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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

lunes, 22 de abril de 2019

LAS ENCRUCIJADAS DE LA ECONOMIA CUBANA


Dr. Esteban Morales Domínguez
UNEAC

Lamentablemente nos encontramos trabados en una especie de túnel, que no podemos estar seguros, si se ensancha o estrecha cada día más. Si nos guiamos por la “tecnocrática” tranquilidad con que se habla del Plan Económico del 2019, la esperanza parece ser la de la estrechez. 

Pues no se antoja un plan que impacte duramente en los problemas que nos frenan, sino una nueva variante del que se ha hecho otras veces. No es nada atrevido ni riesgoso, con algo que empuje realmente hacia el crecimiento de la economía y por demás, padece de un conformismo que asusta. Nuestro Ministro de Economía, luce hasta contento cuando dice, que alcanzaremos el mismo PIB del 2018. Yo me pregunto: ¿es posible sentirse optimista, creciendo lo mismo de un año para otro, con tanto tiempo que hace ya no crecemos?

Los economistas y algunos que no lo son, repetimos problemas, argumentos, críticas y hasta potenciales soluciones a nuestros problemas económicos, que parecen no encontrar su escenario de impacto en la actual dirección económica del País. No parece haber respuesta ante el consenso que ya existe, casi generalizado, sobre qué es lo que se debe hacer para salir adelante. Es cierto que el Presidente ha solicitado ayuda a la fuerza calificada en las universidades y otros centros, a los propios economistas, pero no vemos a nuestra Dirección de la economía reaccionar ante lo que se le está proponiendo. 

Tuvimos ciertas esperanzas en el discurso del Cro. Murillo en la Asamblea; pero entre lo que no diría, porque estaba en el informe a los Diputados, lo que iba a decir después y lo que no apareció porque tal vez lo cortaron; al final no dijo nada de las preocupaciones que tienen la gente en la calle. Algunas promesas solamente.

Parece no encaja lo propuesto en las ideas que se sostienen por muchos de lo que debe ser el plan de este año y ese plan, al menos a mí, me tiene desanimado. No veo que encaje con lo que considero el momento exige, pues me parece que debiera ser más bien atrevido, menos un excelente ejercicio teórico de economía política y más de política económica, que salte sobre los obstáculos de esta última que nos tienen trabados. Es la política económica la que debe moverse atacando los aspectos que hasta ahora no nos han permitido crecer y no buscar estabilidad de un crecimiento pobre, sin tomar riesgos.

Por eso se continúan repitiendo situaciones, que no acaban de encontrar respuestas en lo que se está haciendo. Casi todos los que escribimos, continuamos repitiendo una y otra vez, los que consideramos son los problemas a resolver. Con un nivel de consenso entre los economistas al menos, que es bastante alto, por lo que continuamente veo “llover sobre mojado”

Entre otros problemas: 

1- La Empresa estatal Socialista, no termina de poner sus pies, en el terreno que realmente la haga avanzar. Todo lo contrario, le superponemos estructuras burocráticas que como las OSDE, actuando como un segundo escalón entre las empresas y los ministerios, limitan su necesaria independencia para moverse hacia las formas que le permitan ser más eficientes. Mover los resortes, que implicarían un sentido de pertenencia, que aún no hemos alcanzado entre los trabajadores. ¿Por qué no dejamos que sean ellos mismos los que elijan a los que los van a dirigir? 

2- No acabamos de plantar pie firme con las cooperativas agropecuarias. Hablamos de ellas, pero no acaban de aparecer con fuerza. ¿A qué esperamos con tanta tierra disponible y tantas ideas e iniciativas que desplegar? 

3- La dualidad monetaria y la necesaria tasa de cambio, continúan presionando, sin que hayamos seleccionado al menos una de las tantas variantes que ya han sido propuestas y más que debatidas. Que ninguna variante es perfecta es cierto, pero lo peor, es que no seleccionamos ninguna que se piense aplicar. Así continuamos arrastrando el problema, que afecta a la eficiencia empresarial, los precios y el control de la economía. La tasa de un CUP por 1 dólar es la distorsión más visible de la economía.


4- Hablamos de la inversión privada, la pusimos en la Constitución, pero como fenómeno de aprovechamiento de las capacidades nacionales ya acumuladas para realizarla, no termina de aparecer. Sigue la lentitud con las inversiones extranjeras, o al menos no con el nivel de celeridad con que las necesitamos. La mediana y pequeña empresa continúan sin tomar su lugar. 

5- El trabajo por cuenta propia no termina de liberarse de las ataduras burocráticas, sobre todo bancarias, que le obligan a pagar o simplemente mantener en depósito cantidades absurdas, que le impiden administrar su dinero de manera más flexible y eficiente. Se dijo en la Asamblea, que se adoptarían medidas determinadas para flexibilizarlo aún más. ¿Pero cuáles son esas medidas? ¿Cuándo van a aparecer? ¿Por qué no se anunciaron en la Asamblea?

Existiendo aún muchas dudas si de verdad lo que queremos es que avance la actividad por cuenta propia, no pocos abandonan la licencia porque, en medio de tal burocratismo, no encuentran el espacio para sobrevivir. Sobre todo nos referimos a los más modestos. ¿Nos damos cuenta que con las presiones que ejercemos sobre el cuentapropista no vamos a avanzar? 

6- ¿Hasta cuándo la incapacidad mostrada para remunerar mejor el trabajo, va a continuar presionando sobre el estímulo a trabajar, la productividad y el nivel de vida de la gente? El nivel salarial, de la empresa estatal, es un “nudo corredizo” en el cuello de los trabajadores de este sector. Según cálculos, para una familia de 3 personas se necesitaría un ingreso equivalente a tres salarios medios para cubrir la canasta básica. 

7- ¿Hasta cuándo el trabajo de mayor capacidad intelectual va a continuar siendo frenada su utilización, permitiendo que una parte del mismo emigre o se emplee en actividades que desperdician las capacidades con que cuenta el país? Capacidades intelectuales y técnicas que nos ha costado tanto dolor y sacrificio lograr.

Que daño haría tener empresas privadas de consultoría, bufetes de abogados, de economistas y contadores; que tanta falta hacen, incluso a la propia empresa estatal. Que nos permitirían además reforzar un margen de confianza mayor para luchar contra la corrupción y el delito. Aprovechando también una calificación profesional que está crecientemente abandonando el país, cuando internamente la propia inversión privada pudiera utilizarla. 

O es que no nos percatamos, de que una de nuestras mayores riquezas es el nivel de calificación de la fuerza de trabajo con que contamos y estamos regalando. Nos estamos descapitalizando del mayor capital que tenemos.

8- ¿Hasta cuándo el monopolio del comercio exterior va a continuar ejerciendo presión sobre un conjunto de actividades productivas y de servicios que pudieran contribuir al alivio de nuestra economía interna y externa? Si queremos exportar hay que poner en juego todas las capacidades para hacerlo y permitir un conjunto de flexibilidades que no damos. 

9- Hay que buscar más a fondo las causas de que nuestra producción azucarera sea tan pobre y que tengamos que importar azúcar refino de Francia para el consumo interno.

Negros traídos de África, casi todos analfabetos, con simples machetes, sin maquinas cortadoras, alzando la caña a mano y ganando una miseria, a finales del siglo XIX, producían más azúcar que nosotros ahora. Por lo que casi ha devenido en un “misterio”, por qué no producimos azúcar ni para satisfacer el consumo nacional. Claro, que solo visitando los centrales y diciendo que “hay que producir más”, que hay que aprovechar el mes de abril, porque mayo es el de las lluvias, no lo vamos a lograr. Por qué nadie es Jesucristo para producir semejante milagro.

10- ¿Cuáles son las razones de que continúe el espiral de precios de los productos de primera necesidad? Junto a salarios que no aumentan, poniendo cada día a una parte mayoritaria de nuestra población en las más precarias situaciones para solucionar el sustento diario. ¿Nos damos cuenta que por esa vía la pobreza está creciendo? Mientras que al mismo tiempo, profundizamos las diferencias, entre los que reciben el dinero del más allá y la inmensa mayoría de los que trabajando en su propio país, no lo logran satisfacer sus necesidades más apremiantes.

11- El sistema de seguridad alimentaria es frágil, con una alta dependencia de la importación de alimentos, debido a la incapacidad de los mercados agropecuarios estatales para satisfacer una parte importante de las necesidades de la población. Y no se ven otras perspectivas sino de que los precios continúen aumentando.

Estos son problemas en los que pienso todos estamos de acuerdo, pero que se repiten continuamente, sin que afloren las soluciones. No es difícil observar, cuando escuchamos sobre el plan de la economía, lo poco con que nuestro Ministro se conforma. Parece querer marchar sin riesgos y sin encontrarse problemas. Claro, no se corren ciertos riesgos, al aspirar a un crecimiento tan pobre como el que nos proponemos en el 2019.

¿Podremos sobrevivir económicamente con tan bajo crecimiento del PIB para este año?

Además, existen dos polos decisores en la economía, el Ministerio de Economía y Planificación y la Comisión que dirige Marino Murillo. ¿En medio de esa duplicidad, como se decide lo que se va a hacer? Todo parece indicar que nuestro Ministro de economía, no puede ir más allá de lo que le orienta la Comisión de Implantación del Sistema, quedándome de esta ultima el amargo recuerdo de la “licencia única”, anunciada para ejercer el trabajo por cuenta propia. A la que tuvimos que dar marcha atrás por ser una verdadera locura, pero seguimos con otras trabas.

Trabas de un estilo burocrático-financiero, que continúan con los depósitos bancarios. Se debe depositar hoy el 65% del ingreso cuentapropista, que se puede sacar mañana, verdadero absurdo económico-financiero. ¿Para qué se necesita estar obligado a ingresar hoy al banco, un dinero, que si quiero lo puedo extraer al otro día? Parecen cosas de locura, pero según dice Liborio es que el banco quiere controlar el dinero, aunque no sea suyo. Esto me trae a la memoria cuando guardé unos dólares y después necesité sacarlos del banco, pero no me los podían dar pues no los tenían. ¿Cuál es la confianza bancaria que puede tener el ciudadano en tales casos? Un banco que te obliga a guardar un dinero que te lo puede dar al otro día, o que te guarda otro dinero, que no te lo puede dar cuando te hace falta porque no lo tiene. 

Yo me pregunto: ¿No sería mejor que todo quedara supeditado al Ministerio de economía? ¿Que la Comisión de Implantación del Sistema quedara dentro del mismo, como una comisión con capacidad auditora, especializada, bajo la máxima autoridad del propio Ministro de economía? ¿No permitiría esto mayor coherencia en lo que se trata de hacer?

Nuestro plan para este año, es una maravillosa construcción en el campo teórico de la Economía Política, pero en cuanto a la política económica lo considero inefectivo, trata de asumir un riesgo que el país no logrará soportar. Hay que romper los moldes de ese plan, adoptando medidas de política económica que lo sobrepasen, de lo contrario, la situación del país se tornara tan tensa, que nos llevará a la adopción de medidas urgentes y desesperadas, que pondrían en peligro el ya complejo equilibrio nacional. ¿A que esperamos? ¿A tener que correr desesperadamente para salvar una economía que se nos puede ir de las manos?

Hay que preguntarse, ¿Qué le va a dar al país ese plan, de tan bajo PIB, en medio de la situación tan difícil como la que nos encontramos? ¿Arrastrarnos dos o tres años más chocando con las mismas dificultades que ahora enfrentamos? ¿Estamos seguros que el país podrá aguantar aún más esa situación?

¿Están conscientes nuestros dirigentes, de que el país se está vaciando de la fuerza calificada; que las gentes comunes no resisten más los precios, que solo están al alcance de los que reciben remesas o divisas por alguna vía; que decenas de miles, apenas hacen una sola comida diaria; que no pueden comprarse un par de zapatos con el salario que devengan; que a cientos de miles no les alcanza el salario; que hay cientos de cubanos que comparten una cama, por turno para dormir; que en medio de tales situaciones existen miles buscando abandonar el país, exponiéndose a cualquier peligro que deban atravesar con tal de llegar a Estados Unidos. 

Hay que escuchar las historias de algunos de los que México deporto hace unos días, para percatarnos de cuál es el nivel de desesperación de alguna gente.

Nuestro problema principal con la economía, es romper el nudo gordiano que nos ata a la vieja mentalidad de, supuestamente, no hacer concesiones al capitalismo. Se trata de que no acabamos de hacer funcionar las formas de propiedad, privada, estatal, cooperativa, pequeña y mediana empresa, dándoles el lugar que les corresponde dentro del modelo económico.

No es posible imponerle a la gente peligros ideológicos, que en medio de la situación que atraviesan para sobrevivir, no los ven por ninguna parte y si los ven, están dispuestos a correr el riesgo. Porque sobrevivir es más importante que cualquier otra cosa. 

No se puede perder de vista que, a casi 60 años de dificultades, carencias y miserias incluidas, la gente está agotada de continuar viviendo, sin que la mejoría económica definitivamente llegue. Ahora le vamos a decir, que deben resistir. ¿Cuánto tiempo más? Sin siquiera decirles cuanto tiempo deben esperar para ver mejorar su situación de vida. Cuando lo cierto es que ya no existe la posibilidad que permitiría decirle a la gente que tienen que seguir esperando. Incluso, sin poderles decir hasta cuándo.

Ahora a la situación existente le estamos agregando otros detalles polémicos de última hora. Decrece la masa porcina, respecto al 2018 y como se sabe que habrá menos carne, ya el puerco en algunos lugares está a 60 pesos la libra. Se pierde el aceite, la mantequilla, se pierde el arroz comestible; el tomate tiene dificultades, dificultades con el pan, se reduce el tamaño de los periódicos y su frecuencia por falta de papel; faltan medicinas; aun no logramos estabilizar el transporte, pues la experiencia aplicada con los taxis ruteros no ha funcionado; tenemos dificultades, no solo con Internet, sino hasta con la propia comunicación telefónica corriente. Hay preocupaciones de cómo nos va a llegar el petróleo y como si fuera poco, Trump echo abajo el acuerdo para el intercambio deportivo con las Grandes Ligas de beisbol, lo cual era una gran esperanza de salvar nuestro baseball, aquejado ya de largas dificultades.

Lo novedoso que la nueva Constitución es que contempla la figura del Primer Ministro que debe ser aprobado en esta Asamblea a propuesta del Presidente Díaz Canel y está más orientado en sus funciones a la Economía, ya que preside el Gobierno, y dirige al Consejo de Ministros. El primer Ministro tendrá entre muchas tareas a resolver el tema de la Dualidad Monetaria y multiplicidad cambiaria e implementar la Conceptualización y los Lineamientos. El elegido al cargo es inevitable que mencione algo del tema. Veremos que dice el Cro. Murillo en su informe, porque la situación es compleja. Por lo pronto ya se refirió a algunas cosas diciendo, que no era necesario hablar de ellas porque estaban en el informe, lo cual es inadmisible, ¿por qué la asamblea es pública o no es pública?

Solo es posible dejar de decir aquello que puede representar un peligro para la seguridad nacional, todo lo demás hay que decírselo al pueblo, quien es en última instancia, el que debe valorar. No se debe admitir el subterfugio de dejar de decir cosas, porque están en el informe. El informe solo lo tienen los diputados, que son los representantes, pero en definitiva él informe se hace para el pueblo. De lo contrario convertimos en un engaño el carácter público que tiene la asamblea nacional.

Creo que lo que se desea escuchar en la Asamblea, por parte del pueblo, es como vamos a salir de la situación económica en que nos encontramos. Qué medidas concretas se tomarán para que la gente sienta que sus preocupaciones más importantes tienen oídos receptivos en ese órgano de gobierno. La gente no quiere únicamente discursos esperanzadores, promesas, ni planes; sino que ocurrirá para ver las soluciones, cuando al otro día salgan a la calle. Creo que a ese nivel están las cosas y el ánimo de la gente. 

Venezuela se reporta como una fuerte preocupación para nuestras relaciones y para los que tenemos familiares en ese hermano país. Ahora el presidente Trump presiona para que ciertas compañías navieras no puedan traer petróleo a Cuba y presiona con el capítulo III de la Helms- Burton para ponérnoslo todo más difícil. Es cierto que el esfuerzo de recuperación hecho por el tornado, alivió la situación y representó alegría y una esperanza para muchos. Pero eso es solo una parte de los que continúan viviendo en situaciones precarias.

Ahora se vuelven a hacer largas colas para conseguir una botella de aceite. Persiste la inestabilidad de oferta con productos de primera necesidad, que sus precios suben, el precio de la carne de puerco no baja, vuelven a escasear los huevos, el salario no alcanza, hay medicinas que continúan en falta, el transporte no mejora, todos los productos de primera necesidad, alimentos, ropas y calzado, suben de precio continuamente, etc. No hay más que acercarse a los supermercados en divisas, para ver incluso los tumultos cuando se sabe que llego pollo. Los precios de algunos utensilios plásticos son para reír, sino provocaran llanto.

En medio de esa situación, ¿A qué conclusión es posible arribar? Sin dudas, a la lógica y perspectiva de que nos aproximamos a un nuevo, eufemísticamente llamado, “Periodo Especial”, agravándose la situación en los meses por venir. Como anunció el Primer Secretario de nuestro partido, que se ha interpretado como que de verdad estamos cercanos a un periodo especial. Solo que ligeramente diferente, pues hay productos, los productos, aunque a veces en falta, están, pero con sus ingresos la mayoría los trabajadores no pueden alcanzarlos.

Eso es lo que más nos debe preocupar a todos, porque se trata del problema político mayor, del problema que afecta sobremanera el estado de ánimo de los ciudadanos, los predispone, les hace pensar en soluciones desesperadas. Corromperse, tomar lo que no es suyo, predisponerse políticamente, o emigrar, que aparece como una solución bastante esgrimida, que no hay hasta ahora como detenerla.

Luego estamos, ante un problema político de gran envergadura. El ciudadano pierde la confianza en nuestros dirigentes, aunque vean a nuestra dirección política todos los días enfrascada en la solución de los problemas y a todo el gobierno del país trabajando para lograr las capacidades de supervivencia que necesitamos. Esto es sumamente importante en medio de una situación como la que sobrellevamos en estos meses, pero hay que dar soluciones concretas a los problemas, porque la gente ya ha probado más de una vez su capacidad de resistencia, pero esa también se agota.

Adicionalmente la administración de Donald Trump, presiona sistemáticamente sobre Cuba, llevando su política hacia la Isla, a los momentos más difíciles de los últimos 60 años. Ejerce fuertes presiones para no entregar los visados a los familiares en Cuba, amenazando con no permitir llegar petróleo al país, presionando sobre los mercados que Cuba utiliza, presionando aún más con multas para la utilización del dólar. Esta administración estadounidense, no cesa en su empeño de cerrarnos todas las puertas posibles.

Amenaza militarmente a Venezuela, Cuba, Nicaragua y a todo el que se le oponga. Vuelve a la Doctrina Monroe y se apoya en las mafias y los sectores de extrema derecha, que han logrado volver a ocupar espacio. Veremos que más nos tienen preparado, porque esa insistencia no va a terminar con lo que ya vienen haciendo. Preparémonos, porque tienen más contra nosotros.

Aunque hay alternativas, hay que ser más atrevidos, actuar con más sentido de urgencia, movilizar más las fuerzas que existen, abrir más el campo de las iniciativas individuales y privadas. Existen mecanismos suficientes para sí afloran peligros, detener de inmediato lo que nos pueda hacer daño, el país es organizado y cuenta con fortalezas que le permiten resistir. Además de poseer un gobierno cercano al pueblo, que reacciona con sistematicidad y se ve puesto para trabajar contra los problemas que nos aquejan.

Entonces, más que nunca antes, la fortaleza que Cuba pueda exhibir internamente y en sus relaciones internacionales, pero sobre todo en la solución de sus problemas económicos, serán la clave para sobrepasar el periodo crítico.

Esperemos, aunque sin ilusionarnos, que Trump tenga que chocar con todos los obstáculos posibles, para lograr sus propósitos y que internamente se complique bastante con las amenazas que le acosan, que son bastantes. Aunque no olvidemos que las soluciones están en Cuba.

Los pueblos latinoamericanos y caribeños se están movilizando, la solidaridad con nuestro país se incrementa. Ayudemos en ello todo lo más que podamos, pero sin ilusionarnos de que nuestras salidas están por esa vía. Nuestra salvación está en Cuba, en la capacidad que tengamos de movilizar todas las fuerzas que hemos creado, sin limitaciones de ningún tipo, sin burocracia, sin mitos ideológicos, sin miedo a equivocarnos. Cambiando todo lo que tengamos que cambiar y poniendo sobre sus pies o de cabeza, todo lo que tengamos que poner. 

La Habana, 14 de abril de 2019
Gracias a Humberto Herrera Carlés

martes, 19 de marzo de 2019

CUBA: LOS RETOS DE SU COMPLEJA IDENTIDAD CARIBEÑA.



Por Esteban Morales Domínguez
UNEAC

ALGUNOS ANTECEDENTES. -
Cuba era un país racista antes de 1959, como herencia del régimen colonial esclavista implantado por España hasta finales del siglo XIX. El racismo se fortaleció bajo la intervención de Estados Unidos en la isla durante los años finales del siglo XIX y primeros del XX. Impulsado por los gobiernos republicanos y dictatoriales que gobernaron al país.
La revolución que triunfa en 1959, heredó por lo tanto ese problema como uno de los más complejos de la sociedad cubana y a pesar de la amplitud de la política social que se ha llevado a cabo durante más de cincuenta años, los negros y mestizos aún están en desventaja respecto a los blancos en muchos aspectos y persisten manifestaciones de estereotipos, prejuicios, racismo y discriminación racial, en una parte de la población cubana.
La sociedad cubana, con una proporción importante de sus habitantes negros, mestizos y chinos, estaba integrada hasta el año 1959, por un minoritario sector económico poderoso, una exigua clase media y una gran masa de trabajadores y campesinos pobres de todos los colores.
Los negros y mestizos ocupaban las peores posiciones en la sociedad, con posterioridad los chinos; eran los de menor acceso a la riqueza y los de más bajo nivel de vida. Los negros en particular, integraban la masa de los más pobres, desatendidos y más discriminados socialmente y por el color de la piel.
Hasta mediados de los años ochenta del siglo pasado, el problema racial fue casi siempre abordado bajo el temor de provocar una división social, eludiendo el análisis de sus componentes, lo que no ha permitido resolver el racismo existente y fortalecer consecuentemente, la identidad cultural y nacional.
Por estas y otras razones históricas, se encuentran hoy personas en Cuba, que no desean escuchar y hablar sobre el tema. Históricamente, raza y unidad de todos los cubanos, han formado una dinámica muy negativa, que ha retrasado el tratamiento del racismo, como un asunto que la sociedad debe solucionar; diríase, por miedo a que ello afecte la unidad de todos los cubanos, ante las necesidades de supervivencia de la nación. En medio de todas las encrucijadas que esta ha tenido que atravesar por las agresiones de los Estados Unidos, que ha debido sufrir.

Ya en marzo de 1959, Fidel Castro abordaba el problema del racismo, calificándolo como una lacra a extirpar del cuerpo de la sociedad cubana. Sus varios discursos de marzo de 1959, ya reclamaban justicia para los negros y mestizos, sobre todo en el plano laboral, pero también en el social y cultural. Sus planteamientos provocaron preocupaciones en algunos y alegrías en otros. Para los negros y mestizos representaron la esperanza de que el asunto comenzaría a solucionarse, pero para no pocos casos, fue uno de los motivos para abandonar el país, previendo el proceso de radicalización racial de la revolución. Ello evidenció la sensibilidad de un problema, para el cual al parecer, una buena parte de la sociedad cubana de entonces, no estaba aún preparada para lograr asimilarlo.
No obstante, partir de esas declaraciones se comenzó a producir un cambio político sustancial, para la población pobre de Cuba y dentro de ella, para los negros y mestizos. Se crearon oportunidades de todo tipo nunca antes conocidas por ese sector de la sociedad: trabajo, educación y salud gratuitos; un amplio sistema de seguridad social y mejora de las condiciones materiales de vida. Por primera vez de modo masivo, los negros aparecieron en todos los sectores laborales y pudieron entrar masivamente a las universidades y demás centros de estudio. Algunos desempeñaron cargos estatales y pudieron participar en general en la vida social, económica, política y cultural del país como nunca antes masivamente había tenido lugar.
A pesar de desarrollar una política social de altísimo contenido humanista, existían problemas que limitaban el aprovechamiento de las oportunidades que la revolución abría a los negros y mestizos: la pobreza también había sido masivamente blanca, pero la riqueza nunca había sido negra y los puntos de partida históricos de blancos, negros y mestizos eran muy diferentes, lo que ponía, no pocas veces, a ese grupo en desventaja para aprovechar las oportunidades que la política social brindaba.
El color de la piel por tanto, continuaba operando como una sólida variable de diferenciación social, que con independencia de la existencia o no del racismo, agravaba en última instancia, la situación de negros y mestizos. Esas diferencias raciales no se tomaron en cuenta al elaborar la política social. De manera voluntarista se declaró en 1962, que el problema racial estaba resuelto y junto al ambiente social que comenzó a prevalecer, la política social igualitaria y las múltiples oportunidades para todos, produjeron una mejoría considerable de los niveles de vida, también para negros y mestizos. En medio de esta situación las organizaciones en las que se agrupaban los negros y mestizos, comenzaron a desaparecer. A partir de considerar que no eran necesarias, ya que el nuevo estado y la dirección gubernamental revolucionaria, habían tomado en sus manos la defensa de los intereses que ellas defendían. Al pasar de los años se discute si fue correcto que los negros y mestizos decidieran o aceptaran disolver esas organizaciones y pusieran en manos del gobierno la lucha por lograr el lugar que les correspondía dentro de la sociedad cubana.
Se vivió un largo periodo, dentro del cual, dejó de percibirse por muchos, la cuestión racial como un problema que frenara el desarrollo social de los negros y mestizos, como había ocurrido anteriormente. A tal ambiente contribuyó la creación de organizaciones sociales, políticas y de masas, en cuyos estatutos no se incluían limitaciones por motivos de color de la piel ni de otro tipo.
La declaración de Fidel Castro en el discurso de clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975, en que se proclamó a Cuba como un país afro latinoamericano, la colaboración médica en África, la participación de Cuba en la Guerra de liberación en Angola y otros países Africanos, la creación de escuelas para niños africanos en la Isla de la Juventud, conjuntamente con las campañas en relación con la igualdad social y la gran solidaridad desplegada por Cuba, también contribuyeron a un ambiente, en que la cuestión racial se vio como un asunto en proceso de superación. Juntos los cubanos, con independencia de su color y procedencia social, compartían las tareas revolucionarias; comenzaban asistiendo juntos a los círculos infantiles, a la escuela, a la universidad, a la preparación militar y juntos compartieron la lucha contra los ataques terroristas y militares y paramilitares provenientes de Estados Unidos. Lo cual contribuyó no poco a la cohesión de todos los cubanos, con independencia del color de la piel, en defensa de la revolución múltiplemente atacada.



Todo ello tendía a generar una nueva cultura de colectividad y solidaridad, lo que contribuyó a dar credibilidad al discurso oficial de que en Cuba no había problemas raciales, lo cual no quiere decir que ello fuese totalmente aceptado. Una parte exigua de la intelectualidad negra, alertaba sobre el hecho de que el problema racial no había desaparecido, que se continuaba viviendo dentro de una hegemonía blanca, que el concepto de cultura que se estaba defendiendo no correspondía aun a lo que los negros y mestizos debían lograr, pero el ambiente político prevaleciente, no compartía esas preocupaciones, ni contribuían a su discusión dentro de la sociedad cubana. Más bien atacaban de que eso ocurriera.
Muchos ciudadanos, en particular negros y mestizos, estaban conscientes de que todos los problemas no estaban resueltos; sin embargo, el nivel alcanzado en la vida económica, social y política, hasta la primera mitad de los años ochenta, dibujaban un claro y esperanzador escenario en el que Cuba se aproximaba a un nivel óptimo de soluciones en todos los planos de la vida interna. Incluido el de la cuestión racial.
Es decir, el triunfo de la Revolución en 1959, trajo a parejado también un fuerte proceso de rescate de la identidad nacional y cultural del país. Que lo hicieron avanzar hasta un nivel que le permiten hoy enfrentar la solución de los retos históricos de su identidad caribeña y latinoamericana.



CUBA Y LAS NACIONES DEL CARIBE.
Las naciones del Caribe, a pesar de la voluntad expresa de integrarse, presentan un conjunto de retos, que van desde los problemas de la falta de complementariedad de sus economías, las dificultades de transportación, un turismo que las empuja más hacia la competencia que, a la cooperación, idiomas diferentes, las conexiones con sus antiguas metrópolis, control de sus economías por parte de Estados Unidos y otras potencias imperiales, entre otros.
España durante el siglo XVI dominaba el Caribe Insular, pero después lo fue perdiendo, hasta que le quedaron solo Cuba y Puerto Rico. Estas últimas islas las mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando ya Estados Unidos, nación imperial emergente, comenzó a disputárselas definitivamente. Un continuo batallar entre las intenciones de Estados Unidos por tener a Cuba, las ansias inglesas por poseerla y las intenciones de España por mantenerla, caracterizaron todo el siglo VXIII y XIX. Aunque la partida no fue decidida hasta finales del siglo (1898), en que Estados Unidos, valiéndose de los más sutiles ardides, se inmiscuyó en la Guerra de Independencia y se apropió de ellas, comenzando la aplicación del modelo neocolonial que le había prediseñado.
Estados Unidos había formulado una política respecto a Cuba entre 1805 y 1823, su teoría del “destino manifiesto” y la Política de la Fruta Madura” anticipaban lo que ocurriría cuando la isla se independizara de España. Pero los Estados Unidos no estaban dispuestos a esperar tanto, por lo que en no menos de siete ocasiones, trató de comprar la lsla a España, u obtener la autonomía para ella. La tozudez española lo impidió, aunque Estados Unidos continuó con su plan, de apoderarse de Cuba arrebatándosela a España. Pero entonces no estaba en condiciones de hacerlo, pues ella misma venia consolidándose como nación, cosa que no logró hasta finales del siglo XVIII.
Cuba estaba muy cerca geográficamente del nuevo imperio americano emergente y muy lejos de España e Inglaterra; pero el primero no disponía de flota marítima para lanzarse a la aventura de apoderarse de Cuba, por lo que, asediado también en su empeño, por Inglaterra, prefirió continuar preparando las condiciones.
Hacia 1826, Simón Bolívar hizo sus intentos de enrolar a Cuba en los procesos independentistas latinoamericanos, pero la entonces “fiel y reformista Isla de Cuba” no estaba preparada para ello. Estados Unidos también se había preparado provisoriamente, dotando a su llamada “Doctrina de la Fruta Madura” con un corolario que la complementaba: “mientras Cuba no fuera de Estados Unidos, no podía ser de mas nadie”. Razón por la cual, ante la acción bolivariana, Estados Unidos declaró, alto y fuerte, “que lo que ocurriera en Cuba era como si estuviese ocurriendo en la boca del Mississippi”. No olvidemos que en el pensamiento geopolítico dominante de la época, la Isla de Cuba aparecía como el resultado de la sedimentación de las arenas del Mississippi en el Golfo de México.
En realidad, Cuba era parte del Caribe, objetivamente del cual formaba, pero su destino como nación y la formación de su identidad, quedaron fuertemente enmarcados dentro de la potencia colonial española, que deseaba mantenerla eternamente, las fuertes apetencias imperiales de Estados Unidos y las ansias de Inglaterra, que ya había logrado ocupar parte de La Habana entre 1762 y 1763.
En la historia de Cuba, para esta época, el Caribe solo aparecía en términos de las cosas que compartía con Cuba, histórica y geográficamente: el sistema colonial, la plantación, la trata negrera, la esclavitud, la masiva procedencia de África de su población y ciertos contactos, que la industria azucarera le hacían compartir con el Caribe Insular más cercano. Que no son pocas cosas, porque constituyen una plataforma histórica de identidad común importante. Sin embargo, políticamente, Cuba quedaba totalmente atada a los designios de las dos potencias imperiales que la dominaban: España y Estados Unidos. Y el Caribe resultaba desmembrado al separarse de España.
Pero a partir de que en la cultura y la identidad nacional cubana comenzaron a perfilarse, hacia mediados del siglo XIX, todos los rasgos caribeños, estos quedaron subsumidos dentro de un triángulo de fuerzas formado por la identidad “blanca” española y la fuerte penetración norteamericana; sobre todo después de la intervención entre 1898-1902, “aplastándose” el aporte de la población de origen africano y con ello, la participación del Caribe en la formación de la identidad cubana. A este grupo poblacional, prácticamente no les tocó nada en la distribución del poder, que Estados Unidos lideró entre finales del siglo XIX y principios del XX en Cuba.
Estados Unidos había comenzado a penetrar en la vida cubana mucho antes de que esta última quedara liberada de la tutela política española. Hacia mediados del siglo XIX ya la economía cubana era controlada por Estados Unidos de un modo que había convertido a la Isla en su neo colonia. Faltaban nada más que forjar con éxito las presiones políticas, que harían saltar definitivamente a Cuba a las manos de Estados Unidos. Esto ocurrió entre 1898 y 1902.Consolidandose poco después.
Es por ello que la identidad caribeña cubana resultaba sumamente compleja. Algo así como el componente que no terminaba de emerger, cuajar, porque las dos identidades más poderosas, la española y la norteamericana, la mantuvieron siempre aplastada. Fenómeno del cual la identidad cubana también tenía que ser rescatada. Pues ambos componentes (negros) de la identidad cubana, resultaron víctimas del mismo proceso.
En resumen, son varios y bastante complejos los procesos que tenían que producirse para que la identidad caribeña acabase de afianzarse, cuajando como componente de la identidad cubana.
  1. Entre el régimen colonial esclavista español y la intervención norteamericana, que no comenzó en 1898, sino mucho antes, dotaron a Cuba de una identidad donde el Caribe aparece solo en el trasfondo negro de la identidad cubana. Dotando a la Isla de una identidad, donde entonces lo caribeño tiende a aparecer subsumido, aplastado y por mucho tiempo, siempre discriminado.
  2. El propio cubano, en particular los negros, consideraron siempre al negro antillano como un individuo de segunda categoría. Una negra o mestiza cubana raramente formaba familia con un negro haitiano o jamaicano; mucho menos una blanca cubana, que apenas lo hacía con un negro cubano. Un blanco cubano no se casaba con una caribeña; en casos raros, lo hacía con una negra cubana. Aunque el caribeño fue paulatinamente asimilado y asimilándose como cubano, se mantuvo algún tiempo cierta segmentación. Que no era más que parte de la propia segmentación de los negros y mestizos en Cuba, pero que afectaba de manera especial al llamado antillano.
  3. Los gobiernos cubanos neocoloniales discriminaban al antillano, ofreciéndoles cierta oportunidad solo por la importancia que tenían como brazos para la industria azucarera. Prácticamente durante los primeros 30 años de la república, los obligaban a regresar a sus países de origen, una vez concluidas las labores de la zafra azucarera.
  4. Los negros antillanos, en particular, soportaron siempre las más brutales condiciones de explotación, los peores empleos y salarios, circunstancias de vida, prácticamente equiparables a condiciones de esclavitud. Con ellos las condiciones del trabajo esclavo, prácticamente se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XX. Perfectamente visibles en las provincias de Camagüey y Oriente. También en Matanzas. Aunque en fuerte proceso de superación, con posterioridad a 1959, por la obra cultural de la revolución cubana. Qué los equiparo a todos.
  5. En términos de identidad caribeña, creo que Cuba es el país caribeño que debe luchar aún. Del mismo modo en que resulta el país negado como latinoamericano. Lo cual fue el resultado de toda una obra colonizadora, para mantenernos aislados y separados del resto del continente. Tratándose no de un simple asunto geográfico, sino político, económico y cultural. Que la colonización se encargó de profundizar y trato siempre de mantener, a Cuba como aislada.
Eso obedece a que el componente indígena en Cuba, no sobrevivió masivamente, España mantuvo la esclavitud del negro mas allá de lo concebible y la prolongada intervención norteamericana aplastó la formación de una identidad que quedara integrada de manera equilibrada por todos sus componentes, caribeños y latinoamericanos, en igualdad de condiciones.
  1. Lo que existe en Cuba, en especial después del triunfo de la revolución de 1959, es la voluntad política y cultural de ser latinoamericanos y de ser caribeños. Tales identidades tienen que continuar siendo aún forjadas, pues la realidad histórica de la colonización y la intervención norteamericana la agreden continuamente.
  2. La conciencia que tiene hoy el cubano de ser caribeño, funciona como una cierta conciencia, pero que pocas veces, se identifica directamente con costumbres, realidades, sentimientos, o con expresiones concretas. Sino más bien con una voluntad de serlo. Porque se intuye que lo somos, pero sin mucha capacidad de señalar hacia cosas que nos lo concreten definitivamente. Más allá de la solidaridad compartida. Fortaleciendo, en cierta medida, para el caso de ciertos elementos culturales, la música, las religiones y una cultura compartida por la procedencia africana y la ya lejana sufrida colonización, que la política exterior norteamericana pretende mantener continuamente.
  3. En medio de esa situación, el tratamiento dado, durante muchos años, a la cuestión racial, que llega hasta nuestros días, ha perjudicado mucho la conciencia de ser caribeños. Aun la definición de nuestra propia identidad racial, se debate en medio del racismo y la discriminación racial todavía existente. El negro fue siempre y ha sido el ingrediente de nuestra identidad nacional, precisamente más negado y excluido.
  4. Uno de los máximos y más destacados esfuerzos, durante los años de revolución, por el rescate de nuestra identidad caribeña, se ha realizado en Santiago de Cuba, que, si cuenta con un Centro de Estudios del Caribe, una revista y un festival anual. Pero no resulta suficiente, pues no se trata de algo que abarca a todo el país. Bajo la cobertura de reconocer que Santiago es la ciudad más caribeña de Cuba, por su cercanía al Caribe Insular.
  5. Existe también El Centro de Estudios del Caribe en Casa de La Américas. Con una destacada labor en el ámbito latinoamericano y caribeño. Dirigido hasta hace poco por la Dra. Yolanda Wood.
Otro esfuerzo importante es el de Rigoberto López, (Lamentablemente ya fallecido) con su Muestra de Cine del Caribe y africano, junto a los eventos que cada cierto tiempo desarrollaba de carácter cinematográfico, así como la conexión África-Caribe.
  1. Se han producido pocos libros sobre el Caribe, algunos artículos y los eventos científicos sobre el tema escasean. En los Festivales nacionales de Ballet y de Cine, salvo por la presencia de Cuba, El Caribe apenas aparece. Los festivales de música caribeña son pocos. La música caribeña y cierta música procedente del Caribe continental, y de algunas Islas, apenas se escucha, o comercializa en Cuba. Solo recientemente se hacen esfuerzos al respecto. Qué cobran una expresión marcada en la televisión. Especialmente en el Canal Clave.
  2. La cultura del Caribe en Cuba ya es bastante. Solo recientemente Africa ha comenzado culturalmente a aparecer en la televisión. O sea, desconocida y no es ampliamente promovida. De qué modo se puede generar la actitud hacia el Caribe que se necesita para fortalecer integrarnos, si el Caribe apenas se conoce en Cuba. Salvo por las conferencias y eventos políticos que se celebran. Existiendo solo una conciencia aun elemental, no suficiente alimentada, de que Cuba es una Isla del Caribe. Aunque lo es en toda su extensión y magnitud cultural. Pero viéndonos obligados a fortalecerla.
  3. Solo Puerto Rico es identificado por el cubano común, de manera elemental como parte del Caribe. Y en alguna medida la República Dominican, Jamaica, Haití, países que, por razones más bien históricas y de cercanía geográfica, han tenido un gran vínculo con Cuba. Algunos años atrás, comenzó un fuerte vínculo político con el Caribe Anglófono.
Pero ese rosario de Islas que forman El Caribe Oriental, apenas es suficientemente conocido en Cuba.
  1. Milagros Martínez en La Universidad de La Habana lidera, junto al profesor Antonio Romero, un Grupo de Estudios del Caribe, pero este tampoco logra abarcar todas las necesidades del tema. Ni hasta hace poco, parecía contar con todo el apoyo institucional necesario. Pues nunca ha podido cuajar en un Centro Académico de Estudios, que de coherencia a los esfuerzos que se hacen ya hace tiempo. Cayendo el tema caribeño en el mismo nivel de desatención que sufren los estudios raciales en la propia Universidad de La Habana y hasta hace poco tiempo, en la Educación Superior en general.
Tratándose de temáticas que ambas entroncan con la cuestión afrodescendiente y la identidad cubana. Otros temas, como los estudios europeos, asiáticos, latinoamericanos, incluso africanos, han tenido mejor suerte dentro de nuestra política científica nacional.
Desde hace algunos años, se observa, que comienza una labor más integral alrededor del caribe y de las relaciones de Cuba con el mismo. Muy impulsada por las relaciones políticas y económicas y por las múltiples conferencias y contactos que se desarrollan. No obstante, culturalmente hablando, existen deudas aún.



En realidad, no estamos haciendo nada extraordinario, o que simplemente no debamos hacer, si trabajamos por fortalecer nuestra identidad caribeña, por rescatar lo que nos une al Caribe, porque se trata de un componente de nuestra propia identidad que no está concluido, ni suficientemente reconocido de manera masiva por nuestro pueblo.
Hace falta realizar esfuerzos mayores, más reconocidos por el gobierno cubano y más institucionales, para que el Caribe ocupe en Cuba el lugar que le corresponde. Defender nuestra identidad caribeña es acercarnos más al vértice histórico que mas inmediatamente nos vincula con África, con la población afrodescendiente dispersa por el mundo, con la población negra y mestiza cubana, sobre todo, si entendemos los continuos intentos coloniales, ya históricos, tanto de España como de Estados Unidos, por desafricanizarnos y por blanquearnos. Entonces, fortalecer ese espíritu dentro del cuerpo de la nación, es defender el componente de nuestra identidad que nos peculiariza y que nos hace fuertes para compartir, en igualdad de condiciones, en particular, con la hispanidad, que siempre fue hegemónica y que aún trata de batirse por serlo. De lo contrario podemos continuar siendo la Cuba a que nos empujaron durante siglos: una cuba supuestamente blanca. Por ser española. Vaya tamaña mentira e hipocresía.
En los marcos del Caribe hay que defender su unidad dentro de la diversidad. Tratándolo como uno y diverso al mismo tiempo, que es donde radica su fortaleza como región política, económica y cultural del mundo. Lo contrario sería permitir su balcanización, ofreciendo la oportunidad de que las potencias imperiales, apoyándose en las diferencias que presentan, lo dividan, evitando que se logre la verdadera integración, que solo será real y factible si se logra respetando la diversidad caribeña como algo endógeno y no como un obstáculo a la propia integración. La región de conjunto posee todos los recursos naturales, de biodiversidad humanos y culturales, para constituirse en una región, que, junto con América Latina, devenga en una potencia mundial.
No hay otro modo de presentarnos ante el mundo, o ante cualquier parte del, que como la Cuba que lucha aun por fortalecer su verdadera identidad. No se puede decir que la hayamos ganado aun totalmente, pero el solo hecho de reclamarla todos los días, en todos los lugares y de todas las formas posibles, ya nos convierte en lo que verdaderamente debemos ser: cubanos completos. Mezcla de españoles, africanos, caribeños y asiáticos.
Por eso, en Cuba luchar contra los prejuicios raciales, la discriminación y el racismo, es luchar también por nuestra integridad caribeña, sin la cual la victoria definitiva sobre el racismo y la discriminación es inconcebible.
Ahora que Cuba está en la CELAC hay que tratar de aunar todos los esfuerzos internos para dotar a los estudios caribeños, de una plataforma académico-científica; que permita un avance mayor en el orden del conocimiento del Caribe. Los acercamientos e intercambios culturales deben proliferar; fundar un Centro de Estudios del Caribe en La Universidad de La Habana, cátedras caribeñas en las otras, que, en coordinación con el existente en Santiago de Cuba, y el de La casa de las Américas, produzca libros, promueva más el conocimiento de los países que integran el Caribe. Que promueva la íntegramente la cultura caribeña.
Si de verdad queremos hacer un buen trabajo, no se trata simplemente de cuatro cubanos o caribeños brillantes, haciendo magníficos informes en la CELAC y otras organizaciones, sino de mucha gente capaces, que las tenemos, generando una amplia producción intelectual y cultural que apoye una política sistemática sobre el tema caribeño y su integración. Pues no se trata de simplemente de generar políticas, por muy brillantes que estas puedan resultar, porque las políticas, finalmente, se agotan en su propia ejecución, sino de construir una buena plataforma científica y cultural, para generarlas continua e incansablemente.



La Habana, febrero 25 del 2013.