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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
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martes, 3 de septiembre de 2019

LAS VARIANTES QUE ESTAMOS APLICANDO: sus logros potenciales y desafíos.

Esteban Morales Domínguez
UNEAC
 
Hay que estar preparados para todo. Por cierto, sí estamos aplicando una variante de política, salarios-precios, que no está asentada, de manera inmediata, en el crecimiento de la productividad. Lo cual encierra un conjunto de peligros y desafíos.
Hallándose estos últimos en el entorno siguiente:
-Es cierto que la relación productividad-salario no tiene que manejarse en términos absolutos, como una relación en que si no crece la productividad no es posible incrementar los salarios. No creo, que, vista en el tiempo, sea una relación determinante.
Siendo esa precisamente la variante que ahora estamos aplicando. El incremento de salarios que estamos aplicando, no le sigue de modo directo e inmediato, a un incremento de la productividad, aunque esta última está creciendo y podría verse estimulada por el incremento de los salarios, cerrando un circulo virtuoso, que debiéramos ayudar a mantener, con otro conjunto de medidas económicas y administrativas, que podrían ser del siguiente tipo:
  1. Tal y como se está haciendo, aplicando controles administrativos que eviten que los precios se disparen, buscando el crecimiento de la demanda que produce el aumento de los salarios. Aunque como sabemos, la relación entre demanda, precios y salarios, responde a leyes objetivas del mercado, donde oferta y demanda reaccionan siempre buscando acercarse a la disminución o el incremento de los salarios. Por mediación de los precios. Según estos últimos incrementen la demanda o muevan al incremento de la oferta por medio del incremento de la productividad. Mecánica dentro de la cual, los precios siempre están en el medio. Si la demanda aumenta, pueden aumentar los precios, si la oferta disminuye también y si esta última se queda quieta o se incrementa, ello también puede reflejarse en una subida o disminución de los precios.
  2. Romper con esa dinámica, que es una ley económica y del mercado, solo puede hacerse con mecanismos, económicos y administrativos, que eviten que los precios aumenten, al menos en el mediano plazo, si aumenta la demanda. O que aumente la oferta buscando el incremento de los precios.
  3. De manera inmediata, un incremento de los salarios, solo puede sostenerse virtuosamente, provocando el crecimiento de la productividad, como resultado de que los trabajadores satisfacen mejor su demanda, resultando estimulados, si se adoptan un conjunto de medidas como las siguientes:
-Tratando de incrementar la oferta en el mercado, aunque su incremento no provenga del incremento de la producción, (incrementando la importación) que proviene de un incremento de la productividad. Aunque con esta última ayudando, lo más posible y en el menor plazo de tiempo.
-Establecer controles de precios, que permitan hacer virtuoso el incremento de los salarios, sin depender de un incremento de la productividad. Lo cual solo es posible si se logra mantener el incremento de la demanda, resultado del incremento de los salarios, sin que los precios reaccionen buscando el incremento de la demanda, es decir aumentando y afectando de tal modo incremento de los salarios, es decir, anulándolo. Como resultado del crecimiento descontrolado de los precios, como hasta ahora ha estado ocurriendo.
- Las medidas a aplicar entonces, tal y como estamos haciendo, son: controlar el espiral de precios que se produciría, si no defendemos el incremento de la demanda, que se produce como resultado del incremento de los salarios.
-Lograr que la oferta vaya creciendo, como resultado del incremento de la producción; que no tiene que hacerse solo como vía inmediata, por incremento de la productividad. Sino también, al menos en el corto plazo, aplicando determinadas medidas organizativas, de ahorro, organización del trabajo, encadenamientos productivos, etc. Qué en última instancia, de mantenerse, traerán, a mediano plazo, un incremento de la productividad.
-Presionar administrativamente sobre los precios para que no aumenten. Tal y como se está tratando de hacer con el control de precios; precios topados, mejorando los pagos al productor agrícola, evitar pérdidas, utilizar al máximo los recursos productivos, etc.
  1. De todos modos, como el incremento salarial permanece como un estímulo inmediato, más al incremento de los precios, que, al incremento de la productividad, dé la producción y por tanto de la oferta, aquí opera la variable tiempo, que nos dice, que hay que ganar el tiempo necesario al incremento de los precios, para que no afecten el estímulo que representa el incremento de la demanda, como resultado del incremento de los salarios.
  2. Es decir, al incrementarse la demanda, los precios tienden a dispararse y ello tiene lugar más rápidamente, que lo que el incremento de los salarios, estimula el incremento de la prodcutividad, incrementando la producción y reaccionando con una oferta creciente, que presionaría sobre la demanda, haciendo que puedan disminuir los precios, o en su defecto mantenerse.
  3. Pero los mecanismos para evitar que los precios se disparen, sin esperar por el incremento de la productividad que generaría el incremento salarial, tendrían que ser mecanismo administrativos fuertes, solidos, bien organizados y controlados. Ya que, dentro de su proceso de aplicación, pudieran operar en sistema un conjunto de fenómenos, como la corrupción, él chantaje a los inspectores de precios, el desvío de mercancías entregadas a precios estatales, para ser revendidas por los privados a sobre precio, etc. Lo cual desvirtuaría el resultado positivo que podría traer el control de los precios.
Entonces la tarea que enfrentamos, para que el estímulo que representa el incremento salarial, le gane la pelea al incremento de los precios, no resulta nada fácil. Es que si vamos a utilizar mecanismos de un alto grado de subjetividad, tienen que ser de una eficiencia, que le permitan cubrir un el plazo de tiempo que necesitamos, para lograr el crecimiento de la prodcutividad.
Sobre todo, al tratarse de que debemos utilizar mecanismos de un alto nivel de subjetividad, cuya acción depende más de la conciencia con que los apliquemos que de mecanismo económicos como tales.
Hay espacios para ganar esa pelea. Creo que los hay. Siempre que controlemos al detalle, evitando el exceso de subjetividad, la desorganización, la corrupción, la burocracia administrativa, el despilfarro. Y que utilicemos el poder organizativo de la sociedad civil cubana, para cuidarse ella misma, de los que quisieran medrar con los recursos del pueblo. Tengo esperanza que lo logremos, pero, sobre todo, de que ganemos el tiempo que necesitamos, para que todo redunde en el incremento de la productividad, que es verdadero mecanismo salvador.
Y ello solo lo lograríamos, al final, si adoptamos una serie de medidas de política económica, que ya he mencionado en trabajos anteriores, y que serían las únicas que nos permitirían, desplegar las fuerzas productivas, que aún no hemos logrado.
Agosto 23 del 2019.






¿POR QUÉ LA CRÍTICA EN DEFENSA DE CUBA?


A raíz de la actual polémica sobre el disenso dentro de la universidad cubana, una investigadora va más allá y analiza los riesgos de eliminar la crítica en el contexto actual.

¿Por qué es indispensable la crítica? Porque solo desde ella es posible corregir los errores propios de los seres humanos, se pregunta y responde la destacada activista e investigadora, Gisela Arandia.

A propósito del debate en las redes acerca de la valía de la crítica en la sociedad cubana de hoy, sería pertinente recordar la función de la crítica como un elemento decisivo para proteger la revolución. Su función es insustituible porque genera contradicciones dialécticas que permiten adentrarse socialmente en temas difíciles que suelen estar al margen del orden establecido.
La crítica está destinada a convertirse en un llamado de alerta y sobre todo en un mecanismo para incentivar la polémica de temas caracterizados por discrepancias, incluso por opiniones antagónicas desde donde salen a flote conflictos que muchas veces transitan en los bordes, más allá de lo visible cotidiano. Por esta razón correré el riesgo de repetir definiciones ya conocidas pero que pueden aportar enfoques provocadores para hacer de la crítica un ejercicio político indispensable:
Crítica, palabra de origen griego, significa, discernir, analizar, separar.  Es la reacción o la opinión personal y está relacionada con la palabra criterio. [ ] Toda crítica social implica una idea de la felicidad o desarrollo humano, junto a una idea de deber ser: de como una sociedad debería organizarse o sus miembros y deberían comportarse a fin de lograr esa felicidad o desarrollo del potencial humano. [1]
Lamentablemente la reciente medida propuesta al profesorado universitario rechaza la presencia de la diversidad de criterios como parte de las teorías revolucionarias más avanzadas, particularmente en la época del imperialismo recurrente. Paradójicamente ese enfoque intenta disolver aquellos análisis críticos que la generación más joven necesita porque no vivió los daños del capitalismo y ahora deberán construir un discurso crítico de mayor complejidad capaz de enfrentar los desafíos futuros.
En este contexto, el discurso crítico representa una vía para la evolución de un pensamiento plenamente revolucionario. La propuesta de ordeno y mando, legado de lo que he llamado en el libro Población afrodescendiente cubana actual, [2] el estalinismo sin Stalin, como mecanismo social demostró ya su incapacidad para encontrar las soluciones adecuadas y construir una democracia participativa para la emancipación social.
¿Por qué es indispensable la crítica? Porque solo desde ella es posible corregir los errores propios de los seres humanos. Quienes asumen el derecho a la crítica parten del legado político de que la revolución puede ser mejor cada día. Si existe en este punto alguna convergencia entre los “enemigos” históricos y actuales de la revolución eso significa una fortaleza ideológica resultado de la propia propuesta libertaria y no debe ser considerado como un estigma. Negar la existencia de errores a través de la crítica indispensable sería un acto de oportunismo y falta del conocimiento elemental del cual se nutren las diferentes variables de la teoría marxista, unas más cercanas a la realidad cubana que otras, pero siempre desde la vigencia de la crítica como esencia del ideal de que un mundo mejor es posible.
En el momento actual de inmensas dificultades para el proyecto revolucionario que intenta sobrevivir a impedimentos con una participación popular no de 100 por ciento, pero sí de un consenso mayoritario, se presenta un escenario donde algunas personas con cargo de servidores públicos les resultan difíciles aceptar opiniones críticas y tratan de justificar determinados procedimientos.
Aunque también sucede que las contra-críticas tampoco cumplen su función social porque la participación suele quedar restringida a un grupo muy reducido de personas, lo cual limita la posibilidad de crear una masa crítica que pueda incidir en la aparición de nuevas mentalidades para profundizar en el paradigma de justicia social, como asunto estratégico del proyecto que comenzó en 1959.
El tradicional argumento de que solo el enemigo promueve desacuerdos forma parte hoy de un escenario ideológico mucho más complejizado que hace sesenta años.  La presencia de coincidencias con otros discursos culturales, en cuanto a enfoques y métodos represivos no significa necesariamente estar en contra de la revolución. Esa realidad forma parte de lo que la teoría marxista denominó unidad y lucha de contrarios y se trata de procesos sociales que muestran la urgencia permanente de la crítica social, precisamente para salvaguardar al proyecto de liberación nacional.
En la lejana fecha de los años 1970´s el escritor cubano Lisandro Otero en su novela, El Árbol de la vida [3] abordó la incapacidad del proyecto revolucionario para lidiar con un pensamiento donde la diversidad de criterios se presenta como un crimen ideológico. Comenta también la dificultad de determinados enfoques políticos para establecer diferencias entre la crítica revolucionaria y el programa de quienes están contra ella, fue una reflexión temprana que anunciaba el costo político de esa incomprensión.
Medio siglo después de la publicación de esa obra literaria, el impacto de algunos momentos de acciones represivas desde la UMAP, [4] hasta la conga reciente, sin olvidar al llamado Quinquenio gris [5], parece seguir deambulando como un fenómeno enquistado, en un punto de vista que favorece medidas autoritarias en lugar del diálogo público.
En la actualidad se advierte la urgencia de alcanzar un consenso político dentro de determinados categorías institucionales en espacios que parecen estimular ocasionalmente enfoques y acciones represivas, que en mi opinión comprometen el afianzamiento mismo del proyecto revolucionario cubano.
Se trata de propuestas incongruentes donde no se percibe la lucidez del ideario de una nación para todos [6]  y otros análisis como las criticas controversiales del marxista George Lukács, [7]  de lo que él llamaba  las posibilidades del socialismo… Desde mi modesto punto de vista, el ejercicio de la crítica debe formar parte del quehacer revolucionario permanente y debe estar acompañada de la población desde sus diferentes sectores sociales. Para que esta práctica se convierta en un enfoque cotidiano, la crítica necesita gozar de buena salud y no solamente como una aparición coyuntural ante determinados problemas, debe estar respaldada además por mecanismos participativos que contribuyan al mejoramiento social. (2019)
Notas
[1]  Diccionario Wikipedia.  Categorías: Ciencia política | Crítica | Filosofía | Psicología
[2]  Población afrodescendiente cubana actual, Gisela Arandia Covarrubias, Instituto cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y UNFPA, Fondo de Naciones Unidas para la Población, 2012
[3]  Lisandro Otero, escritor y periodista cubano autor de la novela El árbol de la vida Novela que obtuvo el Premio de la Crítica de Cuba 1994.
[4]  UMAP Unidades Militares de Ayuda a la Producción, que existieron en Cuba entre 1965  y 1968, a donde fueron castigados grupos de personas en su mayoría jóvenes que de acuerdo a una perspectiva de ese momento no tenían el comportamiento adecuado.
[5]  El Quinquenio Gris, período de los años 1970´s donde fue realizado en proceso llamado de “parametración” que excluía artistas y obras consideradas en ese momento como producción cultural que no reflejaba el punto de vista revolucionario.
[6]  Una nación para todos, José Martí.
[7]  Georg Lukács, La interpretación del marxismo que hace Lukács cuestiona al determinismo económico e incorpora la dialéctica a la dimensión de la subjetividad. Criticó al estalinismo por subordinar la estrategia a la táctica y la teoría a la práctica e imponer el dominio de la burocracia.