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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

martes, 28 de enero de 2020

LOS ERRORES IDEOLOGICOS SON CUENTAS PENDIENTES QUE EN ALGUN MOMENTO DEBEN SER SALDADAS.

Autor. Esteban Morales Domínguez
Los errores ideológicos no se borran o desaparecen con facilidad. Son cuentas pendientes que salen a la luz cuando menos lo esperamos.
Son más difíciles de solucionar, porque pasan a formar parte del modo de pensar de la gente y en algún momento condicionan su comportamiento. Sobre todo, cuando circunstancias presentes los traen de nuevo al pensamiento de quienes los han padecido.
Recientemente han tenido lugar incidentes que continuaran pesando en la actitud de la gente. Pudiéndose mencionar los siguientes:
  1. El incidente ocurrido en el Mercado de Cuatro Caminos, el que produjo un gran disgusto en la población.
Cierta burocracia comercial lo provoco y no pocos solo trataron de hacerlo ver como un fenómeno de simple indisciplina social y un error de comportamiento de la población, cuando en realidad fue una errónea preparación del proceso de apertura de la tienda lo que provoco el incidente.
Se hizo una propaganda inadecuada, sobredimensionada por la televisión nacional y se produjeron concentraciones de mercancías en el lugar, sacadas de otras tiendas, que generaron unas expectativas incorrectas en la población. Produciendo una afluencia de público que desbordo sobremanera lo que podía esperarse. Lo cual dio lugar a que ciertos elementos antisociales, aprovechándose de la situación, alimentaran el caos que allí se produjo. Abalanzándose sobre los anaqueles y generando una situación insostenible, que provoco el cierre inmediato del establecimiento.
Sobre este último acontecimiento falto una explicación objetiva que realmente valorara lo que había ocurrido. Luego, la población tiene una opinión sobre el mismo, que finalmente no sabemos cual es.
  1. El mal tratamiento y explicaciones inadecuadas sobre la actuación de uno de los protagonistas del programa “Vivir del Cuento” generó una situación de disgusto en la población. La que lejos de solucionarse, ha tendido a complicarse, por la mala explicación de un Directivo del ICRT y la baja calidad de los más recientes programas. Qué parecen darle la razón a la gente que dijo que el objetivo con Facundo era lograr la eliminación del programa de nuestra televisión.
  2. Más recientemente, la declaración de eliminar algunos programas de las redes sociales, como El toque, La joven Cuba, y otros. Saliendo publicada una larga lista de 20, que posteriormente fue desaparecida sin explicaciones de ningún tipo. Generando opiniones respecto a ¿quiénes son los que realizan estos actos sin ofrecer explicación alguna.
  3. Pero nada de eso que ha tenido lugar es los más grave. Sino la intención de alguna gente de encender la polémica entre revolucionarios, acusando a unos y ensalzando a otros. Error en el que han caído algunos compañeros, que le han permitido publicar sus opiniones en lugares oficiales, no así a los que han criticado esas posiciones.
  4. La prensa no ha reflejado correctamente estos incidentes, dando lugar a comentarios y a dudas respecto a quienes son realmente los que provocan estos incidentes de fuerte connotación ideológica.
Cuando tienen lugar situaciones de tal naturaleza, todo ello crea confusiones en nuestra población, sin que haya explicaciones coherentes y serias que permitan a los revolucionarios enfrentar tales hechos. Produciéndose un fenómeno de acumulación muy negativo, que afecta el estado de ánimos y la confianza de la población en los dispositivos de dirección y las instituciones a cargo de la actividad cultural, informativa y del trabajo ideológico en general.
Vivimos momentos muy complejos y difíciles, que el enemigo, ensimismado en un ataque continuo y sistemático, por hacer daño al país, aprovecha cualquier incidente para predisponer a la gente, alimentando la duda; moviendo sus elementos internos, para aprovechar las divisiones de opinión y las contradicciones que se crean, con el objetivo de lograr la desestabilización.
Situaciones como las mencionadas, aunque no lo creamos, alimentan los vestigios de contrarrevolución subyacentes aun dentro del propio proceso de construcción socialista. Entregando “caldo de cultivo”, para que los elementos negativos internos y externos, enemigos del socialismo, afecten el proceso de marcha hacia adelante que se ha propuesto el país.
No se caracteriza el momento actual del enfrentamiento con el enemigo principal, como para cometer el más mínimo error ideológico, ni de ningún otro tipo.
Enero 22 del 2020.




EL DEBATE SOCIAL. SUS REGLAS.


Autor: Esteban Morales Domínguez
 
Decía José Martí, que…”si la guerra es a pensamiento, ganémosla a pensamiento”.

Solo seguir ese principio martiano, al pie de la letra, sería suficiente como para que el debate entre nosotros, se desenvolviera con todas las de la ley y resultara útil a la política y en definitiva a nuestra sociedad toda.
Pero, lamentablemente, no pocas veces nuestros debates internos no se desenvuelven de ese modo y no transcurren como debe ser, porque violamos principios básicos de lo que debería ser un verdadero debate científico e intelectual. Creo que cometemos varios errores, que no pertenecen solo a los que debaten, sino a los que deben encausarlo y a los que deberían crear el contexto propicio para que nuestros debates se desenvolviesen del modo más útil a los intereses de nuestra sociedad en construcción.
Se cometen frecuentemente varios errores.
  1. No solo la ciencia aparece primando en el debate. Esta última también se debe enfrentar a la pseudociencia.
  1. La apreciación científica se contamina con opiniones personales, el menosprecio al conocimiento de los demás, o los subterfugios para ganar en la discusión.
  2. La equivocación solo es pocas veces resultado del desconocimiento y muy frecuentemente de la conveniencia.
  3. Es fundamental que el debate tenga siempre como punto de partida un acceso democrático y equilibrado a la información disponible.
  4. A veces no respetamos que, entre nosotros, la ciencia tiene como principal objetivo el beneficio a la sociedad.
  5. No siempre prima el carácter democrático en la divulgación de las opiniones. Con frecuencia publicamos las opiniones de unos, pero no las de otros.
  6. Las estructuras del poder político no debieran ofrecer ventajas a ninguno de los contendientes. Púes cuando ello tiene lugar, se afecta el carácter objetivo de los argumentos, pudiendo dominar las opiniones menos objetivas, así como las soluciones menos convenientes.
  7. La simple propaganda de las ideas que se enfrentan, no debe operar como ventaja para ninguno de los contendientes.
  8. La verdad comprobada, es el único principio básico para dirimir cualquier debate.
Nadie está en posesión de la verdad absoluta, pues la propia verdad, es la síntesis de muchas verdades relativas y absolutas al mismo tiempo. Llegándose a ella solo como resultado de una dialéctica de prueba y error, que aparece siempre condicionando el real acceso al conocimiento. Dado que tampoco es posible soslayar, que el camino del conocimiento, es más importante que el conocimiento mismo. Y solo esa dialéctica, correctamente aplicada, le da carácter científico al enfrentamiento de opiniones.
No obstante, lamentablemente, nuestros debates, no pocas veces, se circunscriben a ser una vulgar discusión, en la que cada uno trata de imponer su criterio al otro. Sin límites ni respetos hacia la opinión contraria. Muchísimo menos, apreciando que la conclusión debe venir de un enfrentamiento de opiniones, en la que hay tanto razones válidas de un lado, como equivocaciones del otro lado de la ecuación. Situación en la que un simple razonamiento matemático-algebraico, nos ayudaría a comprender que ambos lados de la ecuación se suponen y excluyen mutuamente. Lo cual daría como resultado, el único contexto, que está en condiciones de acercarnos a la verdad.
Por lo que no es difícil de apreciar, que muy pocas veces, en nuestro campo, existen verdaderas discusiones científicas.
Es que nuestros debates se desenvuelven en los marcos del complejo y contencioso duo de política y ciencias sociales. Donde la subjetividad tiene un peso demasiado grande, como para que el debate resulte a veces realmente científico. Dado que son muchos los obstáculos que hay que superar, tanto por parte de los científicos, como de los políticos. Para los científicos, pesa mucho la necesidad de la honestidad y la valentía ante lo que descubrimos; para los políticos, la capacidad de aceptar lo que la ciencia les está proponiendo.
En nuestro entorno cultural están presentes aun varias deficiencias que afectan el carácter científico que debe tener el debate. En primer lugar la ignorancia, asumida a veces pero frecuentemente ignorada o no aceptada, siendo esta última la peor. Pues se trata a veces de una politización excesiva o ideologización a ultranzas, que limitan sobremanera la objetividad de la búsqueda. Un sentido burocrático de la relación entre ciencia y política, limita también sobremanera la calidad del debate.
Limitada cultura del debate, que no pocas veces, asume este erróneamente, pensando que lo más importante de una discusión es ganarla. Olvidando, o echando a un lado, el verdadero objetivo del debate, que es encontrar la verdad que nos enriquece y arma para solucionar los problemas. Esas deficiencias culturales, además de tener sus raíces en la deficiente formación educacional y científica, se nutre también del individualismo, el egocentrismo, el dogmatismo, la cobardía y la deslealtad a los principios.
No parece difícil comprender que encontrar la verdad es lo fundamental. Pero creer que siempre esta se encuentra de nuestro lado, o que la poseemos de manera absoluta, nos obstaculiza los razonamientos para llegar a ella.
Hoy, Cuba necesita como nunca antes, que toda su intelectualidad, hombres de ciencia o simplemente personas preparadas, participen dentro de un debate, que abarca todas las esferas de nuestra sociedad y que es vital para el proceso de construcción económica y social y cultural en que nos encontramos inmersos.
Pero para que ese debate resulte realmente útil tiene que ser uno que acepte y cumpla las reglas que nos impone el verdadero debate científico. Que en esencia también es político, pero que no puede ser dominado por la política y muchos menos por la ideología. Dentro de una relación de supeditación que limita a la ciencia para encontrar alternativas de solución a los problemas y a la política para aplicarlos.
En ello les corresponde un papel fundamental a las estructuras del poder gubernamental y político. A mi modo de ver, se podría sintetizar en los asuntos siguientes.
  1. Suministrar preguntas claras, con objetivos determinados y vías que conduzcan el debate.
  1. Obrar democráticamente en el suministro de la información necesaria. Que quiere decir, no favorecer a nadie en la calidad de los datos que se entregan.
  1. No adelantar soluciones políticas o económicas, sin tomar en cuenta o valorar la opinión de todos los participantes en el debate.
  2. No sugerir ni inclinarse hacia ninguna de las posiciones que se sostienen en los debates.
  3. Considerar a las críticas como material de trabajo para encontrar soluciones y nunca negarlas exprofeso, objeto de ataques excesivamente politizados ni ideologizantes.
  4. Dar cuenta siempre, por los medios de información, de que se dispone, que el debate es seguido con seriedad y atención.
  5. Permitir que los medios participen ampliamente de la divulgación de las soluciones. Porqué, en definitiva, serán las masas las encargadas de llevarlas a vías de hecho.
Sino obramos de esa manera estamos echando por la borda nuestro mayor potencial para sobrevivir y hacer avanzar la solución de los problemas y a la sociedad toda.
Se trata de que es el poder de las ciencias, bien utilizadas, lo que nos puede hacer avanzar hacia los objetivos que nos hemos propuesto.


Enero 29 del 2020.