nota

Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

domingo, 23 de septiembre de 2012

UNA VEZ MÁS SOBRE LA LLAMADA CORRUPCION DE POCA MONTA.


ESTEBAN MORALES.
UNEAC.

Hace  unos días escribí un artículo que titule “A los amigos de siempre”, replicado en Cubarte y Havana Times  hasta ahora.
Trate  entonces de la llamada corrupción, “de poca monta”, que de poca no tiene un pelo, porque por ese  vertedero  se van millones y millones de pesos a la economía del país, que no van a parar al comercio normal. Donde todos tendríamos el derecho para  adquirir las mercancías con nuestro dinero. 
No se trata del simple robo, cuando circunstancialmente un ciudadano se apropia de lo  que no le pertenece. Sino de una práctica,  en la que el individuo o funcionario,   apoyándose en la posición desde la cual debiera defender los bienes sociales, se vale de ella  para desviarlos  en provecho propio. Por lo que la corrupción no es simple  robo o apropiación, sino un desvió de su  curso  normal   los bienes materiales  de  una sociedad que los crea, distribuye y consume, acorde con las reglas que rigen el sistema  económico  en cuestión. 
Si observamos detenidamente ese artículo que escribimos,  nos podremos percatar, que describí el fenómeno,  las características  de su ocurrencia y  sus múltiples consecuencias, incluso políticas e ideológicas.  Pero no me réferi a sus causas  fundamentales. No quería meterme en esos momentos, como se dice, en “camisa de once varas”, porque sus causas son bien complejas y tocan aspectos que van mucho más allá de la corrupción como tal, para llegar a problemas, que tocan el fondo  de las deficiencias e insuficiencias de un  modelo económico que queremos cambiar.
Se trata además de un fenómeno no exclusivo de nuestro país, pero que en nuestro caso tiene causas particulares, que responden a la situación peculiar  por las que atraviesa la economía cubana.
Nuestra economía ha hecho ya tres restructuraciones estratégicas, que se miden por las veces en que ha roto su nivel de dependencia con la metrópoli que económicamente  la rigió: España, Estados Unidos, URSS. Para encontrarse ahora   la  economía  cubana  en un momento histórico dentro del cual quiere romper definitivamente los ciclos de dependencia, para construir un modelo económico propio, eficiente y sustentable. Por lo que el fenómeno de la corrupción en Cuba, no puede ser separado de ese contexto que hoy vivimos.
Las  causas  fundamentales  de esa corrupción, que ya ha existido antes,  tienen que ver  ahora  con varios asuntos muy importantes, que tocan de lleno a la capacidad de muchas personas, demasiadas hasta hoy, para satisfacer  sus necesidades. Entré otras estas son:
-Existe un llamada pirámide invertida, dentro de la población económicamente activa, que hace que personas sin calificación alguna, al tener un empleo en la economía del dólar y el turismo, reciban salarios, remuneraciones especiales y propinas, que elevan sus posibilidades  de ingreso, de un modo que no es  factible  para ningún trabajador de la economía estatal, tenga el nivel de calificación que tenga. Un maletero, un chofer de taxi, un trabajador de servicio recibe   ingresos,  en  moneda libremente convertible,  que multiplica varias veces  el salario de un trabajador de la economía estatal. Incluso  comparado   con   empleos de muy alta calificación, como médicos, profesores universitarios,  especialistas de   alta  calificación, investigadores, etc.
- La confusión, no solo teórica, entre propiedad social y propiedad estatal  en  estos años, ha provocado que los trabajadores no reaccionen ante  los medios de producción  como de su propiedad  y los cuadros estatales manejen los medios de producción como  si los pudieran usufructuar en beneficio propio. Lo que ha tomado la expresión popular  de que “Todo  es de todos y nada es de nadie”.
-Muchas personas que ostentan cargos, incluso dentro de la economía estatal, pueden ser  cargos de poco rango y remuneración, pero que tienen acceso a la distribución de determinados bienes materiales, utilizan su posición dirigente para equilibrar sus ingresos por medio del desvió de recursos. Creándose una red, dentro de la cual, dirigentes de diferentes actividades intercambian favores y   privilegios de acceso a bienes materiales cuyo costo no pesa sobre sus ingresos personales. Esta actividad deviene en un tipo de corrupción que penetra incluso a las organizaciones políticas y de masas en los centros de trabajo.
-Trabajadores de muy bajo salario, en cualquier actividad estatal, privada o semiprivada, de  cualquier sector laboral,   practican el hurto continuado,  no pocas veces con la aceptación implícita de sus propios  dirigentes, los que también se benefician de ello. Creándose un mecanismo de indisciplina permanente en el manejo de los  bienes   pertenecientes a la sociedad.
-En nuestro caso hay un desfase  entre el nivel  salarial  y el de los precios, donde estos últimos  continúan altos o en algunas ocasiones suben, incluso de manera sorpresiva,  mientras que los salarios permanecen estancados.
- Tampoco es posible esperar que a más trabajo corresponda mas salario. Existiendo además, una  incapacidad total por parte de la masa  trabajadora   para presionar sobre el nivel de los salarios, ni una reacción adecuada por parte de la  organización obrera para evitar las presiones sobre el ingreso de los trabajadores.
-La existencia de la doble moneda mantiene en permanente desventaja a las personas que no la poseen. Sobre todo si tomamos en consideración que existen productos de primera necesidad que solo pueden ser adquiridos en moneda libremente convertible. Que son todos, los de primera necesidad, que se reciben normados, pero en cantidades tan  limitadas que no satisfacen las necesidades mínimas de la población  que más los requiere.
Luego, la causa fundamental de esa corrupción de “poca monta” esta dentro del funcionamiento mismo   de nuestra propia economía. La cual no es capaz de satisfacer las necesidades del  nivel de salarios necesarios, ni de precios, en los productos que se venden libremente, para satisfacer las necesidades de la masa fundamental de la población, que por demás, no tiene acceso a la moneda libremente convertible .Las consecuencias de esta realidad son múltiples y no solo provocan corrupción, sino también, otras  deformaciones sociales. 
Tal situación antes  analizada, es la que explica que se trate de un fenómeno tan extendido, aunque no podemos decir  que abarque a toda la población. Primero porque hay personas que no necesitan de esa práctica,  mientras que  otras  por razones éticas y morales tampoco la realizan. Aunque el fenómeno marca tendencias que de no ser controladas y resueltas por el mecanismo económico pueden generar  el deterioro moral a nivel de toda la sociedad. 
El control legal y económico  no es suficiente, ya que  estos  solo ayudan  un poco reprimiendo la práctica delictiva. En realidad la única solución posible está en la existencia de un modelo económico eficiente y sustentable, que imponga los límites, por medio de convertir a la corrupción solo en una negativa práctica desde el punto de vista moral, ofreciendo las  bases   que la eliminarían  como un fenómeno,   en  cierto modo justificable,  por  causas  de supervivencia material. Es decir, la insatisfacción de las necesidades  de la población en términos masivos genera esa corrupción  que practican muchas personas. No se trata del enriquecimiento ilícito,  practicado por dirigentes estatales de alto y medio nivel, que persiguen un determinado  tipo de acumulación. Ya  que  estos últimos, en realidad,  no roban por necesidades inmediatas apremiantes,  dado que  esas por lo general las tienen resueltas, sino para enriquecerse.
Este tipo de corrupción, ni ninguna otra,  en nuestra percepción,  podría eliminarse totalmente, solo sería posible reducirla al mínimo,  después de una larga lucha que es fundamentalmente de construcción económica, arrinconándola,  hasta convertirla en un delito común,  que la sociedad con toda la razón y sin aceptar moralmente  ningún tipo de justificación podría combatir.

Septiembre 20 del 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada