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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
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lunes, 4 de noviembre de 2019

DONAL TRUMP EN LA PERSPECTIVA DE UN JUICIO POLITICO (Segunda Parte).


Autor: Esteban Morales Domínguez
UNEAC
El proceso de una perspectiva de impeachment contra Donald Trump, lejos de diluirse, lo que parece es complicarse. Trump parece estar actuando como el famoso folclórico personaje de Chacumbele, “que el mismo se mató”.
¿De qué modo se le complica la situación al presidente?
En primer lugar, ya son más de uno los denunciantes contra la actuación de Trump en Ucrania. El que se filtrara por una conversación telefónica, que Trump había pedido a su homologo Vladimir Zelenski en julio pasado, que este último investigara al ex vicepresidente Biden, quien es ahora ni más ni menos, que su principal contrincante político en la cercana campaña presidencial del 2020.
Trump insiste denodadamente en varios asuntos que parecen formar parte de una estrategia para enfrentar el peligro de un juicio político.
-Continúa insistiendo en que el impeachmente lejos de perjudicarle le beneficiaria, en la perspectiva de ganar las próximas elecciones.
-Continúa mintiendo al decir que no presionó al presidente ucraniano. Pero días antes de la llamada Trump ordenó a sus asesores congelar el fondo de 400 millones en ayuda militar para Ucrania, lo que genero la especulación de que retenía el dinero para presionar por información sobre los Biden. Entonces, el Presidente ha negado la acusación, pero reconoció que bloqueó la entrega de fondos. ¿Con que objetivo lo hizo sino fue para presionar por sus intereses con Ucrania?
-Se aferra a la idea de que los republicanos que lo siguen continuaran a su lado, con independencia de lo que pueda ocurrir. Lo cual depende de cómo su popularidad se vaya afectando.
-Continua el doble juego de que aun y cuando se descubran sus trampas, tiene el derecho de actuar como lo hizo. Lo cual tiene que ver con su comportamiento enfermizo.
-Sigue tratando de frenar la posibilidad de verse obligado a entregar la documentación que puede perjudicarle. Aunque no ha podido evitar que la comisión de la cámara, dominada por los demócratas, continué entrevistando a los que van llamando a comparecer.
-Aparece con el argumento de que China también debiera investigar a los Biden. Repitiendo el mismo argumento que lo tiene en una crítica situación frente a la perspectiva del juicio político.
-Continúa insistiendo en conocer la identidad del primer informante. A lo cual no tiene derecho.
-No solo presionó en el caso de Ucrania, sino que hizo algo similar con Australia.
-Les declara la guerra a los que asisten a las comparecencias con la comisión de la Cámara, les lanza encima a sus partidarios dentro de la prensa.
- Continúan apareciendo evidencias sobre su interés de desprestigiar la investigación de Müller. Dando orientaciones para continuar su persecución.
- Utiliza a su equipo de gobierno para llevar adelante acciones que tiene serios visos de ilegalidad.


No obstante, tanto la Casa Blanca como los asesores informales de Trump, se encuentran divididos sobre cómo manejar la historia, según ocho personas que hablaron bajo la condición de anonimato. Debido a que no están autorizados para discutir conversaciones privadas de manera pública.
Pero a Trump le preocupa que aun y cuando el Senado, controlado por los republicanos, le absuelva, como es de esperar hasta ahora, de todos modos, el Juicio Político devenga en la primera línea de su obituario político.
Por su parte, Mitch Mc Connell, líder de la mayoría republicana del Senado, afirmo que no tendría opción más que permitir que se proceda con el juicio político de Trump en la cámara alta, si la cámara baja aprueba el impeachment. Poniendo así fin a las especulaciones de que McConnell buscaría la manera de evitar el juicio.
Mientras los demócratas intentan destituirlo, Trump y sus aliados más cercanos, creen que pueden presentar al Presidente como un mártir ante sus seguidores, lo que, según ellos, ofrecería la necesaria motivación para que sus simpatizantes acudan en masa a las urnas a votarlo.
Parece que la estrategia de reelección de Trump, depende de la participación de sus seguidores más acérrimos, qué no votan más de lo habitual, más que de convencer a los escépticos en el centro del espectro político.
Después del anuncio de la Pelosi, los partidarios de Trump desplegaron varios tuits atacando a los demócratas, incluido un video que concluía con un mensaje para los seguidores del Presidente que decía “Mientras el único objetivo de los demócratas es luchar contra Trump, el Presidente Trump lucha por usted”. La cual es una jugada de engaño propagandística.
Que Donald Trump quiere que lo sometan al juicio político es un argumento que viene sosteniéndose desde hace tiempo. Ben Domenech, editor del sitio The Federalist, ha dicho que “…el juicio político no sería un tropiezo para el Presidente, porque Trump está ansioso por dar la pelea”.
Pero reforzando el argumento, el Sr. Domenech dice” …si un presidente escapa indemne de una investigación por conspiración con un gobierno extranjero y justo el día después del testimonio de Robert Müller presiona por teléfono a un gobierno extranjero para que lo ayude en su campaña presidencial: ¿acaso parece preocuparle a ese presidente la posibilidad de ser sometido a un juicio político? Yo diría que no”.
En mi opinión personal, parece haber, como se dice, “gato encerrado”, detrás de esa insistencia en que a Trump le beneficiaría ser objeto del juicio político. No puede ser otra cosa, que a Trump se le va complicando bastante su posición frente al juicio político. No obstante, sigamos viendo los argumentos que se dan para considerar que a Trump le beneficiaria este proceso.
Según se argumenta, existen cuatro aspectos positivos que resultarían del mismo para la presidencia de Trump.
Primero.
Si los demócratas lo someten a juicio político harán algo impopular en lugar de algo popular.
Es que hasta ahora los sondeos muestran la impopularidad de un juicio político. Pero pueden esos sondeos modificarse con el desarrollo de las noticias qué lleguen de Ucrania o de otras evidencias que están apareciendo de la actuación de Trump.

Segundo.
Se dice que Trump se siente feliz de hacer públicos sus abusos de poder frente a la corrupción blanda de sus oponentes.
Pero Trump es el más corrupto, de manera mucho más ostensible.

Tercero.
El juicio político le daría a Trump una última oportunidad de consolidar su influencia sobre los posibles sucesores republicanos.

Cuarto.
Porque es el circo la parte de la política que Trump mas disfruta.

Pero, en realidad, ninguno de tales argumentos justifica suficientemente el supuesto interés de Trump por ser sometido a juicio político. Sobre todo, porque ya ha pasado un mes desde que la Pelosi decidió iniciar las investigaciones para el mismo y la situación de Trump, lejos de mejorar se le ha venido complicando.
A pesar de que Trump ha negado fervientemente que el no presiono al Presidente ucraniano y este haber negado que había sido presionado; al publicarse la transcripción de la conversación entre ambos del 25 de julio último, esta muestra claramente que el presidente Trump pidió varias veces a Zelesnki que investigara al vice Joe Biden. Si a ello le agregamos que se ha demostrado que Trump freno la entrega de los fondos prometidos a Ucrania, esperando la conversación con el Presidente ucraniano, queda muy claro que si hubo presión. Ello fue precisamente lo que motivo que Nancy Pelosi abriera la investigación de juicio político, a lo cual no se había decidido. ¿Por qué lo hizo en ese momento, si no fue precisamente porque estaba ya convencida de que existían razones suficientes?
La Casa Blanca trato de justificar la situación diciendo que la trascripción no era textual y que está basada en notas y recuerdos de funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Esto cayó de cabeza ante las declaraciones del primer, aún desconocido, informante que se reunió con la comisión de la Cámara.
Además, hoy el documento revelado muestra que Trump le dijo a su homologo que trabajara con el Fiscal General de los Estados Unidos, para investigar la conducta del precandidato presidencial demócrata y de acuerdo con lo publicado por el diario Washington Post, el presidente Trump incluso ofreció reunirse con el Presidente ucraniano.
“Me gustaría que el Fiscal los llamara y me gustaría que llegaran al fondo”, dijo Trump al Presidente de Ucrania.
En esa maniobra participó también Rudy Giuliani, quien se ha alzado como el principal portavoz de Trump en esta crisis, porque la Oficina de Comunicaciones de la Casa Blanca no ha podido estructurar una estrategia y actualmente tiene una relación inconsistente con el Presidente. De tal modo, que los muy estúpidos enviaron su estrategia a los demócratas.
La apoteosis de todo este desmadre se produjo, cuando la Casa Blanca envió a los demócratas un correo electrónico en el que delineaba su estrategia sobre como los republicanos debían contestar a preguntas sobre la polémica situación entre Trump y el presidente ucraniano Zelenski.
En el mencionado correo, titulado “Lo que necesitas saber”, la casa Blanca aconsejaba a los legisladores republicanos usar la palabra “mito “para describir la conversación entre los dos líderes y pedía culpar a los demócratas de “provocar frenesí mediático de falsas acusaciones”. Por si fuera poco, luego la Casa Blanca envió otro mensaje a los demócratas para pedirles que, por favor, le devolvieran su estrategia.
La falta de coherencia y el nerviosismo que esto indica en las acciones defensivas de los republicano, no tiene paralelo. Reafirmándose no solo una falta de estrategia, además, la ausencia de habilidad para llevarla adelante. Al parecer Trump no se percata que con su accionar en este caso, está haciendo lo mismo por lo que estaba acusado en la comisión Müller.
¿O cuál es la diferencia entre haberse vinculado a Rusia para aplastar a la Clinton y ahora coordinar con el Presidente ucraniano, para que le quite del camino a Joe Biden?
Puede ser esto muy peligroso para Trump, aunque con el agravante de que en lo ocurrido en el caso de Ucrania está muy simple y claro cuál ha sido su participación. Mientras que, en el caso de la colusión con Rusia, en medio de lo complejo y tumultuoso del problema, al parecer, si no fue cobardía de su parte, es verdad que Müller no pudo hallar suficientes evidencias como para condenarlo.
Pero ahora, a medida que avanzan las investigaciones se conocen nuevos detalles del incidente de la llamada y emergen nuevas informaciones que involucran a otros personajes del equipo del Presidente.
Trump también había pedido durante el contacto con Ucrania, que el Presidente ucraniano coordinase con su asesor Giuliani y el procurador William Bar. Por lo que entonces ambos son parte de la investigación del Impeachment. Revelándose además, que el secretario de estado Mike Pompeo participo en la llamada con el Presidente ucraniano.
Pero, como casi siempre ocurre en este tipo de asuntos, empiezan a brotar más revelaciones del tipo anunciado.
Trump también había presionado al ministro de Australia Scott Morrison, en una llamada telefónica, para que brindara asistencia al procurador general Barr, quien está realizando una indagación para descalificar la investigación encabezada por el Fiscal especial Robert Müller contra el Presidente y su equipo, según informo el New York Times, por lo que esta acción también es carga para el juicio político. Por si fuera poco, el Washington Post revelo que el procurador Barr ha sostenido reuniones privadas con oficiales de inteligencia de otros países, para dañar las conclusiones de la investigación de Müller sobre la interferencia rusa. Agregando, ¿otro error de seguridad nacional de Trump?
Una semana después de anunciarse el proceso formal de impeachment, múltiples nuevas encuestas registraron un incremento significativo entre quienes favorecen proceder contra Trumpn, lo que puede ser indicativo de que la marea se vira contra el Presidente. Una fuerte evidencia de las dificultades de Trump, es que el Senador demócrata Chris Murphy, que había sido reacio a respaldar la pesquisa, apuntó que “la sociedad del momento requiere que todos hablemos para preservar el compromiso de nuestra nación con el Estado de derecho”.
Varios legisladores demócratas, antes contrarios al inicio del proceso, comienzan a mostrarse más abiertos a ese paso tras los informes sobre la conversación telefónica que sostuvo el Presidente con su par de Ucrania. Un extraordinario impacto tuvo el discurso del legislador Afroamericano John Lewis, que hace medio siglo acompañó al reverendo Luther King cuando pronuncio su famoso discurso,” Yo tengo un sueño”, en la marcha a Washington en 1963.
Lewis decía, “No podemos retrasarnos. No debemos esperar. Ahora es el momento de actuar. Nunca encontraremos la verdad a menos que usemos el poder otorgado por la cámara de representantes. El futuro de nuestra democracia está en juego.”
A Lewis lo cubre un manto de autoridad que, si algún demócrata estaba indeciso, su discurso despejo cualquier duda.
Murphy por su parte, pidió a la cámara de mayoría demócrata, tomar medidas para garantizar que la mencionada queja se presente al Congreso en su totalidad, y realizar una indagación sobre el alcance de las demandas al Gobierno ucraniano.
Donald Trump como Nixon, tiene su equipo de secuaces. Los de Nixon, HR Hadelman secretario de la Casa Blanca y John Mitchell secretario de Justicia, terminaron en la cárcel. Mike Pompeo, Rudy Giuliani y Barr, puede que ya estén separando el turno, porque los tres tienen un grado de involucramiento en el incidente de Ucrania y otros, qué es difícil salven la cabeza. Su suerte está demasiado unida a la de Trump.
En particular Pompeo, había atormentado a la exsecretaria de estado Hilary Clinton por el incidente de Benghazi. Ahora está tratando de evitar que el Congreso exija a la administración Trump rendir cuentas por retener información. Ha perfeccionado el arte de mantener contento al Presidente y sus objetivos políticos más altos significan también complacer a la base de Trump. No olvidar que Pompeo estuvo en la llamada telefónica entre Trump y el presidente de Ucrania.
Por su parte Rudolph Giuliami, el denominado héroe del 11 de septiembre, es supuestamente el abogado personal de Trump, pero sus incesantes “éxitos de noticia “por cable no son de ningún manual de corte. Rudy Giuliani hizo una cruzada abierta para que Ucrania investigue al hijo de Joe Biden y se reunió con un funcionario del Gobierno de Kiev en España. De modo que los críticos se han preguntado si sus trabajos independientes sobre Ucrania no han llevado a su presidente a un lugar peligroso.
Giuliani negó haber pedido a Ucrania que investigara a Biden. Antes de reconocer que lo hizo.
Lindsey Graham es ahora el compañero de Golf de Trump y su defensor más vigoroso. Antes fue discípulo del difunto senador John McCain, que despreciaba a Trump, por lo que en su defensa de Trump, tiene a quienes lo tildan de hipócrita. Graham sabe que su papel probablemente significa que se librara de un rival ferviente pro Trump, el próximo año en su estado de origen.
Por su parte, Mike Pence, el vicepresidente, ama a Trump. Este último lo envió a reunirse con el presidente ucraniano Vladimir Zelenski el 1 de septiembre. Pence dijo que discutieron la ayuda de Estados Unidos, pero no a Joe Biden, lo cual difiere de lo dicho por Trump y de lo finalmente aceptado por Pompeo. Pence como Pompeo, sueña con cosas superiores y codicia a los votantes de Trump, pero está en un lugar intrigante. Sí por alguna razón el Comandante en Jefe tiene que irse, él gran cargo pasaría a sus manos.
El momento actual del proceso de Juicio político está en la comparecencia de los testigos ante la Comisión de la Cámara. El asesor de Trump sobre Ucrania, Alexander Windman, el principal experto en Ucrania testifica en contra del. Dijo que hubo un “quid proquo” persistentemente negado por la Casa Blanca.
Alexander Windman (1975) nació en Ucrania. A la muerte de su madre, el padre, un judío ucraniano, lo llevo con sus hermanos a Nueva York en diciembre de 1979. En 1988 se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York, más tarde recibió maestría en la Universidad de Harvard en Estudios de Rusia, Europa del Este y Asia Central.
Después se unió al Ejército de Estados Unidos, convirtiéndose en un oficial de carrera. Sirvió en Corea del Sur y en Alemania. Veterano de Irak, recibió la medalla Corazón Purpura. Lo ascendieron a mayor en el 2008 y en el 2015 a Teniente coronel. Como oficial especializado en Eurasia, sirvió en las embajadas de Estados Unidos en Kiev, Ucrania y Moscú. Al regresar a Washington DC, era un oficial de asuntos políticos-militares rusos que trabajaba para el presidente del Estado Mayor Conjunto. En julio del 2018 se le designo para trabajar en el Consejo de Seguridad nacional como experto en Ucrania. Asistió como invitado al acto inaugural del nuevo presidente de Ucrania Vladimyr Zelenski.
A pesar de su impresionante hoja de servicio, fue cuestionado por los republicanos partidarios de Trump, cuando fue citado a declarar ante la Cámara el 29 de octubre como parte de la investigación de juicio político contra el presidente Trump. De tal modo se convertía en el primer funcionario de la Casa Blanca en testificar sobre la ya famosa llamada telefónica del 25 de julio del 2019, entre Trump y Zelenki.
Según declara Windman, haber oído esa conversación en la Sala de situación de la Casa Blanca lo consideró tan perjudicial para los intereses estadounidenses, que se lo comunicó a un superior. Lo hizo dos veces-escribió en su declaración- por “sentido del deber”. Siendo el punto crítico de esta historia que su testimonio confirma, una vez más, la existencia de un “quid pro quo” negado por la Casa Blanca.
Al ser ucraniano de origen y haber declarado de modo que no beneficia a Trump, de manera inmediata parte de la prensa le cayó encima. Mientras que otros los defendieron, considerando los ataques como una verdadera vergüenza. Lo cual es cierto.
Kurt Volker, ya se había convertido en un personaje central en la investigación de la Cámara de Representantes. Testifico durante casi 10 horas. Volker se veía franco y abierto y respondió a todas las preguntas, según se señaló. Volker les dijo a los investigadores que le advirtió a Giuliani que no se apoyara en la información proveniente de Yuri Lutsenko, ex procurador general de Ucrania. Lutsenko presuntamente había estado en contacto con Giuliani, según se señaló.
Aunque los demócratas tiendan a desear un proceso rápido, la duración es una incógnita también. La propia Pelosi, que anunció un proceso expeditivo, admitió que llevara tiempo, pues la Casa Blanca se está resistiendo a proporcionar los documentos o testigos que reclame la Cámara de Representantes, demorando meses los tramites. Aunque acelerar el proceso de impeachment daría combustible a Trump para hablar de “cacería de brujas”.
Se lanzó desde la cámara un verdadero ultimátum: o la Casa Blanca envía toda la información requerida para aclarar el caso de Ucrania, o se emitirá una citación con toda la obligación de entregarlos. Si el presidente Donald Trump y el secretario de estado Mike Pompeo han obstruido u obstaculizan la investigación, esto se considerará una prueba de delito de obstrucción. Por lo que Shiff no oculta algo que es más que una sospecha: acaso la Casa Blanca y otros funcionarios de la administración actuaron para ocultar e incluso destruir datos e información, para evitar que el Congreso y la opinión pública se den cuenta.
“En realidad, han sido enviados muchos requerimientos, durante mucho tiempo, …” informo Cummings. “La lista de lo que el personal del Presidente debe producir es muy larga…” En primer lugar, todo lo relacionado con las dos llamadas telefónicas en abril y julio entre Trump y el presidente ucraniano.
Además, grabaciones, transcripciones, notas, más notas y más documentación. Pero también una lista completa de todos los miembros del personal presidencial y administrativo involucrados de varias maneras en las dos llamadas telefónicas entre ellos Pompeo, quien desde Roma admitió que estuvo presente en la llamada. Nuevamente se le pide a la casa Blanca que entregue todo el material relacionado con las llamadas telefónicas y con otros líderes extranjeros con los que Trump posiblemente haya abordado los mismos temas que con Zelenski.
Finalmente, los miembros del Congreso quieren saber todo sobre la decisión de retirar temporalmente los 391 millones de dólares de ayuda a Kiev antes de la notoria entrevista entre Trump y Zelenski.
Ya paso el informe sobre el impechament aprobado por la Camara al Senado.
¿Cómo podrá salir Trump de semejante encerrona?
Esto no ha terminado. Ha comenzado la etapa definitiva.


Noviembre 1 del 2019.

jueves, 17 de octubre de 2019

DONALD TRUM: ¿EN LA PERSPECTIVA DE UN JUICIO POLITICO?

Esteban Morales Domínguez
UNEAC

Los vientos del Impeachment (juicio político) soplan una vez más, ahora por cuarta ocasión en la política interna norteamericana. Se trata del presidente Donald Trump, que parece haber colmado copa de la de la líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi. Antes de Donald Trump, que ahora se asoma peligrosamente a ser enjuiciado, otros tres Presidentes han afrontado el proceso de juicio político.
Andrew Johnson (1865-1869).
Richard Nixon (1969-1974).
William Clinton (1993-2001).
Ninguno de los tres resultó destituido. Johnson y Clinton salieron absueltos y solo Nixon perdió la presidencia, renunciando antes de ser enjuiciado, por el conocido Escandalo Watergate.
Donald Trump se ha convertido así en el cuarto presidente en la historia de Estados Unidos, que afronta la amenaza de Juicio Político, después de que el líder de la mayoría de la Cámara de Representante Nancy Pelosi, anunciara que abrirán una investigación de impeachment contra él, por haber presionado a Ucrania. Con más de tres años en el poder, Trump podría tener que “rendir cuentas “tras conocerse que bloqueó fondos de asistencia a ucrania y que habría coaccionado a su Presidente Vladimir Zelenski en julio pasado, para que investigue a Joe Biden y su hijo por supuesta corrupción.
La transcripción de la conversación entre Trump y el Presidente Ucraniano, muestra que el primero pidió varias veces a Kiev que investigara a Biden, ex vicepresidente de Obama y ahora aspirante a la candidatura demócrata en las elecciones presidenciales del 2020. Esta transcripción aparece como muy manipulada con la intención de la Casa Blanca de ocultarla y variar los verdaderos términos en que tuvo lugar la entrevista. Según un miembro de la CIA que denuncio esta situación.
Para que prospere el primer paso del Juicio Político, se debe contar con 218 votos, la mayoría simple de la Cámara de Representantes, que está controlada por los demócratas. Aunque sería finalmente en el Senado, dominado por los conservadores, donde tendría lugar el juicio político en sí, que deberá tomar la decisión o no de destituir al Presidente con la aprobación de al menos dos tercios de sus integrantes, es decir 67 votos.
Se trata de una situación, en la que los demócratas, pueden lograr llegar al juicio político, pero que es muy difícil lo ganen. Depende mucho de cómo las cosas se le vayan complicando a Trump, en medio de sus intentos nada ortodoxos, de quitarse de encima el ser enjuiciado. En lo que hasta ahora el mandatario no parece exhibir mucha habilidad, amén de que van saliendo cosas de la actuación del Presidente, que pueden complicarle aún más el escenario político, incluso entre sus propios partidarios.
Trump ha adoptado dos actitudes básicas: minimizar los motivos de la investigación en su contra y tomar como un asunto a su favor, que los demócratas quieran llevarlo al impeachment. O sea, Trump ve este proceso último, como una ventaja en las próximas elecciones presidenciales del 2020, al haber realizado mucha propaganda alrededor de que se trata de un acoso y una persecución a la que los demócratas lo han venido sometiendo. Por lo que ha dicho que someterlo a juicio político sería positivo para su posible reelección, al presentarlo como una víctima de la persecución demócrata.
Los republicanos, por su parte, parece han aprendido a caminar sobre la cuerda floja política durante la turbulenta presidencia de Trump. No obstante puede que los republicanos estén a punto de poner a prueba su lealtad al presidente Trump. De hacerse continua la acumulación de evidencias incriminatorias de que Trump presiono al Presidente Ucraniano, para investigar a un posible rival o hasta ahora el rival más importante en las elecciones presidenciales próximas, algunos republicanos en busca de su reelección al congreso, podrían verse forzados a entrar en un doloroso encuadre político.
Es que darle las espaldas a Trump, implica correr el riesgo de poner en peligro su presidencia y enfurecer a sus leales partidarios. Dado que las encuestas más recientes muestran que Trump tiene el apoyo de 8 de cada 10 republicanos, por lo que cualquier legislador del Partido Republicano que lo abandonase podría tener que enfrentar un desafío en las elecciones primarias, que no sería nada fácil lograr sortear.
Pero si la evidencia contra Trump es suficientemente incriminatoria, apoyarlo podría poner en riesgo el apoyo de los votantes moderados para la elección general en noviembre del próximo año. Aunque la mayoría de los legisladores republicanos representan áreas seguras para el partido, aquellos de distritos y estados que no tienen tendencias políticas definidas, no podrían darse el lujo de irritar a los votantes.
Declaró el senador Mitch McDonnell “… muy pocas cosas animan a las bases de ambos partidos políticos, como una discusión sobre un juicio político”. El intento de un juicio político podría ayudar a los candidatos republicanos de estados con tendencias republicanas, pero los republicanos de estados predominantemente demócratas “deberán moverse con el cuidado de averiguar cómo vadear esas aguas”. Los republicanos han dicho que hay muchas preguntas sin responder sobre las acciones de Trump antes de que el juicio político se convierta en una amenaza verdadera para su presidencia.
La cantidad que no parece oponerse al juicio político va creciendo peligrosamente para Trump y los republicanos intentan encontrar un lugar donde aterrizar para mantener su credibilidad y lealtad a Trump; pero en algún momento tendrán que elegir. Hasta ahora en comentarios de la prensa, la mayoría de los republicanos no han mostrado señales de vacilar y dijeron que la publicación de la transcripción no les preocupaba. Dijeron además, que se trataba de la narrativa usada por los demócratas mientras Trump luchaba contra preguntas sobre la colusión con Rusia en el 2016. Lo cual para los republicanos, no hace sino confirmar que los demócratas están obsesionados con deshacerse de Trump y que el intento juicio político es parte de esa obsesión.
Sin embargo, el exlíder de la mayoría del Senado Trent Lott, un republicano veterano en intentos de juicio político contra Nixon y Clinton, dijo que el proceso puede ser peligroso para ambos partidos. Se refiere a que se debe recordar que los republicanos fueron castigados en las urnas, durante su infructuoso intento de destituir a Clinton en la década del noventa. Pero que los republicanos también deben tener cuidado, si llegan a la conclusión de que deben apoyar la destitución de Trump. Todo lo cual, no es más que expresión de la crisis en que se encuentra el sistema de partidos en los Estados Unidos.
Habrá que tomar en consideración los instintos básicos y la forma de actuar de Trump, para lograr comprensión de la forma caótica en que la Casa Blanca ha respondido al intento de impeachment. Sin dudas hasta ahora, no parece haber una estrategia colectiva coherente que esté dando respuesta al movimiento realizado por los demócratas. Todo parece desenvolverse en medio en medio del caos, la improvisación y errores que podrían lejos de ayudar a Trump a salir de la situación en que se encuentra, más bien acabar perjudicándolo.
La salida de la crisis política, la mayor de la presidencia actual, no es tal, caracterizándose por la falta de rumbo, situación ante la cual “Trump está siendo más Trump que nunca”. Eso es lo que puede ayudar a sacarlo del juego político. Algunos especialistas, como el Profesor de Política en American University Chris Edelson, considera que Trump no tiene ningún tipo de estrategia frente al juicio político.
Edelson considera que Trump “…es un mafioso, sé cree que es el jefe de la mafia, es un abusón y un autoritario y cuenta con que los republicanos lo apoyaran sin importar lo que pase”. Lo cual estaría por ver. Una prueba de ello, es la conversación telefónica entre Nancy Pelosi y Trump, filtrada a los medios de comunicación.
Trump le decía a Pelosi “… Oye, ¿tú crees que podríamos hacer algo con esa denuncia del informante? ¿Podríamos resolverlo de alguna forma? La respuesta de Pelosi fue tajante.” Si, podrías decirle a tu gente que obedezca la ley”.
Esa forma de resolverlo puede ser en el modo de actuar de Trump, hasta tratar de hacer la barbaridad de sobornar a la Pelosi. En realidad, aquí con Pelosi y más adelante en otras situaciones, Trump emplea a fondo siempre sus métodos y lenguaje mafioso. Eso es lo que podría matarlo políticamente.
El lenguaje de la distopia domina a Trump. Este dice que no lo hizo, pero luego afirma que, en caso de haberlo hecho, no habría pasado nada. Es el lenguaje del doble pensar. Entonces en la posibilidad o no del impeachment contra el presidente Trump, apenas nos encontramos en los comienzos de la confrontación. No hay nada seguro hasta ahora de ninguna de las partes.
Los demócratas enfrentan lo impopular que puede ser su decisión de juzgar a Trump, mientras que este último enfrenta la posibilidad de que el escenario se le complique al punto de perder el apoyo republicano con que cuenta hasta ahora. Todo esto transcurre en la complejidad electoral, por lo que no hay nada decidido hasta ahora en la compleja batalla por someter a Trump al impeachmente.
3 de octubre del 2019.