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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
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jueves, 28 de febrero de 2013

Obama ante una decisión difícil , pero no imposible: El caso de Alan Gross



Por Esteban Morales
UNEAC

  • Los que apuntaban a ser avances en la política de Estados Unidos hacia Cuba, con Obama, ahora parecen estancarse.
Obama había dividido en dos el bloqueo, echando por tierra las medidas que George Bush había tomado contra Cuba, en  términos de remesas, viajes, visados, paquetes,  etc. aunque manteniéndolo como herramienta agresiva contra el Gobierno Cubano.
Parecía que se trataba de dos cosas: concederle a la sociedad civil de ambos lados, mejores condiciones para el intercambio familiar; y mantenerlo como una medida de presión  contra el gobierno.   No parecía una medida definitiva, sino más bien encaminada a jugar  con el comportamiento que se lograra por parte de Cuba. 
Las medidas  beneficiosas se mantienen, no ha sido posible derogarlas, a pesar de las presiones que la derecha cubano-americana ha ejercido. Pero Obama continua esgrimiendo el bloqueo, considerando que estas  ahora, en medio de la transición que vive Cuba, hacia un nuevo modelo económico, tendrían más efectividad. Al parecer, al mismo tiempo, tratando de aparecer duro ante aquellos, que aun aspiran a  mantener la  agresividad  en la política hacia Cuba.
En tal sentido, aunque habiendo esgrimido una política, en parte más inteligente, Obama no parece ser mucho  menos rehén de las fuerzas de derecha  dentro de la política norteamericana, que cualquier presidente anterior. Ahí están los republicanos de derecha, tratando de retomar el mando en el 2016 y como todo presidente en su segundo mandato, haciendo todo lo posible por dejarle el camino expedito  al futuro candidato de su partido.
Según la administración norteamericana, ha surgido un obstáculo, que parece infranqueable para seguir avanzando: la detención de Allan Gross. Abiertamente  la administración declara, que esta es ahora su prioridad de política con Cuba. ¿Pero tiene peso el asunto de Gross  como para que Obama esté dispuesto a  sacrificar lo que pareció ser desde el principio su estrategia de política hacia Cuba? Sobre todo, tiene el peso que se le quiere dar? Pienso que no, que Obama  se está cerrando él mismo.
No es difícil recordar  todas las veces que Estados Unidos ha  esgrimido  obstáculos  para no continuar avanzando en asuntos de la política hacia Cuba. Ahora resulta que la condición para continuar adelante, tal vez en una mejoría de las relaciones, es que Cuba  entregue a Allan Gross de manera incondicional. Sin dudas,  con esa posición, las cosas vuelven a complicarse. Porque nunca Cuba le ha aceptado a Estados Unidos condiciones para negociar sobre ningún asunto. Cualquier   administración norteamericana  puede recordar, que plantear las cosas de modo tan prepotente,  nunca ha ofrecido soluciones, ni bajo los peores y más peligrosos momentos del enfrentamiento entre ambos países durante más de 50 años.
Pero veamos detenidamente, que es lo que ahora se esgrime como un obstáculo por la administración,  para, según Obama,  seguir avanzando en las relaciones.
Cuba tiene que devolver a Allan Gross, sin condiciones y no se  acepta la posibilidad planteada de cambiar a Gross por los cinco.
Esta posición no se sostiene  más que a partir de la prepotencia  con que Estados  Unidos ha tratado siempre de negociar con Cuba. Lo cual se ha comportado como una constante del enfrentamiento. Debido a las razones siguientes:

  1. La administración de Obama contrató a Gross para realizar en Cuba  actividades,  que ahora el propio Gross reconoce, que fue una empresa en la que no debió haberse metido. Incluso vendiéndose como engañado.
  2. La administración insiste en que  no hay nada en la actividad de Gross como para haberlo tomado preso y condenarlo a 15 años.
  3. Tal parece que Estados Unidos insiste en que Gross debiera ser liberado porque la acción realizada por Cuba es ilegal. ¿Qué diría Estados Unidos, si las cosas hubieran sido a la inversa?
  4. La administración no acepta negociar, hasta ahora, la liberación de los Cinco por Allan Gross. Algunos llegan a ver ese intercambio  hasta sobre la base de reglas aritméticas  de que cinco no vale uno.

Pero, en  realidad, Obama, se encuentra en total desventaja dentro de esa confrontación. Existen toneladas de documentos  y no pocas declaraciones de miembros de la propia justicia norteamericana,  que demuestran,   que el caso de los Cinco  fue  y será, una mancha en la justicia norteamericana, que tiene que ser limpiada.
Es reconocido, que los Cinco fueron condenados en un proceso totalmente amañado, carente de legalidad, esgrimiendo condenas cuyas causas no son demostrables ni han  sido demostradas,   y cuyas sentencias son  extremo exageradas, lo cual rompe  además con el asunto de la precedencia, regla clave del derecho norteamericano. Como si fuera poco, existen informaciones, y múltiples quejas,  de  que el gobierno norteamericano se niega a desclasificar informaciones,   que pudieran poner aún más en evidencia lo amañado del proceso. 
La administración Obama no acepta algo que se ha hecho totalmente evidente, que Estados Unidos, al liberar a los Cinco  podría quitarse de encima el desprestigio tan grande que esa condena ha representado para la justicia norteamericana. Por lo que en realidad no perderían nada, sino que ganarían con liberarlos. No son pocos los que en el mundo impugnan el proceso y no pocas tampoco,  las personalidades que se han dirigido de manera directa  al Presidente reclamando la liberación de los  Cinco.
Cuba, por su parte, no perdería nada tampoco con liberar a Allan Gross¸ aunque nunca bajo las condiciones que Estados Unidos exige. Mientras liberar a los Cinco  para estados Unidos representaría una rectificación de ética;  para Cuba liberar a Allan Gross bajo las condiciones que Obama exige, devendría en un peligro para la  seguridad nacional de Cuba, pues entonces Estados Unidos  se sentiría  siempre en  el derecho de  exigir a Cuba   que actué  simplemente para satisfacer sus intereses. 
El proceso se encuentra estancado, porque si algo ha quedado demostrado en esta confrontación,  es que Estados Unidos  siempre puede apoyarse en las exigencias aceptadas, para exigir más. Pues en la lógica de la política imperial norteamericana  la sensatez es  tomada  siempre como una señal de cobardía y no de madurez política.
Pero existen otros  dos asuntos complejos para Estados Unidos, que aun la Administración parece  no se ha decidido a considerar y que son los siguientes.
1-Aunque Allan Gross recibe en Cuba todas las atenciones necesarias, correspondientes a un hombre de más de 60 años, las cosas podrían complicarse, si Gross se  enferma y muere en Cuba. Es cierto que Cuba perdería su “pieza de canje”,  pero Obama no tendría como justificar haber convertido en una cuestión de principio, lo que no lo es y cargaría con la culpa principal, porque es la Administración la que envió a Gross a Cuba  y  la que está ahora  poniendo todas las condicionalidades. 
2- La familia de Gross, en particular la esposa, considera, con mucha razón, que si fue el gobierno norteamericano quien mandó a Allan Gross a Cuba, es  quien tiene  la máxima responsabilidad de sacarlo de Cuba.
3- Por lo que es  la Administración de Obama, en particular el presidente, quien  debiera considerar el caso de manera más inteligente, sin pretender imponer condiciones a Cuba que esta última nunca aceptará, pero sobretodo, impedir que las cosas lleguen a complicarse, de modo que una posible solución,  ya pueda  resultar tardía 
Ese argumento esgrimido por el gobierno de Estados Unidos, sobre todo de miembros del Congreso, de que no es posible cambiar   uno  por cinco,  se trata de  pura aritmética tonta,  que nada tiene que ver con un problema político tan serio  como el que se debate.
Es cierto que el caso de Allan Gross   no es nada  fácil. Es posible entender el atolladero en que está metido el  Presidente, pero bastaría con que pasando por encima de los prejuicios esgrimidos  y  las manipulaciones del caso de los Cinco,   investigara a fondo ese caso y reuniera todos los elementos  para tomar una decisión  teniendo en cuenta las injusticias que lo rodean  y el hecho de que en realidad, nunca pusieron en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.  Liberar a los Cinco quedaría como un acto de ética ante la  justicia mal aplicada  y liberar a Allan Gross, por parte de Cuba, quedaría como un simple gesto de buena voluntad. Y así sería posible continuar adelante.
Ya una administración, la de W. Clinton, ante un asunto mucho más complicado, el caso del niño Elián Gonzales, entendiendo que Cuba tenía la razón y aceptando también el componente de prestigio que tenía para Estados Unidos, tomó la decisión correcta. 
Es cierto que no es lo mismo tomar una decisión, frente a los prejuicios, justificados o no, que un caso como el de los Cinco, levanta dentro de la opinión pública norteamericana, pero Obama no debe dejarse guiar por simples prejuicios  y debe adoptar la decisión sobre  bases  objetivas,  en una situación, que en realidad  tiene solución, si se actúa con madurez política y no con prepotencia. Sobre todo si reconoce como lo ha hecho en varias ocasiones, de que  es el obstáculo que le impide continuar avanzando en sus planes contra Cuba.
La Habana, 23 de febrero de 2013

jueves, 1 de noviembre de 2012

UNA ESTRATEGIA INTELIGENTE: LA NUEVA POLÍTICA MIGRATORIA CUBANA.


Esteban Morales
UNEAC.
Por fin han  hecho su aparición las nuevas regulaciones migratorias cubanas. 
Conscientes  de que se trata de un tema de la más alta sensibilidad política,  el gobierno cubano, ha promulgado el Decreto. Ley No. 302, Modificativo de la Ley 1312 “Ley de Migración” del  20  de Septiembre de 1976  y otras regulaciones relacionadas con ese tema, publicadas en la Gaceta Oficial del martes 16 de octubre del presente año 2012.
Emerge una nueva estrategia migratoria.
Se puede decir, sin temor a equivocaciones, que el nuevo decreto ley No. 302, y sus implicaciones,  representa no solo una modificación sustancial  de las regulaciones hasta ahora vigentes, sino un verdadero cambio histórico  de  los métodos e instrumentos,  con que la migración ha sido  manejada por  Cuba. Sin embargo,  la Comisión de Derechos Humanos dice que se trata  de un cambio cosmético con  efecto mediático, con lo que incrementa su desprestigio ante la población cubana, que ha reconocido de manera general  el cambio migratorio como sustancial.
Las  medidas migratorias representan  primero que todo,   un desafío   inteligente  y sustancial al carácter agresivo con que  Estados Unidos ha manejado  la política migratoria hacia Cuba en los últimos más de cincuenta años. Es posible afirmar, por lo tanto, que se ha entrado en un nuevo periodo histórico de las relaciones migratorias, desde la perspectiva cubana.
Las regulaciones migratorias que ahora toman cuerpo en el  Decreto –ley No. 302, asumen consideraciones políticas, arrebatan la iniciativa a la administración estadounidense y desbordan  el contexto  de la política migratoria norteamericana, situando a ese gobierno en la obligación de  reanalizar  las condiciones en que se  ha tratado a Cuba hasta ahora,  debido a  las razones fundamentales siguientes:
  • El problema migratorio es enfrentado por Cuba,  no es  para responder a la agresividad de la política norteamericana como cuestión reactiva,  a la Ley de Ajuste Cubano, ni a la política de“/pies secos y pies mojados”. No tiene tampoco un alcance limitado, sino que traza una política propia, con la independencia  de quien sitúa en primer plano  las necesidades  del país  y no las de la confrontación ya histórica, que no ha tenido solución alguna. Cuba ha virado el tablero. Veamos ahora qué hace Estados Unidos, que por lo pronto, parece que se quedará en el mismo lugar, aunque no parece que les resulte posible.
  • Se parte de que la dinámica migratoria entre Cuba y Estados Unidos, ha pasado a una nueva etapa, en la cual, Cuba no está sujeta  a la simple  resistencia de  la política norteamericana, como un asunto que afecta su seguridad nacional,  sino que puede adoptar sus propias iniciativas  políticas, con independencia de las actitudes que Estados Unidos pueda o no  asumir   como respuesta.
  • El país asume con determinación  e inteligencia, las contradicciones que aun pueden producirse entre flexibilidades y derechos, al verse obligado  a defender su capital humano del “robo”de que ha sido objeto durante todos  estos años. Pero lo cierto es que era Cuba,  con su carta de invitación y el permiso de salida,  la que aparecía como el obstáculo a vencer. Será  Estados Unidos ahora, si no otorga las visas, quien quede  como el “malo de la película” .Tampoco es posible hacerse ilusiones, pensando que todo esta resuelto, pues  si no hay visado no hay viaje, aunque no haga falta carta de invitación,  ni el  permiso de salida.
  • El país asume de una manera abierta la atención, tratamiento y defensa  de sus emigrados, considerándolos  paulatina y definitivamente parte de la nación y proponiéndose regularizar, sistematizar  y defender la emigración, asumiendo las ventajas y desventajas  internas y externas que ello representa,  pero con la conciencia plena de que sus emigrados deben ser objeto de un tratamiento político  justo y  pleno en  derechos.
  • El país comienza a tratar  con  amplitud, el derecho de todos sus ciudadanos a viajar por el mundo, e instalarse donde deseen, aunque para ello, aun tenga que asumir regulaciones proteccionistas,  muy realistas por cierto,   que  todavía  limitan el derecho de algunos ciudadanos  a emigrar libremente en el momento en que lo deseen.
  • Con las regulaciones que ahora se asumen, aunque arrastrando todavía ciertas limitaciones  de temporalidad, el país  contribuye sobremanera a situar a sus ciudadanos  paulatinamente fuera de la condición que han debido sufrir,  de ser considerados siempre como   potenciales emigrados. Situación que de todos modos, se  mantendrá sobre los  viajeros cubanos, para la obtención de los visados, pero que irá desapareciendo,  en la misma medida en que el proceso migratorio o el simple viaje al exterior, se vaya convirtiendo en un fenómeno  normal para cualquier  ciudadano cubano.
  • El cubano que desee viajar por cualquier motivo ya podrá experimentar el beneficio de la disminución del costo de los tramites de viaje. Aunque el pasaporte costará un poco más.
  • El aspecto financiero  beneficia a una parte mayoritaria de la ciudadanía y  a ciertos sectores de la población, por su todavía  limitada presencia entre los emigrados (población negra y mestiza), receptora de menos remesas y de menos familiares en el exterior de los cuales recibir apoyo.
  • La extensión a 24 meses del plazo de estancia en el exterior, prorrogables a 24 más, permite al ciudadano,  considerar la posibilidad de estar un tiempo en el exterior sin  romper el vínculo con el país. e incluso obtener el permiso de residencia en el exterior.  Tal medida representa un salto sin precedentes frente a la “partida sin retorno”, antes vigente.
Tales consideraciones  antes apuntadas, se apoyan  en los beneficios que para  los cubanos residentes en  el país   tienen las nuevas regulaciones. Entre ellas, las más importantes:
-Se elimina el permiso de salida, por lo que consecuentemente no es necesario pagar los 150 cuc que costaba, lo cual a su  vez, simplifica los trámites de  viaje
-Se elimina el requisito de tener carta de invitación de un ciudadano o institución del país a que se pretende viajar. Lo cual elimina también, para el  trámite personal,  el pago de dicho documento que fluctuaba entre 200 y 400 dólares o su equivalente en la moneda del país que invitaba.
-Se autoriza la salida de los menores de edad, según se desprende del texto de algunos artículos.
-Es posible permanecer en el exterior por un plazo de 24 meses, prorrogables a 24 mas, con la obligación de  pagar solo la prórroga que exceda los primeros 24 meses. Es solo a partir de los 25 meses que una persona será considerada emigrada, aunque por razones  justificadas  se podrá extender   la  estancia.
- Se puede solicitar la residencia en el exterior por tiempo indefinido, por mantener una unión matrimonial, formalizada o no, con ciudadanos extranjeros, o por otras situaciones familiares y humanitarias excepcionales. Ese status también    puede  ser otorgado   a los padres, e hijos menores de edad  que lo deseen.
  • Se deroga  la nacionalización a favor el estado cubano  de los bienes,  derechos  y acciones de los que se ausentaran con carácter definitivo del país. Lo cual tiene un alto significado económico,  tanto para el que decide emigrar como para su familia. Respecto a esto parece estar rodando  la errónea interpretación de que los que se han marchado definitivamente del país pueden reclamar sus propiedades. El Decreto- Ley No.32  se está refiriendo  a los que emigren definitivamente a partir del 14 de enero del 2013,  no a  los que ya han emigrado antes.
  • Los graduados de cursos diurnos de la educación superior puede ser autorizados  a viajar por asuntos personales, lo que antes no era permitido, hasta que no cumplieran el servicio social.

Con posterioridad al lanzamiento del Decreto-Ley   No. 302, se anunciaron  algunas medidas adicionales.  Estas  son las siguientes:

-Se normaliza la entrada temporal al país de quienes emigraron ilegalmente después de los Acuerdos Migratorios de 1994, si han transcurrido más de 8 años de su salida.

-Se normaliza la entrada temporal al país de los profesionales de la salud  deportistas de alto rendimiento que abandonaron el país  luego de 1990, si han pasado 8 años de ese hecho. Exceptuándose, por razones de defensa y seguridad, quienes salieron por la Base Naval de Guantánamo.

- Se amplían las causas de repatriación, para los que salieron del país con menos de 16 años y también por razones humanitarias.

-Se regularizan las visitas de los emigrados ilegales con menos de 16 años, en cuyo caso no tienen que esperar los ocho años.

 Estos anuncios a posteriori¸ son una clara señal  de que se continuaran emitiendo nuevas regulaciones  según esta vayan siendo concretadas .Por  lo que es posible esperar hacia el futuro  que  lo que regula el Decreto-Ley 32  se continuará ampliando.    

LA NUEVA DINAMICA QUE SE ABRE
Las nuevas regulaciones migratorias, comparadas con las existentes hasta ahora, potencialmente,  benefician considerablemente a los cubanos residentes en Cuba. Sería absurdo decir que se trata de simples cambios cosméticos   de intención  mediática.  Son cambios,  que aunque no totales, son  sustanciales, contentivos  de oportunidades para continuar avanzando en la normalización del proceso migratorio desde la perspectiva de la  política del país.
Es cierto que aún quedan no pocos  pasos para mejorar las relaciones entre el país y su emigración, pero este proceso también avanza, en la misma  medida en que los cubanos de la Isla reciben facilidades para su traslado al exterior.
 Quedan pendientes   algunas cuestiones,  sobre los cubanos residentes en el exterior¸  que tienen que  ver más   con asuntos  de los derechos que el país podría otorgar a esos  cubanos, que con cuestiones migratorias propiamente dichas.  Considero que tales asuntos  se refieren a:
  • Regulaciones sobre costos de trámites y pasaporte.
  • Otras regulaciones  que faciliten viajar y permanecer en Cuba.
  • Derechos de representatividad en el país.
  • Derechos de ciudadanía a los hijos de cubanos nacidos en el exterior.
  • Derecho a  votar en las elecciones nacionales.
  • Derecho a la  repatriación y a la reunificación en Cuba.
  • Derecho a jubilarse en Cuba.
Hay que continuar avanzando por normalizar lo más posible  las relaciones de Cuba con su emigración. Ahora  ayudados  por un conjunto de  regulaciones que  contribuirán a dinamizar el proceso. Generando respuestas por medio de los consulados sobre los problemas concretos de los cubanos  donde quiera que estos  se encuentren.
Si nos proponemos que  las  relaciones entre el país y su emigración  avancen tenemos también  que  orientar nuestros pasos  en las direcciones siguientes:
-Se deben  adoptar medidas  que  faciliten los trámites migratorios, tanto en su costo como en la agilidad de los  mismos.
-Hay que acelerar  todo lo posible el proceso de repatriación de los que desean volver al país.
-No  es posible menospreciar  los pequeños capitales  que puedan contribuir a levantar la empresa familiar ya existente. Incluso dando  facilidades aduaneras. Pues las medidas que la aduana  cubana adopta ahora   parecen  leoninas  e irreales.
-Hay que acoger a los hijos de emigrados en las escuelas cubanas.
-Hay que facilitar los estudios universitarios a los hijos de emigrados en Cuba.
-Hay que facilitar servicios  médicos compitiendo con los altos costos de Estados Unidos.
-Hay  que tratar de generar alguna forma de turismo cubano-americano.
-Se  deben   generar  estudios  de postgrado, maestrías, doctorados, con estudiantes cubano-americanos.
-Cuba debe avanzar hacia la búsqueda de la  “emigración circular”, es decir, hacia la alternativa de vivir dentro y fuera del país al mismo tiempo.
-Las conferencias entre el gobierno cubano y  la emigración deben regularizarse sobre la base de agendas concretas y chequeos  de su avance. 
La nueva política migratoria, auspiciada por el Decreto-Ley No. 32,  genera un tipo de emigrante mas acorde con las necesidades políticas y económicas del país, pero si no la  atendemos como es debido  en el exterior  podrían producirse retrocesos. Pues no se trata de una emigración apolítica y simplemente obediente  como algunos piensan. Sino un tipo de  emigración que hacia el futuro  dispondrá  de mecanismos e instrumentos  para ser  más exigente con su país de origen.
Sin dudas    las medidas ahora adoptadas por Cuba,  contribuyen a estabilizar y ampliar  las relaciones entre Cuba y su emigración. Por cuanto, las nuevas regulaciones, hacen que desde  Cuba emigren ahora ciudadanos cuyo status se diferencia sustancialmente de las situaciones en que salieron de Cuba las primeras oleadas migratorias. En la misma medida en que  las actuales regulaciones, que serán puestas en práctica a partir de enero del 2013, varían sustancialmente  la forma  también  en que pueden relacionarse con el país, los cubanos  que a partir de  ahora  emigraran  de Cuba. Lo cual tendrá un impacto muy importante en los  anteriores  emigrados, dado que comenzaran a llegar otros, cuyas relaciones con su país de origen ya quedaran  preestablecidas antes de la  partida. Lo cual hacia el futuro  servirá para acelerar el cambio que respecto a Cuba ya se venía produciendo en la emigración actual. Por lo que es posible preguntarse ¿Como será la  emigración cubana, particularmente,  hacia  los Estados Unidos  en los próximos 30 a 40 años? Sin dudas será muy diferente de la actual.  Dejando de ser  ya paulatinamente un problema para Cuba, lo será crecientemente para Estados Unidos. ¿Retornaremos a la época en que La Florida   era parte  de Cuba? 

Octubre  30 del 2012.