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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.
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miércoles, 24 de junio de 2020

EL RETO DE LA INTELECTUALIDAD

Esteban Morales Domínguez

UNEAC

En abril del 2010 escribí, que la corrupción ya era entonces, el reto más difícil y peligroso que debíamos enfrentar. Un problema de seguridad nacional. Hoy deso alertar sobre la importancia que adopta la intelectualidad, en medio de las circunstancias que vive el país. Al tratarse de un asunto ideológico de primer orden.

Ya explicábamos en reciente artículo, que la ciencia es una forma de poder. Por lo que no debemos descuidar su dinámica y mucho menos tratarla con mecanismos anti democráticos. El papel de nuestros científicos en el trabajo contra la pandemia de la Covid.19, resulta un ejemplo de cómo deben trabajar unidos ciencia y política gubernamental.

Cuba es el único país de este hemisferio que no tiene analfabetismo, que cuenta con un nivel medio de escolaridad que es el más alto de la región, incluyendo Estados Unidos y Canadá. Como si fuera poco, casi más de un 10% de su población cuenta con título universitario y posee un “capital humano” con un grado de penetración en el campo de la actividad científica, envidiable para cualquier país.1

Es decir, Cuba, cuenta con un potencial extraordinario, si somos capaces de utilizarlo, para ejecutar los cambios que hagan crecer nuestra economía y lo que es más complejo aun, para hacer corresponder ese cambio con la dinámica social y el cambio de mentalidad que resulta ineludible.

Dentro de esa dinámica, las Ciencias Sociales y Humanísticas están llamadas a desempeñar el papel fundamental, junto al trabajo cultural, por ser las más próximas a la política. Sin embargo, se están produciendo fenómenos que perjudican sobremanera, el papel de esas ciencias y del trabajo cultural dentro de la dinámica política del país.

Entre ellos:

-Nuestra Prensa, al parecer con una actitud de desconfianza y excluyente, por lo general limita a nuestra intelectualidad para estar en los medios. Desplazan sus producciones hacia planos alternativos, digamos la internet, o la Prensa extranjera, a la que tienen acceso apenas un 10% de nuestra población.

- La relación entre política y ciencias es muy débil aún.

Observándose claramente cierta intolerancia, ante todo aquello que se escribe o se dice con matices críticos o que se sale de las “normas trazadas”. 2 De lo cual solo están entrando en proceso de ser consideradas, las opiniones que se vierten sobre nuestra economía, promovidas estas insistentemente por la Presidencia del País.

-Se dificulta fuertemente el acceso a la información sobre temas sensibles, provocando que nuestra intelectualidad revolucionaria, quede en desventaja dentro del debate que tiene lugar en los medios extranjeros, la prensa, internet y la academia fuera de Cuba.

-Se promueve la critica (Raúl Castro la ha promovido explícitamente) pero al mismo tiempo, se frena. Pareciendo como si hubiera dos políticas; la que promueve nuestro Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y la que una burocracia asentada en el poder ,despliega aun a contrapelo de la orientación política más general.3

- Se despliegan iniciativas, por parte de la sociedad civil, que han hecho surgir centros de debate sobre nuestra realidad. Dígase Espacio Laical, Revista Temas, Observatorio Critico, Dialogar Dialogar, UNEAC, etc. Pero no se observa que la dirección ideológica del país promueva una relación con estos centros de debate, ni que aproveche sus resultados. Los miembros de la prensa nacional, apenas participan en ellos y pareciera más bien que estos debates existen, a pesar de no ser del agrado de la Dirección Política. Por lo que parecen realizarse en medio de un cierto ambiente ambiguo, de tolerancia y clandestinidad.

Al mismo tiempo algunas publicaciones, que no podrían ser tildadas de contrarrevolucionarias, son “demonizadas”, aunque muy a pesar de ello circulan y son leídas con interés por parte de sectores de nuestra población, y principalmente por la intelectualidad, sin que sean nunca inteligentemente respondidas.

-Nuestra televisión tampoco utiliza de manera suficiente, el potencial de que dispone dentro de la intelectualidad nacional, para debatir y esclarecer los temas de mayor interés de la población. Sobre todo, si son internos. Muchos temas circulan boca a boca dentro de la Isla, pero en la práctica se los regalamos a la prensa extranjera u otros medios, permitiéndole especular con ellos y manipular la información que rebota sobre la población. Asuntos tales como la economía, la dinámica de la corrupción, el tema racial y otros, no encuentran espacio suficiente para su debate. Por lo que en medio de la extraordinaria lucha ideológica que se libra hoy, quedamos en desventaja, para que nuestra intelectualidad sea acompañada por la población. Solo en Internet en general, se les puede encontrar, como temas que son tratados sistemáticamente y con amplitud. Pero, como sabemos, gran parte de nuestra población no cuenta con los medios necesarios para acceder a los mismos.

Es decir, Las relaciones sistemáticas entre las Ciencias Sociales y Humanísticas, cultura, política e información, aun no funcionan, para hacer de ese mecanismo, lo que de hecho puede ser, un formidable instrumento de trabajo para hacer avanzar las tareas que el país debe desarrollar, en medio de la que está resultando su más difícil encrucijada de supervivencia. Por lo que hoy, aunque la tarea principal es construir el Nuevo Modelo Económico y hacer crecer la economía, nuestros retos son también ideológicos.



Por supuesto, para que el mecanismo de la relación entre política, ciencia e información, funcione adecuadamente, son necesarias ciertas condiciones que nosotros aun no alcanzamos en el grado requerido.

-Es necesario que la crítica abierta y responsable, como la ha proclamado nuestro Primer Secretario, deje de ser algo más que una orientación política o una consigna. Para pasar a convertirse en el modo de accionar político permanente.

-Es necesario que cada organización política y de masas, comenzando por el propio Partido, haga de esa orientación del Cro. Raúl Castro Ruz, un instrumento permanente de trabajo. Hay quien ha dicho que se pueden hacer críticas, pero no al partido. ¿Cómo entender esto? Si el partido es el máximo dirigente de la sociedad y el estado y su actuación se encuentra continuamente expuesta a la opinión de la población.

-La no delimitación, entre Partido, Estado y gobierno, ubica en un cierto callejón sin salida al ejercicio de la crítica. Encerrando a la política dentro de un mecanismo, que hace imposible su valoración crítica y las posibilidades de su rectificación.

-Es necesario que la población adquiera la confianza, de que la crítica, desde posiciones revolucionarias, oportuna y trasparente, puede ser efectiva y que no será demonizada, ni reprimida.

-Hay que rechazar el refugiarse en la mera individualidad y promover todo aquello que permita el ejercicio pleno de la responsabilidad social ante lo mal hecho. Lo cual significa, obrar con transparencia informativa, democracia dentro de las organizaciones, ausencia de impunidad y respeto de la opinión individual, aunque esta pueda ser equivocada. Pues estas últimas son menos dañinas, que las que las que el temor a expresarlas, oculta.

-El cambio de mentalidad debe abarcar fuertemente también el trabajo cultural y a la intelectualidad. Esta última debe sentir, que cuenta con la confianza, la más alta valoración de su espíritu creador y del respeto a su libertad de opinión. De lo contrario, se establece una lucha, que concluye apartando a la inmensa mayoría de los intelectuales del camino del socialismo; y los que no se apartan, acaban perdiendo su capacidad para arrastrar a las masas.4

En todos los ex países socialistas de Europa del Este, el trabajo político con la cultura y la intelectualidad representaron un reto imposible de superar. Los lastres del estalinismo y una política de los partidos comunistas que resulto insuficiente para eliminarlo, dieron al traste con la posibilidad de que el socialismo sobreviviera. Por lo que, no fueron solo culpables del derrumbe, la ineficiencia económica, la improductividad y la corrupción; también la incapacidad de los partidos comunistas, para liderar a sus respectivas intelectualidades, lo que termino por producir el derrumbe espiritual de esas sociedades.

Junio 15 del 2020.



1 En otros artículos nos hemos referido a que estas ventajas, encierran para Cuba el reto de cómo mantenerlas. Fenómeno dentro del cual, la eficiencia y flexibilidad de la política migratoria, desempeñan un papel fundamental. Ver: Moncada-Lectores del Mundo, del Autor, “El suicidio de la Migración”.

2 Ver del Autor Ciencia y Política: un dúo complejo, Blog personal.

3 Cuento con una experiencia personal al respecto, que se encuentra muy bien reflejada en mi blog.

4 El intelectual, o es realmente revolucionario, oponiéndose a la intolerancia, la falta de democracia y al ordeno y mando, o termina siendo un oportunista despreciado por su propio gremio.

sábado, 6 de octubre de 2012

¿A quién preguntar?


Esteban Morales
UNEAC

Para los que como yo, es un placer escribir, nos gusta que nos lean. Pero no basta con ello, lo que se escribe debe llegar a los oídos receptivos, que además de leer, tendrían la responsabilidad social de retransmitir. Sin dudas,  esos son nuestros medios masivos, nuestra prensa nacional en particular.
Dentro de un reciente artículo “Algunos  Retos de la Prensa Cubana “, hablaba de lo útil que pudiera ser, que nuestra prensa  se sintiera aliada de los muchos intelectuales revolucionarios que en Cuba escriben, con toda responsabilidad, aunque también con sentido crítico, acerca de múltiples asuntos de nuestra realidad.
Sabemos que no es fácil, para una prensa habituada a escribir solo sobre lo que le permiten hacerlo,  tomar de fuente  el análisis crítico,    que reflejan muchos de los artículos que circulan en la WEB. Les haría falta, no  mucho de valentía, para defender esos artículos ante sus censores. Pero  bastaría que quedaran tranquilos con su conciencia revolucionaria al hacerlo. Porque nuestros periodistas son revolucionarios  y bastaría con que se propusieran cumplir con su deber, que no es simplemente publicar lo que le autorizan. No le pedimos que sean indisciplinados, haciendo caso omiso a la dirección del órgano de prensa en cuestión, sino simplemente que sean un poquito más ellos mismos. Que reclamasen que la prensa son ellos y no  la burocracia que los controla. Pues como bien dice Jorge Gómez Barata,  “el problema  no es de los periodistas sino estructural”. Yo agregaría, de un modelo de prensa,  que ya no se corresponde  con el momento  en que vivimos. Mucho menos con la batalla ideológica que se libra hoy  dentro de  los medios a nivel mundial.
Por nuestra parte,  aquellos  que nuestros artículos solo son reflejados en la WEB, porque la prensa nacional no los pública, creo que todo lo que lanzamos a la publicación, debemos,  al mismo tiempo, enviarlo a la prensa nacional. Porque en nuestro país las cosas pueden cambiar  y no debemos darle  la oportunidad a nadie de decir, que nunca les  hicimos nuestras proposiciones.
Por tanto,  declaramos  la necesidad de realizar una ofensiva  hacia la prensa nacional y provincial, enviándole nuestros artículos. Hacerlo  incansablemente, no importa que pensemos que no lo van a publicar, enviárselos  hasta el atiborramiento. Hasta que un día se convenzan  de que el periodismo que hacen puede mejorar   si nos toman en cuenta. Porque sin dudas, nuestra prensa, está  perdiendo la batalla con ese periodismo no oficial, que refleja mejor la realidad y que lo hace de una forma más atractiva, respetuosa de la realidad  y sin hacerle concesiones al dogmatismo, la  apología  y el burocratismo. Poniendo sobre la mesa la información  para un pueblo que durante más de 50 años  se ha superado enormemente, adquiriendo un grado de instrucción y de cultura  que no encuentra satisfacción en lo que recibe atraves  de nuestra actual prensa, escrita, radial  y televisiva. Lo que se observa claramente, en el desplazamiento  que se va  produciendo de manera creciente hacia el video,  internet, la radio extranjera,  a lo cual nuestra   pobre televisión no contribuye . Al contrario, obsérvese la programación, televisiva y podremos percatarnos  del desequilibrio abismal entre lo que se recibe de fuentes  externas (incluido de la televisión norteamericana) y la pobre  producción nacional.
Al mismo tiempo,  no debemos  dejar de preguntarle a nuestra prensa  porque no publica sobre algunas cosas. De manera directa, emplazándolos,   que sientan la culpa  cuando el pueblo está esperando por una información y ellos se la callan. Que sientan, hasta el atormentamiento, que la gente compra el periódico,  pero que por lo general  lo hacen por inercia, porque  día tras día  no  encuentran lo que les interesa leer.
¿Dónde está el cable, que se prometió  nos iba a mejorar nuestra situación de internet?  ¿Porque llevan tanto tiempo sin informar como van los procesos anticorrupción? ¿Porque nuestro Ministro de Relaciones Exteriores celebra una entrevista sobre la cuestión  de las relaciones con la emigración cubana  y  nuestra prensa no publica nada?  ¿Porque hemos tenido que seguir el caso Marambio  por la prensa extranjera?  ¿Porque no informaron sobre lo que ocurrió con la diputada de las Tunas?  ¿Porque  hace unos días publicaron un texto tan ridículo para informar que había  cólera en Cuba? 
En realidad, en el año 2010, cuando escribí en abril,  mi  primer artículo sobre la corrupción,  tuve una experiencia formidable, que me hizo comprender a fondo  que si queremos  continuar siendo revolucionarios, dentro de esta convulsa etapa de la vida de nuestro país, “debemos tener nuestra propia  guerra, librar nuestras propias batallas y correr los riesgos que nos vengan encima”,  de lo contario, podemos  todos los días, quedarnos en nuestra casa y  para mas seguridad, debajo de la cama.
En realidad no fue fácil. Hubo un estúpido  y no cualquier estúpido, que dijo, que “se  estaba lanzando al ruedo algo que el partido quería mantener a discreción”; otro,  “que lo que se  había escrito no se correspondía con  la condición de un  militante del partido” ;   otro,” que  se  había “cagado” al  centro con lo que se  hacía”.
 Algunos, dijeron que “se  le estaba dando armas al enemigo para atacar a la revolución”. Hasta se corrió la voz de que el autor se  había pasado a la disidencia. Y hubo hasta quienes se preocuparon de que  pudiera cubrirle el hueco de la ausencia de liderazgo a la disidencia interna.
Por suerte,  llego el General  Presidente, que ya venía hablando de estos asuntos  y dijo  que “la corrupción es  equivalente a  la contrarrevolución”. Y más  recientemente nuestra  Contralora ha dicho que: “la corrupción es una de las formas más peligrosas de contrarrevolución”.
¿Donde meten  ahora las  caras  todos esos  sietemesinos? A los que les interesaba más  no buscarse problemas que contribuir a  salvar al país de una  cuestión  que afecta  su  seguridad nacional?
Entonces, no  hay nada que temer. Lo que hay que estar convencidos  de si  se  está o no haciendo revolución. Y  de que  no se está solo en estas batallas.
Es que cuando nuestros medios no informan sobre  lo que está ocurriendo internamente, el pueblo esta ignorante de lo que  acontece   en su propio país y los revolucionarios, intelectuales  o no, que quieren  defender a la revolución,  están  en desventaja  ante los que la atacan, haciendo el papel de verdaderos  “tontos ” por carecer de la información.
Además,  que sepamos, si no es pura demagogia,  y estamos seguros  de que no lo es, los medios en Cuba,  no son propiedad privada de nadie.


Octubre  6 del 2012
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Algunos retos de la prensa cubana.


Por: Esteban Morales 
UNEAC.

Todo parece indicar que ya hay dos prensas en Cuba. La que algunos pretenden que todos leamos y otra, al alcance solo de un 10% de la población, pero cuyos resultados se retransmiten por medio de “radio bemba”, que como diría el propio  Raúl  Castro en una ocasión, trasmite mejor que el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Solo que desde que el Cro. Raúl  Castro dijo eso, hasta hoy, ya existen el correo electrónico e internet, que resultan medios muy eficientes para hacer circular la información que nuestra prensa aun  no se atreve a publicar.(1)
La primera, la prensa escrita, que tiene dos periódicos principales nacionales, muchas veces lo que hacen es duplicar las noticias, que bastaría con sacarlas en uno de ellos.(2)
 Una prensa, que el pueblo compra todos los días,  con la esperanza de ver reflejadas de manera  abierta, fresca y franca, tanto los principales acontecimientos y especialmente  sus preocupaciones. O sea,  lo que todo el mundo habla en la calle. Qué pasa con la corrupción; donde está el cable; cuándo la agricultura va a dar resultados satisfactorios para que bajen los precios; cuándo se  darán los cambios en  las regulaciones migratorias, algo tan prometido; cuándo conoceremos  el texto de la ley tributaria; qué pasará con el cúmulo de opiniones negativas que existen sobre las más recientes regulaciones aduanales,  etc. 
Se trata de una prensa que en verdad no parece cubana. Demasiado esquemática, secretista, insípida. No tiene  casi nada que ver con la idiosincrasia del cubano  que se ríe hasta de sus propias desgracias;  una prensa que con tal de sacar lo negativo de Estados Unidos, pone a veces en primera plana noticias de ese país, que no la reflejaría ni en su décima página el U.S.A Today,  el periódico más popular en los Estados Unidos. 
Sin dudas, últimamente, se nota que nuestra  prensa hace un esfuerzo,  pero está muy lejos aún de satisfacer las expectativas del ciudadano medio. Ello se  observa  en alguna medida en  la sección de los viernes de Granma y  con  algunos artículos publicados esporádicamente. El anunciado congreso de la UPEC inevitablemente tendrá que tomar el “toro por los cuernos”, si es que de verdad queremos lograr una prensa acorde con los tiempos que estamos viviendo. Una prensa que se convierta en instrumento eficaz para la crítica, el perfeccionamiento del modelo económico y el cambio de mentalidad que se ha pedido por la máxima dirección del país.

Pero no obstante, haber modestos avances, es lamentable ver, cómo nuestros periódicos nacionales  van perdiendo adeptos. La población los  compra  casi por inercia, o porque no hay otros, esperando encontrar en ellos algún día sus inquietudes o aquello sobre lo que desea saber e informarse. No es para dudar, que  con una prensa  así,  las batallas a librar están pérdidas de antemano, por las razones siguientes:

  • La población termina por cansarse de leer una prensa que no refleja nuestras realidades, ni  con amplitud lo que  está pasando.
  • La separación entre lo que esa prensa refleja y la realidad introduce la desconfianza.
  • El ciudadano se mueve buscando otras alternativas para informarse mejor. Lo cual es muy peligroso.
  • El ciudadano apela a la radio nacional,  que siempre es más espontánea.  De ahí pasa a las emisoras extranjeras que nos rodean, alguna de las cuales transmiten incluso  en español,  estando  muchas de ellas  diseñadas para  intentar que sean  escuchadas en Cuba. La peor de las cuales es la mal llamada Radio Martí.(3)
  • Se va generando una mentalidad que busca afuera la información que debiera recibir adentro. Regalando muchas veces la inmediatez de las noticias e informaciones.(4)
  • El ciudadano se hace  entonces más sensible a las llamadas bolas y a las distorsiones de la información.
  • Debe ser más realista, democrática, abierta, eliminar  definitivamente el secretismo, la autocensura, el discurso viejo, dogmático y  apologético.
  • Debe abrir espacio a la intelectualidad cubana revolucionaria, reflejando   su discurso más realista, crítico abierto e inteligente.  Aliándose con aquellos que enfrentan la crítica contrarrevolucionaria desde posiciones que reconocen nuestras deficiencias, antes de que el enemigo nos las  tire a la cara y las  convierta en armas de una diplomacia subversiva, apoyada por la política del “Cambio de Régimen” preconizada por la administración norteamericana actual.
  • Debe ganar conciencia de que la superioridad técnica del enemigo no tiene por qué ser una desventaja para nosotros,   si sabemos utilizar de manera inteligente las armas de la verdad, la coherencia,  la sistematicidad critica,  y  el valioso potencial científico e intelectual revolucionario de que disponemos.

Una sociedad, que en medio de la revolución de la información,   regala los oídos y ojos  de sus ciudadanos no sobrevive. Recuperar la confianza del pueblo  se va tornando  muy difícil. Porque la población reacciona ante la ausencia o calidad  de  la información, como ante algo que le pertenece, que debe recibir  y  que alguien le está robando  o está tomándose la atribución de negarle. 
Ese es un sentimiento que peligrosamente  ya va ganando espacio entre nosotros. Legítimo por demás, porque ha sido la propia  máxima dirección del país, la que ha criticado a la prensa, hablando de sus deficiencias y entre ellas, del secretismo. Ha sido el propio Presidente, el que ha abierto los  canales  de la crítica y ha presionado para que la prensa partidaria le  acompañe. Pero no se produce el cambio y la gente espera cada vez más impacientemente, por lo que no acaba de llegar.
Sin embargo, una nutrida  intelectualidad revolucionaria  encuentra  espacio en la intranet y  en internet y aunque los que tienen  posibilidades de acceder a ese medio son pocos aun, sus artículos y comentarios, se divulgan internamente a través de los correos electrónicos y llegan a una cantidad de personas mayor que la que se puede suponer. Pero lamentablemente, internet se beneficia de ello, rebotando hacia Cuba las informaciones y comentarios  que el propio país debiera reflejar. Ese es el daño que nos hace el “exceso de celo” con internet, que es más dañino que el propio daño que internet pudiera hacernos. Dentro de este  mundo en que vivimos, para lograr sobrevivir,  es una exigencia  afrontar  los riesgos de estar dentro del.
¿Cómo lograr invertir esa ecuación, donde los medios nacionales también comienzan a perder prestigio internacionalmente? 
Las deficiencias e insuficiencias de la prensa y medios informativos cubanos, tienen también repercusiones negativas en el exterior, donde existe gran interés sobre los acontecimientos y la situación de Cuba, por las propias preocupaciones que la crítica  realidad cubana despierta  y  porque el discurso oficial  las reconoce. Incluso muchos  extranjeros amigos de Cuba, están preocupados por lo que ocurre en la Isla, pero sienten que no reciben información fidedigna y suficiente de nuestras realidades, se percatan de que la prensa cubana no las refleja, y  que es más realista informarse sobre Cuba a través de internet,  la intranet y de otros medios alternativos.
Los blog,  revolucionarios o no,  las publicaciones digitales, como Espacio Laical, La Ceiba, Observatorio Critico, Moncada, SPD, Café Fuerte, Havana Times, La Joven Cuba   y otros, se mueven hacia delante,  copando la atención  de lectores que fuera de Cuba buscan una información más objetiva, atrevida, critica, en general más acorde con los retos que se sabe por todos  enfrenta el país y que no encuentran en la prensa escrita nacional, que por lo general, presenta una imagen casi idílica, carente de suficientes  críticas, las  dificultades e  inconformidades;   que apenas  refleja  nuestra realidad  y de manera  aun  timorata, secretista  y restringida. Impidiendo por esa vía, que nuestros potenciales amigos fuera de Cuba,   conozcan  lo suficiente, no solo de  cuáles son nuestros problemas, sino también los argumentos para apoyarnos.
 Se trata de un fenómeno, del que no creo la prensa nacional se percate claramente, porque muchas veces esos   amigos,  adolecen de los mismos problemas que nosotros en Cuba: la defensa a ultranza, la autocensura, el  insuficiente  reconocimiento de lo  negativo, la apología, la solidaridad ciega. Vicios que nosotros mismo, los revolucionarios cubanos,  les hemos inoculado desde Cuba  en  no pocas  ocasiones.
¿Cómo salir de ese atolladero desinformativo, para que la defensa de la revolución cubana hoy sea más realista, más consciente, más acorde con los desafíos que ahora enfrenta el país, para que nuestro pueblo confíe en ella y nuestros amigos en el extranjero  nos puedan ayudar más a enfrentar la  avalancha de  la crítica contrarrevolucionaria? 
Crítica contrarrevolucionaria  que  es sin dudas, en estos tiempos¸ más inteligente, más científica, puesto que no se apoya muchas veces en la simple mentira,  la  burda distorsión de los acontecimientos  o  la sobredimensión de nuestros problemas, sino que toma nuestros problemas reales, para presentarlos de manera  más sofisticada, mas finamente manipulada,  buscando el desaliento, la confusión y la desconfianza en  nuestras  soluciones.
Pienso, que existe solo un camino, para que nuestra prensa  termine por  superar esas situaciones. Nuestra Prensa a todos los niveles de su gestión: 
Mientras no logremos esa alianza,  cada cual seguirá  por su lado, con  sus armas, algunas muy melladas por cierto   y seremos solo  una tropa dividida por la desconfianza,  el dogmatismo, la apología  y  el elitismo de algunos que adoptan, desde sus   posiciones de poder,  la actitud  de defensores “puros”, mientras consideran  a los otros,  como unos  simples liberales que quieren regalar el discurso de  defensa de la revolución a sus enemigos.

Septiembre 8 del 2012. 

1 Existen excelentes periodistas como Jorge Gómez barata, Félix Sautié, Fernando Ravsgber, con cuyos artículos nuestra prensa  ganaría mucho. Sin embargo ninguno  es bienvenido en ella. No pocas veces cuando se publica un artículo de fondo sobre los problemas del mundo actual, se hace con refritos de artículos de  autores  extranjeros, cuando en Cuba sobran quienes puedan publicar sobre esos temas. Observándose un verdadero divorcio entre la llamada prensa oficial y la intelectualidad  del patio.
2 Sin dudas hay un problema de personalidad entre los dos periódicos, que afecta fundamentalmente al periódico de la juventud. Que ineludiblemente dedica mucho espacio a  repetir noticias que no le correspondería publicar, si ya han aparecido en el órgano oficial del Partido y muy poco a los problemas de los jóvenes.
3 No se habla aquí del fenómeno de la proliferación del CD con programas de todo tipo que circulan en la red nacional. Lo cual responde a un  problema  parecido al de la prensa plana, pero en nuestra televisión, Sumamente criticada y no por falta de recursos, sino de creatividad.
4 La noche del 9 de septiembre del presente año, una parte importante del país quedo a oscuras  y Radio reloj era incapaz de informar a la población que  estaba pasando. Lo cual hace algunos años no ocurría.