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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

martes, 5 de abril de 2016

Obama y el cuarto paquete de medidas

Esteban Morales D.
UNEAC.
Finalmente, entre los días 20 al 22 de marzo, el Presidente Obama   visitó Cuba.
Le precedieron las medidas del 15 de marzo. Cuarto paquete con el que Obama, haciendo uso de sus prerrogativas ejecutivas, trata  nuevamente de aligerar  una política agresiva que data  de casi  57  años. Contando con que en realidad,  aun no logra  aliviar  a  Cuba de los dolores del bloqueo. Es que mientras este último no  desaparezca la agresividad  se hace sentir.

En esta ocasión,   planteó la posibilidad de la utilización del dólar, suavizó los rigores de la conocida “lista negra”  y prometió al ciudadano común, la posibilidad de abrir cuentas de dólares en la banca norteamericana. Anunció además,  la posibilidad de ofrecer becas y subvenciones para actividades académicas y culturales, como asuntos mas importantes.
Tales medidas se suman a las referidas a la  ampliación de los servicios aéreos  entre Cuba y Estados Unidos,  facilitando los viajes de los ciudadanos norteamericanos dentro de las doce categorías autorizadas,  la apertura del correo postal,   la autorización de que los cubanos que estén legalmente en los Estados Unidos, puedan recibir   ingresos más allá de los gastos de subsistencia, bajos la forma de subvenciones o salarios,  ampliando el acceso de Cuba y de sus  ciudadanos  a las instituciones financieras de Estados Unidos y al dólar estadounidense desde Cuba.
Si la madeja burocrático-financiera   aun existente  se desenreda, estaremos en presencia de las mejoras  siguientes:
·       Las empresas norteamericanas podrán patrocinar y contratar a ciudadanos cubanos para que  se desempeñen o trabajen en Estados Unidos, de modo similar a otros ciudadanos de terceros países, siempre y cuando no realicen pagos al gobierno cubano en conexión con dicho patrocinio o contratación.
·       Se autorizaran  los viajes a Cuba por ciudadanos norteamericanos, de manera individual, por motivos  educativos,  sin patrocinio ni acompañamiento de una organización  patrocinadora, pero siempre que en el contacto con el pueblo cubano, este  sirva para “promover la independencia del ciudadano cubano de las autoridades del país”.
·       Respecto al  pago de salarios, se autorizará que los ciudadanos cubanos en Estados Unidos que tengan un status de no inmigrante o que estén pendientes de otra autorización de viaje de no inmigrante, a que ganen un salario o compensación en cumplimiento de los términos del visado, siempre y cuando no estén sujetos a ninguna  valoración tributaria especial en Cuba.
·       Sobre las mercaderías de origen cubano, se  autorizan ciertos tratos por parte de personas para su consumo,  para que obtengan y reciban servicios de Cuba de una persona cubana. Permitiendo así que los  estadounidenses que viajen  compren y consuman productos de alcohol y tabaco de origen cubano. Al parecer no estableciendo limites de gastos al respecto.

·       Sobre los servicios bancarios y financieros, se autoriza a las instituciones bancarias de Estados Unidos a que procesen transacciones en las que tengan interés Cuba o un ciudadano cubano. Tal disposición autorizará transferencias de fondos  desde un banco fuera de Estados Unidos que pasen a través de una o más instituciones financieras  de Estados Unidos, antes de que se transfieran a un banco fuera de Estados Unidos, donde ni el originador ni el beneficiario sea una persona sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos.
-Se autorizará a las instituciones bancarias de Estados Unidos a que procesen instrumentos monetarios en  dólares estadounidenses, que incluyen efectivo y cheques de viajero, presentados indirectamente por instituciones financieras cubanas. Las cuentas corresponsales en instituciones financieras de  terceros países usadas para dichas transacciones, pueden ser denominadas en dólares estadounidenses.
-Se autorizará a instituciones bancarias de Estados Unidos a que abran y mantengan cuentas bancarias en ese país, para que ciudadanos cubanos residentes en Cuba reciban pagos en Estados Unidos por transacciones autorizadas o exentas y  que remitan dichos pagos de nuevo a Cuba.
·       Se permitirán importación de software.
·       Se autorizara a navíos para que transporten mercancías  desde Estados Unidos a Cuba y luego naveguen a otros países con carga de Estados Unidos. Una especie de “lista negra” a medias.
·       Se adoptará una política de licenciamiento, caso por caso, para facilitar la exportación y reexportaciones de Cuba, de artículos producidos por el sector privado cubano.
·       Se autorizarán becas y subvenciones educativas para los proyectos humanitarios,  autorizados en los reglamentos de la  OFAC (Oficina de Control de Activos).

Por supuesto, no es difícil percatarnos  de que se está en proceso de poner en práctica  todas aquellas medidas que  ofrecen  facilidades  en las direcciones siguientes:
-Empoderar al sector privado emergente.Digase cuentapropistas, propietarios medianos y pequeños
-El controlar  por vía  de la banca norteamericana  todos los procesos  que impliquen la utilización del dólar.
  -Desplegar el comercio privado;  transportando   desde y hacia Estados Unidos en navíos norteamericanos. La autorización parece no incluir a naves de otra  nacionalidad, incluida las cubanas.
-Subvencionar proyectos autorizados por la OFAC para fortalecer el trabajo ideológico interno. Se trata de becas, proyectos culturales y artísticos etc.
-Regular las compras a Cuba por parte de ciudadanos norteamericanos de mercancías cubanas específicas, tales como ron y tabacos;  no otras  mercancías del mercado cubano.
-Sera la banca norteamericana la única autorizada a realizar las transacciones con dólares que impliquen  a Cuba. No se observa la posibilidad  de que Cuba maneje los dólares a través de otros actores de la banca transnacional.

-Los ciudadanos cubanos operaran solo con la banca norteamericana para  hacer sus depósitos monetarios y recibir pagos en dólares.
-Sera la banca norteamericana la que manejara las licencias comerciales y financieras. Aplicándolas a discreción. O sea que podrán ser otorgadas o no.

-El estado cubano no podrá cobrar  impuestos por las operaciones del pago de salarios y subvenciones que reciba un ciudadano cubano. Ni por ninguna operación que implique a ciudadanos cubanos con la banca norteamericana.

-         Las medidas no  ofrecen facilidades  a la economía estatal cubana.

Como ya dijimos,  en artículo precedente, el manejo de todas las transacciones que tengan que ver con el dólar, quedaran insertadas dentro de un   mecanismo de  economía dolarizada paralela, respecto a  la cual el estado cubano no jugaría ningún papel. Lo cual deviene un reto adicional para el modelo económico que Cuba desea implantar.
-         Cuba no podrá exportar ni importar dentro de los mecanismos establecidos por las medidas.

Ese  es el paquete de medidas ejecutivas que nos trajo el Presidente Obama como preámbulo de su visita.
Tratando de ser lo más objetivos posibles, diríamos que  no se diferencian  sustancialmente de los tres paquetes anteriores.
 Aunque nos puedan  parecer más beneficiosas. Y de hecho lo son, aunque no tocan  de manera profunda en ninguno  los asuntos que permitirían erosionar seriamente el bloqueo. Ni consideran  para nada a la economía estatal cubana.

Hay  que decir, que nada de lo anterior se ha hecho  realidad aun. Razón por la cual el Ministro Cubano de Relaciones Exteriores, declaro  que “el 10% de gravamen  con que se penaliza al dólar en Cuba, para proteger su economía,  solo será eliminado cuando veamos que tales medidas anunciadas  funcionan realmente”. Mientras no sea así,  Cuba continuara protegiéndose.

Como exprese en mi artículo anterior, dedicado  a la visita del Presidente, antes de que esta se produjera.
Obama tenía dos alternativas posibles: o venia con la intención de continuar  trabajando el lado evidentemente subversivo de su política; o con la real intención de entrar a fondo en el comienzo del proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.
Pero el Presidente  decidió  mantenerse  en los marcos de la dualidad. Del doble rasero  que  ha caracterizado su política desde el 2009.La del bloqueo dividido en dos: zanahoria  para el empoderamiento el sector  privado; el  garrote para la economía estatal.
Por lo que continua  sin utilizar a fondo sus prerrogativas ejecutivas  para aliviar a Cuba los dolores del bloqueo, mientras  continua ampliando   las medidas de “empoderamiento de la sociedad civil”,  tratando de hacer emerger  a la clase media en la que cimenta sus esperanzas de generar  los actores sociales  que piensa pueden acompañarle  en el cambio político que desea para Cuba. Aun y cuando haya repetido, casi hasta el cansancio,  que no persigue con Cuba  un  “cambio de régimen”. Lo que al menos yo no creo. Pues,  en mi opinión,  las señales al respecto son tan claras que lo difícil es dudar, que sea de otro modo.

Por eso, trata  de desplegar el nuevo paquete de medidas y complementando  este con un discurso político mesurado, inteligente,  y elogioso hacia los cubanos de la Isla.

Creo que   podemos agradecerle, que continúe haciendo esfuerzos ejecutivos   para aligerar las presiones existentes. Pues ya   es el Presidente que más ha hecho por mejorar las relaciones con Cuba.
 Pero se lo agradeceríamos aun mas, si de verdad hubiera venido a dar   mayor impulso a una  política de acercamiento, evitando así que lo que hemos logrado, hasta ahora, pueda tener marcha atrás, dentro de un próximo mandato presidencial.

Abril 1 del 2016.


















Notas sobre el ciclo de la economía cubana

Esteban Morales D.
UNEAC

Cuba es el único país de este hemisferio que ha decursado por  tres  modelos económicos y está en proceso  de lucha para tratar de construir el cuarto. Este último, único verdaderamente suyo, porque todos los demás en realidad,  fueron importados
Primer ciclo: 1492-1850: España.
El férreo monopolio instaurado por la metrópolis, determinó que las producciones de la Isla se enviaran directamente a España y que sus importaciones provinieran de ese país. Las frecuentes guerras entre los países europeos, que afectaban la navegación en el Caribe,  determinaron que en algunos períodos los destinos y procedencias de su comercio exterior fueran otros.
La cercanía y ventajas del comercio con Estados Unidos, así como el interés del gobierno y los hombres de negocios de ese país, hicieron que paulatinamente, se incrementaran las relaciones económicas con el estado del norte


Segundo ciclo: 1850-1958: Estados Unidos.
Hacia 1850,  la economía de Cuba,  era más controlada por ese país que por España y a pesar de ser una colonia española, ya era casi  una neo colonia de Estados Unidos. Ello formaba parte del proyecto de la “fruta madura” que Estados Unidos no lo pudo realizar hasta finales del siglo XIX.
A partir de la creación de la República de Cuba, la isla pasó a ser una neocolonia de Estados Unidos y encontró en los presidentes de la república y sus seguidores hasta 1958, la clase subalterna que necesitaba para hacer de Cuba su “exitoso” modelo neocolonial.

Tercer ciclo: 1960-1991: URSS.
La economía cubana estableció relaciones económicas con los países socialistas y especialmente con la URSS, con el que llegó a ser mayor de un 80%. Esas relaciones  se consolidaron con el ingreso de Cuba en el  CAME. El bloqueo económico y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos, no solo eliminó las relaciones comerciales con ese país, sino además, determinó su minimización con los países  económicamente más desarrollados. A pesar de todo ello, la Isla logró no solo sobrevivir  y alcanzar logros significativos en algunas esferas y llegar hasta   donde ahora nos encontramos.
Cuarto ciclo: 1992- 2015:
 A partir del derrumbe de las economías  socialistas y el llamado Periodo Especial de inicios de los años noventa,  Cuba comenzó lentamente  a madurar la idea de un proceso que la llevase  a la construcción de un modelo económico propio y sostenible. Se trata de no repetir las experiencias ya tenidas  sobre todo,  las copias y repeticiones de modelos  económicos que al final, no han garantizado  estabilidad económica al  proceso revolucionario  cubano.
Algunos malintencionados, incluso,  se han  llenado  la boca para decir,  que Fidel Castro es un genio político, pero que en  la economía es un “out vestido de pelotero”. Pero yo  me pregunto ¿Qué líder político de este mundo,  ha tenido que dirigir a la economía de un país  y a la sociedad toda,   bajo las presiones  con   que Fidel Castro tuvo que hacerlo por casi cincuenta  años? ¿O es que  el bloqueo económico, comercial y financiero de la potencia más poderosa de la tierra sobre Cuba; la insistente intención de Estados Unidos por aplastarnos  y hacernos morir de hambre como nación,  ha sido  un juego de niños? ¿Ha sido acaso  una  breve dificultad  no calculada?
En realidad, Fidel Castro  no ha sido solo un genio de la política, sino también de la economía. Ha   ideado, generado posibles soluciones, buscado  espacios de sobrevivencia,  probado, errado y vuelto a probar, para que Cuba sobreviviera. Por eso digo, que ha sido  además, un genio  de la economía  de la supervivencia”.
En Cuba no han muerto de hambre, ni de enfermedades miles de personas, como ha ocurrido en casi cualquier  parte del mundo, incluyendo en naciones  económicamente desarrolladas.
El camino recorrido liderado por Fidel Castro,   nos ha proporcionado la experiencia para  no copiar ni  repetir y   encontrarnos ahora en la búsqueda de nuestro  propio modelo de desarrollo económico. Si hubiéramos muerto de hambre, como ha sido el objetivo de la brutal política agresiva de los Estados Unidos,  no habríamos llegado hasta aquí.
Antes de llegar a la conclusión de la necesidad de desarrollar un nuevo modelo económico,  no fueron pocos los tropiezos, comenzando a principios de los años sesenta, con  la idea de la diversificación  económica, que  provocó la eliminación  de campos de caña y en su lugar comenzaron  a  aparecer los campos sembrados de algodón.
Por suerte y genialidad de la dirección revolucionaria,  aquella  negativa experiencia  no duró mucho tiempo. Se descubrió  finalmente  que la diversificación no era acabar con la producción azucarera, sino más bien aprovecharla como pivote  para el desarrollo de la nueva construcción económica socialista.
La producción azucarera, que a pesar de que era parte inalienable de nuestra cultura e identidad nacional, se había considerado durante muchos años, un símbolo de la explotación, por las duras condiciones a que eran sometidos los trabajadores encargados del corte y tiro de la caña y había suscitado en muchos un sentimiento de odio y rechazo hacia esa actividad, se vio entonces como un factor importante para la supervivencia y desarrollo del país y se dieron pasos importantes para humanizar las tareas de  zafra.
Así  decursó un largo periodo de experiencias, entre mediados de los  años sesenta, hasta llegar a los intentos de  producir  diez millones de toneladas métricas de azúcar en 1970,  meta que si bien no se logró,  permitió obtener la mayor producción azucarera de la historia de Cuba y el  proceso de rectificación de los errores cometidos entonces,  generó  un  crecimiento (1971-1985) del PIB,  que no había sido alcanzado nunca antes.
Sin embargo, coincidente casi con el comienzo del derrumbe socialista de  Europa del Este, en Cuba se inició un periodo en el que se rompió con  la línea de la rectificación que se había reafirmado en el  Primer Congreso del Partido de  1975 en el que se  había reafirmado la aplicación del nuevo,  único  e integral Sistema de Dirección y Planificación  Económica (SDPE).
Fue entonces, como ya he dicho con anterioridad, que como decían mis abuelas, “compramos pescado y le cogimos miedo a la cabeza”.
 Comenzaron a adueñarse de nosotros, las preocupaciones, en mi modesta opinión infundadas, de que se estaba revitalizando  al capitalismo o como se dijo entonces, nos habíamos convertido en “aprendices de brujo” y se interrumpió la aplicación del SDPE y con ello el período más exitoso de la economía cubana, que fue el transcurrido entre 1971 a 1985.
Esclarecer esta parte de la historia es muy importante, porque de ahí salieron los errados pensamientos que no nos ayudaron a avanzar después.
A partir de mediados de 1986 la economía comenzó a mostrar un comportamiento preocupante, que desembocó en la crisis económica del 1989-1994, provocada en lo fundamental por el derrumbe  de los  aliados socialistas y el CAME  que había comenzado a finales de la década de los ochenta y que tuvo como colofón la desaparición de la URSS en 1991.   
Se sucedieron en Cuba,  los peores años económicos  de la segunda mitad del siglo XX: 1992-1993 y recordábamos con nostalgia los años anteriores, en que el nivel de vida de nuestra población había logrado ser más alto que nunca antes.
Fueron esos años de crisis, los años de los apagones, de casi 24 horas, las industrias casi paralizadas,  la inflación galopante, la disminución de los 30,000 viajes de ómnibus en La Habana  hasta   1,200, que hizo necesario el uso de las bicicletas como casi único medio de transporte, sin poder  reponer las energías que en ello se gastaban,  la carencia de alimentos y otros bienes imprescindibles como el agua, provocadas por la falta de electricidad, los bolsillos llenos de dinero sin nada que comprar. A todo esto y según algunos como consecuencia del deterioro de la alimentación del pueblo, se añadió la epidemia de
neuritis.
Lentamente, gracias a las medidas adoptadas, se fue saliendo de esa crisis y ahora, aunque a precios  altos, especulación y hasta alguna corrupción, la oferta de alimentos y otros productos se ha recuperado.

Se ha producido además un aumento de las  remesas que aunque no benefician a todos, aunque por un efecto de derrame beneficia también en algo a los que no la reciben. Se ha producido cierta mejoría del transporte y la autorización a particulares para transportar pasajeros en distintos medios,  constituyen un alivio a la insuficiencia de ómnibus.
¿Qué hicimos bien o mal durante el periodo que se inició con el primer congreso del Partido? Es hora de recordarlo y no tratar ahora de descubrir,  ni de  inventarlo  todo, pues no hace falta. Aquí están las capacidades y  experiencias  y muchos  de los que las hemos vivido, tanto en la práctica económica como desde   la academia cubana. No hace falta apartar a nadie. No hace falta desperdiciar ninguna potencial capacidad, ninguna  experiencia, aunque se trate de personas que ya no están donde antes estaban.
Hace falta reunir el esfuerzo de todos, aprovechar las capacidades con que contamos, que no son pocas y ponerlas todas al servicio  de sacar adelante nuestra economía. Se necesita un nuevo modelo, con un concepto de sistema. Porque el sentido de sistema que tuvo nuestra economía durante el periodo 1975-1985, no ha vuelto aun a recuperarlo. Y no me estoy refiriendo a volver al viejo sistema de dirección de la economía de esos años, sino al sentido de sistema  que debe tenerse  dentro de la búsqueda del nuevo modelo. Y siendo ese un problema, yo me pregunto ¿No sería bueno asesorarse de esos compañeros, que en su mayoría generaron y trabajaron dentro del SDPE? Los que  dirigen la economía actualmente, no participaron en esa experiencia y algunos ejercieron dentro de una economía que no se parece a la real.
Yo me pregunto. ¿Porque compañeros como,  Humberto Pérez, José Luis Rodríguez, Gilberto Díaz, Felino Quesada,  Miguel Figueras y otros, que acumularon tanta experiencia en la práctica económica de  nuestro país, dentro de un periodo tan importante, no son llamados a asesorar o  se les consulta sobre la posible solución de determinados  problemas. Creo que se trata de algo que no tiene una explicación lógica. Al menos yo no la encuentro. Pues todos son compañeros  revolucionarios, experimentados y  dispuestos a trabajar. Deseosos de que la economía de nuestro país salga adelante.
No creo que la culpa de las dificultades que ahora  estamos atravesando  sea de ninguno de los mencionados, ni siquiera de los actuales especuladores  e intermediarios y corruptos. Sino de una conducción económica,  que repite medidas e instituciones que no dieron resultados, como la empresa de Acopio, cuya ineficiencia provocó no pocas veces la pérdida de cosechas por no ser recogidas a tiempo. 
Sobran ideas y gente capaces para tratar de solucionar los problemas, lo que hay es que utilizarlos y darles participación. Y  acercar más  la dirección económica, al espacio donde están los problemas
Se  quiere que los campesinos estén motivados a producir para ello hay que pagarles precios justos y oportunos por sus productos, sin incurrir en morosidad o impagos por parte de las empresas estatales;  permitirle la compra de equipos como tractores y de camiones, para llevar sus mercancías al mercado.
¿Qué es lo que queremos, un sistema económico y una sociedad perfecta? Eso no existe, lo que hay es que tratar de mejorar lo que tenemos, pero sin extremismos. En realidad, los cubanos, como  dice  la gente en la calle,  “de a pie”,  no aspiramos a una sociedad  perfecta,  sino a una en la que podamos vivir decentemente. Que quiere decir,  recibir un salario adecuado, que alcance para vivir,  calzar, vestir y comer bien.

Febrero 16  del 2015.