de los congresistas, su procedencia humilde, la experiencia de ser negro  y el conocer  como es  ser pobre. El optimismo caracterizo todo el discurso, sobre la base de un continuo llamado a los valores excepcionales que caracterizan al  ciudadano  norteamericano, su fuerza para enfrentar las situaciones difíciles y salir airosos.
La política exterior, salvo el caso de Cuba, realmente no recibió un tratamiento destacado, en correspondencia con  tratarse de un aspecto  no exitoso de la gestión del presidencial. De modo que  al mencionar los casos de Irak y Afganistán, los vio sobre la base de la disminución de las tropas
norteamericanas, cuando sabemos  que se trata de dos guerras perdidas, con altos costos de vidas, dinero  y prestigio  de Estados Unidos.
Se refirió de manera amenazante a Rusia, caracterizándola como fracasada y con una economía desastrosa.
Fue sintomático que el  Presidente dijera que ya el no tiene que hacer campaña por nadie. Y que sus objetivos  son  los mismos del día en que tomo posesión, en enero del 2009,  trabajar por el bienestar del pueblo. Asomo al decirlo cierta ironía, un poco como molesto de lo que en sus primeros seis años  de mandato, se había visto obligado a utilizar su tiempo.
Al mencionar el terrorismo, planteo que continuaría librando la guerra contra él, pidiendo recursos al congreso para combatir al ISIS, cuando todos sabemos que esa coalición terrorista es el resultado de la propia política errónea  de Estados Unidos en el medio Oriente. Por lo que su visión del terrorismo  limita considerablemente a Obama para llevar adelante una estrategia de lucha que pueda resultar exitosa. Por lo que no se avizora cuanto demorara  el que Estados Unidos tenga que continuar lidiando con ese problema.
El Presidente, salvo el terrorismo y el enfrentamiento con Rusia,  no menciono ninguno de los retos geopolíticos y estratégicos que enfrenta Estados Unidos en el mundo de hoy, para recuperar la posición hegemónica que otrora tuvo.
Pareciendo como si el Presidente considerara que ya a la altura del final de  su segundo mandato, el debe concentrarse principalmente en los problemas internos y algunos, muy pocos, problemas de política exterior. Dejándole los demás a una futura  presidencia.
Sin dudas, el optimismo puesto de manifiesto por Obama en su discurso, evidencia  un espíritu de considerarse recuperado, habiéndolo expresado, sintiendo que en el tiempo que le resta pude actuar de manera más sosegada y libre.
Obama disfruta claramente,  en términos de la política interna de una recuperación económica que avanza, en política exterior, de haber iniciado oportunamente una nueva política hacia Cuba, el conflicto más largo, que le resulta menos costoso en su solución, sobre todo si lo comparamos con los altos costos del Medio Oriente. Cuba se le proyecta como algo muy positivo para su popularidad interna y externa  y como algo que le ayudara avanzar en su estrategia de política hacia el hemisferio.
Obama al parecer se retirara dejándo el  terreno abonado  para que un candidato demócrata logre acceder a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones del 2016. Por lo que además, se retirara de la presidencia habiendo cumplido con la tarea más importante que le resta a un presidente, cuando ya no puede volver a ser reelegido. Pudiendo, según se avizora, hasta ahora, ser Hilary Clinton, lo
cual, según declaraciones de esta, continuara siendo positivo para  continuar llevando adelante la nueva política hacia  Cuba.

Enero 21 del 2015.