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martes, 26 de enero de 2016

“A dios rogando y con el mazo dando”: Discursos y realidades




Esteban Morales

UNEAC


Raúl Castro  se entrevistará con el presidente Barack Obama. No conocemos la agenda de la conversación, pero es posible  imaginarla. Incluso,  habíamos pronosticado,  en TELESUR,  que tal encuentro era posible se produjera.

Además, ¿Qué sentido tendría este encuentro, entre ambos Presidentes,  si Obama no va a tranquilizar al Presidente  de Cuba,  respecto a las demandas que este  acaba de hacer en la ONU?

Raúl Castro,  acaba de ser muy claro en su discurso  durante  la sesión  de la asamblea general de la  ONU por su setenta aniversario. No habrá  normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, hasta que no se cumplan los requisitos siguientes:

·        Poner fin al  bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba.
·        Devolución del territorio ilegalmente ocupado a Cuba  por la Base Naval de Guantánamo.
·        Cese de las trasmisiones radiales y televisivas.
·        Cese de  los programas de subversión y desestabilización contra la Isla.
·        Se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos ue aún sufre.
Mientras persista esa situación,  declaró  Raúl, continuaremos presentando el proyecto de  resolución titulado “Necesidad de poner fin  al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”. Más claro, ni el agua cristalina.

El presidente Raúl, ratifica así, lo ya declarado en la VII  reunión de la Cumbre de las Américas, de la cual se obtuvo,  finalmente, que Estados Unidos  sacara a Cuba  de la lista de países que promueven el terrorismo. Acción que fue seguida por  el establecimiento de las embajadas en La Habana y Washington, que dio lugar al comienzo de las relaciones diplomáticas oficiales entre ambos países.

Según se infiere de  las demandas ahora anunciadas en la ONU, el Presidente cubano  no concibe el inicio de un proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, si tales requisitos no son cumplidos. Además, ello se puede decir sin preocupación alguna, porque Cuba ha esperado más de 50 años y   debe luchar porque el cambio en las relaciones con Estados Unidos, sea realmente radical.

Claro, que no es posible hacerse  ilusiones de que todas  esas demandas serán  cumplidas simultáneamente y en un plazo inmediato,  dentro de un solo día (si Obama lo quiere hacer, es mejor), pero,  si con un ritmo de cumplimiento, dentro del cual Cuba pueda observar en el corto  plazo,  que las  cosas avanzan por un  buen y expedito camino.

Tal posición planteada por el  Presidente Raúl,   garantiza a Cuba  que los  asuntos  de las relaciones avancen,  como también parece que el Presidente Obama quisiera.

Pero, hasta ahora hay que tomar  previsiones, porque:

·        durante su mandato, Obama adoptó medidas financieras de  bloqueo, que no tienen precedentes dentro de esa política criminal.
·        Obama no ha utilizado a fondo sus prerrogativas ejecutivas para aliviar el bloqueo a  Cuba, mientras se cumple su deseo de que el Congreso lo  levante.
·        Obama no ha hecho el más mínimo cambio  en  las reglas del comercio establecido con Cuba.

Sin dudas, Cuba quiere además preservarse de que la política de subversión continúe. Por eso  la  Isla reclama, de manera directa el cese de aquellas medidas que apoyan el trabajo subversivo contra la isla, incluyendo  los programas que con ese propósito fueron financiados para este año 2015, con 30 millones de dólares, así como el condicionamiento de  los cambios al otorgamiento de concesiones sobre  derechos humanos en Cuba.

Cuba, se tiene que  preservar  de las contradicciones e incongruencias que aún se observan  en la política de Obama, que son:

·        Financiar a la subversión con 30 millones de dólares

·        Insistir en el asunto de los derechos humanos en Cuba.
·        Adoptar medidas financieras contra la Banca que ha colaborado con Cuba.
·        Adoptar medidas ejecutivas, que como ya criticamos en  anterior artículo, no representan sino una posición de unilateralidad. No benefician realmente el proyecto económico cubano, ya que pretenden apoyar, o como dice el propio Obama, “empoderar”,  a aquellos sectores, de la sociedad cubana  que pueden acompañar a Estados Unidos en los cambios políticos que pretenden  introducir en Cuba;  así como arrebatar  de manos del  liderazgo político cubano, la conducción de los cambios que Cuba está obligada a hacer, particularmente en su economía,  para avanzar con su proyecto socialista.
Realmente hay que anularle  a Obama las herramientas de que aun dispone para mantener su estrategia, mientras , hace solo cambios tácticos en la política hacia Cuba o como declaró claramente solo “cambiar las  formas  de hacer política”.

Por eso reiteramos que la guerra que ahora libramos con Estados Unidos es esencialmente  cultural. Porque esta  tiene como objetivo preparar las condiciones para que Cuba acepte derroteros que van en contra de su proyecto como  sociedad, mayoritariamente apoyado.

La Habana, Septiembre 29 del 2015


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