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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

jueves, 5 de septiembre de 2019

CUBA: EL LUGAR DEL COLOR

Esteban Morales Domínguez
UNEAC


El tema de la llamada racialidad, posiblemente sea el más “desconocido” y difícil de nuestra realidad social actual.

Existen personas que no desean escuchar nada sobre el mismo. Las reacciones ante el tema racial aún son impredecibles, cubriendo una amplia gama de actitudes, que van desde la negación y el cinismo, hasta su no   aceptación más despreocupada.

Al racismo, históricamente en Cuba, siempre se le había enfocado más con el temor de crear la división social, que con la determinación de resolverlo. Por lo cual, negros, mestizos y muchas personas, poseedoras de una conciencia sobre el tema, han tenido que esperar   demasiado tiempo por un debate. Lo cual devino en la más flagrante contradicción y disfuncionalidad, dentro de una sociedad, extraordinariamente humanista, en la que se ha luchado por la justicia social y la igualdad, hasta los mismos bordes del igualitarismo

Existen todavía opiniones diversas, que incluso llegan hasta   negar que el tema racial este vigente en nuestro país. Sin dudas, hay en ello aun mucha ignorancia, un falso criterio de cómo eso afecta la unidad nacional; aunque no ha faltado   tampoco la intencionalidad de evitar que el tema se discuta. Lo cual se ha expresado, durante largo tiempo,  en la acusación de “racista”, que   ha tenido, casi siempre que soportar, quien haya pretendido  traer    la cuestión racial  a la superficie.[1]

Lamentablemente, después de haber devenido, durante muchos años de silencio, en un “tabú”, tenemos hoy en nuestro país un atraso considerable en el tratamiento del tema racial, tanto en el orden intelectual, cultural y científico, como político. Incluso, una parte de nuestros intelectuales ni siquiera lo menciona en sus enfoques actuales sobre   la realidad social y cultural de la nación cubana. Lo cual refleja, sin lugar a dudas, dentro de nuestra intelectualidad, la existencia de concepciones diferentes, acerca de en qué momento histórico del proceso de desarrollo de la nación cubana nos encontramos.

Creemos, ello es resultado, de que hay que acabar de aceptar, que a todos   los que hoy somos cubanos, no les toco el mismo lugar dentro del proceso y espacios   de formación de la nación, resultando imprescindible tener en cuenta esas diferencias, aportadas por los distintos puntos de partida históricos, para lograr asumir una actitud más realista ante la existencia de los grupos raciales, las desigualdades sociales y   la cuestión “racial” en la Cuba de hoy. A la que unos llegaron como colonizadores(blancos) mientras que a otros los trajeron por la fuerza como esclavos.

El discurso público es aun discreto, incompleto y no pocas veces irreproducido. Las acciones que se realizan para trabajar sobre las realidades que alimentan las desigualdades aun existentes, continúan teniendo un sentido global, aun, cuando estén enfocadas también hacia los sectores más vulnerables. Sin embargo, la variable  “raza o color de la piel”, aun dentro de una práctica existente de  “Acción Afirmativa “,  sigue sin aparecer abiertamente,  como un asunto  de consideración, dentro de la  política social, o al menos, no se le menciona abiertamente como algo que se toma  en consideración.[2]

Nuestra sociedad cubana es, sin lugar a dudas, una sociedad “multirracial”, más bien “multicolor”, pero resta mucho aun para que esa multicoloridad, que no es un simple problema de matices, pues encierra un largo y complejo trasfondo histórico, domine en todos los ámbitos de nuestra vida social. No tratándose tampoco de un asunto de representatividad numérica, de blancos, negros y mestizos en las diferentes posiciones, sino de terminar por asumirnos como lo que somos y lograr compartirlo en igualdad de condiciones. Dentro de lo cual, la cuestión de la distribución del poder aparece con mucha fuerza. Porque no todos los grupos raciales están en condiciones de imponerse por igual, para lograr los tan necesarios equilibrios de una sociedad verdaderamente multirracial (multicolor).

Decía ese gran sabio y tercer descubridor de Cuba, Don Fernando Ortiz, que Cuba es un “Ajiaco”. Idea que compartimos plenamente, solo que modestamente agregaría que “el ajiaco aún se está cocinando”.

Tenemos aún personas que no se sienten metidas dentro de la Olla, y que incluso quisieran salirse, o lograr disminuir la intensidad de la llama. Por otro lado, dentro de la Olla, tenemos algunas carnes y viandas, que son más de las que hubiéramos imaginado, antes de la crisis económica de los años noventa, que aún no se han ablandado. Entonces, parafraseando a Isaac Barreal, “…al ajiaco no debemos solo calibrarlo por el resultado esperado, sino también por el proceso de la cocedura”. Realidad que no todos estamos de acuerdo en asumir, pero que es de  una importancia vital para el proceso de consolidación de la unidad de la nación,   así como   también,   para  sus alianzas políticas, con el resto de los pueblos colonizados( indígenas y afro descendientes ) del mundo y en particular  con los de nuestro continente.[3]

Ante esa encrucijada nos encontramos todavía los cubanos de hoy. Aunque muchos no la entiendan o no la acepten.

O tomamos acciones concretas, en todos los órdenes,  para que el “ajiaco” termine su cocción,  o perderemos la única  oportunidad histórica, de  terminar  de  construir la sociedad  en la  que de verdad deseamos  vivir   la inmensa mayoría de los cubanos .De no hacerlo, ello,   al mismo tiempo, afectaría  nuestra alianza con los 150 millones de  afro descendientes y la población indígena, que  en nuestro continente,  ven a  Cuba, no solo  como un paradigma de emancipación política sino  también social .Pues no es posible compartir con tales grupos  las ideas de que “un mundo mejor es posible” y continuar  soslayando los “desafíos del color” internamente.[4]

Cultura y Educación, son en nuestra opinión las opciones de defensa los ejércitos principales de esa batalla. Porque ya está más que demostrado, que, aunque el racismo se haya   cómodamente instalado dentro del capitalismo, acabar con este régimen social, no es suficiente para terminar con la discriminación racial y, sobre todo, con los prejuicios y estereotipos que la alimentan. Por   lo cual, parafraseando a Gramsci, hay que acabar con la simple “cultura popular” y el inocuo “sentido común” de las cosas; hay que librar   la batalla por la formación de la verdadera cultura revolucionaria. Pues la ideología burguesa es tan fuerte, que ha sido capaz de hacernos   creer a muchos, que todas esas lacras del racismo y la discriminación, son la “cosa” más natural de la vida.

Tengo un amigo que me dijo un día: “¿para qué tú quieres que los negros estén más en la televisión?, si ya tienen un canal para ustedes solos: el deportivo”. Reproduciendo así, aunque no lo quisiera, el cinismo con que aún no pocos cubanos abordan el tema. Por lo que solo un debate abierto, desde la cultura y la ciencia, puede acabar con esa suerte de hipocresía, heredada de la hispanidad, que nada tiene que ver con la cultura de una sociedad verdaderamente integrada y revolucionaria que deseamos construir.

Contamos con una amplísima producción  cinematográfica, literaria, danzaría, musical,  histórica, cultural integrada, que en general,  reivindica la presencia africana  en  la formación y desarrollo de nuestra cultura nacional,  pero no mucho    de  esa encomiable labor, enfrenta  directamente  nuestra  realidad actual, donde están presentes  aun los  estereotipos negativos sobre los no-blancos, los prejuicios, la discriminación racial y el  racismo.[5]

Las tres  investigaciones más amplias, de los últimos 40 años,   sobre el tema racial en Cuba, no han sido producidas en el país, o por intelectuales  que vivan en la Isla.[6]Nacionalmente, aún poco se ha publicado, que  aborde  el tema como algo contemporáneo  a resolver.

Tenemos una   historia escrita, en la que negros y mestizos aún están insuficientemente representados, dentro del proceso de formación de la nación y su cultura. Lo cual afecta todavía seriamente nuestra identidad nacional.

Hay que acabar de introducir los Estudios etno raciales a todos los niveles. Estos tienen que estar presentes constante y sistemáticamente en nuestra educación y en nuestros medios, sobre todo en la televisión.

Hay que educar para ser cubanos, no para ser blancos, como a veces resulta.  Asumiendo los retos, aunque también las ganancias, de introducir el color en la formación de nuestra niñez y de nuestros jóvenes.

Nuestra Educación no podría ser calificada de racista, porque todos los cubanos acceden a ella por igual, aunque sus limitaciones quedan. Sin embargo, no todas las raíces formativas de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura, comparten por igual los planes y programas de estudio.  Por lo que no excluimos a negros y mestizos de nuestra educación, pero estos últimos, en la práctica diaria, no se sientan en las aulas a recibir una enseñanza, que por igual los asuma, como parte de una sociedad que es objetivamente uní étnica y multirracial. Pues, lo que no entra a la educación, no pasa a la cultura, y si nuestra educación es tan débil o a veces ha sido casi nula en el tratamiento de las cuestiones relativas al “color”, el problema del racismo y la discriminación que ello trae aparejado, no se podrán solucionar nunca.

Los asuntos   relativos a la formación de una identidad “multirracial” o “multicolor” tienen que acabar de tomar su lugar dentro de la educación cubana. Pues se trata de un problema que nos afecta a todos, al   afectar   la identidad de la nación vista como totalidad. Mientras ello no sea así, no estaremos realmente educando para ser cubanos de manera integral.

No obstante, en los últimos 20 años hemos avanzado mucho. Trabajamos duramente para introducir en nuestros currículos académicos nuevos contenidos y una nueva forma de enseñar la historia nacional; comenzamos a explicar la problemática del color en la escuela; África, Asia y Medio Oriente comienzan a tomar su lugar, con mucha fuerza, no solo en lo cultural, sino también en lo social y en la educacional.

Han aparecido con fuerza los Proyectos Comunitarios, los grupos de estudio, las publicaciones, un debate que toma fuerza en las instituciones, tanto culturales como educacionales y científicas. Aunque más lentamente, en el trabajo científico de las universidades y la ciencia en general.

La Comisión Aponte, de la Unión de Escritores y Artista de Cuba(UNEAC) se comienza a hacer sentir, en sus fuertes vínculos nacionales con el Gobierno y el estado nacional. De modo que avanza el reconocimiento de la necesidad de constituir una institucionalidad, que permita reconocer el tema racial como un asunto que debe ser atendido a nivel nacional, con una Resolución Gubernamental, que lo reconoce como un tema a tomar en consideración a nivel nacional. Tanto desde el punto de vista educacional, como cultural, político y gubernamental.

Hoy la presencia del negro y el mestizo toman cuerpo, tanto en la estructura política y gubernamental del país, como   a nivel social.

La Asamblea Nacional, ha adoptado una estructura con una gran representación de negros, mestizos y mujeres a nivel nacional.

Raúl Castro, en la Asamblea nacional, debatió fuertemente sobre el tema de la presencia negra, mestiza y femenina en nuestro parlamento. Lográndose en el mismo una composición racial como nunca antes había existido.

A nivel de la estructura política, tanto nacional como provincial y a todos los niveles del gobierno, se observa fuertemente la presencia negra y mestiza como nunca antes en el país. (Ver: Discurso de Raúl Castro. Abril 19 del 2018).

Donde habla ampliamente de la problemática racial.

Entonces se ha avanzado considerablemente y existe la plena voluntad política de continuarlo haciendo.

Hemos iniciado un periodo en el que la determinación es avanzar fuertemente hacia una consolidación del proyecto social de la revolución cubana, erradicando un problema que lo amenaza. Porque prejuicios raciales, discriminación y racismo, son totalmente incompatibles con el proyecto socialista cubano.

La Habana, Junio 30 del 2019



[1] Ya en marzo de 1959, cuando Fidel castro planteo la cuestión de la discriminación racial, como una lacra necesaria de darle solución, Hubo quienes no o apoyaron, por haberlo considerado, por tantos años, como un asunto ya resuelto y no es extraño que hoy esas mismas actitudes continúen existiendo. (Nota del Autor).
[2] Sin dudas, todas las medidas recientemente adoptadas, en el 2005, relativas al incremento de las pensiones, el salario mínimo y la distribución de productos de primera necesidad de forma subsidiada, profundizan en una política social, que siempre ha tenido un contenido profundamente humanista. La que, sin dudas, beneficia a negros y mestizos, como los grupos raciales, proporcionalmente mas presentes entre los pobres. (Nota del Autor).
[3] Isaac Barreal “Retorno a las Raíces”, Fuente Viva, La Habana, Cuba, pp. 154-155.
[4] No es posible oponernos internacionalmente al racismo y la discriminación, sin combatirlo, abierta y profundamente, dentro de nuestra realidad social actual. Sin abrir un debate publico, que termine con el cinismo y la hipocresía con   que muchos cubanos, lamentablemente, de todos los grupos raciales, aun abordan, ignoran o niegan la existencia del problema. (Nota del Autor).
[5] Ver: Pedro e la Hoz, “África en la Revolución Cubana: nuestra búsqueda de la mas plena justicia. Editorial Letras Cubanas, La habana, 2005.
[6] Se trata de los libros de Aline helg, Jorge de La Fuente Y Carlos Moore. (Nota del Autor).

martes, 3 de septiembre de 2019

LAS VARIANTES QUE ESTAMOS APLICANDO: sus logros potenciales y desafíos.

Esteban Morales Domínguez
UNEAC
 
Hay que estar preparados para todo. Por cierto, sí estamos aplicando una variante de política, salarios-precios, que no está asentada, de manera inmediata, en el crecimiento de la productividad. Lo cual encierra un conjunto de peligros y desafíos.
Hallándose estos últimos en el entorno siguiente:
-Es cierto que la relación productividad-salario no tiene que manejarse en términos absolutos, como una relación en que si no crece la productividad no es posible incrementar los salarios. No creo, que, vista en el tiempo, sea una relación determinante.
Siendo esa precisamente la variante que ahora estamos aplicando. El incremento de salarios que estamos aplicando, no le sigue de modo directo e inmediato, a un incremento de la productividad, aunque esta última está creciendo y podría verse estimulada por el incremento de los salarios, cerrando un circulo virtuoso, que debiéramos ayudar a mantener, con otro conjunto de medidas económicas y administrativas, que podrían ser del siguiente tipo:
  1. Tal y como se está haciendo, aplicando controles administrativos que eviten que los precios se disparen, buscando el crecimiento de la demanda que produce el aumento de los salarios. Aunque como sabemos, la relación entre demanda, precios y salarios, responde a leyes objetivas del mercado, donde oferta y demanda reaccionan siempre buscando acercarse a la disminución o el incremento de los salarios. Por mediación de los precios. Según estos últimos incrementen la demanda o muevan al incremento de la oferta por medio del incremento de la productividad. Mecánica dentro de la cual, los precios siempre están en el medio. Si la demanda aumenta, pueden aumentar los precios, si la oferta disminuye también y si esta última se queda quieta o se incrementa, ello también puede reflejarse en una subida o disminución de los precios.
  2. Romper con esa dinámica, que es una ley económica y del mercado, solo puede hacerse con mecanismos, económicos y administrativos, que eviten que los precios aumenten, al menos en el mediano plazo, si aumenta la demanda. O que aumente la oferta buscando el incremento de los precios.
  3. De manera inmediata, un incremento de los salarios, solo puede sostenerse virtuosamente, provocando el crecimiento de la productividad, como resultado de que los trabajadores satisfacen mejor su demanda, resultando estimulados, si se adoptan un conjunto de medidas como las siguientes:
-Tratando de incrementar la oferta en el mercado, aunque su incremento no provenga del incremento de la producción, (incrementando la importación) que proviene de un incremento de la productividad. Aunque con esta última ayudando, lo más posible y en el menor plazo de tiempo.
-Establecer controles de precios, que permitan hacer virtuoso el incremento de los salarios, sin depender de un incremento de la productividad. Lo cual solo es posible si se logra mantener el incremento de la demanda, resultado del incremento de los salarios, sin que los precios reaccionen buscando el incremento de la demanda, es decir aumentando y afectando de tal modo incremento de los salarios, es decir, anulándolo. Como resultado del crecimiento descontrolado de los precios, como hasta ahora ha estado ocurriendo.
- Las medidas a aplicar entonces, tal y como estamos haciendo, son: controlar el espiral de precios que se produciría, si no defendemos el incremento de la demanda, que se produce como resultado del incremento de los salarios.
-Lograr que la oferta vaya creciendo, como resultado del incremento de la producción; que no tiene que hacerse solo como vía inmediata, por incremento de la productividad. Sino también, al menos en el corto plazo, aplicando determinadas medidas organizativas, de ahorro, organización del trabajo, encadenamientos productivos, etc. Qué en última instancia, de mantenerse, traerán, a mediano plazo, un incremento de la productividad.
-Presionar administrativamente sobre los precios para que no aumenten. Tal y como se está tratando de hacer con el control de precios; precios topados, mejorando los pagos al productor agrícola, evitar pérdidas, utilizar al máximo los recursos productivos, etc.
  1. De todos modos, como el incremento salarial permanece como un estímulo inmediato, más al incremento de los precios, que, al incremento de la productividad, dé la producción y por tanto de la oferta, aquí opera la variable tiempo, que nos dice, que hay que ganar el tiempo necesario al incremento de los precios, para que no afecten el estímulo que representa el incremento de la demanda, como resultado del incremento de los salarios.
  2. Es decir, al incrementarse la demanda, los precios tienden a dispararse y ello tiene lugar más rápidamente, que lo que el incremento de los salarios, estimula el incremento de la prodcutividad, incrementando la producción y reaccionando con una oferta creciente, que presionaría sobre la demanda, haciendo que puedan disminuir los precios, o en su defecto mantenerse.
  3. Pero los mecanismos para evitar que los precios se disparen, sin esperar por el incremento de la productividad que generaría el incremento salarial, tendrían que ser mecanismo administrativos fuertes, solidos, bien organizados y controlados. Ya que, dentro de su proceso de aplicación, pudieran operar en sistema un conjunto de fenómenos, como la corrupción, él chantaje a los inspectores de precios, el desvío de mercancías entregadas a precios estatales, para ser revendidas por los privados a sobre precio, etc. Lo cual desvirtuaría el resultado positivo que podría traer el control de los precios.
Entonces la tarea que enfrentamos, para que el estímulo que representa el incremento salarial, le gane la pelea al incremento de los precios, no resulta nada fácil. Es que si vamos a utilizar mecanismos de un alto grado de subjetividad, tienen que ser de una eficiencia, que le permitan cubrir un el plazo de tiempo que necesitamos, para lograr el crecimiento de la prodcutividad.
Sobre todo, al tratarse de que debemos utilizar mecanismos de un alto nivel de subjetividad, cuya acción depende más de la conciencia con que los apliquemos que de mecanismo económicos como tales.
Hay espacios para ganar esa pelea. Creo que los hay. Siempre que controlemos al detalle, evitando el exceso de subjetividad, la desorganización, la corrupción, la burocracia administrativa, el despilfarro. Y que utilicemos el poder organizativo de la sociedad civil cubana, para cuidarse ella misma, de los que quisieran medrar con los recursos del pueblo. Tengo esperanza que lo logremos, pero, sobre todo, de que ganemos el tiempo que necesitamos, para que todo redunde en el incremento de la productividad, que es verdadero mecanismo salvador.
Y ello solo lo lograríamos, al final, si adoptamos una serie de medidas de política económica, que ya he mencionado en trabajos anteriores, y que serían las únicas que nos permitirían, desplegar las fuerzas productivas, que aún no hemos logrado.
Agosto 23 del 2019.